Era extraño que Em, no estuviera conmigo, ya que por lo general era siempre yo la que se despertaba antes que el. Aun sentía sueño, mis parpados empezaron a cerrarse de nuevo, asta que me quede dormida de nuevo. Volví a despertarme al rato, y seguía sola. Esa vez no deje que mis párpados se cerraran de nuevo como querían hacer, me senté en la cama y mire la hora, 05:02 a.m. ¡¡Las cinco de la mañana!! Yo pensaba que era mas tarde ¿por que Emmett no esta en la cama, si es esa hora? Me levante del todo y salí de la habitación, para encontrarme con toda la familia reunida abajo. ¿Que hacían todos a esa hora reunidos? ¿Por que no me habían llamado? Baje las escaleras y cuando por fin se dieron cuenta de que estaba allí me miraron con tristeza y preocupación.
--¿Que ocurre? ¿Por que están todos aquí abajo?—pregunte alarmada ante sus miradas.
--Stella es mejor que vuelvas a la cama. —me dijo Jasper.
--¿Por que? ¿Que ocurre?—exigí mirando a toda la familia, mi cara se contrajo de pena al ver la de Alice. —Alice ¿Que ha ocurrido?
--Stella siéntate antes de que te lo cuente. —me aconsejo, le hice caso me senté justo enfrente de ella, en el suelo. Me había percatado de que ni papa ni mama estaban aquí, pero supuse que seguían durmiendo, pero ahora me doy cuenta de que no están en casa.
--¿Donde están, Papa y Mama?—pregunte. Alice asintio.
--Papa y Mama, han salido ara cosa de dos horas. —me empezó a contar. —Salieron por que recibieron una llamada de extrema importancia que…
--¡¡Alice!! Al grano. Sabes que no me gustan los rodeos y me estas asustando. —le dije estando a punto de sufrir un ataque de nervios.
--Papa y Mama han ido al hospital. —me dijo con la cabeza gacha y con lagrimas recorriendo su rostro. Jasper la abrazo dándole consuelo. Algo iba muy mal, lo notaba lo había estado notando durante todo el día. —Edward y Bella, tuvieron un accidente de coche cuando iban hacia el hotel. Están graves. —en ese momento todo se vino abajo, comencé a llorar sin consuelo, a pesar de que lo estaba recibiendo, Emmett me tenía abrazada contra su pecho dándome palabras de consuelo pero no había consuelo.
--Vamos al hospital. —dije saliendo de los brazos de Emmett.
--Carlile y Esme nos dijeron que llamarían con cualquier novedad. —me dijo Em, agarrándome y llevándome de nuevo a sus brazos.
--Mi hermano y mi hermana, están en el hospital debido a un accidente ¿Y esperas que yo me quede aquí esperando a una llamada?—le dije mirándole con los ojos anegados de lágrimas.
--Es lo que nos han dicho que hagamos. —repuso Jasper.
--Bien, ustedes quédense si quieren, yo me largo al hospital. —dije saliendo de los brazos de Emmett y corriendo escaleras arriba. Entre a mi habitación y me quite la camiseta, estaba en ropa interior cuando Emmett irrumpió en la habitación, pero me dio igual. Abrí el armario y saque lo primero que vi, unos shorts vaqueros.
--Stella, haz caso a lo que nos han dicho, por favor. —me dijo sentándose en la cama, yo le ignore me puse una camiseta de manga corta y luego me agache a por unos zapatos, cogi unos de tacón, lo que mas abundaba en mi repertorio de zapatos.
--No pienso quedarme aquí, para estar aun más preocupada. Me voy al hospital quiero estar con Bella y con Edward, esta noche era especial para ellos, no tenia que acabar así. —dije con lagrimas en mi rostro de nuevo. Alice entro en mi habitación vestida al igual que yo.
--Yo también voy. —me dijo viniendo a abrazarme, yo le asentí y cogi mis cosas, el monedero, las llaves de la moto, que Jacob había traído cuando vino a la fiesta de la piscina, y el teléfono. Alice y yo nos fuimos al garaje siendo seguidas por Jasper y Emmett, que intentaban persuadirnos, pero dejaron de hacerlo cuando vieron nuestras miradas. Me subí a la moto y arranque, Alice iba detrás agarrada fuertemente a mi cintura. No iba a ir despacio precisamente y ella lo sabia, serpentee los coches que en ese momento iban a trabajar, y solo me detuve cuando el semáforo estaba en rojo. Llegamos en quince minutos al hospital. Para cuando llegamos, Papa salía con su uniforme verde de cirugía. El sabia que nada mas yo me enterara estaría allí con ellos, por lo que no se sorprendió al verme, nos hizo señas para que fuéramos con el donde se encontraba mama, ella estaba destrozada, sus mejillas estaban bañadas por las lagrimas y sus ojos verdes estaban hinchados de llorar. Ella nada mas nos vio se levanto y vino a abrazarnos, yo mientras la abrazaba pregunte.
--¿Como están?—con voz quebrada.
--Se encuentran estables, pero tienen fracturas y heridas, por todo el cuerpo. —me dijo papa, se notaba cansado y preocupado. Yo y Alice rompimos a llorar de nuevo.
--¿Podemos verlos?—pregunto Alice con una pizca de esperanza. Papa negó.
--Aun es pronto para eso. —dijo apenado. Después de eso, nos quedamos horas en el despacho de papa, donde pudimos estar a solas, sin tener que ver las caras de compasión de los compañeros de papa. Emmett vino, al cabo de las horas, no pude reprimir el echo de tirarme a sus brazos nada mas lo vi, el me rodeo fuertemente la cintura y hundió su rostro en mi cabello mientras yo hacia lo propio en su cuello. No me di cuenta cuando Emmett, se sentó en uno de los sillones del despacho de mi padre, conmigo en su regazo, ya que no le había soltado, más bien no fui capaz de hacerlo. Estuvimos esperando tres horas más, pero nadie ni siquiera nuestro padre nos daba información, y mama estaba tan preocupada y angustiada que estar en el despacho esperando le producía tal malestar que la mayor parte del tiempo estuvo fuera, en la calle, para respirar aire fresco y no sufrir ningún tipo de ataque. Alice se había quedado dormida en otro sillón, se le podía escuchar sollozar en sueños, al igual que se podían ver las lagrimas caer por su rostro cansado. Yo me quede dormida, sentada en el regazo de Emmett y siendo acunada contra su pecho por sus calidos brazos. Era cierto que no solo era mí hermano quien estaba allí, sino que Bella su hermana también lo estaba, pero el se mostraba entero, ningún signo de que fuera a llorar o algo por el estilo, simplemente en su cara se veía la preocupación. Fui despertada por Em, y a pesar de donde me encontraba y del por que me encontraba allí había dormido tranquila con el a mi lado.
--Stella, mi amor. Despierta Carlile te busca. —me dijo suavemente cerca de mi oído. Yo empecé a desemperezarme. Cuando vi su rostro, supe que el también se había quedado dormido, intente sonreír un poco.
--Hola, Emmett. —dije con un sonrisa que me estaba costando hacer.--¿Que pasa?
--Hola, mi amor.--me dijo abrazándome de nuevo. —Carlile te busca, tienes que ir a la sala de médicos.
--¿Para que me busca?—le pregunte dándole un pequeño beso en el cuello.
--Tiene que hablar contigo, al parecer Edward se despertó y pregunta como un desesperado por ti. —me dijo con voz seria agarrándome el rostro. En mi interior sufrí un gran alivio al saber que estaba despierto y que había preguntado por mí.
--Esta despierto. —musite con entusiasmo. Luego me puse seria otra vez.--¿Y Bella?
--Ella aun no se despierta, pero dicen que esta bien dentro de lo que cabe. —me dijo con voz seria y apagada. —Ahora ve, Carlile y Edward te esperan. —me dijo soltando su agarre entorno a mi, mientras yo me levantaba de su regazo observe como Alice seguía durmiendo, acurrucada en el sillón, con la necesidad de que alguien la abrazara mientras dormía. Emmett vio mi cara de pena al ver a Alice y me explico algo que yo no había preguntado. —Jasper esta intentando llamar a Rosalie, ya que no a vuelto a casa en dos noches. Esta preocupado por ella, no creo que venga, asta que no la localice.
--En ese caso que tenga suerte, ya que no la va a localizar ni con un milagro. —le dije mirándole directo a los ojos, Em, enarco una ceja. —Rose esta con Jacob, ayer en la noche fue su cumpleaños y hoy es el aniversario de su noviazgo, hacen dos años juntos, por lo que Rosalie no dará señales asta mañana en la noche como muy pronto. —en ese punto yo ya me encontraba con la mano en el pomo de la puerta.
--En ese caso llamare a Jasper, para que venga a dar apoyo a Alice. —dijo sacando su móvil, al tiempo que me miraba con amor en sus orbes azules. —Vete, o sino Edward destrozara el hospital asta verte de una vez.--me dijo intentando bromear conmigo, yo le sonreí, agradecía un montón su esfuerzo por hacerme sonreír. Salí del despacho y me fui hacia la sala de médicos, donde todos los médicos descansaban en sus turnos en el hospital. Al llegar allí me encontré con mi padre y con otro medico pero que no conocía, mi padre me lo presento pero olvide el nombre de aquel señor insofacto, solo tenia cabeza para pensar en Edward. El señor, me dijo como se encontraba mi hermano, me dijo que tenia rota la pierna derecha y el brazo derecho, también tenía rotas algunas costillas, y que lo demás eran cortes por el cuerpo a causa de los vidrios del coche, pero lo que mas me dolió y sorprendió fue cuando me dijo que Edward había perdido la memoria y que únicamente me recordaba a mi. En ese momento pensé en mi pobre madre, y en mi padre, y en el daño que eso causaría también a Bella. Ella, su novia, con la que lo iba a compartir todo, los recuerdos de niño, los de grande, todo había sido perdido por el maldito accidente, también lo hacia peor el saber que no había sido culpa de Edward que era quien conducía sino de un hombre que iba bebido en ese momento, y también lo hacia peor el saber que aquel tipo estaba en el mismo hospital que ellos dos. Después de informarme, de todo lo referente a Edward, me llevaron con el, Edward, se encontraba en una habitación donde estaba solo, y conectado a monitores. Estaban monitorizando el corazón, sus constantes vitales, también tenia suero y algún tipo de medicina para el dolor que le estaban suministrando por vía intravenosa, tenía su pierna escayolada al igual que su brazo, en su frente tenia un parche, que es donde supuse yo se había golpeado para perder la memoria, también tenia otro parche en la mejilla y su labio estaba levemente hinchado a causa de una pequeña herida en el. Daba mas impresión las escayolas que su aspecto, ya que parecía que los moretones y los cortes se los había echo en una pelea. Me acerque asta la cama, donde el tenia los ojos cerrados, pero que sin embargo no dormía, su respiración era trabajosa y poco profunda, a causa de las costillas rotas. Alce mi mano y le toque la mejilla donde no sufría ningún daño salvo un pequeño moretón, mis ojos estaban anegados de lagrimas, y cuando el abrió los ojos y me vi atrapada por sus lindos ojos verdes, rompí a llorar de forma increíble, no conseguía ver nada de tantas lagrimas que ocupaban mis ojos, el en un intento de calmarme alzo su mano ilesa de algún modo y rozo mi mejilla izquierda llevándose por el camino las lagrimas que escurrían por ella.
--No llores, Peque. —me dijo con voz apagada a causa de morroña de la medicina. —No me a pasado nada, no llores, por favor. —me dijo mientras seguía acariciando mi mejilla, yo para que el no tuviera que esforzarse tanto me arrodille junto a la cama para que no esforzara al tener que alzarla tan alto.
--No lo puedo evitar, Tete. —le dije con voz quebrada. —Por fin te veo, por fin se que nada te ocurrió. Las horas ahí afuera han sido insoportables, sin tener ni una pizca de información sobre ti. —le dije inclinando mi rostro con cuidado sobre su mano.
--Siento haberte preocupado. —dijo con voz arrepentida. —También siento el daño que causare. —dijo en un susurro. Nuestro padre nos dejo a solas, sabiendo que el estaría mas tranquilo solo conmigo.
--¿Que quieres decir?—le pregunte con voz suave. Había inclinado mi rostro asta que mis labios tocaron su mejilla.
--No recuerdo nada, salvo a ti. Se que haré sufrir a la gente que no recuerde cuando este a su alrededor. —me explico con su voz llena de dolor.
--Todos te ayudaremos a recuperar la memoria, Tete. Nadie sufrirá por ello. Además todos nosotros aguantaríamos el dolor gustosos si de ese modo tu memoria vuelve. —le dije mirándole con ternura, mis lagrimas había cesado de salir. El sonrió de lado, como solía hacer y sus hoyuelos se marcaron como a Alice y a mi nos gustaba. —Mi sonrisa, gracias.
--Se que a ti te gustaba mucho cuando mis hoyuelos se marcaban, pero también me da la impresión de que no eras la única. —dijo frunciendo el ceño, yo alce mi mano y con un dedo roce suavemente la arruga que se le había formado.
--La otra persona que no podía resistir a esa sonrisa es Alice, nuestra hermana, ella es tu melliza, pero es unos minutos mas grande que tu. —le conté de forma que fuera entendiendo algo mas.
--¿Mi melliza?—pregunto el tranquilamente mientras volvía a sonreír marcando sus hoyuelos. —Cuéntame sobre ella y nuestra familia. —me pidió con emoción.
--Creo que será mejor dejar eso, para cuando estés más descansado, ahora mismo puedo notar en tu cara el sueño y el dolor. —le dije mirándole con preocupación, quería que se recuperara pronto y ello conllevaba descansar mucho. El me frunció el ceño, sabia que iba a protestar. —No pienso irme de este hospital asta que a ti te den el alta, por lo que tenemos tiempo para hablar y contarte cosas de la familia. —le dije riéndome bajito ante su expresión de niño caprichoso. —Ahora descansa, por favor...—le dije poniendo el mismo puchero que el no podía resistir, funciono asintio y cerro sus ojos.
--No te vayas, no quiero quedarme solo. —me dijo agarrando mi mano. Pero luego rectifico un poco lo que había dicho. —Bueno puedes irte a hablar con la gente que no recuerdo, pero luego vuelves. —me dijo sonriendo de nuevo, pero su rostro se fue convirtiendo en una mascara serena y tranquila. Se había dormido. Me quede con el unos minutos mas, pero tuve que salirme mi móvil vivaba y la enfermera que estaba a cargo de curar las heridas de Edward me había pedido que saliera, así que me fui de nuevo al despacho, para tranquilizarlos, y contarles a todos como se encontraba Edward, cuando llegue allí, Alice estaba despierta y nada mas me vio me vino a dar un abrazo, no me había dado cuenta de que había vuelto a llorar. En el despacho estaban todos reunido, incluida mama, pero Jasper no estaba el aun no había llegado, por lo que sabiendo que ningún miembro de la familia aguantaría mas tiempo sin saber empecé a contarles.
--Edward esta bien, se acaba de quedar dormido de nuevo. Tiene la pierna y el brazo derecho rotos, también algunas costillas, tiene un parche en la frente debido al golpe que le a causado perdida de memoria y tiene otro en la mejilla. La verdad es que da más impresión las escayolas que nada más, ya que las heridas de su rostro parecen ser a causa de una pelea. —les dije sentándome al lado de una Alice claramente destrozada, había pasado mis brazo por sus hombros, papa se encontraba en la misma situación que yo, le estaba dando confort a mama. Yo mire a mi padre y pregunte, no solo me había estado preocupando por Edward.--¿Como esta Bella?
--Ella despertara pronto, su estado es mas o menos el de Edward, salvo que ella no perdió la memoria. —nos dijo en grupal luego solo se dirigió a Emmett. —Pronto podrás verla, yo me encargare de eso. —le aseguro papa, mientras rodeaba mas fuertemente a mama con sus brazos. Yo me acorde de que el hombre causante del accidente también estaba allí hospitalizado.
--Papa. —le llame de forma seria el levanto su rostro y me miro curioso.--¿El tipo causante del accidente esta aquí?—le pregunte con mi voz cargada de resentimiento ante aquel asqueroso hombre. El asintio.--¿Y se podría ir a hablar con el?—le pregunte. El volvió a asentir. —Bien, quiero hablar con ese tipo que ha causado todo esto, para ponerle los puntos sobre las is.
--Se encuentra, custodiado por la policía, y a no ser que tengas autorización de un medico no podrás pasar. —me dijo mirándome con preocupación sabiendo lo que quería. —Y esta claro que no te la voy a dar. —Emmett al ver mi rostro se aproximo y se fundió en un gran abrazo, no solo conmigo sino que también con Alice, las dos estábamos llorando de nuevo. Pasaron dos horas y supuse que Edward se despertaría, por lo que me disculpe y me fui, Emmett m acompaño asta la puerta, el necesitaba salir de aquel lugar un poco y yo le entendía.
--Gracias Em. —le dije rodeando su cintura y hundiendo mi rostro en su pecho, el rodeo mis hombros y apoyo su mejilla en mi cabeza. —Me estas apoyando de forma incondicional, pero temo que de tanto aguantar te derrumbes en una vez y sea peor mi amor. —le dije dándole un beso en el centro de su pecho.
--Tengo que ser fuerte, para ti. Me necesitas entero. —me dijo deshaciendo su abrazo y cogiendo mi rostro entre sus grandes manos, yo gire mi cara y bese la palma de sus manos.
--No tienes que se fuerte para mi. A mí con solo tu presencia a mi lado me confortas. No es bueno reprimir los sentimientos, mi amor. —le dije con dulzura el asintio y beso mis labios.
--Te amo. —me dijo antes de soltar mi rostro, e irse. Emmett se fue hacia la salida del hospital, necesitaba tomar aire fresco y pensar, yo me quede contemplando como se iba justo en la puerta de la habitación donde se encontraba Edward. Cuando entre lo encontré despierto, y serio, y cuando me vio su sonrisa de niño volvía a su rostro magullado. Me pidió que me sentara a su lado en la cama, pero yo se lo negué ya que no quería causarle ningún dolor, así que lo que hice fue coger una silla y sentarme a su lado, cogiendole la mano entre las mías.
--Bien, ya descanse así que ahora cuéntame cosas. —me exigió el muy animado para su estado, ante su entusiasmo y su exigencia suspire y asentí.
--¿Que quieres saber?—le pregunte con una sonrisa.
--Todo.--dijo de forma obvia, yo no pude reprimirme y me reí. —Vale, empieza por mi melliza, ¿Al...?.—dijo intentando recordar el nombre de nuestro duendecillo hiperactivo, aunque ahora mismo no tenia pinta de duende, Alice estaba apagada, triste, y sin fuerza. En mi cara se formo una mueca de dolor ante el recuerdo de su rostro apenado. Edward lo noto y creyendo que era por su culpa se disculpo. —Lo siento. —Yo negué con la cabeza y le sonreí.
--No te disculpes. —le reprendí de broma. —Su nombre es Alice. —el asintio incitándome a continuar. —Ustedes dos son mellizos, aunque la verdad es que no se parecen, tu tienes el pelo color broncíneo, ojos verdes, metro ochenta, vamos en pocas palabras pareces un dios griego, como te llaman en el instituto. —Edward ante ese nombre puso una cara que me decía que me iba a avasallar de preguntas al respecto, pero no me importaba contestarle todas si eso le ayudaba. —Y ella es bajita, metro cincuenta, ojos cafés, pelo negro y corto, con cada punta en una dirección diferente, su cuerpo y su cara son de duende y por ello, tú y yo la decimos duendecillo. —le explique con una sonrisa.
--¿Nuestra personalidad se parece?—pregunto curioso. Yo negué.
--¡No! Ella es hiperactiva, revoltosa, cariñosa, dulce, adicta a las compras y es una estilista fantástica. —dije riéndome con la ultima palabra. —Ella a menudo, no. Siempre nos compra ella misma la ropa y luego nos dice que tipo de ropa vestir para cada día. —Le seguí describiendo a Alice, asta que ya no le pude decir nada mas, la había descrito entera, también le había contado algunos recuerdos con ella, ocasiones especiales y algunas de sus peleas divertidas. El no había parado de reír en todo el tiempo que le había hablado de ella. También le describí a Mama y Papa, el estaba sorprendido y agradecido que de que hayan tocado unos padres tan buenos. "Ellos son especiales y cariñosos, tengo suerte de ser su hijo, estoy orgulloso de ellos" dijo eso cuando le conté sobre nuestros hermanos adoptivos, Jasper, Rosalie, Emmett y cuando dije el nombre de Bella mi cara se contrajo de pena, pero pude ver un brillo en sus orbes esmeraldas cuando pronuncie su nombre. Seguí describiendo a Jasper, uno de sus mejores amigos, le conté las fiestas de cumpleaños con el, y también el pedazo de regalo que le hizo en su cumpleaños numero dieciséis, cuando le mencione que le había regalado un audi r8 tdi en negro, casi salta de la cama para verlo, cosa que no podrá hacer, ya que el pobre coche se encontraba en el desguace tras el accidente. Pero no era momento de decirle eso a el. También le conté sobre Rosalie, la gemela de Jasper, la chica absurdamente hermosa. El rió y rió, aunque lo hacia con dificultad y a menudo se agarraba el costado por el dolor de las costillas. Le dije de dejarlo por hoy pero casi me mata con la mirada cuando se lo propuse. Siguió haciéndome preguntas simples, su color favorito, su comida preferida, cosas muy simples de responder y de recordar para el, todo me estaba resultando fácil de contar asta que me pregunto si el tenia novia.
--¿Tengo?—inquirió de nuevo tras preguntármelo dos veces y no tener respuesta. Tenía que contarle acerca de Bella sin duda, pero no sabía si era el momento.
--No estoy segura de que contarte ahora sea buena idea. —le dije mirándolo con preocupación, el me miro con su ceño fruncido, estaba pensando alguna forma de sonsacármelo.
--Quiero saber, Peque. —me dijo el con voz persuasiva. Yo le negué y el pensó que me había rendido.
--Esa voz, querido hermanito solo te funciona con una chica. Quitando a todas las demás que están locas por ti claro. Y esa chica es Bella. —le dije con una sonrisa de oreja a oreja.
--¿Nuestra hermana?—pregunto curioso.
--Si te cuento algo, promete no alterarte ni nada por el estilo. —le dije y el asintio luego le amenace. —Como te alteres llamare a la enfermera para que te haga dormir. —el volvió a sonreír y asintio de nuevo. —Bien, solo te funciona con ella, por que ella y tú son novios. —le aclare yo con voz suave y mirando fijamente su rostro.
--Pero eso…--sabía que iba a decir por lo que le ataje.
--Son hermanos adoptivos, ningún lazo de sangre nos une a ellos, por lo que esta bien si lo son, de hecho no son la única pareja. Alice esta con Jasper. —le conté con una sonrisa mientras miraba la hora de mi móvil. Eran las 14:24 p.m., por lo que Jazz ya tendría que estar en el hospital. Edward me pregunto algo pero no le oí, aparte de pensar si Jasper estaba ya aquí mi mente también estaba si Emmett había podido por fin ver a Bella.
--¿Que?, disculpa no tenia la mente aquí. —le dije avergonzada, el negó suavemente con la cabeza y me repitió la pregunta.
--Te decía que si todos están aquí en el hospital. Me gustaría ponerles cara a los nombres que me has dado. —dijo y ahora el avergonzado era el. No se como pero el accidente había echo aflorar la parte mas tímida de Edward, esa que había quedado enterrada nada más entro en la adolescencia.
--¿Quieres verlos?—le pregunte sorprendida y cautelosa, el asintio y yo le sonreí con mas ganas al tiempo que me levantaba de la silla y le daba un beso en la mejilla.--¿A quien deseas ver primero?
--A Esme, nuestra madre, supongo que debe de ser la que peor este. —yo le asentí y sonreí ante su comprensión.
--Iré a buscarla. —le dije saliendo de la habitación con una sonrisa en mi rostro. Cuando llegue al despacho me encontré con todos; Mama, Papa, Alice, Jasper y Emmett, todos estaban con caras serias, y cansados, todos estábamos extasiados, y no sabia como no habíamos colapsado ya de cansancio, pero bueno la cosa no era esa ahora. Cuando mama me vio llegar con una sonrisa ella misma intento sonreír, con esfuerzo, cosa que pronto haría sin esforzarse. Cuando le dije a mama que Edward quería verla por poco y chilla de la ilusión y la emoción de la noticia, ella salio prácticamente corriendo hacia la habitación de Edward. Gracias a Jasper todos nos pudimos dar una ducha y cambiarnos de ropa. Trajo una mochila para cada uno. La vedad es que me hizo gracia el ver lo que me había traído, cosa que a Jasper siempre le había gustado vérmelo puesto; Un peto vaquero, de pantalón cortito una muda de ropa interior y una camiseta en amarillo apagado. Cuando salí de ducharme y vestirme fui de nuevo al despacho, donde ya estaba Emmett después de ducharse también, solo estábamos los dos, cosa que fue un alivio necesitaba hablar con el.
--Me gusta como te queda. —me dijo mirando mi ropa con una sonrisa traviesa en su rostro.
--Gracias. —le dije con voz de niña, a Jasper le hacia mucha gracia cuando ponía mi voz de niña pequeña, y a Emmett pareció ser que también ya que me sonrió y abrió sus brazos para mi. Me senté en su regazo y pase un brazo por su cuello. —Em, ¿Viste a Bella?—le pregunte con voz seria, el no cambio su expresión alegre y asintio.--¿Como esta?
--Esta bien, dolorida pero bien. En lo único que piensa es en salir pronto de aquí y de veros a todos de nuevo, en especial a ti y a Edward por supuesto. —me dijo sonriendo, cogiendo mi mano y besándola, para luego ponerla en su mejilla. —Te tiene que agradecerte, la fantástica noche. Que aunque no la hayan disfrutado del todo, piensa pedirte que la reorganices desde donde se lo perdieron. —me dijo enarcando una ceja. —Cosa que me pregunto para que hiciste.
--Si Bella no te dijo menos yo. —le dije sonriendo con maldad. —Es una cosa que queda entre ella y yo. —le di un beso en los labios. Luego me puse seria de nuevo.--¿Sabe que Edward no recuerda nada a excepción de a mi?—el negó nada mas oír el nombre de Edward.
--Quiero esperar, al menos asta que se recupere un poco mas, eso lo ha dicho Carlile. —me dijo mirándome directo a los ojos.--¿Como esta el?
--Esta bien, dolorido al igual que Bella, pero se va poniendo mejor, le cuesta recordar los nombres pero poco a poco y repitiéndoselo de vez en cuando se queda con las cosas. —le dije besando su mejilla nada mas termine de contarle.
--¿Que le contaste?—pregunto el, bajando su rostro asta mi cuello y depositando un beso.
--El me pidió que describiera a la familia uno por uno, no paro de reírse mientras le contaba cosas sobre Alice, también le conté de Papa y Mama, de Rosalie y Jasper, de ti y de Bella. Me encanto el momento que mencione el nombre de Bells. —le comente con una sonrisa recordando aquel brillo en los ojos de Edward.
--¿Que?—pregunto curioso.
--Cuando llego el momento de contarle cosas de Bella, al escuchar su nombre los ojos de Edward adquirieron un brillo especial. Fue muy bonito ver como su corazón recuerda aunque su cabeza no. —Emmett tenía su mano en mi cintura y la otra agarrando mi mano, pero pronto la soltó y puso la mano en mi muslo. Sabíamos que no era lugar para grandes demostraciones de amor, pero los dos nos necesitábamos cerca el uno del otro. —El ya sabe que Bella y el son novios. —le confesé, Emmett me miro sorprendido y cauteloso. —No me dejo opción, no paraba de preguntar sobre si tenia novia, por lo que le conté. La verdad es que le gusto la idea.--le dije con voz suave y baja. Emmett me dio besitos por el rostro, mandíbula, mejillas, nariz, frente y finalmente labios, fueron besos dulces, llenos de anhelo y ternura. Estuvimos hablando un buen rato mas, pero fuimos interrumpidos por Alice y Jasper, todos estábamos de mejor humor ahora que sabíamos que estaban bien. Mama vino al cabo de las dos horas de haber ido a ver a Edward, venia emocionada, con ojos llorosos y una sonrisa en sus labios. Cuando Alice le pregunto el porque nos dijo que había sido culpa de Edward, y al escuchar las mismas palabras que me había dicho a mi, lo entendía, Emmett le dio la razón a Edward, y mama no pudo y rompió a llorar, yo me quite de encima de Emmett para que el pudiera abrazar a mama, cuando la abrazo me enterneció la imagen, aunque no eran madre e hijo, se veían como ellos, una madre dulce y cariñosa con su hijo fuerte y protector. Alice estaba cada vez más ansiosa de que finalmente Edward le dijera que quería verla, pero mama no dijo su nombre sino el mío, me dijo que el se encontraba algo nervioso cuando no estaba yo cerca, y que por eso se había ido de la habitación. Emmett volvió a acompañarme a la habitación de Edward, y de allí iría a ver de nuevo a Bella, ya que su habitación le pillaba a escasos dos metros de allí, nos despedimos con un asta luego, un te amo y un beso en los labios. Al entrar a la habitación pude ver como la enfermera trataba de calmarlo a base de inyectar más sedante en su cuerpo, eso no me gusto nada y la reprendí.
--¿Acaso le duele algo?—le exigí saber con voz dura pero educada.
--No, pero esta demasiado nervioso, y eso no es bueno. —me dijo ella intentando de nuevo inyectar la medicina en Edward, el se había negado. La enfermera le miro con reprobación. —Déjame inyectarte muchacho. —yo le conteste.
--Si no le duele, no lo sede. Es cierto que el nerviosismo no ayuda a su recuperación, pero tampoco lo hace el hecho de que este todo el tiempo durmiendo. —le dije abanicando mi mano en dirección a la puerta. Ella asintio y se fue pero antes de salir del todo de la habitación me dijo.
--Esto será informado a Dr. Cullen. —dijo y se marcho yo me encogí de hombros y me gire a ver a Edward con una sonrisa de suficiencia en mi rostro.
--Gracias. —dijo con alivio. Yo le negué y me acerque asta darle un besito en la mejilla.--¿Por cierto a quien le decías te amo, antes de entrar a salvarme?—pregunto el divertido.
--A mi novio. —le dije sonriéndole y pasando mi mano por sus cabellos salvajes.--¿Sabes?, tu pelo no tiene caso. —me mofe de el, el me sonrió y volvió a sus preguntas.
--¿Quien es?—pregunto el muy curioso.
--Emmett. —le conteste con dulzura en mi voz al pronunciar el nombre del hombre al que amo.
--Estas enamorada hasta los huesos. —afirmo el sonriéndome con ternura. —Solo espero que no te haga nada o sino...
--Limpiaras el suelo con el. —concluí la frase que iba a decir el. Edward se quedo sorprendido y mudo ante la fase que yo había completado por el. —Ya me lo dijiste una vez, no solo a mi sino que a el también. —le aclare el asintio y volvió a sonreír.
--Tengo una pregunta. —anuncio el, con entusiasmo, le asentí para que la formulara.--¿Asta cuando me tengo que tirar en el hospital ingresado?
--Pues... no lo se. —le dije con franqueza y el se echo a reír pero tuvo que dejar de hacerlo por sus costillas rotas. —Pero de igual forma sea el tiempo que sea yo me quedare aquí contigo. —le asegure dándole suavemente con un dedo en la nariz.
--Pero, ¿Y las clases?—pregunto el, y yo me encogí de hombros. —Eso no esta...
--No dejare de estudiar, solo que lo voy hacer a distancia, en todas mis clases tengo a alguien de la familia, por lo que ellos pueden coger apuntes y luego pasármelos a mi para estudiar, y así solo me haría falta ir los días del examen. —le conté mi plan y a el le gusto bastante por lo que no volvió al tema.
Cada día en el hospital se me hacia corto, pasaba todo el tiempo con Edward, hablando con el y contándole cosas, ya había empezado a recordar pequeñas cosas y el estaba muy emocionado por ello. Llevábamos en el hospital cerca de un mes y no solo Edward y yo, ya que prácticamente vivía allí con el, si no que Bella también seguía allí, Emmett venia todos los días a verla por lo que yo aprovechaba para pasar algún tiempo con el. Bella y Edward se reconocieron a los tres días del accidente, Em, había accedido al igual que mi padrea contarle a Bella lo de la amnesia de Edward, se lo tomo bien al fin y al cabo, lloro un poquito pero pronto se recompuso decidida a ayudarme a que recordara. Ya no les quedaba mucho de encierro en el hospital dentro de una semana volverían a casa, aunque no todavía a clases, las fracturas de su cuerpo tardarían como tres meses en sanar del todo, por lo que no podían ir a ningún sitio, y eso la verdad es que los frustraba a los dos, era gracioso se parecían demasiado. El reencuentro fue bonito, Bella le dio un abrazo y el se lo devolvió aunque se quedo en shock cuando vio a Bella, luego me confeso que era muy hermosa, pero eso me lo dijo a solas, ya que el accidente había sacado a relucir al Edward tímido, que yo poco conocía pero que me gustaba mucho era muy chistoso cuando se sonrojaba, y muy tierno, para que engañarnos. A pesar de que Emmett y yo no nos veíamos apenas, no nos habíamos distanciado al revés, nuestra relación se había echo mas fuerte, mas sólida y madura. Ya no teníamos esas pequeñas discusiones por tonterías, y ya confiábamos el uno en el otro, era un alivio saber que no había limitaciones ni barreras en nuestra relación, en una de las conversaciones que tuvimos Emmett y yo en la azotea del hospital, ya que a Edward y a Bella les encantaba ir allí para charlar, me dijo que tendríamos que aplazar nuestra noche especial asta que los dos estuvieran cómodos y a gusto de nuevo, Em, sabia que a Edward le resultaba mas fácil estar con gente, conmigo alrededor, de eso nos aviamos dado cuenta en las visitas de la familia. Una de las visitas fue una catástrofe, Mama, Alice y Rosalie, vinieron de visita, por poco rato, pero en ese rato lo deje solo con ellas y me fui con Emmett, sabia que estando ellas allí el estaría bien, así que me fui a pasar un ratito con Em, cosa que no hacia muy a menudo, pero cuando estábamos en la cafetería recibí la llamada de mama, algo preocupada y nerviosa, diciéndome que Edward cada vez se ponía mas nervioso, e inquieto, me pidió que volviera a la habitación. Emmett en ese aspecto era muy comprensivo y siempre bromeaba respecto a ello, me decía "Claro si yo quiero pasar contigo todo el tiempo como no va a quererlo tu hermano celosillo", cada vez que Em, decía eso se aseguraba de que Edward estuviera a la escucha, siempre estaban picándose el uno al otro, mientras Bella y yo nos moríamos de las risas. En un principio mis padres renegaron de dejarme pasar todo el tiempo con Edward en el hospital, alegando sobre mis estudios, pero yo les di el plan que tenia en mente y así no pudieron negarse, bueno por eso y por que Alice y los demás se pusieron de mi parte. Solo tuve que ir al instituto tres veces, para los exámenes, y a pesar de que yo no estaba presente mientras explicaban la materia y todo lo demás, siempre aprobé, los tres exámenes con un sobresaliente. Emmett se burlo de mí al igual que Jaspe y Rosalie, diciéndome que era una sabelotodo, pero no me importaba, yo había aprobado, y podría seguir estando junto a Edward en el hospital mientras se recuperaba. El al igual que Bella también estudiaba los apuntes que Alice me traía todos los días religiosamente, acompañados por una mochila de ropa y algún libro interesante. La relación de Edward y Alice mejoro con el tiempo, al principio el pobre la temía, pero luego no paraba de reírse cada vez que estaban juntos. Era divertido ver a Bella y a Edward mantener una conversación sobre música clásica, los dos terminaban discutiendo casi siempre, como lo hacían antes del accidente, yo no podía parar de reírme, tanto que una vez de las risas que pude pasar me caí al suelo, desde el banco donde estaba sentada. Ellos en un principio se enfadaron pero luego se unieron a mis risas y así nos encontró Emmett, muertos de risa, por una discusión estupida y una caída por la risa. En una de las conversaciones que habíamos echo de costumbre Edward y yo por la noche, me pregunto algo que no me esperaba, pero que tenia el permiso de Bella de contarle si sucedía.
--Peque, ¿A donde íbamos Bella y yo, en el momento del accidente?—pregunto el frunciendo su ceño, ante la confusión y la frustración de no poderlo recodar aun.
--Ibais a un hotel, Tete. —le dije tumbándome a su lado en la cama, como ya no estaba tan dolorido era mas fácil el trato físico con el.
--¿Por que?—pregunto con verdadera curiosidad.
--Bella, te había organizado una sorpresa, antes de ir al hotel, fuisteis a ver una película en una sala de cine reservada, después fuisteis a cenar al mejor restaurante francés de la ciudad, y finalmente iríais al hotel cinco estrellas mejor de la ciudad. Teníais reservada la mejor suite del hotel. —le fui explicando mirándole fijamente a los ojos.
--¿Y para que el hotel?—volvió a insistir el, parecía un niño que no comprendía algo obvio, pero su culpa era si no entendía, yo lo iba a disfrutar de sobremanera, me encantaba verlo sonrojado y con lo que estaba apunto de decirle sus mejillas adquirirían un rojo escarlata increíble.
--Bella quería darte las gracias, por amarla tanto, respetarla, ser tan caballeroso con ella, pero también quería entregarte algo muy especial para una mujer, se iba a entregar a ti Tete, te iba a dar su primera vez con un hombre. —le dije sonriendo con ternura, Edward no me defraudo sus mejillas se tiñeron de rojo escarlata en un momento cuando comprendió el significado de las palabras. Yo fui mala no pude reprimirme y me reí por lo bajo. —No me voy a cansar nunca de verte así de sonrojado, estas muy tierno. Me gusta este Edward tímido. —le afirme dándole un beso en cada mejilla, la mejilla donde tenia el parche anteriormente ya había sanado y no le había quedado ninguna cicatriz en su hermoso rostro, ni la de la mejilla, ni la de la frente habían causado cicatriz duradera en su rostro, así que no tenia ninguna marca del accidente salvo las escayolas, y un pequeño dolor que se iba extinguiendo con el paso de los días de sus costillas dañadas, que ahora estaban perfectamente. Edward sonrió.
--Eres mala conmigo. —me acuso el sonriéndome de forma traviesa.
--No es mi culpa que te sonrojes. —me defendí, ya era tarde y se podía ver en su rostro el cansancio. —Duerme. —le ordene dándole un beso en la mejilla, el asintio y cerro sus ojos, no tardo mucho en dormirse. Yo me fui al sillón que mi papa había mandado acoplar en la habitación de Edward para mi, ya que yo dormía allí con el, me fui al sillón y me quede profundamente dormida. Los días pasaron y finalmente el último día de su encierro llego, Edward y Bella estaban emocionados, de terminar por fin con su encierro en el hospital, tanto las enfermeras como los médicos que los habían tratado se fueron despidiendo de ellos, a medida que los iban viendo, prácticamente mitad del personal del hospital, había tenido que atender alguna vez a Edward y Bella, y algunos mas de una vez, por lo que ya se conocían bastante bien. Para el día que ya irían a casa, Alice se encargo de traernos ropa a los tres, a Bella la puso cómoda pero muy guapa y a Edward igualmente, iba cómodo pero a la moda como decía ella, a mi por lo contrario disfruto vistiéndome como una autentica Barbie. Me trajo una camiseta de color caoba, que me quedaba por mitad de culo, de manga corta, unos shorts blancos y unas deportivas estilo bota asta debajo de mis rodillas. Alice disfrutaba vistiendo a la gente y hoy el día que Bella y Edward saldrían del hospital no iba a ser menos.
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