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Att: Bloodcristal.

19 noviembre 2011

Capitulo 28: Estoy segura de que quiero.

Al fin recuperamos las respiraciones y decidimos que era mejor vestirnos, Emmett se consiguió poner su ropa interior y sus vaqueros para lo demás no fue capaz, abrió la puerta del coche y salio afuera a ponerse la camiseta, mientras yo me reía para mi, yo me quede en la parte de atrás del coche vistiéndome tan tranquilamente ante la mirada acusatoria de Emmett, le mire y saque la lengua en cuanto mí puse mi camiseta. Una vez totalmente vestida salí del coche cogiendo los abrigos de ambos, le entregue el suyo a Emmett y yo me puse el mío, una vez enfundada en mi chaqueta, me acerque a Emmett y lo abrace por la cintura.

--¿Como has podido vestirte en un lugar tan pequeño y encima sentada?—me pregunto rodeando mis hombros, yo tenia mis brazos por su cintura, por dentro de su cazadora.

--Bueno puesto que soy la Barbie Stella personal de Alice, me e tenido que vestir en probadores mas pequeños que la parte trasera del coche, y es fácil vestirse entando sentada, solo te tienes que recostar un poco para los pantalones, por lo demás es sencillo. —le explique inspirando su aroma.

--Ya no juega mucho a las Barbies contigo. —la defendió, alce mi rostro y levante una ceja. —Bueno, eso es lo que yo e visto. —se defendió ahora el.

--Es cierto que ahora no juega conmigo a menudo, pero eso es solo por que le entretiene más Bella. —le dije encogiéndome de hombros. —y la verdad es un alivio no estar muy a menudo en la habitación de los horrores.

--Pobre Bella. —dijo abrazándome con fuerza, negué.

--Tranquilo, antes de venir contigo el fin de semana, le deje una pequeña maleta con ropa, preparada en la habitación de Edward para que no la torturara. —le calme, el rió.

--Buena idea. —concedió besando mi cabello. Suspire.--¿Ocurre algo, mi amor?

--Solo pensaba con que cara le digo a mi tía que no puedo ir para mi cumpleaños dieciocho. —dije apretándome mas contra el. —En esta seguro que me mata, le debo una visita desde vacaciones.

--¿Por?—pregunto poniendo su barbilla en lo alto de mi cabeza.

--Por que quiere que vaya a su casa a celebrarlo, pero no puedo. —dije.

--¿Pero por que no puedes?—pregunto curioso.

--Mi cumpleaños es el 3 de febrero, y hay clases, aparte de eso, quiero estar con toda la familia, y dudo mucho que papa deje el trabajo durante unas semanas para ir a España, y por no decir del instituto. —dije triste.

--¿Me estas diciendo que quedan dos meses para tu cumpleaños y que tu no me lo has dicho?—me pregunto enfadado.

--Lo siento, se me olvido, mi amor. —me disculpe, el apretó su agarre a mi.

--No importa, ya se que te voy a regalar, si Carlile y Esme lo autorizan claro. —dijo como si nada, alce mi rostro a el y lo mire curiosa, iba a intentar sacarle el que pero me atajo. —Y nada de pucheros, mirada tierna, ni voz de niña, que te conozco. —dijo y beso mis labios.

--Vale, me portare. —dije y hundí mi rostro en su pecho.

--¿Puedo preguntarte quien te a llamado antes?—pregunto inocentemente, sonreí.

--Mi primo dani, quería hacerme chantaje emocional. —dije divertida, el rió.

--¿Y como es eso?

--Mi primo Dani y yo, somos como hermanos, y sabe bien donde darme para que el golpe emocional sea fuerte, a jugado la carta de prima, y mi mejor amiga de allí. —dije triste, al recordarlas siempre me pasaba lo mismo.

--Te conoce muy bien. —dijo resignado.

--Demasiado, por eso le resulta tan fácil chantajearme emocionalmente. —dije y me apreté mas contra el.

--Se que no es lo mismo, pero tengo una idea. —me ofreció, alce mi rostro a el y su sonrisa me calmo.--¿Que te parece si vamos para los tres meses de vacaciones a visitar a nuestros familiares en España?—me ofreció el sonriendo.

--Pero...

--Mis primos también viven en Madrid mi amor, y la verdad es que únicamente los iré a visitar dos veces como mucho, una cuando vaya y otra cuando volvamos a California. —dijo el ahora triste, alce mis manos a su rostro y acaricie sus mejillas. —Estoy bien, es solo que nunca e conocido como se trata a un tío o una tía, los míos son demasiados estrictos y fríos.

--Entonces acepto la oferta pero solo si me dejas enseñarte como es un tía con sus sobrinos. —dije sonriente, el me miro confuso. —Si te crees que mi tía te va a tratar frió, o que va a ser estricta vete olvidando.

--¿Por que?, ¿Como es ella?—dijo curioso y yo reí.

--Es una mujer de treinta y dos años con cinco hijos y una personalidad de adolescente. —le dije divertida, la cara de Emmett era un poema.

--¿Cinco?—pregunto, asentí. —Me encantaría conocerla. —dijo sonriendo. —Me gustaría que me tratara como un sobrino mas ¿Crees que Lo conseguiré?—pregunto temeroso.

--En cuando tras pases la puerta de la casa, serás un sobrino más. —dije y lo abrace.

Después de estar un rato más allí hablando y planeando el viaje a España, nos metimos en el coche y nos fuimos de paseo, Emmett quería hablar con Bella sobre algo por lo que citamos a Edward y a Bella en un restaurante italiano, la bella Italia, era su nombre, iríamos mas tarde a cenar, por lo que durante el resto del día la pasamos paseando de la mano por  un parque precioso. Estábamos paseando por uno de los laterales del parque, justo que de salida, ya que se veían las tiendas abiertas, era Domingo, pero al ser navidad era totalmente normal que estuvieran abiertas al publico, me fije en la tienda de animales, y vi a unos cachorritos preciosos, Emmett al verme mirar fijamente la tienda, paso un brazo por mi cintura y cruzamos la calle hacia la tienda de mascotas, mientras yo miraba embobada a los animales, Emmett me abrazaba por detrás en silencio. En el escaparate tenían tres cachorros de Rottweiler, no tendrían más de dos meses, y eran una monada, Emmett apoyo su barbilla en mi hombro y en susurros me hablo.

--Parece que te gustan los animales, mi amor. —dijo el besando mi mejilla.

--Me encantan, si por mí fuera tendría una casa llena de ellos. —le dije divertida, poniendo un dedo en el cristal, donde uno de los cachorros ponía su nariz cada vez que mi dedo tocaba el cristal del escaparate.

--¿Tienes alguna raza en particular que te guste?, ¿O que te de miedo?—pregunto curioso, yo asentí.

--Tengo preferencia por los perros grandes, como estas monadas, son Rottweilers, y son mi raza preferida, en cambio a los perros pequeños les tengo miedo. —admití observando a los perros que estaban al lado de los Rottwailers, eran caniches.

--¿Y eso? ¿No seria mejor para ti un perro pequeño? no se como un Yorkshire. —dijo el confuso, negué.

--Me gustan los grandes, con los que puedes jugar sin temor a aplastarlos. —le dije divertida, luego añadí. —Mis favoritos son, el Rottweiler, el american staffordshire y el pitbull bully. Todos de razas peligrosas como dice Jasper. —rodé los ojos ante el recuerdo. Luego me acorde del motivo del por que tenia miedo al os perros de raza pequeña.--De pequeña, estando en un parque en Madrid, estaba jugando con mis primos al pílla pilla, y en una de esas me ataco un caniche o de raza parecida, yo no le había echo nada, así que desde ese día les tengo miedo.--le conté lo sucedido y temblé ante el recuerdo, el me abrazo mas fuerte y yo sonreí girando mi rostro para besarlo.

--Y si te gustan tanto los perros… ¿Por que no tienes ninguno?—pregunto Emmett confuso, sonreí, en mi casa había habido una grande por los perros.

--Papa quiso comprarme uno, pero debía ser uno de raza pequeña, y yo no lo quería, por lo que me pregunto que perro quería, y cuando le dije que un Pitbull bully, casi le da algo, el se negó en rotundo, y no por miedo al perro, si no que yo no podría cuidar de el. —le conté, el me giro para encararlo y se veía confuso.

--Tendrás que mostrarme cual es el perro ese por que yo no lo conozco. —me pidió asentí sonriente. Me di la vuelta y vi que la tienda tenía guías de razas caninas.

--¿Quieres saber ya mismo que perro es?—le pregunte mirando fijamente a la tienda, el tenia puesta su barbilla en lo alto de mi cabeza, por lo que pude notar como asentía, le agarre de la mano y lo encamine dentro de la tienda hiendo directa a las guías, cogi la de perros de presa y empecé a buscarlo, al encontrarlo y mostrárselo a Emmett me miro asombrado. —Por eso es que no podía cuidarlo, es pequeñito, cierto, pero tiene una fuerza descomunal.

--Mi amor, me encanta este perro. —dijo sonriente, yo sonreí en respuesta y note como un gato se me subía al hombro, lo cargue en mis brazos y lo empecé a acariciar, Emmett me veía sin decir palabra mientras yo seguía acariciando al gato blanco en mis brazos que ronroneaba por las caricias, camine por la tienda con el gato en brazos y me pare en el terrario, viendo a las serpientes. Había una boa constrictor preciosa, de un tamaño prudencial, enroscada en el suelo del terrario, la mire fijamente, y me maraville de ella, Emmett me cogio de la cintura y me volteo, negando con la cabeza, yo sonreí y asentí en de acuerdo con el, una señora de unos cuarenta años salio portando en sus brazos un cachorro de Rottweiler, el gato salto de mi y se fue con ella, subiéndosele al hombro, la señora me sonrió con ternura al ver como contemplaba yo al precioso cachorro de sus manos.

--¿Te gusta este perrito?—me pregunto con voz calida, asentí mirándola un segundo para luego volver mi vista al animal, Emmett se acerco al mostrador donde estaba la dueña de la tienda y el perro, lo observo detenidamente y me miro con ternura.--¿Sabes que raza es?—me pregunto curiosa, asentí y me acerque al mostrador, poniéndome junto a Emmett. —Dime entonces cual es. —me desafió divertida, alce mi rostro y sonreí abiertamente.

--Es un Rottweiler alemán, no tendrá mas de dos meses y apuesto a que es macho. —le dije convencida, con una sonrisa de suficiencia, la señora me miro sorprendida y asintio.

--¿Como sabias eso, si solo es un cachorro?—me pregunto Emmett, alce mi rostro a el y sonreí.

--Por las patas, el Rottweiler alemán es más robusto que el americano, por lo que sus patas son mas firmes y anchas en la parte de las almohadillas. —dije mirándolo a el y luego a la dueña.--¿Me equivoco?—le pregunte a la dueña sonriente.

--No, has dado de lleno jovencita. —dijo y me entrego al animal, lo cargue gustosa y empecé a acariciarlo.--¿Tienes alguno?—pregunto, negué. Yo seguía con el animal en mis manos cuando me di cuenta de que la señora miraba de forma reprobatoria a Emmett, la mire confusa al igual que el.--¿No crees que si le gustan tanto le podrías regalar uno para navidad?, Se un buen hermano. —le pregunto suspicaz, Emmett rió.

--No soy su hermano señora, soy su novio. —dijo orgulloso mientras me miraba sonriente.

--Jovencita. —me llamo la mire y le entregue al cachorro. —Una mujer tiene mucho poder sobre su hombre, aplica ese poder a el, y obtendrás tu cachorro. —me consejo, la mire divertida.

--Señora no le de ideas por favor. —le rogó Emmett.

--Solo le enseño a esta jovencita como dominar a su hombre, nada mas. —se defendió ella, yo le sonreí estaba apunto de echarme a reír.

--No le hace falta, ella ya me controla como quiere, siempre consigue todo lo que quiere de mí, y yo gustoso se lo doy. —dijo cogiéndome de la cintura, le asentí a la señora y ella me miro orgullosa, era tiempo de irnos por lo que nos despedimos. —Adiós señora, y gracias. —dijo Emmett, la señora nos dio una sonrisa y con ella salimos de la tienda de animales. Seguimos paseando durante un buen rato mas, mirando escaparates, y hablando de cosas sin importancia, cuando llego la hora de volver al hotel y alistarnos para cenar con Edward y Bella. Fuimos asta el coche y no tardamos ni media hora en llegar al hotel, al llegar subimos a nuestra habitación y nos dispusimos a alistarnos, yo me puse a buscar mi ropa primero, ya tenía unos jeans, y un jersey blanco con cuello, mi ropa interior, y mí calzado listo cuando salio Emmett del baño, aun vestido, me dio una sonrisa y me cargo en brazos, yo estaba confusa, pero no dije nada, me llevo al baño y me deposito con cuidado en el suelo, me beso y con un "Tu primero" salio a la habitación, me quede muda y sorprendida, pero le hice caso, me desnude y me metí en la ducha, dejando que el agua caliente recorriera mi cuerpo, cuando acabe de bañarme salí y me seque frente al espejo que había en el baño, dándome cuenta que tenia un chupetón en mi cadera, ni siquiera me había dado cuenta de que lo tenía asta ahora, me lo quede mirando fijamente y suspire, menos mal que no es verano, pensé, me envolví con la toalla y salí para vestirme, Emmett se levanto sonriente y con un beso en mis labios se fue a ducharse, me senté en la cama y me empecé a echar mi crema corporal, me puse mi ropa interior, mis jeans te talle bajo, y mi jersey, después me puse mis botas altas blancas, de punta redonda y tacón ancho. Estaba mirándome las manos y fue cuando me quede mirando aquel anillo, que simbolizada, le amor que Emmett me profesa, tenia diecisiete casi dieciocho y ya estaba comprometida, y eso me encantaba, seria muy feliz con Emmett y eso lo sabia, mí amor por el es como el de mis padres, eterno. Había permanecido tan pensativa mirando el anillo que no me había dado cuenta de que Emmett ya estaba fuera y completamente vestido, se acerco a mí y me cargo en su regazo, cogiendo mi mano y besándola con ternura. Me levante dándole un beso en la mejilla y me fui al baño, me peine, me maquille un poco y ya estaba totalmente lista para irnos, Emmett se paro detrás de mi antes de salir del baño, quedando a si los dos delante del espejo, juntos y abrazados, Emmett tenia sus brazos por mis hombros y su barbilla en mi cabeza, yo tenia mis manos en sus brazos y mi espalda pegada a su pecho, viendo esa imagen le dije a Emmett que quería que nos hiciéramos una foto así, para enmarcarla, y el me lo concedió. Al llegar al restaurante Bella y Edward acababan de llegar, Bella nada mas nos vio se lanzo a nosotros, yo sonreía divertida se le estaba pegando parte del comportamiento de Alice, nos abrazamos las dos, y con una mirada ya sabia que quería saber, yo le contaría pero dejando detalles, eso solo me concierne a mí. Edward me abrazo fuertemente y luego me dio un beso en la frente, para luego coger la mano de Bella al igual que estaba haciendo Emmett conmigo, pero el paso un brazo por mis hombros y yo le cogi la mano de ese brazo con la mía, entrelazando nuestros dedos. Sabia que quería hablar con Bella, pero no sabia de que, por lo que seguí callada asta que llegamos a una mesa reservada, detrás de una especie de mampara, era mucho mas privada, no se me escaparon las miradas de las camareras, hacia Emmett y Edward, los chicos no pudieron evitar reírse cuando nos vieron a Bella y a mí matando a la camarera con la mirada, Emmett, me acerco a el y me beso delante de la camarera para dejar bien claro que no le interesaba ella, Emmett era mío, y de nadie mas. Comimos entre risas, nos lo estábamos pasando muy bien, la verdad, la camarera no se volvió a insinuar, ni a coquetear con Emmett y después de que Edward hiciera con Bella lo mismo que Emmett conmigo también desistió de el, habíamos acabado cuando Emmett propuso ir algún sitio a tomar algo y hablar tranquilos. Fuimos a un local cercano, era un bar tranquilo, pero solo había tíos en el, por lo que Emmett y Edward nos abrazaron protectores y posesivos, diciendo que éramos suyas, pero ay algunos que no lo entienden y eso lo descubrimos cuando Bella y yo nos sentamos en una mesa a esperar a que los chicos trajeran las bebidas. Dos hombres se nos acercaron, intentando parecer atractivos y masculinos, mayor tontería no e visto, se sentaron en el sofá poniendo uno de sus brazos por el respaldo para tocarnos los hombros, asqueada me retire a un rincón al igual que Bella, el tipo alzo su mano y intento tocarme el rostro, yo le di un manotazo y eso a el le gusto, haciendo que sonriera y enseñara los dientes sucios, Ahgg. Lo intento de nuevo pero esta vez, le di más fuerte.

--Inténtalo de nuevo y te quedas sin mano. —le amenace, Bella no sabia como actuar, ella era demasiado inocente incluso para ser borde, suspire. El hombre rió y lo volvió a intentar, pero esta vez me salvaron, una enorme mano le agarro el brazo y lo saco del asiento de un tirón, sonreí al saber quien era.

--Vuelve a acercarte a mi novia y terminas en el hospital, pero en la morgue. —le amenazo Emmett mirándolo fijamente, el chico que era mas delgado y bajo que el, al ver a Emmett de verdad se acobardo, asintio y se largo, Bella ya no estaba en problemas Edward lo había solucionado. Me miro y se sentó conmigo, abrazándome.

--Gracias, Em. —le dije besando su mejilla, el sonrió y me beso, para luego susurrarme al oído.

--Siempre que mi diosa quiera. —y beso con suavidad mi oreja, yo me ruborice un poco y sonreí.

--¿Y de que querías hablar conmigo, hermano oso?—le dijo Bella divertida, la mire curiosa y levante una ceja. Yo no sabia de ese nombre.

--Joder Bella, ¿Aun te acuerdas del dichoso mote?—le dijo Emmett enfurruñado, ella rió y yo aun seguía curiosa.

--Por supuesto que me acuerdo, por si no te acuerdas te lo puse yo. —le recordó triunfante.

--¿Alguien podría explicarnos a la pequeñaja y a mi de que va esto del mote?—pregunto Edward divertido y curioso.

--No hay historia si es a lo que te refieres, es solo que un día a Bella le dio por llamarme hermano oso, y desde ese día que ella tenía siete años, me llama a si. —nos contó Emmett, yo sonreía, le pegaba el mote.

--Tampoco es tan malo. —se quejo Edward, defendiendo a Bella. —Stella también tiene unos cuantos. —comento, y yo le fruncí el ceño, Emmett me miro y yo sonreí.

--¿Cuales?—pregunto animada Bella, yo me reí y sacudí la cabeza.

--Tete, seria mejor que no dejaras que Bella pasara mucho tiempo con Alice, se esta convirtiendo en un doble de ella. —le dije divertida, Emmett rió y Edward sintió en acuerdo conmigo, ella me miro y rió.

--¿Tus motes, mi amor?—pregunto Emmett volviendo al tema que había intentado saltar, suspire.

--Bueno, conoces dos; Sweet Cat y Kitty, digamos que tengo dos mas si quitamos el que solo usa Edward; Peque. —le explique el asintio. —Uno es Narnia y el otro Lilith.

--¿Que significan?—pregunto Bella.

--Narnia, es una princesa, que podía manejar a los gatos tan bien como a los hombres, a parte del la increíble belleza y sus hermosos ojos de gato. —le explico Edward, yo asentía tranquilamente, ya me había acostumbrado a ese nombre.

--¿Y por que le pusieron ese mote?—pregunto Bella nuevamente.

--Stella, de pequeña siempre ha sido una niña muy mimosa, y la que manipulaba a cualquiera con un solo pestañeo, pero eso solo le pasaba con los hombres de la familia, también se llevaba de maravilla con los felinos, su animal preferido después del perro es el tigre, y desde entonces la llaman Narnia. Aunque hay otro motivo. —dijo bajito.

--¿Y el otro?—pregunto esta vez Emmett.

--Por la diosa del viento. —le dijo Edward con admiración. Emmett me miro pero yo rehui su mirada. —Normalmente la llaman Kitty o Peque en mi caso, esos dos motes solos los usan la familia de España.

--¿Quien le puso el de la diosa del viento?—pregunto Bella curiosa y confundida.

--Dominic. —le conteste. —Un amigo mío, el mote llego un día de mucho viento en Madrid, yo estaba asomada a una ventana con mi pelo suelto, llevaba un vestido blanco de verano y el dijo que me parecía a una diosa así. Desde entonces me llama así. —le explique resignada, ese mote lo aguantaba menos que el de Sweet Cat, Emmett me abrazo con mas fuerza, estaba molesto y lo sabia.

--Bueno resuelto lo de los motes, ¿De que querías hablar, Em?—pregunto Bella, el asintio y me soltó, irguiéndose completamente.

--Quería contaros una cosa y planear otra. —le explico Emmett serio, los dos asintieron, yo preste atención ya que no sabia el por que de la cena ni nada de eso. —Bueno quería saber si ya que los cuatro tenemos boletos de avión a España, no vamos todos juntos, seria mas divertido. —dijo Emmett, Bella se veía emocionada, no era lo que yo hubiera querido pero me gustaba el plan.--Nosotros de ir iríamos en verano y nos tiraríamos allí los tres meses de vacaciones, antes de entrar en la universidad. —continuo con el plan de viaje, Bella miro a Edward y este a ella, los dos sonrieron y asintieron.

--Por nosotros genial. —contesto Edward. Emmett asintio.

--Lo otro, os lo querría mostrar mas bien. —dijo y bajo la mano asta la mía, donde tenia mi anillo de compromiso, antes de mostrarlo beso mi mano y agarrando mi mano con la suya se los enseño, Edward se quedo shokeado, y Bella ya había salido del asiento a abrazarme, sonreí y la abrace.

--¡¡Felicidades!!—dijo para los dos, sonreí, ella se giro a ver a Emmett pero este no nos prestaba atención, solo miraba a Edward, que seguía en trance. —Edward, mi amor, ¿No es una maravilla?—pregunto Bella emocionada saliendo de mi lado y poniéndose cerca de Edward, cogiendole las mejillas para hacerlo reaccionar.

--¿Le has pedido matrimonio?—le pregunto medio estrangulado mi pobre hermanito a Emmett.

--Si, si las cosas salen como ambos queremos nos casaremos en unos años. —dijo tranquilamente Emmett cogiéndome la mano que yo le daba, Edward me miro y se podía ver la duda.

--¿Estas segura de eso?, ¿Estas segura que quieres casarte tan joven?—me pregunto Edward, sonreí.

--Tete, jamás en mi vida e estado más segura de algo como lo estoy de querer casarme con Emmett. —le dije sonriendo de felicidad, el asintio.

--Solo te pido una cosa Emmett, bueno dos. —dijo Edward serio, Emmett asintio. —La primera, no me hagáis tío muy pronto, o te mato. —dijo, Emmett se quedo estático y yo no pude evitar reírme, yo sabia el por que de esa quietud de Emmett, Edward levanto una ceja pero yo negué. —Y la segunda, es que la hagas feliz.

--Con lo primero que has pedido, no será de inmediato pero ambos queremos hijos, y con lo segundo, are todo lo que este en mi mano para que ella sea feliz. —garantizo Emmett.

--Entonces genial. —acordó Edward abrazándome a mí para luego abrazar y darle la mano a Emmett. —Aunque tendréis un pequeño problema, de metro cincuenta, hiperactiva. —insinuó, me quede quieta, sabia a quien se refería, y esta vez fue Emmett quien se rió de mi.

--Tú te ríes por que no te torturara con las pruebas de vestidos y todo lo demás. —le dije aterrorizada, el me abrazo y beso mi cuello.--¿Bella?, Tu me tienes que ayudar a apaciguarla. —le pedí desde dentro del abrazo de Emmett, el cuerpo de Em, tembló por su risa.

--Echo. —acordó Bella, suspire.

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