Bienvenid@s al Blog BloodMoon.
Entrar y curiosear. Los Fanfics de romance paranormal, de aventuras, de amor y misterio, divertidos, llenaran el blog para todos los gustos. Algunos Fanfics, seran originales, otros tomaran prestados los personajes de libros famosos. Espero que se lo pasen bien ^^
Att: Bloodcristal.

20 noviembre 2011

Capitulo 33: Insinuaciones.

Cuando llegamos a California, a casa había algo que no me gusto, teníamos visita, y no una cualquiera, las primas Denali estaban en casa, Kate, Irina y la pesada de la tía, claudia. A cada cual peor, mal genio, creídas soberbias y fastidiosas, nada mas llegue la tuve con una de ellas, con la que peor me llevaba, Irina. La muy asquerosa no solo había llevado todo su equipaje a mi habitación, si no que también había echo que el perro, se quedara solo en un área de la casa, por que según ella tenia alergia. También discutí con ella por insinuarse a Emmett, sabiendo que era mi novio, luego los comentarios hirientes que hacia, definitivamente era una pena que Diablo no pudiera morderle con muchísima fuerza, por que de seguro hubiera dejado que la atacara. Emmett alucino cuando nos vio a las dos enzarzadas en una discusión, el sabia que yo era muy tranquila y que nunca me enfadaba, pero con Irina, era muy distinto, desde niñas que no nos aguantamos la una a la otra. Lo de mi habitación me daba igual, yo dormía siempre con Emmett, así que me daba lo mismo, pero antes de irme a dormir iría a mi habitación y echaría el cerrojo que tengo para el armario y mis cosas, ya habíamos tenido con anterioridad su visita en casa, y yo le había echo a mi padre cambiar mi armario por uno con llave para cerrarlo. Cuando termine de discutir con ella, me fui a la cocina donde estaba mi preciado perrito con Alice, claramente molesta por la visita de esas dos. Pasaron los días y Bella fue la diana de uno de los comentarios hirientes de la tía Claudia, Edward no estaba, y mama no se hablaba con ella, por lo que Alice y yo defendimos a Bella, la tía Claudia se quedo a cuadros cuando la pusimos en su lugar. Las muy pesadas se quedarían un mes, y tenían pensado quedarse para mi cumpleaños, pero les quedo bien claro que no eran bien recibidas a asistir. Los días pasaban y cada vez era peor el aguantarlas, Kate, la mas pequeña, había cometido el caso error de insinuarse a Jacob, Rosalie por poco y la mata, yo dije a Edward y Emmett que dejaran que la matara, pero ellos la agarraron y no la dejaron acercarse, desde ese día Rosalie duerme en casa de Jake, y asta que ellas no se vayan no piensa volver, y era totalmente normal. Emmett, me recordó que le debía la de Florida, y la tubo, siempre eran fantásticas las veces que me hacia suya, era tan dulce, aunque había veces que era mas rudo, pero sabia como tratarme, nos daba placer pero no me lastimaba. En una de las veces que lo hicimos, a la mañana siguiente estábamos, Alice, Emmett y yo, en el patio de atrás jugando con Diablo, que ya había recibido sus vacunas para poder salir, cuando vino Irina y empezó a decir cosas sin sentido asta que finalmente la entendí.

--Deberíais insonorizar las paredes. —comento, Alice y Emmett la miraron confusos, sonreí, sabia a donde quería ir a parar.--No es nada agradable escuchar ese tipo de cosas.

--Sobre todo cuando estas deseosa de ser tu quien hace ese tipo de cosas. —le dije sonriendo con malicia, ella me miro algo achantada. —Pero ¿sabes? soy la única que puede disfrutarlo. —dije sonriendo mas abiertamente.

--A si estas, agotada la mayor parte del tiempo. —dijo intentando herir, sonreí, Alice y Emmett nos miraban sin comprender.

--Sip, en eso coincido, quedo agotada. —coincidí, era verdad. —Pero es normal cuando se es insaciable. —dije yo. Alice me miraba curiosa, al igual que Emmett, lo mire y sonreí para luego besarlo.

--Al menos deberíais tener mas respeto, estáis en casa de tus padres, y tenéis visita, yo quedo al otro lado del pasillo, enfrente de vuestra habitación. O al menos ser silenciosos—dijo ella, concretando, Alice ya sabía por donde iba ella, y se echo a reír.

--Bueno, no nos escucharías si no pegaras tu oreja a la puerta, y con lo de ser silenciosos es algo difícil, por no decir imposible. —Alice no podía parar de reír, yo mire a Emmett sonriente y me pegue al más de lo que ya estaba.

--Entonces dejar eso por el tiempo que estamos de visita. —dijo ella, encogiéndose de hombros, me reí.

--La envidia que tú tienes de no ser tu quien esta en su cama. —dije entre risas, Emmett por fin comprendió. Emmett miro a Alice, algo sorprendido.

--Sip, Em. Están hablando de lo que tú crees. —le confirmo Alice, Em asintio y beso mi cuello.

--Yo no e dicho eso.--dijo avergonzada, sonreí de pura malicia.

--No hace falta que tu boca lo diga, tus ojos lo desnudan cada vez que lo ves, y tus gestos, como morderte el labio cada vez que pasa por tu lado, me dejan bien claro que estas deseosa de el.—le dije, Emmett me sentó entre sus piernas y me abrazo por detrás. Ella me miro muy avergonzada, se levanto y se fue a la casa, totalmente roja por el enfado de haber perdido y la vergüenza por mis palabras, delante de Emmett. Al verla irse no pude reprimirme y me reí, Alice coreo mis risas,  mientras que Emmett besaba mi cuello.

--Eso ha estado muy bien. —me felicito Alice, sonreí.

--Aprendí de la mejor. —la alabe, ella sonrió, se levanto y se marcho, dejándome a solas con Emmett, y Diablo. Nos quedamos un rato en silencio, hasta que Emmett me dio la vuelta y puso mis piernas a cada lado de su cuerpo, por encima de sus piernas, lo mire y lo bese. El me miro y sonrió, acunando mi rostro entre sus manos, inclinándose para besarme más profundamente. Al separarnos nos miramos sonrientes, escuchamos un carraspeo, y giramos nuestros rostro para encontrarnos con la tía Claudia e Irina, con aire triunfador, Emmett y yo no nos quitamos de como estábamos, al revés, me senté a horcajadas sobre Emmett, pasando mis brazos por su cuello. Ellas nos miraron de forma reprobatoria, vi a mi madre asomada por la ventana de la cocina, pendiente por si tenía que intervenir. La tía Claudia nos miro con desden.

--¿Querías algo?—le pregunte impaciente por que se marchara.

--Si, Irina me ha contado vuestra conversación. —nos informo asentí. —Y me parece de muy mala educación decirle a tu prima ese tipo de cosas, sobre todo cuando ella es una inocente joven. —dijo ella con enfado, bufe.

--Lo que ella tiene de inocente lo tengo yo de mentirosa. Si ella no quería oír que no hubiera sacado el tema. —le dije empezando a enfadarme.

--De igual forma, me parece muy irrespetuoso que mantengáis esas relaciones, no estáis casados y encima las mantenéis en casa de mi hermano. Sois unos irrespetuosos.--nos acuso ella, muy seriamente, sonreí.

--Mi padre, sabe que mantenemos relaciones, y no le importa y con respecto al matrimonio no tiene nada de malo que mantenga relaciones con mi prometido. —le dije alzando mi mano con el anillo, Emmett sonrió cuando dije prometido. —Que yo sepa no es nada malo mantenerlas con tu futuro marido, así que tus acusaciones son papel, no valen a la hora de herir. —le dije desafiándola.

--¿Y mi…

--Si, el sabe de nuestro compromiso, y esta feliz, muy feliz, así que si no tienes nada de que acusarnos o intentar herirnos con tus comentarios, te agradecería que nos dejaras a solas, estábamos en medio de un beso… que… quien sabe a donde llegue.—dije yo sonriendo, Emmett sonrió conmigo ante la cara de estupefacción de las dos, Irina se comía a Emmett con los ojos.—Irina, fantasea todo lo que quieras, que de ilusiones también se vive.—termine por decir antes de que se marcharan, mi madre no podía parar de reírse. Emmett se apodero de mi oído y maulló.

--Mmm… me encanta esta gatita. —dijo el seductor, lo mire y lo bese, pasando la punta de mi lengua por su labio, para luego morderlo, el sonrió contra mis labios e introdujo su lengua en mi boca por unos segundos después se separo. —Yo no sabia de ese lado tuyo de gatita.--e dijo el sonriente.

--Mi amor, si me llaman Kitty es por algo, y no solo por lo cariñosa que soy, se defender lo que es mío con uñas y dientes, y cuando alguien intenta coger lo que es mío doy zarpazos. —le dije y lo volví a besar.

--¿Y eso funciona con todo o tienes algo en especial?—me dijo besando mi cuello, sonreí.

--Con alguien en especial. —le dije yo inclinando mi cabeza para darle mejor acceso a mi cuello.

--¿Con quien?--pregunto el, sonreí.

--Contigo. —le dije el alzo su rostro y me miro.

--Eres mía, y nadie va a sepáranos. —me dijo serio. Lo bese y asentí en acuerdo con el.

Ese día por la noche fui nuevamente de Emmett, la celebración de la victoria contra las serpientes, como las habíamos apodado Emmett y yo. Los días siguieron pasando y cada vez era a mejor, pronto se irían y quedaríamos de nuevo en paz. Irina se había achantado tanto, en la ultima discusión que ya no había vuelto a hablarme ni a fijarse mas de lo debido en Emmett, la tía Claudia, hablo con mi padre, y el mismo le dijo que estaba enterado que manteníamos relaciones sexuales y que no le importaba, mientras nos cuidáramos, y el sabia que yo toma la píldora desde hacia dos años, por lo que estaba la mar de tranquilo con el tema. Diablo gano la batalla de quedarse dentro de casa, e ir por donde le diera la gana, ya que descubrimos que era mentira lo de la alergia de Irina por los perros, un día yo lo llevaba cargado y ella se acerco a mi, no lo vio y se quedo como media hora intentando enfadarme, ahí descubrí que era mentira su alergia. La tía Claudia, Irina y Kate, estaban cada día mas insoportables, pero como pronto se irían las aguantábamos lo mejor que podían nuestras paciencias, que a esas alturas ya no teníamos mucha. La suerte que teníamos es que después de que terminara el año que era para lo que habían venido las clases comenzaron de nuevo, tras las vacaciones, pero mientras nosotros estábamos en clase ellas se quedaban en casa, y mi pobre perrito quedaba al amparo de las tres. El, Diablo, ese si que me preocupaba, no sabia de que serian capaces de hacer cuando no estábamos a su alrededor para cuidarlo, mama estaba en casa pero ella tenia que hacer cosas, empezando por su trabajo como decoradora y restauradora, ella había prometido llevárselo con ella al despacho, y aunque Diablo era un cachorro de tres meses hacia bastante caso a la hora de quedarse quieto en un lugar, por lo que se lo llevaría al despacho con ella, eso me dejo mas tranquila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No al plagio.

Unete a la lucha contra los plagios.


¡No al plagio!
¡Unete!