Emmett se sabia las calles de florida como la palma de su mano, por lo que nuestro coche iba delante, hacinado de guía, pasamos por sitios preciosos, con toques navideños, para luego adentrarnos en un especia de camino de árboles para llegar a las puertas de aquel cementerio. Em, aparco y Edward estaciono a su lado, cuando pasamos al cementerio mantuvimos silencio y tanto Edward como yo, seguimos a Emmett y Bella, ellos si sabían donde se encontraban. Llegamos a un enorme árbol, era un roble, y al lado había dos lapidas, con el nombre de sus padres, Renee Swan, y Charlie Swan. Bella y Emmett se arrodillaron delante de las lapidas y pusieron las flores, Bella estaba llorando y sabia que Emmett quería hacerlo, pero no lo aria hasta quedarse solo, o conmigo. Edward intento consolar a Bella, pero ella en estos momentos era muy terca y no dejaba que nadie se acercara, yo me arrodille junto a Emmett, cogiendo una de las manos de Bella y acariciando el brazo de Emmett. Nos quedamos un rato allí, ellos necesitaban estar aquí y ni Edward ni yo, se lo impediríamos, al rato de llegar allí un hombre, alto con muletas y aspecto demacrado se acerco a nosotros, Emmett escucho el crujir de las hojas y sabiendo bien que no éramos ninguno de los cuatro se volteo, al ver a aquel hombre sus ojos ardieron de odio y sed de venganza, nunca había visto así a Emmett, Bella siguió la mirada de Emmett sorprendida por su reacción, y su cara se contrajo, ella también llevaba odio en sus ojos. Edward y yo nos pusimos al lado de ellos y esperamos.
--¿Como te atreves a aparecer por aquí?—dijo Emmett con hostilidad, levantándose y caminando hacia aquel extraño hombre. El hombre lo miro con suplica y perdón en sus ojos.
--¿Eres el chico Swan? su hijo, el mayor de los dos. —dijo el afirmando su propia pregunta, Emmett apretaba su mandíbula y sus puños. —Venia a traerles un presente. —le contesto.
--Un presente. —dijo Em, con ironía y desden. —Les llevas un presente a las dos personas que murieron por tu culpa, por ir borracho. Mis padres murieron, por tu culpa.—le reprocho Emmett, dejándonos a Edward y a mi, bien claro quien era aquel hombre, me levante junto con Bella y camine hasta quedar al lado de Emmett, el cada vez se acercaba mas a aquel hombre y temía que le pegara o algo parecido.
--Lo siento. —se disculpo bajando su cabeza, ese hombre era el culpable de que Emmett y Bella se quedaran sin padres, y todo por conducir borracho, yo casi pierdo a Edward por alguien igual. Emmett se puso delante de el, muy enfadado, parecía un toro bravo, alzo un brazo y señalo la salida.
--Lárgate si no quieres terminar muerto. —le amenazo, me asuste, camine hasta quedar a su lado, poniendo mis manos en su pecho, metiéndome en medio de los dos, podía oír el llanto de Bella, podía notar el odio de Emmett hacia aquel individuo, y las ganas que tenia de mandarlo al hospital por el palizon que quería propinarle, pero no dejaría que se manchara las manos de sangre. Emmett ni se molesto en mirarme. —Lo digo en serio, si no quieres terminar en una tumba, lárgate. —le volvió a decir.
--No serias capaz de hacerme daño, joven, eres un chico decente. —le contradijo aquel hombre, encima se las daba de entendido en estos momentos. —No, me e equivocado, no me harías nada, por temor a hacérselo a ella.—dijo y pude notar su mirada en mi espalda, Emmett se sorprendió de lo que dijo y a donde dirigió la mirada, ni siquiera me había notado de las ganas que tenia de pegarle al hombre. Bajo su mirada a mi, y pudo ver la suplica en mi mirada.
--Emmett, tu no eres como el, no manches tus manos por alguien que no lo merece. —le suplique, el bajo el brazo que tenia aun en alto señalando la salida.
--El mato a mis padres, y aun así sigue vivo. —me dijo, intentando que comprendiera, asentí.
--Lo se, pero por ser la clase de persona que es, es por lo que no merece que tus manos se manchen de el. No es nada justo que tus padres murieran por alguien que desde un principio no debería de existir, pero deja que lo juzguen quien debe hacerlo, por favor. —le pedí nuevamente, posando mi mano en su mejilla. El asintio, algo más tranquilo. Levanto la mirada de mi y la poso el aquel hombre.
--Lárgate ahora que ella me ha calmado, o de lo contrario… --dejo la frase en el aire.
--Esta bien. —concedió. —Lo siento. —se disculpo, pero aun seguía ahí. —Gracias por retenerlo, muchacha.--me voltee.
--No me agradezca, lo e echo, por que el no es como usted, sus manos están limpias de sangre y así seguirán, no sera alguien como usted por quien se las manche. —le espete, el asintio y con ayuda de las muletas se marcho. Suspire en silencio, de puro alivio que las cosas no se fueran de las manos. Cuando ya no se podía ver aquel hombre escuche un golpe sordo a mi espalda, me voltee y vi a Emmett de rodillas, esto le había superado, me acerque a el y me puse de rodillas enfrente de el, pase mis brazos por su cuello y lo abrace. Dejando que sus lagrimas salieran y las mías por el dolor que me producía verlo así, acaricie su espalda y el me abrazo por la cintura. Se termino de sentar en el suelo, y con sus brazos me atrajo asta quedar en medio de sus piernas, con su cabeza en mi pecho, y yo con mi mejilla en su cabello, desde esa posición podía ver a Bella y Edward, en una posición parecida. Los dos hermanos llorando, los dos destrozados y todo por alguien que había sido tan imprudente como para conducir ebrio, y encima tener el valor de ir a la tumba de sus victimas. Dejamos que se tranquilizaran un poco, ambos, ya que el encuentro con aquel tipo, había sido demasiado y los dos necesitaban de tiempo para reponerse nuevamente. Bella siempre terminaba exhausta después de llorar, y esta vez fue peor, cayo rendida, entre sollozos, quedándose dormida en brazos de Edward. Mi hermano cargo a Bella y en silencio se la llevo al coche, donde nos esperaría. Emmett ni siquiera se había dado cuanta de que Bella y Edward se habían marchado, el siguió abrazándose a mi asta que empezó a anochecer, ahí fue cuando se dio cuenta del tiempo que había pasado, fue alzando su rostro de mi cuerpo, y me miro.
--¿Mas tranquilo, mi amor?—le pregunte preocupada aun, el alzo una de sus manos y la paso con suavidad por mi mejilla.
--Has estado llorando. —me dijo el, siempre tan observador, y eso que estaba lo bastante oscuro para que no se notaran los surcos de las lagrimas. —Si, estoy mas tranquilo. —me contesto, le abrace y luego bese su mejilla.
--¿Necesitas quedarte un poco mas?—le pregunte.
--No, volvamos, Bella debe de estar cansada y querrá irse a dormir. —dijo el echando la vista atrás, al no verlos me miro sorprendido y confuso.
--Bella se quedo dormida en brazos de Edward, esta en el coche, no te preocupes.--le informe, el asintio.
--Volvamos.--dijo y se empezó a levantar, para luego ayudarme a mi, una vez de pie me abrazo con fuerza. —Vuelve al coche, enseguida voy yo. —me dijo soltándome. Quería estar solo un momento, y era comprensible, asentí y le bese la mejilla, cuando me iba a ir, me agarro de la muñeca y tiro de mi, me abrazo nuevamente. —Necesito estar a solas con ellos, pero no soy capaz de alejarme de ti. —dijo contra mi cuello, acaricie su cabello y me aleje de el, puse mi mano en su mejilla y le hable.
--Necesitas de un tiempo a solas con ellos, yo te esperare en el coche. —le dije, el negó.--¿Quieres que me quede contigo, pero a una distancia?—le propuse, asintio. Estábamos como a diez metros de las lapidas de los señores Swan. —Ve, yo te espero aquí. —le incite, asintio y beso mi frente, para después irse, camino asta allí, y se puso de rodillas. No tardo mucho en volver, se levanto y comino hacia mi, cogio mi mano y empezamos a hacer el camino de vuelta a la salida, me abrió la puerta del copiloto una vez fuera y cuando la cerro se fue al coche de Edward, le dijo algunas cosas y después volvió, se subió al coche y arranco.
--¿Por que has llorado?—me pregunto de repente, le mire. El estaba con la vista fija en la carretera.
--Me mata verte así. —le conteste, era la pura verdad.
--¿No eran lagrimas de miedo?—pregunto algo triste, le mire confusa.
--¿Miedo? ¿A que o a quien?—pregunte confusa, el me miro un segundo y supe a que se refería. —No Emmett, no eran lagrimas por miedo a ti, eran lagrimas de tristeza al verte así, dolor de saber lo mal que lo estas pasando, pero jamás de miedo a ti. —le aclare seriamente.
--Antes e visto el miedo en tus ojos.--dijo triste, asentí.
--A que cometieras alguna temeridad. —le conteste tranquilamente.
--¿No es a mi entonces?—pregunto mas tranquilo.
--No, mi amor. —le confirme, el asintio y cogio mi mano para llevársela a los labios, besando el anillo que portaba en mi dedo anular desde hacia dos semanas. Del cementerio fuimos directos a la casa, de ellos, estábamos cansados y todos necesitábamos dormir, al llegar a la casa se veía que había sido un hogar muy alegre, pero ahora era silencioso. Emmett aparco dando un suspiro, salimos del coche y nos encaminamos hacia la casa, de un blanco intenso, muy puro y luminoso, parecía que alguien la mantenía limpia. Bella iba dormida en brazos de Edward, por lo que se ahorro las lagrimas de ver la casa, cuando Emmett abrió la puerta, una calidez del hogar me lleno, era una casa tranquila y pacifica, luminosa, y con una decoración de alguien alegre y risueña, la casa tenia dos plantas, y era bastante grande. Edward le pidió a Emmett que le dijera donde echar a Bella, y el lo acompaño, yo me quede abajo, contemplando los marcos con fotos de Emmett y Bella de pequeños, con sus padres, amigos, en todas había felicidad. Yo estaba de espaldas a las escaleras, viendo una de las fotos que mas me había gustado, una en la que aparecía Emmett, enfundado en un equipo de fútbol, con un trofeo en sus manos, rodeado de sus amigos del equipo, entre ellos estaban Nazhan y Kevin, estaba contemplando la fotografía cuando dos fuertes brazos me agarraron por detrás y me presionaron contra el.
--Esa fue la primera copa que ganamos los tres juntos, fue el torneo de fútbol enterescolar, no tendríamos más de doce años. —me contó posando su barbilla en mi hombro.
--Tampoco has cambiado tanto, solo que ahora eres más alto y más fuerte, pero sigues teniendo la misma cara de niño travieso. —le dije mirando la foto con una sonrisa.
--A mi madre le gustaba cada vez que yo me enfadaba, por eso siempre estaba picándome, diciendo que Bella seria la hermana pequeña que maneja al mayor, por aquel entonces eso me sacaba de mis casillas, pero con el tiempo me e dado cuenta de que es verdad. —me confeso.
--Coincido con tu madre, a mi también me gusta cada vez que te enfurruñas. —le dije besando su mejilla. Sonrió.
--Creo yo que no podría haber estado con las dos al mismo tiempo en una habitación.--dijo divertido. Por fin volvía mi Emmett.--Me habríais, matado a rabietas.--dijo el sonriendo.
--Es que estas muy tierno cuando te enfurruñas. —nos defendí a las dos, el sonrió, y me volteo, lo mire y pose mis manos en sus mejillas, sonrió y beso mis palmas.--Pero estas mucho mas guapo cuando sonríes y se te marcan lo hoyuelos de niño travieso. —le dije, el rió.
--Definidamente, os habríais llevado bien las dos.—me dijo y me beso.—Coincides en muchas cosas con ella.--me dijo y me volvió a besar, en eso que escuchamos a alguien bajar las escaleras, miramos en dirección a ellas y Edward bajaba seguido por Bella, que estaba medio dormida aun.
--Mama, siempre dijo que Emmett era su hombre favorito. —dijo ella sonriéndonos con algo de sueño aun en su rostro, sonreí. —Habríais tenido que compartirlo.--dijo ella, caminando hacia la sala de al lado, donde había un gran sofá y dos sillones a los lados, Emmett me hizo seguirla y los cuatro nos sentamos en el sofá.
--Pobre de ti, Emmett. —le dijo Edward abrazando a Bella. Sonreí.
--Y de Bella, para mi padre ella era su princesa, mas de una vez le había dicho que se echara novio cuando cumpliera los treinta.—dijo Emmett, Edward sonrió y beso la frente de Bella.—A demás ya me las apañaría yo, para complacerlas a las dos.—dijo Emmett abrazándome con fuerza.
--Habríamos llegado a un acuerdo. —dicte yo, seria, ellos rieron. Pasamos un buen rato en el salón, hablando tranquilamente de cosas de sus padres, nos estaban contando un montón d cosas de ellos, y nosotros agradecidos con que hubieran hablado de ellos, con tranquilidad, confiando en nosotros, abriéndose, ya que sabíamos que no les era fácil hablar de ellos. En ese tiempo me había dado cuenta de que la señora Swan y yo nos habríamos llevado muy bien, por eso estaba más que contenta que una de mis hijas, la primera se llamara como ella, y esperaba que tuviera algo en común con ella, como la alegría que Emmett y Bella nos habían dicho que poseía. Ya habían pasado unas horas y todos estábamos cansados, por lo que nos fuimos a dormir, Emmett y yo dormiríamos en su habitación y Bella y Edward en la de ella. Cuando entre a la habitación de Emmett, me quede sorprendida, había un montón de trofeos, todos de fútbol, al igual que medallas de oro, como fotografías con los amigos, estaba todo muy bien colocado. Esa noche nos duchamos rápido y nos metimos en la cama, era muy cómoda. Emmett me abrazo, poniendo mi cabeza en el hueco de su pecho, y uno de mis brazos en su cintura, el otro con la palma en su pecho, y sus brazos por mi cuerpo, pegándome a el, y así nos quedamos dormidos. Amanecimos igual que nos echamos, abrazados, salvo que ahora el estaba boca arriba y yo con mi cabeza recostada en su pecho, yo me desperté primero, y no queriendo despertar a Emmett salí de la cama y salí al salón, encontrándome con Bella, ella me miro y sonrió, preparo café, cogimos una manta y nos fuimos al porche, para hablar un rato, estar juntas y volver a lo de antes, hacia un montón que no hablaba así con Bella, antes lo hacíamos mas a menudo, nos íbamos al jardín trasero con helado en ver de café o chocolate caliente. Era agradable estar allí, se respiraba tranquilidad, y la felicidad que este hogar había albergado. Hablamos de un montón de cosas, pero sobre todo de la replantación de su noche especial con Edward, ella dijo que lo quería desde el restaurante, quería cenar allí y después ir al hotel, le dije que por mi genial, quería que fuera antes de vacaciones de verano, sabiendo que los cuatro nos iríamos a España por tres meses, lo estábamos planeando todo cuando escuchamos nuestros nombres, sonreímos y guardamos silencio, continuando con nuestra charla en voz bajita para que no nos escucharan. Supusimos que buscaron por toda la casa, asta que finalmente abrieron la puerta de la calle, encontrándonos a las dos juntas tapadas con una manta hablando tranquilamente mientras sonreíamos. Los escuchamos suspirar y acercarse. Nos volteamos sonrientes.
--Buenos días chicos. —les saludamos las dos a la vez, nos miramos y reímos, las dos estábamos bastante sincronizadas. Ellos nos miraban con dulzura, se sentaron a nuestro lado, y nos quitaron las tazas de café que llevábamos, aun calientes y medio llenas. Después de beber, nos saludaron.
--Buenos días. —dijo Edward por los dos.--¿Como amanecieron las dos?—pregunto Edward de nuevo, Bella sonrió.
--Muy bien, descansada. —le contesto besando su mejilla.
--De maravilla ¿Y ustedes?—les pregunte a los dos, Edward asintio dando a entender que bien, luego mire a Emmett.
--Bien.--dijo tajante, lo mire extrañada. Escuche como Edward y Bella se levantaban y se iban dentro, dejándonos a solas.
--¿Te ocurre algo, mi amor?—le pregunte preocupada, el me miro.
--Tuve un mal sueño. —me contó.
--Anoche estuviste tranquilo, no parecía que tuvieras una pesadilla. Te hubiera despertado si lo hubiera sabido, lo siento. —le dije preocupada, le puse una mano en su mejilla.
--El mal sueño a llegado cuando no te visto a mi lado en la cama, eso a sido una repercusión del sueño. —me explico. —Desaparecías. —dijo con tristeza. —Y al no verte. —dijo y tembló. Bella había dejado la manta para mí, así que nos tape a los dos y me acurruque a su lado, cogiendo su mano y entrelazando nuestros dedos.
--No quería despertarte y e salido de la habitación. —le explique mi ausencia cuando a despertado, asintio.
--Suerte mía que solo era un sueño. —dijo el con aflicción.
--No me voy a ir de tu lado, Em. —le dije con seriedad, el me abrazo a su cuerpo y así nos quedamos un rato, escuchamos las risas provenientes del interior de la casa, era Bella, Emmett miro hacia la puerta sonriente, había vida de nuevo en esa casa. Hablamos sobre bastantes cosas, pero el sobre todo quería saber de mi tía, y mis primos, y al acordarse de ellos, se acordó del otro motivo del mote de narnia.
--¿Cual es el otro motivo?—pregunto el curioso, sonreí.
--Eso debo mostrártelo, cuando estemos allí te mostrare el otro motivo. —le dije misteriosa, el me miro suplicante.
--No seas así, cuéntame. —me pidió, sonreí y lo bese. —Por favor. —suspire.
--Tiene que ver con la forma que adquieren mis ojos, cuando los maquillo de forma especial. Por eso es mejor mostrártelo a contártelo. —le dije, el asintio curioso.
--¿Cuando me lo mostraras?—pregunto.
--Seguramente nos lleven de fiesta, por lo que sera cuando salgamos de fiesta que te lo muestre. —le dije contenta, asintio y me beso.
Nos quedamos un rato en silencio, hasta que escuchamos el teléfono. Bella salio con el móvil de Emmett.
--¿Hola?—pregunto curioso.
--Hola, tía ¿Como esta?—pregunto cortésmente, me sorprendí que la tratara de usted, si yo ago eso con mi tía me mata.
--Bien gracias… Si, vamos a ir para aya. —le contesto el decepcionado.
--En dos meses, para febrero. —le contesto mirándome.
--No, no vamos a quedarnos con ustedes. —dijo tajante pero amable, guardando el respeto.
--Por que no queremos irnos de esta familia. —dijo de forma obvia, se estaba empezando a impacientar.
--Tía, no nos quedaremos allí, vamos para celebrar un cúmplanos y después nos volvemos.
--Si.
--Adiós. —se despidió y colgó, suspiro y me miro con tristeza.
--Cada vez que hablo con ella me cuesta mas mantenerme educado, juro que me saca de mis casillas. —dijo dejando el móvil a un lado, y abrazándome, para luego besarme.
--Quería que os fuerais a vivir con ellos. —afirme, el asintio.
--Por el dinero de la herencia que dejaron mis padres, es lo que les interesa, mi parte no la pueden manejar, pero la de Bella si, por eso la insistencia. —dijo el enfadado, con un movimiento me puse encima de el.
--Creo que tenemos que enseñaros tanto a Bella como a ti como trata una tía a sus sobrinos, mi amor. —le dije besándolo, el sonrió contra mis labios, y profundizo el beso. Al terminar el beso atrapo mi labio con sus dientes.
--Tengo muchas ganas de conocer a tu tía.--me dijo soltando mi labio, sonreí.
--Nos lo pasaremos bien allí. —le dije contenta, el acerco sus labios a los míos y me beso de nuevo, pasando la punta de su lengua por mi labio inferior, entreabrí mis labios y le deje acceso a mi boca, busque su lengua con la mía, acariciándola con suavidad, sabia a café, mezclado con su dulce y exquisita saliva, Me encantaba tener los labios y la lengua de Emmett en mi boca. Luego de separarnos, decidimos irnos dentro con Edward y Bella, no hicimos ruido al entrar y los pillamos bastante apasionados, Emmett quería interrumpir pero no le deje, pose mis labios en los suyos y agarrándole de la camiseta empecé a caminar de espaldas a las escaleras, separe mis labios de los suyos y subí, en completo silencio, mire por encima de mi hombro y vi a Emmett siguiéndome, al llegar arribadle todo, Emmett me agarro por la cintura y me volteo, para luego caminar asta que mi espalda toco la pared, haciéndome prisionera, entre la pared y su cuerpo. Su mirada me traspaso por completo, era una mirada de las de antes, dulce, amorosa, pero también pasional y deseosa, definitivamente mi Emmett estaba volviendo. Inclino su rostro asta que sus labios estuvieron en los míos durante unos segundos, para luego bajarlos por mi mandíbula y mi cuello, lamiendo desde el cuello a mi mandíbula de nuevo para luego pasar al lóbulo de mi oreja, aforrándolo con sus dientes, me estremecí. Pose mis manos en su abdomen, para alejarlo, sabia a donde llegaríamos si continuábamos, y no lo permitiría teniendo a Bella y Edward en la planta de abajo. Le empuje un poco para alejarlo, el entendió el gesto y se alejo, mirándome con tristeza.
--Se a donde vamos a ir a parar si continuamos. —le dije mirándolo, el asintio triste. —Bella y Edward están en el piso de abajo, y mi amor, no es que seamos muy silenciosos que se diga. —le dije bromeando, el sonrió abiertamente al comprender el por que no quería continuar.
--Vale, pero me lo debes. —me dijo besando mis labios. Asentí al terminar nuestro beso.
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