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Att: Bloodcristal.

19 noviembre 2011

Capitulo 29: Quiero ser tuya.

Después de estar hablando un rato más ellos se fueron a casa, y nosotros nos quedamos un rato más.

--¿Te has enfadado?—le pregunte, alzando mi rostro para mirarlo, el me miro.

--¿Por que, mi amor?—pregunto confuso ante la pregunta.

--Por el mote que me puso Dom. —le dije, el me miro y me beso.

--Jamás me enfadaría contigo. Es cierto que no me a echo gracia, pero es algo que paso antes de que nos conociéramos, por lo que no puedo hacer nada, además yo se que solo eres Mi diosa, y de nadie mas. —dijo y me beso de nuevo, sonreí contra sus labios.

--Al final me voy a acabar creyendo lo de diosa. —bromee, pero el se lo tomo en serio.

--Es lo que espero, te lo dije la noche que te hice mía, por primera vez, y te lo digo cada una de las veces que eres mía nuevamente, eres Mi Diosa, Stella. —me dijo serio, alce mis manos a sus mejillas y lo bese, al separarnos se sorprendió de lo que vio en mis ojos. —Amm… Stella…--lo silencie con mis labios y luego de terminar el beso los lleve a su oído, para susúrrale.

--¿Sabes lo que esta Diosa tuya quiere?—le ronronee y me aparte el negó, me acerque y le dije. —Quiere que la hagas tuya. —le susurre, el se estremeció y asintio, me cogio de la mano y pago, llevándome casi corriendo al coche. Condujo deprisa hasta el hotel, y como no quería dejárselo al mozo de los coches lo tenia que aparcar, por lo que antes de bajarme del coche lo bese apasionadamente, terminando el beso llevándome su labio inferior entre mis dientes suavemente, el jadeo y me atrajo de nuevo a el, cuando termino el beso salí del coche diciéndole.

--Te veo arriba, mi amor. —el asintio y con eso salí del coche cerrando la puerta, entre al hotel y subí al ascensor, quería ponerme algo antes de que el volviera, espere paciente a que llegara a la planta donde estaba nuestra habitación. Al llegar a la puerta entre y me fui a por mi maleta, saque un conjunto que había estado guardando, para sorprenderlo y me fui al baño a ponérmelo. El conjunto era negro de encaje, la parte de arriba era como un corsé con cierres a la espalda, y la parte de abajo era un culot también de encaje, el encaje de ambas piezas llevaba un lazo de satén en azul, dándole un toque precioso y colorido al conjunto. Cuando termine de ponérmelo me puse la batita de seda azul y espere a que llegara mirando por la ventana, al paisaje navideño que se presentaba ya. Mientras esperaba estuve pensando en que regalarle para navidad, y ya lo tenia decidido, tendría que pedirle a Alice mañana al llegar a casa que me acompañara para comprar mi lista de regalos. Estaba viendo por la ventana cuando escuche que entraba, mi batita estaba cerrada, quería que el mismo la desatara, me di la vuelta despacio y lo mire, venia algo acelerado, sus ojos estaban abiertos por la sorpresa de la batita, pero yo quería ver la cara que ponía cuando me la quitara, me acerque a el y alce mis manos para enrollar mis brazos en su cuello, el los enrollo en mi cintura y me beso. Al sepáranos jadeante por el beso tan apasionado, sonreímos. El bajo su mirada a mi batita y yo sonreí.

--Solo se abrirá si, son tus manos quien lo hacen. —le dije mirándolo, el alzo sus ojos a mi y trago en seco, cogio una de las cintas del cinturón y estiro suavemente, dejando que la prenda se deslizara suavemente sobre mi piel, sus ojos iban devorando cada parte de la piel que se iba exponiendo a medida que la prenda descendía de mi, cuando finalmente se quedo completamente abierta se separo de mi para contemplarme, sus orbes azules estaba anegados de deseo, excitación, amor, lujuria, pero también ternura.

--Stella, estas preciosa. —dijo observándome detenidamente.--¿Te puedo confesar algo?—dijo el mirándome a los ojos, asentí. —Se me esta haciendo imposible no saltar sobre ti. —admitió, y yo sonreí con suficiencia, a el no le hacia falta salta eso lo haría yo, salte a su cuello enrollando mis piernas en su cintura y devorando su cuello con mis labios. Le quite la cazadora, tirándola al piso, a la cual siguió su camiseta, dejando a si su torso perfecto, al amparo de mis manos, mientras mis labios seguían devorando su cuello y su clavícula, mis manos las pase por sus hombros, su espalda, asta que separe mi rostro de su cuello y aferre mis manos a su suave cabello corto. Su respiración era jadeante, pero no le di tregua, me baje de el, escurriendo mi cuerpo por el suyo, para terminar de pie frente a el, le agarre de la mano y le hice echarse en la cama, me subí encima de el, y seguí besando su pecho, asta que le di un lametón a su pequeño y sexy pezón, haciendo que se sentara en la cama y me empezara a desnudar, quitándome la batita que aun llevaba puesta, besando mi cuello, mi clavícula, bajando asta el nacimiento de mis pechos, mientras sus manos acariciaban mi cintura y las mías su abdomen, sus manos se posaron en mis mejillas, y poco a poco empezó a separarme. Estaba siendo muy demandante. Cuando me separo, me miro, su respiración estaba peor que la mía, y eso que la mía apenas y existía ya. —Stella… un respiro. —rogó, sonreí de forma malvada, y baje mi mano a su gran dureza, haciendo que gimiese cuando lo frote. —Te… lo… ruego. —pidió, de nuevo echándose en la cama, me incline asta que mis labios tocaron su oído.

--Pero quiero que me hagas tuya. —me queje de forma caprichosa.

--Solo… déjame… déjame coger… aire. —me pidió, el con apenas voz, ya que yo mientras me quejaba no había dejado de acariciar su dureza, baje mis rostro a su cuello y empecé a lamerlo, bajando por su clavícula, su pecho, pasando mi lengua suavemente por su pezón.

--Esta bien, coge aire, mi amor. —le dije mientras mi lengua descendía por su abdomen, seguí bajando asta su ombligo el cual mordisquee por diversión, para luego seguir lamiéndolo camino a su cadera, seguí bajando pero me detuvo, me cogio y me abrazo a su cuerpo, poniendo mi cabeza por encima de su hombro y aferrándome el cuerpo a el para que no me moviera.

--Necesito… aire. —dijo el jadeando, reí, y asentí, no podía hacer nada, me tenia aferrada con sus dos fuertes brazos a el. Espero cinco minutos y su respiración se medio normalizo. —Querías matarme. —me acuso, mordiendo mi hombro, sonreí.

--A lametones. —le ronronee, el tembló debajo de mi.--¿Me dejas seguir?—le susurre, sus manos subieron de mi cintura a mi espalda, para soltar los cierres del corsé y quitármelo.

--Adelante, me estabas volviendo loco. —dijo y me agarro los muslos y me subió mas arriba de el, quedando sentada casi en su pecho, me hizo inclinarme y sus dientes capturaron uno de mis pezones, haciéndome jadear.

--Em… así no… puedo… hacer nada. —le dije con voz entrecortada, el a respuesta succiono mi pezón, haciéndome gemir mas alto.

--Tú me has torturado, es mi turno de hacértelo a ti. —dijo el entre dientes, ya que aun sujetaba mi sensible pezón con sus dientes, no me hacia daño, era una sensación increíble. Tuve que apoyar las dos manos en la cama, justo encima de la cabeza de Emmett, para poder sostenerme. Una de las manos que utilizaba para mantenerme inclinada hacia delante, la bajo asta mi muslo, el cual acariciaba con suavidad, fue metiendo su mano poco a poco hacia el interior del muslo, haciendo que me estremecerá por sus caricias. Mientras su mano hacia el camino hacia mi feminidad, su lengua pasó de mi pecho a mi cuello, lamiéndolo hasta mi mandíbula, teniendo que bajar mi posición de su pecho a su abdomen, cuando finalmente pude respirar mas o menos, la respiración ganada se fue en un momento. Emmett estaba acariciando ese punto tan sensible en la feminidad de una mujer, convirtiendo mis jadeos por aire, en gemidos del placer que estaba recibiendo.

--Vengativo. —le acuse como pude, el a respuesta introdujo dos de sus dedos en mi, haciendo que apoyara mi pecho en el suyo, sin apenas aire, solo era capaz de disfrutar, pero ya no podía mas, ahora la que lo necesitaba a el era yo, y sabia de buena mano que el estaba mas que listo. —Emmett. —gemí.

--Dime mi diosa. —dijo el en mi oído.

--Ya… no puedo… más. —le dije. —Te… te… necesito. —le dije en un gemido, el saco sus dedos de mi, para hacerme suya, para ayudarme, espere a que entrara pero no lo hizo, gemí de frustración. —Emmett.

--Soy todo tuyo. —declaro el, y sabia lo que quería decir, baje mi mano hacia su masculinidad y la aferre suavemente con mi mano, la posicione en la entrada de mi núcleo y me erguí para deslizarla dentro de mi, gemí cuando la note en toda su plenitud en mi interior. Empecé a mover mis caderas, haciendo una deliciosa fricción.--Stella.--gimió Emmett, mientras acariciaba mi cintura, yo sabia que a Emmett, le gustaba ir mas rápido, y que la lentitud como el llamaba a un ritmo normal, no le gustaba, se levanto y quedo sentado en la cama conmigo encima de el, como en el coche, incline mi rostro asta su cuello, y lo empecé a besar, para luego lamerlo asta llegar a su oído y mordisquear el lóbulo de su oreja. Hoy había tenido unos buenos preliminares, y nos es que no los tuviera siempre, solo que hoy estaba más encendida que de costumbre, y eso estaba afectando a mi cuerpo, estaba empezando a notar como la parte baja de mi vientre se empezaba a incendiar más y más, volviéndome completamente loca. Emmett podía notar como yo llegaba ya a mi clímax. —Ven. —dijo y nos giro para quedar el encima y yo debajo, tumbada en la cama, alce mis piernas a su cintura y las enrolle, al tiempo que el subía sus embestidas, y al subir la velocidad de la fricción, también subió la velocidad con la que se estaba incendiando mi cuerpo. No tarde mucho en llegar a mi cielo, gimiendo en alto el nombre del único hombre que me ara feliz.

--¡¡¡Emmett!!!—grite arqueando mi espalda y agarrando sus muñecas, que estaban en mi cintura para agarrarme bien fuerte. El soltó mí cintura y metió sus manos por mi espalda, levantándome de la cama, y dejándome sentada encima del, pase mis brazos por su cuello y le ayude a llegar a su cielo, con unas embestidas mas llego.

--¡¡¡Mi Diosa!!!—grito, yo notaba como Emmett me llenaba de el, y era una sensación de la que me había vuelto adicta. Emmett me abrazo y escondió su rostro en el hueco de mi cuello para recuperar la respiración, yo le abrace, y bese su cabello suave mientras recuperábamos la respiración. Permanecimos abrazados y en la misma posición de antes un rato mas, el aun seguía dentro de mi. Yo seguía acariciando su espalda y besando su cabello, cosa que me encantaba, cuando el hablo. —Eres increíble. —me alabo, sonreí, y lo abrace más fuerte.

--¿Y eso por que? la mayor parte del trabajo lo has echo tu, mi amor. —le dije, besando sus cabellos de nuevo.

--Cumpliste con lo que dijiste. —recordó el, depositándome en la cama, pero sin salir de mi, le sonreí.--¿Me darás mas sorpresas así?—pregunto el emocionado, me reí suavemente, y alce mi mano a su mejilla, acariciándole.

--Sip, tengo unos conjuntos mas, aunque tengo uno muy especial en mente. —le confesé de forma traviesa, el trago en seco y inclino su rostro al mió, besando mi labios. Finalmente salio de mi, echándose a mi lado, atrayéndome contra su cuerpo.

--Descríbemelo. —pidió, le negué. —No seas cruel.

--Mi amor, creo que hoy gaste toda mi crueldad. —le dije divertida, recordando lo mala que fui cuando el ya no podía ni respirar y yo seguía con mi juego.

--A pesar de que estaba sin aire, me ha encantado eso. —reconoció, sonreí y bese su cuello. —A pesar de que es mi cuerpo, ni yo mismo conocía esas zonas tan sensibles para mí. —me confeso mientras me pegaba mas a su cuerpo.

--Bueno ya descubriremos más zonas. —le garantice, el se rió y me alzo el rostro con su mano, mirándome fijamente a los ojos, para luego besarme con dulzura. Nos quedamos un tiempo en silencio, abrazados, yo disfrutaba del latido de su corazón, y del suave ritmo de su respiración, cuando el hablo.

--Stella. —me llamo.

--Si, mi amor.

--¿Disfrutas estando conmigo? Digo ¿Estas satisfecha conmigo?—pregunto con voz seria, me quede muy sorprendida de esas preguntas, aun estábamos abrazados, por lo que alce mi rostro a el, para mirarlo fijamente.

--¿Y a que vienen esas preguntas?—le pregunte entre confusa y sorprendida.

--Es solo una pequeña duda que tengo, no se si estas satisfecha conmigo. —reconoció, me di la vuelta y encendí la lamparita de noche. Me volví a el y lo mire.

--¿Que ves en mis ojos, Em?—le pregunte seria, mirándolo fijamente, el me miro, explorando con su mirada mis ojos. Sonrió. —Creo que has visto la respuesta. —concrete, el asintio. —Pero de igual forma, la traduciré a palabras. —le dije, cogi su mano y la puse en mi mejilla.—Yo te amo Emmett, soy la mujer más dichosa sobre la faz de la tierra, estoy plena, me siento satisfecha, tanto emocionalmente como físicamente, estoy llena de amor, dicha y satisfacción.—le dije mirándolo a los ojos, el sonrió y me atrajo asta que sus labios tocaron los míos.

--Necesitaba escucharlo. —me dijo y volvió a besar. —Te amo, mi Diosa.

--Eres mi vida, Emmett, te amo. —le dije y me abrace a el, escondiendo mi rostro en su cuello, inspirando su aroma.

--Stella. —me volvió a llamar, alce mi rostro.--¿Que has dicho?—pregunto casi sin aire, me sorprendió.

--Que te amo. —le conteste, el negó.

--Antes que eso. —me aclaro, lo mire y sonreí.

--Que eres mi vida Emmett. —le declare de nuevo, en sus ojos había sorpresa, le sonreí de nuevo lo bese. El simplemente me abrazo fuertemente, y así nos quedamos un rato, abrazados, sintiéndonos el uno al otro, asta que la respiración de Emmett se hizo más profunda, se había dormido, sonreí y con un beso en su pecho cerré mis ojos, para entregarme a los brazos de mi Morfeo personal, el que ya me esperaba con sus fuertes y calidos brazos abiertos para cobijarme en ellos. Dormí placidamente, sintiéndome llena de amor, de satisfacción, de dicha, de energía, a pesar de que había tenido sexo con Emmett, cosa que era algo agotador, con este hombre, pero tenia energías, para enfrentarme a cualquier cosa, lo único que me hacia falta, era Emmett, su risa, sus ojos, la suave candencia de su respiración, el ritmo maravilloso de su hermoso corazón, la suavidad de su piel y la calidez de sus brazos, solo le necesitaba a el para ser feliz

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