2 días después.
Mañana iríamos a florida, a ver las tumbas de los padres de Emmett y Bella, ellos nos agradecieron un montón de veces el hecho de, dejarles ir, ya que ellos pensaban que no podrían ir, por ser navidad y cosas así. El día que se lo dijimos que fue el día siguiente al 25, Bella se echo a llorar, abrazada a nosotras agradecida, Emmett como siempre se mantenía entero y tranquilo, yo aun no sabia como lo hacia, ya que después cuando estábamos a solas nos pasábamos las horas abrazados, dejando que las lagrimas que Emmett guardaba durante el día, salieran del todo de el, dejándolo completamente vació y agotado, nunca lo había visto así, la vez que cortamos estaba mal, pero esto era peor, hable con el mas de una vez, pero el solo me abrazaba y lloraba, siempre silencioso eso si, nunca se le escucho ni un sollozo, o algo así, sus lagrimas corrían libres por sus mejillas en completo silencio. Ya habíamos echo un pequeño equipaje, nos quedaríamos en la antigua casa de ellos, la que no habían podido vender por los recuerdos, yo no sabia si eso solo los pondría peor, pero ellos se habían negado a irnos a un hotel, querían quedarse allí, los dos días que íbamos para aya. Con mi pequeño Diablo, iba todo genial, era un cachorrito, pero muy espabilado, comía solo, aunque solo leche, también iba contestando por su nombre, te seguía por todos lados, sobre todo a Emmett, no se despegaba de el, Alice me había dicho que ella se aria cargo de el, mientras nosotros estamos fuera, se lo agradecí, el aun no podía salir, la cita con el veterinario la teníamos un día antes de fin de año. Era de noche, mañana por la mañana debíamos salir hacia florida, por lo que ahora me estaba dando una ducha en el cuarto de Emmett, el que por fin había vuelto a ver después de entregarme a Diablo, y el misterio del por que no se me tenia permitido entrar, era por que el perro estaba aquí. Salí de la ducha, me seque, y me vestí, poniéndome una de las camisetas de Emmett, era invierno, pero entre las mantas de la cama, su cuerpo y la calefacción, terminaba algo asada, por lo que decidí prescindir de pijamas. Emmett me esperaba sentado en la cama, con Diablo en sus manos, acariciándolo. Sus ojos se veían tristes. Me acerque a el, y me pare enfrente suyo, el alzo su vista a mi y una lagrima escurrió por su mejilla, me puse de rodillas y pose mi mano en su mejilla, llevándome con el pulgar su lagrima. Se dejo caer de rodillas al suelo y soltó a Diablo, poniéndolo a nuestro lado en el suelo, luego me envolvió con sus brazos, y comenzó a llorar en silencio como llevaba haciendo unos días, pase mis manos por su cabello y su espalda, acariciándole la espalda, calmándolo. Esto era todos los días, pero solo por la noche.
--Stella. —dijo con voz quebrada, hundí mi rostro en su hombro.
--Dime, mi amor. —le dije besando su hombro.
--Siento que tengas que aguantar esto. —dijo apretando sus brazos en mi cintura, hice una mueca de dolor, ante la tristeza que Emmett tenia en su alma.
--No lo sientas, mi amor.—le dije besando su cabello.—Tu siempre te muestras frió, y tranquilo, te mantienes entero para nosotros, pero eso solo te hace daño a ti, mi amor, ya te lo he dicho muchas veces, no te guardes lo que llevas dentro, déjalo salir todo.—dije acariciando su espalda, el asintio contra mi cuello. Después de un rato, se incorporo, y me miro, con sus ojos llorosos, le puse mis manos en sus mejillas y lo fui besando con dulzura, llevándome con los labios sus lagrimas, el paso sus manos de mi cintura a mis muslos, subiendo por mis piernas, levantándome la camiseta que llevaba puesta, posando sus manos finalmente en mi cintura, para luego usar una de sus manos para subirla y posarla en mi espalda, para pegarme a el, lo mire confusa, este arranque no era muy normal después de haber llorado, el me miro, sus ojos tristes me mataban.
--Te necesito. —me dijo con añoranza.—Necesito tenerte, necesito sentirme mas amado, por favor.—pidió con tristeza en su voz, su voz quebrada, hice una mueca de dolor al escucharlo así, le acerque a mi, posando mis labios en los suyos, besándole con ternura, amor y suavidad, el me saco la camiseta de una vez, acariciando mi espalda, desnuda. Me separe de el, y baje mis labios a su cuello, acariciando sus hombros y su espalda, para luego bajar mis manos asta el borde de su camiseta, levantándola suavemente para finalmente quitársela del todo. Al despojarlo de su camiseta, mi pecho desnudo quedo pegado al suyo. Solo habíamos despegado nuestros labios lo justo para quitarnos la parte de arriba de nuestra ropa. Con dulzura perfile su labio inferior, pidiéndole permiso, el entre abrió su boca, y busco con su lengua la mía, acariciándola con dulzura cuando la encontró, provocando un pequeño gemido por parte de ambos al encontrarse la una con la otra. Mis manos estaban en su espalda, por lo que las quite y las pose en sus hombros, bajándolas, para acariciar sus brazos, para luego subir, y bajarlas por su pecho, sus costados y su abdomen. Los dos necesitábamos de aire, por lo que separe mis labios de los suyos, para posarlos en sus mejillas, su mandíbula y luego quitarlos de su cuerpo para poder mirarlo, le puse mis manos en sus mejillas, y el me hablo. —Por favor. —pidió el de nuevo, pensando que no aceptaba, lo bese.
--No tienes que pedírmelo, mi amor. Subamos a la cama. —le dije levantándome, el se levanto y me abrazo, dejándose caer despacio hacia atrás, poniéndome a mi arriba de el, con una pierna a cada lado. Incline mi cuerpo y lo seguí besando, su cuello, su clavícula, el centro de su pecho, mientras el seguía acariciando mi espalda. Hoy no seria sexo, hoy Emmett necesitaba tranquilidad y amor, siempre había amor en nuestros actos, pero esta noche, necesitaba ternura y dulzura. Sus manos bajaron de mi espalda a mi cintura, para posarse en mis muslos, acariciándolos para luego agarrarlos dulcemente, baje mis manos de su pecho a su abdomen, para luego pasarlas por sus costados y finalmente acabar acariciando con las yemas de los dedos sus caderas, haciendo el camino a su masculinidad, cuando noto mi caricia en su cadera, gimió, y para aumentar su placer poco a poco, pose mis labios en uno de sus pequeños pezones, besándolo para luego lamerlo con suavidad. Emmett se arqueo aferrando en sus puños las sabanas. Deje su pezón y seguí besando su abdomen, reparando en cada cuadradito, lamiendo con suavidad cada pliegue entre uno y otro, mientras mis labios besaban su abdomen, mis manos acariciaban su pecho, sus hombros y sus brazos. El se incorporo un poco y me cogio, llevándome de nuevo con el, poniéndome como antes. Su respiración era entrecortada, me incline y bese su cuello.
--Stella. —me llamo en un lamento, ya no podía mas. Lo mire, quería probar algo, pero sabia que no era el momento, pero aun así no pude resistirme a preguntar.
--Em, mi amor, se que no es el momento pero me gustaría… probarte. —le dije en un susurro, en sus ojos llameo el deseo y la sorpresa.
--¿Querrías… probarme?—pegunto, sorprendido, asentí.--¿Estas… segura de que quieres?—me pregunto.
--Claro que si. —le dije decidida, el trago en seco y me agarro el rostro para bajarlo asta su altura y poder besarme, me beso con ardor, y me dejo erguirme.
--Hazlo. Por favor… hazlo—me concedió, le sonreí, y comencé a besarle el cuello de nuevo, con lentitud, bajando a su clavícula, la cual perfile con mi lengua, bajando asta el otro pezón, basándolo, y lamiéndolo, para luego dar paso a su abdomen, cada vez me acercaba mas a el, a su masculinidad, la cual quería probar, y lo aria. Al llegar a su cadera, con ayuda de mis manos baje su ropa, dejándolo completamente desnudo, pase mi lengua por la parte baja de su vientre, ganándome un gemido por su parte "Una nueva zona" pensé. Con suavidad agarre su grandísimo miembro, en mi mano y sacando la lengua lo lamí con cuidado, desde la base asta la punta, para luego meterlo en mi boca, teniendo cuidado con mis dientes para no dañarlo, era algo difícil intentar abarcar todo su sexo en mi boca, bueno difícil, no, imposible. Emmett gemía, mientras yo movía mi cabeza hacia arriba y hacia abajo.
--Stella… ya… no… no puedo… mas.—me dijo con voz entrecortada, y en un gemido la ultima parte, saque su masculinidad de mi boca, dándole un beso en la punta, para luego lamerme los labios ante la mirada de Emmett, en sus ojos llameaban la lujuria, el deseo, la excitación y el amor, pero también la sorpresa, me puse encima de el y me incline cogiendo su miembro con mi mano, iba a introducirlo, pero el no me dejo.
--Em, pensaba que…
--Estas… loca. —me dijo, le mire confundida. —Déjame, prepararte. —me pidió, le sonreí y le negué.
--Yo estoy bien… no te… preocupes. —le asegure, el me miro, lo puse en mi entrada y me erguí, sintiéndolo mas grande que de costumbre, gemí con un pelín de dolor, el levanto sus manos a mi rostro y me bajo para besarme.
--Te dije… que me… dejaras… prepararte. —me reprocho, le mire y sonreí, el me volvió a besar.
--Es solo… que estas… mas grande… que de… costumbre. —gemí, mientras movía mis caderas todo el tiempo, el sonrió y paseo sus manos desde mi ombligo asta mis pechos, agarrándolos con cuidado entre sus manos. Pose mis manos en su pecho para ayudarme mejor a moverme, mientras el jugaba con un de mis pezones entre sus dedos, y con la otra mano me acariciaba los brazos, el vientre, los muslos. Seguí moviéndome, dándonos a ambos una fricción increíble, notaba como mi cuerpo se empezaba a llamear, la parte baja de mi vientre era ya un infierno en mi cuerpo, me incline y bese a Emmett, notando como ya apenas podía un poco más. Emmett me agarro y me tumbo encima de el, antes de los dos con las ultimas penetraciones, llegábamos ambos, al mismo tiempo a nuestro cielo, teniendo que besarnos para no gritar el nombre del otro, sentí mi cuerpo en llamas y después como Emmett me llenaba. Emmett me mantenía abrazada, y dentro de mí, mientras recuperábamos la respiración. Yo tenia mi cabeza en su hombro, dándole pequeños besos en su cuello de vez en cuando, mientras el acariciaba mi espalda. Pasado un rato, recuperamos las reparaciones, y con ello Emmett no se como hizo que me cogio y me tumbo, sin salir de mi, colocándose el encima, me paso los brazos por el cuerpo, como creando una jaula, y apoyo su cabeza en mi pecho.
--Mi amor, si nos quedamos dormidos así, nos resfriaremos. —le dije con voz dulce, el alzo su rostro a mi.
--No me quiero alejar de ti. —me dijo con voz triste.
--¿Y por que lo ibas a hacer? solo es incorporarnos un poco y meternos debajo de las mantas, mi vida. —le dije besando su frente.
--Pero si nos incorporamos… tendré que salir de ti. —dijo en un murmullo el final, sonreí, y bese su cabello, ya que había vuelto a recostar su cabeza en mi pecho.
--No hace falta que salgas de mi, solo incorpóranos y yo me ocupo ¿Si?—le dije sonriente, el me miro y asintio, paso sus manos por mi espalda y me levanto, yo agarre las mantas, llevándolas conmigo, dejando la cama descubierta, Emmett al verlo me poso de nuevo en la cama, sin salir de mi, y yo nos tape a los dos, poniendo luego mis manos a su alrededor, acariciando su espalda.
--Gracias. —me dijo, bese su cabello.
--Lo que sea por ti. —le asegure, el me abrazo con mas fuerza y dando un suspiro de felicidad, me hablo.
--Duerme bien, mi vida. —me dijo con dulzura, sonreí.
--Que descanses, vida mía. —le dije y con un beso en sus cabellos, nos dormimos, el sin salir de mi como había querido y yo sintiéndome feliz de cumplir lo que el quisiera. No sabía a que hora nos dormimos anoche, pero lo que si sabía era que nos íbamos a levantar a las 07:00 de la mañana, para ir con tiempo y tranquilidad. Estaba durmiendo en brazos del hombres mas bueno, sensible y cariñoso del mundo, cuando algo de un sonido horripilante sonó, suspire y abrí mis ojos, maravillándome con la escena, Emmett aun seguía profundamente dormido, con su rostro tranquilo y sereno, sin resto de tristeza, solo serenidad. Notaba mi cuerpo muy calentito, y eso tenia que ver con la calefacción, las mantas y el cuerpo de Emmett encima del mío, aun lo notaba dentro de mí. Gire mi rostro y ahí estaba el causante de ese ruido asqueroso, el despertador, a largue la mano y lo apague, eso era fácil, la parte mas difícil venia cuando intentabas despertar al Dios griego que tengo encima. Le encantaba dormir, y le costaba despertarse, por lo que seria algo difícil, después de lo de anoche. Con un suspiro, destape un poco a Emmett, para poder despertarlo, acaricie su mejilla, su cabello y su espalda con las yemas de mis dedos, intentando que el cosquilleo al menos le hiciera removerse, y lo hizo, Em, se removió por las cosquillas, giro su rostro y volvió a intentar dormir tranquilo, le hice lo mismo, por ese otro lado, recibiendo un pequeño gruñido de disconformidad y molestia, sonreí.
--Te pareces a Diablo cuando no se quiere mover de mi lado. —le dije divertida, dándole un beso en su cabello.
--Es normal que no quiera, se esta muy a gusto. —dijo soñoliento.
--Mi amor, es hora de levantarse. —le dije acariciando su espalda
--Solo un rato más. —intento negociar, esto era común. Negué.
--No, vamos, arriba mi amor. —le dije de forma dulce, el alzo su rostro y me miro. —Arriba mi osito dormilón. —dije acariciando su mejilla, el suspiro y asintio, subiendo un poco para besarme, al terminar el beso se llevo mi labio inferior con sus dientes.
--Stella. —me llamo el mirándome a los ojos. —Gracias por lo de ayer.
--No me agradezcas, mi amor, ya te dije que aria lo que fuese por ti. —le dije sonriéndole, el me la devolvió y me beso, luego suspiro.--¿Pasa algo?—pregunte preocupada, el negó.
--Nada, solo que tengo que salir de ti, y eso no me hace mucha gracia. —dijo besando mi cuello, me reí.
--Has dormido dentro de mi, mi amor, me encanta tenerte así, pero no creo que podamos irnos así. —le dije de forma dulce, el asintio y empezó a salir de mi, soltando un pequeño gemido por parte de ambos. Cuando estuvo fuera me miro preocupado.
--Lo siento. —se disculpo, lo mire confusa. —Ayer te lastimaste, por mi culpa. —me explico, agarre sus mejillas y lo acerque a mi.
--No lo hice, ya te dije el motivo de mi pequeño quejido, ayer estabas mas grande que de costumbre. —le dije con una pequeña sonrisa, el beso mis labios y asintio. Emmett se levanto de la cama, y llamo al perro, el perrito se levanto de mi camiseta, y Emmett cuando lo cogio y me lo entrego me miro de forma divertida.--¿Que?
--¿Te das cuenta que nos tienes muy mimados a los dos?—me dijo de repente, alce una ceja. —A mi me das todo lo que te pido, me complaces en todo, sin ir mas lejos me dejaste hacerte mía en el asiento de atrás del coche.—me recordó, sonreí ante ese día.—Y a el, le dejas dormir donde le place.
--No puedes culparme de querer complaceros, eso me encanta. —le dije acariciando al perro, Emmett me miraba pero yo a el no, se sentó en la cama y me alzo el rostro con su mano, obligándome a mirarlo.
--A mi me gusta que me complazcas, pero me das cada capricho de ti ¿No te molesta eso?—pregunto el dudoso, y algo triste.
--No, me siento plena cuando te doy lo que quieres, no me molesta complacerte en todo lo que quieras, al revés me encanta. —le dije con una sonrisa, el arrojo sus brazos a mi alrededor, abrazándome con fuerza. —Em, mi amor, que aplastas a Diablo. —le dije, el me soltó, agarro al perro y lo dejo en el suelo, para volver a abrazarme. Pasamos un ratito hablando, asta que recordamos que teníamos que viajar, en ese momento Emmett me dijo que fuera yo primero a la ducha, mientras el le llevaba a Diablo a Alice, acepte, salí de la cama y me metí en la ducha, poniendo el agua muy calentita, ya que hacia fresquito por las mañanas, cuando el agua estaba como a mi me gustaba entre, me duche rápido, y luego salí, envolviéndome con la toalla, para luego lavarme los dientes. Cuando estuve lista salí. Emmett ya estaba allí, y sin mi perrito, lo iba a extrañar. Em, estaba sentado en el borde de la cama, esta vez estaba bien, me acerque a el y lo bese, para luego irme a por mi ropa, a su armario, como sabia que la noche antes de irnos dormiría con el, como cada noche, pues metí la muda de mi ropa en su armario, el mas de una vez me había dicho de compartir habitación definitivamente, pero yo me había negado, quizás cuando nos fuéramos a la universidad, y compartíamos apartamento, pues tengamos una habitación para los dos, pero de momento, no. Mientras yo me vestía Emmett se fue a duchar. Ya nos encontrábamos listos, para irnos, solo nos hacia falta que Edward y Bella lo estuvieran, salimos con nuestros pequeños equipajes al salón, dejándolos en la puerta, para luego irnos a la cocina, Mama ya estaba allí, nos había preparado el desayuno, se le notaba algo triste, y eso era raro en ella. Emmett se acerco a ella y la abrazo.
--¿Que te pasa, Esme?—le pregunto el abrazándola con fuerza.
--Que crecéis demasiado deprisa. —se quejo ella, sonreí, Emmett la miraba divertido. —Alice, esta con Jasper, y esos dos, terminaran casados, Rosalie y Jacob, lo mismo, Edward y Bella, también, y tu y Stella ya estáis comprometidos, me voy a quedar sin nadie a quien malcriar. —se volvió a quejar ella, esta vez llorando, Emmett se reía al igual que yo, me levante y me puse a su lado, dejando que Emmett la abrazara.
--Mama, por que en un futuro todos, nos vayamos, no quiere decir que no puedas malcriarnos, además, si lo ves por el lado bueno, en un futuro tendrás a niños que malcriar. —le dije, ella me miro y se abrazo a mi.
--Tenéis que darme muchos nietos. —dijo ella firme.
--Los tendrás Esme, por parte de Stella y mía, mínimo serán cuatro. —le aseguro, ella alzo su rostro y me miro.
--Stella, no me asustes. —dijo ahora preocupada, le negué, y ella suspiro.
--Em dice en un futuro, mama. —ella sintió y nos abrazo a los dos a la vez.
--Más os vale, darme tantos nietos que nos tengamos que mudar para comprar una casa más grande. —dije ella y volvió a lo que estaba haciendo, sonreí y mire a Emmett, quien me beso y se puso a desayunar.
Tres horas después.
Ya nos encontrábamos en Florida, donde se encontraban las tumbas de los señores Swan, y la casa. El viaje fue tranquilo, dentro de lo que cabe, llegamos pronto a florida, pasamos por una floristería para coger unas flores, rosas rojas, las favoritas de su madre, y de allí iríamos directos al cementerio. Compramos unas flores preciosas, y nos metimos de nuevo en el coche, ya que el viaje lo habíamos echo en coche, en dos coches para ser exactos, Emmett y yo en el de el, y Edward y Bella en el nuevo auto que le compro papa a Edward.
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