Me encontraba en mi habitación, siendo abrazada por un Emmett profundamente dormido, era pronto pero ya podía oír a Alice llamando desde abajo a todos, alce mi rostro a el y le bese la mandíbula, para luego bajar asta su cuello, y luego su pecho. El se removió y me apretó mas contra el. Estaba claro, Emmett no quería despertarse. Pero no duro mucho nuestra tranquilidad, Alice se paro en el pasillo y chillo.
--¡¡¡¡ARRIBA!!! ¡¡¡ES NAVIDAD!!!—y con eso se fue, Emmett refunfuño y me escondió su rostro en mi cabello.
--Por mas que te quieras resistir, no ganaras. —le dije divertida, el inspiro, y beso mi cabello, alzo su rostro y yo también, mirándolo fijamente a los ojos y con una enorme sonrisa. —Buenos días mi amor. Feliz Navidad. —le desee, el me sonrió y me beso.
--Feliz Navidad, mi vida. —me dijo sonriendo, y empezó a incorporarse, pasando por encima de mi, pero sin salir de la cama, me atrapo entre la cama y su cuerpo.--¿Me darás mi regalo?—pregunto emocionado, alce mi cabeza y lo bese.
--Esta abajo. —le dije con una sonrisa, el sonrió y se bajo, dándome la mano para levantarme, salimos del cuarto y bajamos al salón, sentándonos en el suelo alrededor del árbol y de Papa y Mama. Todos parecíamos niños este día. Mama antes de dejarnos abrir algún regalo, nos sirvió una taza de chocolate. Y con la taza en la mano empezamos a abrir regalos. Alice custodio los regalos, y nos fue anunciando como irían las cosas.
--Bien, primero los de Bella. —dijo ella emocionada, Bella asintio y empezó a abrir regalos y mas regalos. Recibió un móvil nuevo, por parte de Edward, un libro que ella quería por parte de Papa, ropa por parte de Alice, zapatos a juego por parte de Rosalie. Recibió un montón de cosas, y cada dos por tres lloraba, era una niña muy dulce.
--Gracias a todos. —agradeció.
--Siguiente, Jazz. —y así pasamos todos, los últimos regalos que quedaban por dar eran a parte de los de mama y papa, el de Emmett a mi, y el mío a el.
--Os lo daréis los dos a la vez. —dijo Alice, la caja de mi regalo era azul con agujeritos, y con un moño en rojo, cuando mire a Emmett este me miraba expectante, sonrió y asintio, para darme valor el sabia que yo le tenia miedo con los regalos. Puse la caja con cuidado delante de mi y empecé a abrir la tapa poco a poco, saboreando la sorpresa, estaba medio abierta cuando escuche y pequeño ladridito, voltee mi rostro a Emmett y este me miraba con dulzura, lo abrí del todo y allí dentro había un Rottweiler, precioso con un lacito azul en su cuello a modo de collar, me levante y abrace a Emmett, llorando, enrolle mis brazos en su cuello y escondí mi rostro en su cuello, el me rodeo la cintura y rió suavemente.
--¿Significa esto que te gusta?—pregunto divertido, alce mi rostro y lo bese.
--Me encanta, gracias Emmett. —le dije besándolo de nuevo, el sonrió. —Es precioso. —le dije, el había alargado la mano para cogerlo y entregármelo, cuando lo tuve en mis manos, pose mi mejilla en su pequeño cuerpito, era tan suave y pequeñito, era precioso. Emmett se puso detrás de mi, y puso una pierna a cada lado de mi cuerpo, para luego pasar sus brazos por mi alrededor, dejándome a la vista sus manos, las que sostenían mi regalo, lo empezó a abrir y cuando lo saco Bella se acerco sonriente y leyó la inscripciones, Emmett bajo su rostro a mi cuello y me abrazo, bueno nos abrazo asta que Alice le grito.
--Que aplastas al perrito. —dijo ella sacando al cachorro de mis brazos y quedándoselo ella, la mire y reí, para darme la vuelta y encarar a Emmett.
--Te amo. —dijo y me beso, abrazándome contra el, después me hablo de nuevo. —Me encanta.
--Te amo.—le dije besándolo una vez mas, luego todos nos miramos a todos y sonreímos, fui asta Alice y cogi a mi perrito, era un macho, por lo que tenia que pensar en un buen nombre, cogi a mi cachorrito y me puse al lado de Emmett, quien me entrego la cadena, para que se la pusiera, le di al perrito y se la puse, después nos levantamos y quedamos de pie, el detrás de mi abrazándome, todos estábamos de pie, para entregar a Papa y Mama, sus regalos.
--Ahora les toca a Papa y Mama ¿Quien de los dos quiere ir primero?—pregunto Alice emocionada, Papa, miro a Mama y sonrió con ternura.
--Primero vuestra Madre. —dijo papa con dulzura, asentimos y Alice y Edward fueron a por el, entraron de nuevo al salón, portando el regalo de mama.
--Mama, Feliz Navidad.—le dijimos todos, cogio su regalo y lo abrió, dejándole a la vista nuestro regalo, sus ojos estaban llorosos y sabíamos que habíamos acertado, sonreí, le habíamos regalado un enorme cuadro con una foto de todos nosotros y a los lados, unas mas pequeñas en pareja. Todos fuimos a abrazarla, un abrazo grupal.
--Niños, esto es precioso, muchas gracias. —dijo ella abrazadnos con mas fuerza. Después el turno de Papa.
--Tu turno Papa. —le dijo Edward, el asintio, y cogio su regalo y lo abrió, nos miro a todos con la boca abierta, el iba a replicar pero Edward le corto. —Ya esta todo solucionado, Bella nos dijo que no conseguías cambiar los turnos, pero eso lo ha solucionado Alice con sus pucheritos. —dijo riéndose.
--Gracias chicos, esto es justo lo que quería. —dijo y nosotros fuimos a abrazarlo, después me miro y sonrió. —Te veré cumplir tus dieciocho años en Madrid, donde naciste, hija. —dijo con su voz impregnada de emoción, me acerque a el y lo abrace por la cintura.
--Te quiero papa. —le dije besando su mejilla, el beso mi frente y me sonrió. Rosalie llamo nuestra atención.
--Es turno de desayunar y pasarlo bien. —dijo ella animadamente, todos sonreímos y asentimos, todos, poco a poco se fueron hiendo a la cocina donde desayunaríamos, en el salón solo quedamos Emmett y yo, con el perrito, vino asta mi lado y me abrazo por detrás entregándome al cachorrito.
--¿Como lo llamaras?—me pregunto, poniendo su barbilla en mi hombro y acariciando el lomo del perrito.
--La verdad no lo se. —le dije sinceramente.--¿Tienes algún nombre en mente?—le pregunte besando su mejilla.
--Si, pero no creo que te guste.--dijo el apretando sus brazos en torno a mi.
--Dímelo. —le dije de forma caprichosa, el sonrió y acariciando al perrito lo dijo.
--Diablo. —dijo en un murmullo, sonreí, me gustaba y le pegaba, alce al cachorrito asta la altura de nuestras caras y lo puse de frente para mirarlo a la cara.
--Bienvenido a la familia, Diablo. —le dije tocando mi nariz con la suya, Emmett beso mi mejilla.
--¿Te quedas con el nombre?—pregunto sorprendido, me di la vuelta y lo mire.
--¿No quieres?—pregunte preocupada, el me sonrió y puso sus manos en mis mejillas.
--Por supuesto que si, me encanta ese nombre para el perro, mi amor. Pero pensaba que le pondrías algo más suave. —reconoció, sonreí, y me puse de puntillas para besarlo.
--Em, mi amor, no creo que le pegue un nombre suave, y además Diablo me gusta, le pega, y lo mejor es que se lo has puesto tu. —le dije y volví a besar, el me abrazo y beso mi cuello.
--Vamos a desayunar, y de paso le pones algo de leche a el. —me dijo asentí dubitativa, era muy pequeño ¿Comería solo? Emmett vio mi duda y me sonrió.—Sabe comer solo, no te preocupes.—me dijo y lo cogio, sonreí y lo seguí camino a la cocina, Alice nos esperaba en la puerta emocionada, saco a Diablo de brazos de Emmett y se lo puso en el regazo, mientras cogia un pequeño biberón azul, la mire confusa y Emmett se reía, ella cogio la pequeña cabecita de Diablo, con cuidado y le acerco la tetina al morro, lo estaba alimentando.—Alice, recuerda que ya come solo.—le dijo divertido Emmett mientras se acercaba a ella, Alice le saco la lengua y siguió dándole la leche con el biberón.
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