1 semana después.
Quedaban 2 días para el día 25 de Diciembre, y aquí me encontraba yo casi asesinándome con mi hermanita Alice. Nos encontrábamos en el centro comercial, comprando mi lista de regalos, ya que no había tenido tiempo antes. Ya hacia una semana desde que me había entregado a Emmett por primera vez, dándole mi primera vez con un hombre, y también una semana desde que me pidió matrimonio, mis padres ya lo sabían y el resto de la familia también, estaba pletórica de felicidad. Pero ahora la cosa es que necesitaba controlar al duendecillo que tengo como hermana para conseguir comprar el regalo de Emmett, iba a ser difícil sacarla de la tienda de ropa que estaba viendo, por suerte me había traído a un aliado, Jasper mi salvador el día de hoy, Emmett querría hacer venido pero yo no le deje, y salí de la casa dejándolo enfurruñado, mientras jugaba a la consola con Edward, eso no había cambiado, las partidas de consola seguían siendo sagradas, pero para ambos. Era gracioso verlos a los dos, sentados en la alfombra del salón, jugando a un juego que a mi no me gustaba pero a ellos les encanta, se trataba de salvar al mundo de una invasión alienígena, total que era chistoso verlos picados. Bella, últimamente estaba un poco rara, y no sabia el por que, pero ya no hablábamos mucho y eso me estaba asustando, no sabia si yo le había echo algo que le aya incomodado o algo por el estilo, por eso hoy a la vuelta de las compras hablaría con ella. Por fin Jasper, había conseguido sacar a Alice, de la tienda, por lo que ahora me dirigía a la tienda donde compraría el regalo de Emmett. Entre a la tienda y cuando Alice me siguió asintio en acuerdo conmigo, sonreí de felicidad. Estuve mirando varios modelos, y me decante por uno que era precioso, Em, no era de anillo, el prefería las cadenas, por lo que iba a regalarle una cadena de oro con nuestros nombres y la fecha en la que empezamos a salir, todo ellos iría grabado en un pergamino de oro. El regalo lo tendrían listo en dos horas por lo que nos quedaríamos por el centro comercial para terminar las compras, le pedí a Jasper que se llevara a Alice para comprar su regalo y de paso el suyo, para Alice, fue fácil, había estado detrás de un Ipop nuevo de ultima generación como dos meses, pero siempre que venia a por el salía sin el, y con veinte bolsas de compras de ropa, Jasper sabia que el Ipop se lo regalaría yo, por lo que el le cogio otra cosa, ¿El que?, ni idea, había mantenido silencio cuando se lo pregunte, y para el, había visto una especie de pergamino o algo parecido, de mucha antigüedad, sobre la primera guerra mundial, la locura de Jazz. Al cabo de las dos horas, fuimos a recoger el regalo, mientras yo intentaba coger mi móvil del bolso, lo saque y le entregue la tarjeta de crédito a Alice para que lo pagara del todo. Descolgué.
--¿Hola?—pregunte emocionada.
--Hola, mi amor. —me dijo Emmett, con voz alegre, sonreí.
--Hola mi vida ¿Ya salvaste al mundo?—le pregunte divertida, el se rió.
--Mas o menos, aun me queda pulverizar un poco mas a Edward, para que la partida sea completa. —dijo el alegremente, me reí, parecían dos niños.--Mi amor ¿Te queda mucho para volver?—pregunto impaciente.
--No, ya lo tengo todo. —le dije contenta y emocionada.--¿Por que, mi amor?—le pregunte curiosa.
--Por nada.--me mintió.
--Mentirosillo ¿Te pasa algo, mi amor?—le pregunte preocupada.
--No te preocupes, tu solo no te tardes. —me aseguro, suspire.
--Esta bien. —le dije y vi salir a Alice con su regalo, sonreí, lo guarde. —Ya vamos para ya. —le comunique.
--Vale, ahora te veo, mi amor. —se despidió.
--Hasta ahora, te amo. —y colgó, suspire mientras guardaba el móvil. Alice y Jasper me miraban curiosos. Pero ni yo misma sabia que se traía Emmett entre manos, así que me era imposible contarles algo. Salimos al aparcamiento y nos montamos en el coche de Alice, ella conducía deprisa y llegaríamos pronto, pero no fue deprisa como siempre hacia, parece que Alice, entiendo cuando me tortura, como es el caso, sabe que quiero llegar pronto a casa pero, por su propia diversión fue a una velocidad demasiado prudencial, bufe, y me acomode mas en los asientos de atrás. Al final llegamos a casa, me baje y cogi algunas de las bolsas de los regalos, las otras las llevaban entre Alice y Jasper, subí los escalones y entre a la casa, siendo recibida por dos fuertes brazos y unos labios calidos, me estremecí de pies a cabeza, yo estaba fría debido al frió que hacia en la calle, y al notar esos dos calidos y fuertes brazos a mi alrededor, siendo acompañados por los labios mas calidos y dulces del mundo no pude evitar el estremecerme. Cuando libero mis labios, lo mire y sonreí, el miro hacia arriba y yo seguí su mirada, me reí al ver lo que colgaba de la puerta, un muerdazo, lo mire de nuevo a el y me puse de puntillas para besarlo, lo bese durante unos segundos, ya que Alice y Jasper nos empujaron hacia dentro de la casa, quedando ellos debajo del muerdazo. Me reí.
--Estaba deseando probarlo. —me confeso Emmett abrazándome de nuevo, yo no podía abrazarlo por las bolsas, me soltó y me miro confundido, alce todas las bolsas y sonrió, cogiendo algunas y cotilleándolas.
--Por mucho que mires ahí no lo encontraras. —le advertí divertida, el me miro, sonreí. —Ese lo tengo yo, y no lo veras asta dentro de dos días, mi amor. —me di la vuelta y Jasper y Alice aun estaban debajo del muérdago, les quite las bolsas y subí a mi habitación seguida de Emmett, que me estaba ayudando con las compras. Al llegar a mi habitación, deje las bolsas en el suelo y me desplome en la cama. Emmett dejo las bolsas y se sentó en la cama, poniendo mis piernas en su regazo.
--Pareces cansada, mi amor. —me dijo desabrochando mis botas blancas.
--Es agotador ir con Alice de compras, suerte que me lleve a Jasper. —afirme sintiendo un gran alivio en mis pobres pies, cuando Emmett me descalzo. —Gracias.
--De nada, pero si me hubieras dejado ir, no habrías tardado tanto y no estarías tan cansada.--me reprocho el.
--Tú tampoco me dejaste ir ayer. —le recordé sentándome en la cama y mirándolo a los ojos, había rendición en ellos. Sonreí y lo bese. —Em ¿Sabes si esta Bella?—le pregunte de repente, el me miro confuso.
--Pues no, después de terminar de decorar la casa no la e vuelto a ver ¿Por que?—pregunto curioso.
--Quiero hablar con ella, hace unos días que esta muy rara conmigo, y no se si a sido por que e dicho o echo algo que la incomodara, querría disculparme si a sido eso. —le dije mirándolo, el me acaricio la mejilla, y sonrió con tristeza.
--No te preocupes, esta así con todos, incluido Edward.--me dijo, le mire confusa y sorprendida.--Es la primera navidad que pasamos sin ellos, los extraña.—me confió, me senté en su regazo y lo abrace fuertemente, el me envolvió con sus brazos, fuertemente, escondiendo su rostro en mi cuello, aunque el no lo demuestre como Bella, el también perdió a sus padres, y esta era la primera navidad que pasaban sin ellos, el también los extrañaba, y aunque nosotros estábamos aquí, no es lo mismo, eran sus padres.—Por esto es que quería que volvieras pronto, no soportaba mas, me daba la sensación de que no volverías, no te quiero lejos de mi.—me dijo con voz quebrada, note como sus lagrimas mojaban mi cuello, e hice una mueca de dolor al notarlo así, tan triste.
--Lo siento, mi amor. Ya no me separare de ti. —le dije apretando mi abrazo entorno a el y acariciando su espalda.
--Nunca. —dicto el con su voz quebrada.
--Nunca, siempre estaré para ti. —le dije pasando una de mis manos por su cabello. —Siempre estaré contigo Em, nada ni nadie podrá sepárame de ti. —le dije en un susurro tranquilizador.
--Te necesitare siempre.--me dijo el apartando su rostro de mi cuello, sus lagrimas mojaban sus mejillas, haciendo caminos asta su mandíbula, le puse mis manos en sus mejillas y pase suavemente mis pulgares por ellas para secárselas.
--Y yo estaré siempre para ti. —le dije besando las comisuras de sus ojos, llevándome lo que quedaba de sus lagrimas.
--Gracias, mi amor. —me agradeció, intentando sonreír.
--No tienes nada de que agradecerme, eres mi vida, y siempre, como dueño que eres de ella, siempre estaré contigo, toda mi vida y la siguiente. —le asegure con voz seria cargada de amor y sinceridad, luego le di una sonrisa. El asintio más tranquilo, dándome una pequeña sonrisa.
--Bajemos. —me dijo el, le mire confusa.—Alice, antes de irse contigo dijo que habría una pequeña reunión cuando volvierais.—me dijo el, yo eso no lo sabia, asentí, le di un beso en la mejilla y me levante de su regazo, poniéndome de pie, el me agarro la mano y me volteo a el, quedando entre sus brazos, pegada a su pecho, le rodee la cintura con mis brazos y me deje abrazar, el lo necesitaba y lo sabia.--¿No me vas a decir mi regalo?.—pregunto de forma caprichosa, me reí suavemente y alce mi rostro a el.
--No, tendrás que esperar. —le dije sonriendo, el me devolvió la sonrisa y asintio besando mi frente. Bajamos cogidos de la mano, asta el salón, donde ya estaban todos incluida Bella, que parecía muy triste, Edward se sentaba junto a ella, pero no la abrazaba, lo había intentado antes y ella no le había dejado, Emmett suspiro y me beso en lo alto de mi cabeza, nos sentamos al otro lado de Bella, y Em, me cargo en su regazo, como siempre. Estábamos todos, pero ninguno prestaba atención a lo que Alice decía, solo Emmett y yo estábamos callados, Alice suspiro se fue a la cocina y volvió con dos tapaderas, para hacerlas sonar, mire a Emmett y este miraba a Alice confundido y divertido.
--Tápate los oídos mi amor. —le aconseje, el me miro y le asentí sonriendo, el lo hizo y yo también, al los segundos Alice hizo sonar las tapas, chocándolas una contra otra, todos brincaron en sus asientos, por le ruido y el susto, me destape los oídos y me reí. —No os esta mal, eso os pasa por no escuchar a la duendecillo. —me regodee, ellos asintieron y miraron a Alice, ella sintió conforme.
--Bien, ahora que todos me escucháis, empiezo de nuevo. —dijo mirándolos de forma reprobatoria. —Dentro de dos días, es 25, ya cada uno tiene los regalos para sus hermanos y sus parejas, pero faltan dos regalos, el de mama y el de papa. —anuncio, Bella bajo su cabeza y pude ver las lagrimas en su rostro.
--Te has equivocado de cuentas, Alice. —le dije, se me acababa de ocurrir una idea, ella me miro confusa.--Son cuatro regalos, vamos a hacer una visita a alguien especial. —anuncie sonriente, ella me miro mas confusa. —Luego te lo explico, pero ten en mente cuatro en vez de dos ¿Si?—ella sintió y continuo.
--Bueno, pues eso, los dos que decía antes, para Papa ¿Alguien tiene una idea?—pregunto, ninguno dijo nada, yo estaba pensando, asta que se me ocurrió algo.
--Justo una semana después de que termine el año, es el aniversario de su matrimonio. —dije sin apenas pensar, a todos se les ilumino la cara, y empezaron a desproticar ideas.
--Un viaje. —sugirió Rosalie. —Pero para todos, a Hawai. —bufe.
--Un crucero. —dijo Alice, Edward y yo rodamos los ojos, solo pensaban en sus gustos.
--¿Y por que no una cena echa por nosotros?—sugirió Emmett, le mire, me gustaba esa idea. —Pero eso seria para después, ahora estamos en el regalo, y para Carlile es difícil. —nos dijo el serio, asentí, mi padre era muy rarito para los regalos.
--Emmett lleva razón, papa, es mas difícil que mama para los regalos. —concordó Edward. A nadie se le ocurría nada, asta que oímos un murmullo, pero no entendimos lo que decía, mire a Bella y era ella quien hablaba.
--Carlile, es un hombre que se conforma con vernos sonreír. —afirmo Bella. —Aparte de eso, el siempre a querido llevarnos a España, el quiere que vayamos todos juntos.
--Un viaje a España, para verano. —dijo Alice, puliendo la idea de Bella, ella negó.
--No Alice, el quiere ver a Stella cumplir años allí. Donde nació.--dijo Bella sorprendiéndome, la mire boquiabierta y ella me miro a mi.—Me lo confió el día que te fuiste con Emmett el fin de semana, lleva planeándolo un tiempo, pero no consigue cambiar los turnos que tiene en el hospital.—me confió, le sonreí y mire a Alice.
--Eso tiene fácil solución. —dijo y puso pucherito, todos, incluida Bella se rió cuando entendió lo que había querido decir Alice. —Bien, para papa, ya lo tenemos, falta mama. —Edward y yo nos miramos y sonreímos con complicidad.
--Para mama, se podría decir que también esta. —reconoció Edward, todos me miraron a mi. Asentí, Edward y sus misterios.
--Tenemos que ir esta tarde a las 20:30, para hacer el regalo de mama.--les comunique, todos asintieron.
--¿Que es?—pregunto Rosalie, la mire y negué.
--Solo te digo que te pongas guapa y que le digas a Jacob que se arregle, para venir con nosotros. —le dije y ella sintió.
--Bien, ya esta todo hablado, ahora cada uno se puede ir donde quiera, recuerden la hora que nos a dicho Stella y pónganse bien guapos, revisare atuendo. —anuncio Alice, asentimos y nos levantamos, todos se fueron hiendo pero yo necesitaba hablar con Alice y después con Bella, por lo que no me moví del salón, Emmett me miraba curioso, me abrace a el y bese su pecho.
--Necesito hablar con Alice, y después con Bella. —le dije, el me abrazo y me hizo alzar el rostro a el, inclino su cuerpo asta mi y me beso.
--Esta bien, yo estoy en tu habitación.--me dijo el algo divertido, sonreí.
--Busca todo lo que quieras, esta bien escondido. —le dije pasando mis brazos por su cuello, me frunció el ceño, y yo le sonreí. —Te amo, pero por mas que pongas esa carita de niño enfadado no conseguirás tu regalo antes del día 25. —le dije y bese su nariz
--Pensé que había encontrado un arma para persuadirte. —dijo el desilusionado.
--Y lo es, pero no pienso ceder. —le dije besándolo, el sonrió contra mis labios. —Te amo.
--Y yo a ti. —me dijo y me soltó, se fue camino a mi habitación, y yo me quede viendo como subía las escaleras, después me voltee, Alice estaba esperando una explicación a los cuatro regalos, le agarre la mano y me la lleve a su habitación, me senté en su cama y le dije que se sentara conmigo, cuando lo hizo me miro impaciente.
--Stella, deja ya el misterio. —me dijo ya nerviosa, asentí.
--Alice, estamos en navidad, y ellos echan de menos a sus padres.--le dije, ella me miro sorprendida, asintio. —Se que Emmett, no lo demuestra como Bella, pero el también los extraña, por eso ¿Que te parece si les pedimos permiso a Papa y Mama, para ir a visitar el cementerio? les gustaría ir, pero no se por que no lo dicen. —dije triste, ella me cogio las manos.
--Es una idea estupenda, Stella. Pero de ir deberéis ir, Edward y tu con ellos. —me dijo, asentí. —Necesitan mas vuestro apoyo que el nuestro, yo are todos los arreglos para que vayáis, ya es tarde para ir antes del día 25, por eso lo dejaremos para dos días después. —me fue diciendo, le sonreí y la abrace.
--Gracias Alice, eres la mejor. —le dije abrazándola, ella rió y me abrazo mas fuerte.--Gracias.
--Ya me las has dado. —dijo divertida, le negué.
--No solo por esto, si no también por la perfecta noche que pase con Emmett, gracias a la preparación de la habitación, gracias Alice, estaba todo perfecto. —le dije con ojos llorosos, ella me sonrió con ternura y me abrazo.
--Eres mi hermana pequeña, tu primera vez, debía ser mágica y perfecta. —me dijo haciendo círculos en mi espalda. —Que aunque aun no te aya torturado, pienso conseguir los detalles de esa noche. —me dijo ella seriamente, la mire y sonreí.
--Te contare. —le confirme. —Pero reservándome detalles. —le dije mas claramente, ella puso pucherito, pero yo me levante y salí de su habitación escuchando su risa. Si me quedo se que hubiera cedido. Me encamine a la habitación de Bella, para hablar con ella, si se guardaba los sentimientos seria peor para ella, eso lo único que hace es acumular todo dentro y después soltarlo de una vez, dejándote muy mal emocionalmente, al llegar a su habitación había silencio, salvo por unos sollozos, provenientes de su habitación, suspire y toque a la puerta.
--Vete, Edward, no quiero hablar. —dijo ella con voz quebrada.
--Soy Stella ¿Puedo pasar? Me gustaría hablar contigo. —le dije desde fuera, Edward llego y me miro preocupado.
--Pasa Stella. —me concedió, ante la mirada de Edward, que era de sorpresa, entre y cerré la puerta tras de mi, ella se encontraba en la cama, con sus rodillas abrazadas y su rostro hundido en ellas, se sacudía por los sollozos, me rompió verla así, estaba tan débil y frágil, tan triste. Me acerque a la cama y me subí a ella, llegando a su lado para abrazarla, le solté el agarre de sus brazos a sus rodillas y la atraje contra mi, abrazándola fuertemente. Ella me abrazo y dejo salir todo. Deje que se calmara poco a poco, antes de hablar con ella, esto iba a ser duro para ella.
--Bella. —la llame. —No puedes seguir haciéndote esto, hermanita. —le dije abrazándola mas fuerte.
--Los extraño muchísimo, Stella. —me dijo con voz quebrada. —Yo sabia que iba a ser difícil, pero esto me supera.--me confió.
--Es cierto que te sera difícil, pero no estas sola, tienes a Emmett que es tu hermano, tienes a Edward, que es tu novio y esta preocupado por ti, me tienes a mi, nos tienes a todos, Bells.—le dije soltándola y cogiendo sus manos, ella me miro con sus ojos anegados en lagrimas, rojos e hinchados de llorar.
--Emmett. —dijo ella como con ironía, le mire confusa.--El parece estar la mar de a gusto.--dijo ella apartando su mirada de mi.
--¿Has hablado con el?—le pregunte manteniendo mi voz tranquila, me había dolido que hablara así de su hermano, ella negó. —Entonces no sabes lo que dices. —le dije tajante, ella me miro. —Emmett esta igual que tu, pero el se mantiene sereno para ti, para no hacértelo mas difícil, para que te apoyes en el, y sueltes todo lo que tienes dentro.
--¿Te lo ha dicho el?—pregunto culpable.
--No con palabras, pero ¿Que lenguaje le das tu a que en cuanto lo e abrazado a dejado salir las lagrimas?—le dije seriamente, en los ojos de Bella había culpabilidad, y sorpresa.—Emmett no es un hombre frió, se que ese es el concepto que todos tienen de él, el chico grande y frió, pero eso solo es una gran mentira, Emmett es muy cariñoso y sensible, pero por protección a los que quiere, se muestra frió y entero.--le dije con sinceridad.
--Lo siento Stella. —se disculpo y me abrazo, la abrace.--Siento haber hablado así de Em.
--No te disculpes, solo deja que los demás entren a ti, Bella. Edward esta que se come el solo de la preocupación, y Emmett igual. Deja que entren a estar contigo, cuéntales que te pasa, llora en sus hombros, desahógate y déjate consolar y acompañar. —le pedí, ella me soltó y asintio.
--Primero con Emmett, le debo una disculpa por lo que e dicho de el, y por mi comportamiento hacia el. —me dijo asentí y dándole un limo abrazo me baje de la cama para ir a buscarlo, salí del cuarto de Bella, encontrándome a un Edward muy preocupado, le di una pequeña sonrisa de confianza y el asintio entrando a su habitación. Baje a la segunda planta donde se encontraba mi habitación, la de Emmett y la de Rosalie, baje y me quede mirando la puerta de la habitación de Emmett, desde que vino ayer no me había dejado entrar, suspire y entre a mi habitación, encontrando a Emmett echado en mi cama escuchando música, sonreí, y me acerque a el, sentándome en el borde de la cama, poniendo una mano en su pecho, el abrió sus ojos azules y me miro, se veían tristes, le acaricie la mejilla y el me dio una pequeña sonrisa, se incorporo y se quito los auriculares.
--¿Te a dejado hablar con ella? ni a Edward ni a mi, nos a dejado entrar. —me dijo con aflicción.
--Si, y ahora quiere hablar contigo. —le dije, el me miro sorprendido.
--¿Que le has dicho para que cediera?—pregunto curioso.
--Nada, solo le e dicho unas cuantas verdades, ellas las a entendido y ahora quiere hablar contigo, te espera en su habitación. —le dije besando su mejilla, el se levanto y me abrazo, besando mi cuello.
--Gracias, princesa, siempre me vas salvando. —dijo y alzo su rostro de mi cuello, puse mis manos en sus mejillas y lo bese dulcemente.
--Dos almas gemelas han nacido, las dos necesitan de Ángeles guardianes, pero ¿Quien mejor que su alma gemela para cuidar de la otra?--le pregunte sonriéndole con dulzura, el me beso de nuevo y asintio, saliendo de la habitación.
Día 25, por la mañana.
Al fin navidad, por fin, regalos, felicidad, y amor para todos. Las cosas de Bella, Edward, y Emmett se había resuelto bien, después de que le dijera a Emmett que Bella quería hablar con el, no salio de su habitación asta pasadas las tres horas, cuando salio sus ojos se veían algo rojos y un poquito hinchados había estado llorando, nada mas salio de la habitación de Bella, vino a la mía, sorprendiéndome en toalla, el ni siquiera me miro, solo vino asta mi y me abrazo. Después de aquello las cosas fueron a mejor, entre todos, hicimos el regalo de Mama, y el de Papa, Alice había conseguido cambiarle los turnos, y les había dicho a los del hospital que no le dijeran nada, también habíamos comprado los boletos, y ya habíamos dicho a quien se encargaba de limpiar la casa de allí, que la mantuviera bien limpia, ya que pronto haríamos una visita. Alice también había echo todos los tramites para que fuéramos dentro de dos días al cementerio a ver las tumbas de los padres de Bella y Emmett, eso ellos no se lo esperaban, pero sabia que ambos querían ir. Emmett y yo dormíamos juntos, solo que ahora lo hacíamos en mi habitación, por que el, no me había dejado entrar en la habitación desde hacia cinco días, solo el y Alice podían entrar.
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