Cuando Edward me vio, empezó a murmurar "La Barbie Stella " y luego se reía, pero después tome venganza, cuando Edward vio a Bella se volvió a sonrojar, y yo me empecé a reír. Emmett cada vez que nos veía picarnos el uno al otro se reía sin parar al igual que Bella. A ella solo le quedaba por que se curara su pierna, y a Edward también, ya no había forma de que se quedaran quietos, iban de un lado a otro con las muletas, el brazo de Edward ya había sanado por lo que podía utilizarlas sin ningún problema. Llegamos a casa en un momento tras salir del hospital, Emmett llevaba a Bella en su coche y Papa a Edward en el suyo, yo iba en mi moto, la cual no había salido del hospital desde que me entere del accidente, yo iba delante de los coches de ellos dos, disfrutando y aunque no este bien corriendo un poquito, me lleve un bocinazo de parte de mi padre ante la velocidad pero no hice caso y acelere un poquito mas. Fui la primera en llegar, sonreía a mas no poder y estaba feliz, Papa y Emmett llegaron al los pocos minutos detrás de mi, papa me miraba de forma reprobatoria pero lo dejo pasar, por lo contrario Emmett no, y en cuanto bajo del coche y ayudo a Bella a salir me dijo.
--Stella, como vuelvas a conducir así, juro que te quitare las llaves. —me dijo señalando hacia la moto, Edward que se encontraba a mi lado asintio dándole apoyo a Emmett ante esa decisión, yo les saque la lengua a los dos y me encamine al lado de una Bella que se reía. Los dos con un suspiro nos siguieron a las dos, que nos encontrábamos ya arriba de las escaleras del porche. Edward ya estaba casi tranquilo cuando yo no estaba a su alrededor y tenia a gente con el, eso se había ido normalizando mediante las visitas del hospital. Ahora ya en casa eso seria más fácil, conviviría con ellos todos los días, por lo que sus recuerdos volverían antes y antes se acostumbraría a estar rodeado de gente. Emmett y papa subieron a las habitaciones de Edward y Bella las pertenencias que habían ido acumulando en el hospital, en su mayoría libros, y ropa. Bella y Edward se sentaron en el sofá, los dos juntos, estaban algo cansados y era entendible. Yo la verdad es que moría por pasar tiempo con Emmett, así que esta noche tenia decidido dormir con el, tenia unas ganas locas de estar con el, hablar, salir algún lado, pasar tiempo con el, sin interrupciones, ni nadie que nos moleste, simplemente pasar tiempo solos, aunque solo estemos sentados en algún lugar, pero juntos. La noche llego pronto y con ella el cansancio, así que todos decidieron irse a dormir, yo también quería dormir pero Emmett al parecer no, se fue al jardín de atrás y se quedo sentado en una de las tumbonas mirando fijamente a las estrellas, yo le seguí y me quede de pie a unos metros de el.
--Una hermosa noche ¿No crees?—le pregunte a Emmett, el miro en la dirección que procedía mi voz, y al ver su rostro supe que le había cortado un hilo de pensamiento al igual que le había sorprendido.
--Es discutible. —me respondió al fin con una sonrisa. Yo le fruncí el ceño, ya que no estaba de acuerdo ¿Que podía haber más hermoso que el cielo esa noche?—Tengo con que compararla y no gana ni por asomo.
--No estoy de acuerdo contigo. —le dije aun frunciendo el ceño, el me hizo señales para que me sentara con el, Em, se había incorporado y me había echo un hueco para que me sentara entre sus piernas, al sentarme inmediatamente fui rodeada por sus fuertes brazos, que me atraían asta quedar recostada contra el, mi cabeza en su hombro y sus manos en mi vientre. —No hay nada más hermoso que esta noche, el cielo esta precioso totalmente estrellado.
--Tengo con que compararlo y no gana ni por asomo. —me volvió a repetir otra vez, susurrándome al oído. Iba a protestar de nuevo pero no me dejo. —Te tengo a mi lado para compáralo. El cielo no tiene la luz necesaria para llamar mi atención, ya que la hermosura de la luz, la tengo yo entre mis brazos. —me dijo en susurrando de nuevo a mi oído, su voz sonaba dulce, y terriblemente seductora y traviesa, yo siempre me e preguntado como podía hacerlo, pero esta claro que le sale natural. Yo alce mi rostro asta que conseguí verlo, el miro hacia abajo y me sonrió.
--Sabes que eres muy poco imparcial. —l acuse yo en broma, el se echo a reír y me apretó mas contra el. —E extrañado esto. —dije acurrucándome mas contra el.
--Yo te he extrañado a ti. —me confeso. —Quiero pasar todo el tiempo contigo, empezando por esta noche, que dormirás en mi habitación, mañana después del instituto iremos a algún lugar juntos, y después por la noche volveremos a dormir juntos. —me fue diciendo el mientras besaba mi cuello. A pesar de que yo no le había dicho nada de mis planes el los sabia sin necesidad de que yo hablara, el quería lo mismo que yo, pasar tiempo juntos. Y estaba claro que yo no pensaba negarme a su plan de estar juntos todo el día a todas horas, pero el igualmente pregunto al no recibir de mi ninguna confirmación a sus ideas.--¿Te parece bien?
--Me parece estupendo, Em. —le asegure yo, intente levantarme para dale frente, pero el no me dejo.
--No te vallas. —me pidió en un susurro. —Quedémonos así un rato más.
--No iba a irme mi amor, solo iba a darme la vuelta para hacerte frente. —le dije mientras cogia sus manos para apretarlas mas contra mi cuerpo. —Ni loca me voy. —le asegure nuevamente, Em, no paraba de esparcir besos por mi cuello, hombro, mandíbula, y cuando llegaba al lóbulo de mi oreja me daba un pequeño mordisquito. No podía evitar estremecerme, ante sus besos, lo había extrañado tanto en el mes que estuve en el hospital junto a Edward, que me negaba en rotundo a separarme de el, quería sentirlo mas y mas cerca de mi, tenia en mente no dejarlo solo ni un minuto. Emmett, no solo se conformo con besar mi cuello, y mordisquear mi oreja, sus manos que estaban en mi vientre las metió por debajo de mi camiseta, las pasaba por mi vientre plano, mis costados y las caderas. Su tacto quemaba mi piel, era un calor del que no te cansas, y del que solo deseas mas y mas. Pero como de costumbre siempre nos interrumpían, sabia que mis padres estarían ya durmiendo, por lo que debía ser algún hermano. Alguien se aclaro la garganta en alto. ¿Quien es ahora? Oí un pequeño gruñido de frustración por parte de Emmett, cuando gire mi cabeza para ver quien era el intruso que nos interrumpía una vez mas, no es que estuviéramos haciendo algo indebido en publico, pero fastidiaba un montón cuando estas a solas con el amor de tu vida, y vienen a interrumpir tu momento a solas con el. Al girar mi rostro vi a Bella y a Edward.
--Sentimos interrumpir. —dijo Bella, bajando la cabeza para esconder la sonrisa que se estaba formando en su rostro. Cabe decir que no tubo éxito. —Pero venia a preguntar si podrías ayudarme a cambiarme Stella. —me pidió ella, eso me pillo desprevenida, ya que según yo tenia entendido seria Alice quien se ocupara de Bella, ya que yo le propuse encargarme yo misma de ayudarla, pero Alice me negó en rotundo.
--Ya nos vamos acostumbrando a las interrupciones, tranquila pequeñaja. —le dijo Emmett, a Bella. Yo ante su comentario le di un manotazo juguetón en la mano.
--Ya mismo te ayudo Bella. —le dije saliendo de los brazos de Em. Al llegar al lado de Bella, le pregunte. —Bella ¿Y Alice?—fue Edward quien me contesto.
--Nos habíamos acercado a la habitación de Alice, pero me parece a mí, que no querría ser interrumpida. —me dijo sonrojándose un poquito, yo levante una ceja y el siguió, para entonces Emmett, estaba a mi lado rodeando mi cintura con sus brazos. —Esta con Jasper, en la habitación. —ahora si me encajaban las piezas, el sonrojo de Edward y el por que Bella, había venido a buscarme. Emmett se echo a reír, y yo le seguí. Emmett se inclino asta que su barbilla descanso en mi hombro y con su mejilla rozaba mi cuello, para darme un tierno beso en el cuello y en el hombro antes de que yo me fuera con Bella, a ayudarla a cambiarse. Asta ahora no había caído.
--Tete ¿Necesitas algo?—le pregunte mirándolo con infinita ternura, aunque el era mas grande que yo, siempre me producía ternura verlo.
--Solo venia acompañando a Bella. —me dijo dándome mi sonrisa favorita, Bella cuando vio la sonrisa dejo de respirar durante un segundo, y hubiera tardado mas si no se hubiera dado cuenta de nuestras miradas. Yo le asentí y haciendo el amago de empezar a andar Em, me soltó, no sin antes decirme en un susurro, lo suficientemente bajo para que yo lo oyera únicamente " Te espero en mi habitación, Te amo". Bella iba delante de mí, andando con sus muletas, mientras yo seguía pensando en la frase que me había dicho Emmett, bueno mas que a la frase a su voz, siempre tan dulce, traviesa y seductora, la voz de Em, era una mezcla que me volvía loca, hacia que mi cuerpo temblara y se derritiera, y lo mismo me pasaba con su mirada y su tacto, Emmett era un peligro para mi cuerpo, y mi corazón, ya que cada vez que lo veía mi corazón se aceleraba y asta que no estaba un rato con el no se normalizaban los latidos. Ya habíamos llegado a la habitación de Bella, y yo seguía repitiendo la voz de Em, en mi cabeza, yo siempre me desilusionaba, mi mente no reproducía la voz de Emmett, tal y como era, así que al oír la original mi corazón daba un vuelco y se volvía loco. Bella estaba sentada en su cama a la espera de que yo comenzara a buscar un pijama para ella, hacia un poco de calor por lo que me decante a la hora de escoger el pijama uno que fuera de pantalón corto y camiseta de media manga, y encontré el perfecto. Aghh, me estoy dando cuenta de que cada vez hablo más como Alice. El pijama era en un verde esmeralda, muy parecido al color de ojos de Edward, llevaba un pequeño dibujito de un gatito con ojitos de cordero degollado, y unas letras que decían "Dame mimos" la verdad es que era una cucada. Ayude a Bella a quitarse la ropa, bueno solo la parte de abajo la de arriba podía ella perfectamente, un vez la ayude a ponerse el pijama y estar mas cómoda le pregunte una pequeña duda que tenía.
--Bella ¿Como van las cosas con Edward?—le pregunte poniéndome de rodillas enfrente de ella. Yo sabía muy bien que Edward cada vez iba recordando mas cosa, pero por alguna extraña razón le costaba mucho mas recordar cosas de Bella.
--El recuerda cosas. Hoy por ejemplo a recordado, varias cosas, el cumpleaños que Alice, se empeño en hacerle una sorpresa a pesar deque también era su cumpleaños, el día que Rosalie le puso el ronroneo a su coche y le enseño cosas básicas de mecánica, un charla que tubo con Emmett, y más cosas, pero nada de mí, Stella. Estoy empezando a preocuparme ¿Y si no me recuerda nunca?—dijo sollozando y cubriéndose el rostro con sus manos, yo levante mi manos y agarre las suyas para que descubriera su rostro bañado en lagrimas, le agarre las muñecas y la forcé un poquito a que me abrazara para consolarla, cuando ella vio mis intenciones no hizo falta seguir agarrando sus muñecas, me rodeo el cuello y empezó a sollozar de nuevo.
--Shh… Bella. Edward te recordara, ya lo veras. Nosotros le ayudaremos a que lo haga, confía en nosotros ¿Si?—le dije mientras le frotaba suavemente la espalda.
--¿Pero por que no me recuerda?, no pido que se acuerde de todo lo que hemos pasado juntos, solo que me empiece a recordar un poquito. No pido mucho, Stella. —me dijo sollozando mas fuerte. Me sentía impotente, no sabia como ayudar a Bella, en estos momentos, solo podía ser un hombro donde llorar, y alguien con quien se pudiera desahogar.
--Yo no tengo respuesta para esa pregunta Bella, lo siento. Pero te prometo que are todo lo que este en mi mano para que el te recuerde. —le dije deshaciendo el abrazo y mirándola fijamente a los ojos ella asintio y me dio una sonrisa triste. Esto me mataba, y o sabia perfectamente como sufrían los dos en esta situación, Bella lloraba y lloraba ante la impotencia de que tu amor, el hombre del que estas completamente enamorada no te recuerde por culpa de un accidente donde no tuvieron ellos las culpa, y Edward también lloraba, en el hospital lloraba todas las noches de la frustración, la tristeza y la impotente situación de no recordar a su novia, el se sentía culpable de no recordarla, a pesar de que lo intentaba con todas sus fuerzas, se sentía pésimo por hacerle daño a Bella. Eso me recordó algo. —Bella, aunque su cabeza no recuerde lo momentos, no quiere decir de que te allá olvidado. —le dije sonriéndole para infundirle algo de fuerza para que siguiera luchando por que Edward le recordara. Bella me miro interrogante, no sabia de que hablaba. —Es cierto que no recuerda los momentos, y eso duele, pero su corazón si te recuerda Bella, el primer día que despertó y me dijo que os describiera para conoceros, al pronunciar tu nombre sus ojos se llenaron de un brillo muy especial. En ellos había amor, dulzura, preocupación, su corazón te recuerda. —le asegure yo. Ella ante mis palabras lloraba de felicidad al saber que lámenos de alguna forma el la recordaba.
--Me conformo con eso. Al menos se que de alguna forma que si me recuerda y que siente lo mismo por mi. —me dijo ella con mas confianza en su voz quebrada por las lágrimas que seguían cayendo por sus mejillas. —Gracias, Stella.
--No me las tienes que dar. Como familia y la familia se ayuda en los momentos difíciles. —le dije yo levantándome para coger un cleenex.
--Es cierto. —exclamo ella. —Somos familia de distintas formas. —me dijo ella sonriéndome esta vez con diversión. por lo menos se le había pasado un poquito la tristeza. Ella al ver mi cara de desconcierto me explico. —En primer lugar, somos hermanas adoptivas, pero también somos cuñadas, tu estas con Emmett que es mi hermano, y yo estoy con Edward que es el tuyo. —me explico ella mientras secaba su rostro con el cleenex, yo le asentí con una enorme sonrisa y le dije.
--Nunca hubiera concebido a alguien tan dulce y buena para ser mi hermana y mi cuñada. —le dije. Eso era muy cierto, Bella era todo dulzura e inocencia, aunque también era muy terca cuando se le metía algo entre ceja y ceja.
--Yo me alegro de que Emmett me de una cuñada como tu, Stella. —me dijo ella alargando la mano para coger la mía, se la di y me senté junto a ella. —Eres dulce, cariñosa, y amas a mi hermano de forma incondicional, se que no lo lastimaras, y que siempre lo amaras. Me alegro de que ustedes dos anden juntos, hacen una pareja muy bonita. —me confeso ella, yo no pude reprimirme y me eche a llorar ante sus palabras. Eran palabras muy hermosas. Esta vez fuimos interrumpidas por Emmett y Edward, seguramente al darse cuenta de que ninguna de las dos salía de la habitación, nos encontraron a las dos llorando y riendo, mientras nos abrazábamos. Emmett al escuchar el llanto de las dos se preocupo y se acerco poniéndose de rodillas delante nuestra, Edward se quedo a su lado pero de pie y apoyado en las muletas.
--¿Estáis bien?—pregunto Emmett con preocupación en su voz, mientras ponía una mano en la rodilla de Bella y otra en la mía, nosotras le asentimos pero no se quedo conforme.--¿Porque el llanto?
--Solo nos estábamos diciendo lo felices que éramos por unos cuantos motivos, así que no hemos podido reprimir las lágrimas, Em. —le contesto Bella, al ver que yo no podría. Emmett me miro y quitando las manos de nosotras, las puso en mi rostro acunándolo.
--Stella, mi amor, ¿Segura que estas bien?, no paras de llorar. —me dijo el enjugando las lagrimas que caían por mis mejillas, yo le asentí.--¿Podría alguien decirme cuales eran esas palabras?—pidió el mirando a Bella, ella le asintio.
--Le decía a Stella, lo feliz que soy por darme una cuñada y una hermana como ella. Le decía que soy feliz de que ustedes dos anden juntos, que se que ella te ama de forma incondicional y que jamás te ara daño, le decía que hacían una hermosa pareja, y que era extremadamente feliz de que fuéramos familia. —le dijo ella, yo al volver a oír esas palabras volví a llorar con más ganas. Emmett quito las manos de mi rostro para ponerlas a mi alrededor, me atrajo a el, rodeando mi hombros, para acunar mi cuerpo contra su pecho. En la habitación se creo un pequeño silencio que fue interrumpido por la voz aterciopelada de Edward.
--Peque necesito que me aclares unas cosas. —me dijo el, sentándose junto a Bella, ya que yo estaba de rodillas en el suelo con mis brazos alrededor de Emmett y mi cabeza justo debajo de su barbilla. Yo asentí. —He recordado, que Emmett y tu estaban juntos antes de ir a la isla que papa le regalo a mama. —dijo haciendo una pausa, pude notar como Emmett asentía.--¿Por que me porte tan mal con ustedes dos, cuando me entere de que andaban juntos?—pidió el con voz triste, yo salí de los brazos de Emmett y me senté en el suelo junto a el, cogiendole una de sus manos entre las mías para entrelazar nuestros dedos, el se sentó igual que yo.
--Tú en un principio creías que yo lastimaría a Stella. —Le aclaro Emmett, yo sin embargo eso no lo sabía. —Me lo dijo Jasper, después de que yo saliera de la casa tras romper con Stella, por una discusión que tuvimos tú y yo, respecto a ella.
--Pero… ¿Como pude pensar algo así?, si se ve que la amas, y que jamás la arias mal alguno. —dijo el bajando la cabeza. Bella le puso una mano encima de las de el, y le contesto con una sonrisa tranquilizadora.
--Pensaste que la lastimaría, dejándote guiar por el aspecto de Em, decías que podía no ser bueno y cosas así, pero poco a poco te fuiste dando cuenta que ellos dos se amaban y de que nunca se dañarían el uno al otro. —le dijo ella, la mirada de Bella era todo dulzura y ternura, también había amor y diría que algo de pasión también. Edward le sonrió y asintio, después nos miro a Emmett y a mi, y dijo.
--Siento mucho mi comportamiento. Me alegra de que estén juntos, y me tranquiliza saber que mi Peque tiene alguien más aparte de la familia que la cuidara siempre. —Yo me levante y le di un enorme abrazo a Edward y otro a Bella, Emmett le planto un besito en la mejilla a Bella y a Edward le puso una mano en el hombro asintiéndole, dejándole saber que no había problema. Edward me había dicho antes de que Emmett y yo abandonáramos la habitación que pensaba quedarse más rato con Bella. Probablemente esos dos terminen durmiendo juntos el día de hoy.
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