Bienvenid@s al Blog BloodMoon.
Entrar y curiosear. Los Fanfics de romance paranormal, de aventuras, de amor y misterio, divertidos, llenaran el blog para todos los gustos. Algunos Fanfics, seran originales, otros tomaran prestados los personajes de libros famosos. Espero que se lo pasen bien ^^
Att: Bloodcristal.

12 julio 2011

Capitulo 14: Una charla muy incomoda.

La cena fue algo extraña ya que fue la cena mas incomoda que jamás hubiéramos tenido. Todo el mundo estaba callado y solo se concentraba en su cena. Gracias al cielo, la cena termino pronto, por lo que en cuanto estuvo todo recogido, Mama nos dijo que fuéramos al despacho. Ella fue en primer lugar seguida por Emmett y por mí, que seguíamos tomados de las manos, desde la habitación de Em. Cuando Mama abrió las puertas del despacho, nos sorprendimos al ver a Edward y Bella, sentados en uno de los sillones con los dedos entrelazados, y a Papa sentado en su sillón de cuero negro detrás de su escritorio de caoba, con las manos unidas encima de un gran libro, encima del escritorio. Papa, nos hizo un gesto a Em y a mi de que nos sentáramos en el sillón que quedaba enfrente de Edward y Bella. Mientras nosotros nos sentábamos Mama se puso al lado de Papa con una de sus manos en el hombro de el. Mientras Papa decidía como empezar yo fije mis ojos en Edward quien me devolvió la mirada, entonces yo alce una ceja en una pregunta silenciosa a la que me contesto encogiéndose de hombros y girando su rostro para mirar a Papa, que iba a dar comienzo. Si ya lo sabía yo que esta charla iba a ser algo difícil de aguantar.

--Buenas noches, Chicos. —nos saludo muy formalmente. Su voz sonaba tranquila.

--Buenas noches. —le devolvimos todos al unísono. En nuestras voces se podía notar la cautela.

--Me gustaría hablar con vosotros como ya sabréis. —asentimos. —Bien. Es cierto que sois muy jóvenes, pero como ya tenéis pareja me gustaría hablaros de lo importante que es cuidarse cuando uno se implica físicamente en una relación. —dijo el con su tono profesional, como si fuéramos un paciente. Igual. En ese momento yo mire a Bella y Bella me miraba a mi, Bella tenia sus mejillas rojas a causa de la vergüenza y al ver la mirada de Bella supe que yo también estaba sonrojada. Mi mirada también se poso en Edward quien se veía algo tenso, como Emmett que se notaba tenso. —Como ya e dicho antes sois jóvenes, por lo que también sois inexpertos y fácilmente os dejáis guiar por las hormonas, que en la edad que vosotros tenéis siempre están revolucionadas. Estoy al tanto que ya habréis recibido esta charla en el instituto, pero como padre es mi obligación avisaros y preveniros. Hay muchos métodos para cuidarse, y apostaría a que conocéis los más comunes de usar. Es muy importante cuidarse, ya que mediante ese tipo de relación se puede contagiar o ser infectado, por ETS (Enfermedades de transmisión sexual). Que se aplica tanto a hombres como a mujeres. O quedarse embarazada en el caso de la mujer. —dijo el tranquilamente. Yo tenia la cabeza agachada y mi mirada estaba en el suelo, por lo que no se como estaban los demás. Papa se aclaro la garganta y prosiguió. —Tanto vuestra madre como yo, solo queríamos avisaros, preveniros de que debéis tener cuidado. ¿Alguna pregunta? podéis preguntar lo que queráis si tenéis alguna duda del tema. —dijo ahora con voz suave y dulce para hacernos entender que lo más vergonzoso había terminado. Todos suspiramos de alivio. Emmett soltó mi mano, para rodearme los hombros con el brazo, por lo que yo alce de nuevo mi rostro, para encontrarme con sus orbes azules, que me miraban con amor y dulzura. Yo estaba perdida en la mirada de Em cuando escuche a mi papa.--¿Si Edward? ¿Que quieres saber?—yo desvié la mirada de Em, para mirar a Edward, con una mirada suplicante que el no vio.

--Papa ¿Podemos irnos ya?—dijo con un suspiro. Todos miramos a papa con suplica en nuestros ojos de que dejara el tema, por lo que al vernos las cara no pudo reprimir las carcajadas.

--Claro que si, hijo. —dijo entre risas. Después replico un poco en forma de broma.--¡¡Vamos!!! Tampoco ha sido tan horrible. —Ninguno le contestamos, nos levantamos y salimos del despacho, como si se quemara algo. En cuanto estuvimos fuera del despacho todos respiramos con alivio. Edward y Bella se fueron a la habitación de Edward, dejándonos así a Emmett y a mi solos de nuevo. Yo me gire hasta encontrarme con Emmett que estaba detrás de mí, mis ojos se posaron en los suyos. Mi cuerpo se movió asta que mis ojos no pudieron
ver nada más que el pecho de Em. Mis bazos le rodearon la cintura y mi rostro se hundió más en su glorioso pecho, donde inhale profundamente aspirando el aroma de Em, lo cual era lo única que me relajaba. Emmett se sorprendió pero me abrazo, poniendo sus brazos por mis hombros e inclinando su cabeza asta que su mejilla descanso en lo alto de mi cabeza. Emmett, beso mis cabellos, en un intento de tranquilizarme, cosa que ya estaba desde el mismo instante en el que había sentido sus brazos a mí alrededor y había escuchado el latido de su corazón.

--Ya paso Stella. —me dijo el besando de nuevo mis cabellos. Yo asentí pero me apreté mas contra el. —Vayamos arriba. —propuso y luego aclaro. —A tu habitación. —yo le volví a asentir.

Sin muchas ganas deshice el abrazo que tenia en torno a la cintura de Em, el me miro a los ojos mientras una de sus manos descendía por mi hombro, hacia abajo, pasando por el brazo, la muñeca y finalmente mi mano, entrelazando así mis dedos con los suyos. Finalmente, nos encaminamos a mi habitación, subiendo las escaleras y cruzando el pasillo. Mi habitación estaba cerrada y no había ninguna luz encendida, por lo que tuvimos que ir a ciegas asta la puerta. Emmett iba delante de mi, por lo que fue el quien abrió la puerta de la habitación, mi habitación estaba a oscuras, pero gracias a la ventana del tamaño de una pared que tenia enfrente de la puerta, había claridad de sobra gracias a la luz de la luna llena que iluminaba las copas de los árboles. Emmett nada mas entro se fue directo a mi cama, se descalzo y se tumbo. Me hizo un hueco a su lado poniendo su brazo de almohada, pero yo le negué con la cabeza, el se sorprendió, y se fue a incorporar, pero yo me adelante a el antes de que estuviera completamente sentado sobre la cama, puse mis manos en su pecho, mientras apoyaba una rodilla en la cama. Incline mi rostro asta que mis labios rozaron su oreja.

--No te muevas. —le dije en susurros. —Voy a alistarme para dormir. —le dije dándole un besito en la mejilla cuando alce mi rostro. El asintio.

Yo me levante y me fui a mi armario de donde cogi una pijama en gris perla, de pantalón cortito, tanto que parecía mas un culot, pero sin dejar tanto que ver, y la camiseta era de tirantes finos, con escote de pico y en una lado de la camiseta en el derecho había una abertura asta debajo del sujetador. Era un pijama fresquito y que me encantaba. Después de conseguir mi pijama, me encamine al
cuarto de baño, para darme una ducha y lavarme los dientes. Primero me lave los dientes, fui meticulosa y asta un poquito ruda, con el fin de asegurarme que no quedaba nada de la cena en ellos. Cosa que conseguí. Después me di una ducha, quitándole al agua el frió, por lo que estaba fresquita pero sin legar a congelarte. Me lave el pelo con mi champú preferido, de vainilla. Y el cuerpo con un gel de olor a fresas. Una vez me hube aclarado me envolví en la toalla y me dispuse a secarme. Me enfunde el pijama y me cepille el pelo, que tenia húmedo. Después salí a la habitación donde me esperaba Emmett, tumbado sobre mi cama, ojeando un libro que yo tenia en la mesilla de noche. No se había dado cuenta de que yo, ya había salido, por lo que cuando me fui a colocar las cosas del instituto. Cosa que empezábamos mañana. Se sorprendió, sus orbes me miraban fijamente abiertos como platos y su boca estaba abierta como si intentara conseguir aire. Yo me acerque a el dejando en el suelo el libro que había cogido para meter en la mochila. Sus ojos me siguieron todo el tiempo asta que me arrodille enfrente de el, poniendo mis manos en sus mejillas mientras tanto. En ese momento cerro sus ojos y cogio una gran bocanada de aire.

--Em. —lo llame con voz dulce. Emmett en respuesta abrió los ojos.

--¿Sabes? Deberías de avisar cuando vayas a salir así del cuarto de baño. —me dijo con una sonrisa traviesa en su rostro. Sus ojos brillaban con picardía.

--¿Y eso por que?—pregunte yo con tono inocente. Yo me avía levantado y me fui a sentarme en el borde de la cama, pero Emmett agarro mi mano y tiro de ella, asta que consiguió, echarme con el. Quedamos los dos de costado uno frente al otro, mi cabeza descansaba en el brazo de Em y con la mano de ese brazo me acerco mas a el, poniendo la mano en mi espalda. Su otro brazo lo tenía justo en el lado de la abertura de la camiseta del pijama, por lo que la piel de la palma de su mano descansaba en la piel de mi cintura. Al notar la mano de Emmett, en mi cintura desnuda, miles de pequeñas descargas recorrieron mi cuerpo de arriba a abajo, haciendo que mi corazón se acelerase con el tacto como hacia siempre que tenía a Em demasiado cerca de mí como ahora. En un intento de conseguir de nuevo cordura inspire profundamente. Eso funciono conseguí aclararme un poco y decir algo coherente.--¿Acaso no me queda bien?

--Te queda de maravilla, estas preciosa. —me contesto el sonriéndome con la misma picardía. —Por eso mismo deberías de avisar, mí amor. —yo le mire con el ceño fruncido a causa de la confusión. —Stella ¿Te has dado cuenta de que este pijama deja poco a la imaginación?—pregunto mientras la mano que tenia en mi cintura entraba por la abertura asta que su mano toco mi espalda, para luego volver sobre su camino y situarse en mi vientre. Mi respiración se paro a causa de la sorpresa, pero nuevamente volví a controlarla con esfuerzo ya que el roce de la piel de Em, contra la mía estaba haciendo estragos en mi respiración y en los latidos de mí corazón, al igual que en mi cuerpo que se estremecía ante su tacto.

--Vale, entendido. —dije en susurros ya que no creía mi voz sonara bien algo mas alta de volumen. —La próxima vez avisare.

--¿La próxima vez?—dijo alzando una ceja.--¿Es que la va haber?—dijo con diversión en su voz. Yo ante su tono solté unas risillas.

--Si, la habrá. —le asegure yo. —Pero la próxima vez, intentare que la cara que tenias antes dure mas tiempo. —le dije, ahora la que tenia el tono divertido en la voz era yo.

--¿Y cuando prevés que será esa próxima vez?—su tono juguetón me encanto. Mi brazo que descansaba en su cintura, retrocedió asta que mi mano quedo en sus abdominales, y como no me conformaba con eso, la deslice bajo su camiseta asta que pude tocar su piel. El se estremeció levemente.

--Será pronto. —el alzo una ceja en una pregunta silenciosa. —Me gustaría sorprenderte. Y se que lo conseguiré. —dije yo con insultante confianza. Emmett se rió y mi mano tembló, ante su risa, ya que la tenía depositada en su abdomen.

--Entonces esperare ansioso a que me sorprendas. —dijo acercando su rostro al mío. Los labios de Emmett estaban a escasos milímetros de los míos y antes de que mis labios estuvieran atrapados entre los suyos hable.

--No será mucha espera. —y dicho eso sus labios atraparon los míos con desesperación. El gesto se me antojo un poco rudo, pero no me importo lo suficiente como para que me molestara de verdad, ya que yo también necesitaba de sus labios ahora mismo. Mis latidos aumentaron asta que pensé que me quedaría sorda al escucharlos en mis oídos. Los labios de Emmett y los míos se probaban unos a otros con desesperación, que pronto se convirtió en pasión. La lengua de Em, recorría mi labio inferior, pidiendo permiso para que su lengua entrara en mi boca. Se lo concedí gustosa. Mi lengua por fin enconito la suya y hay dieron comienzo a un baile sinuoso y pasional. Mi mano seguía en el abdomen de Emmett, pero no la deje hay solamente si no que empecé a subir, toque cada uno de sus abdominales, me deleite con la dureza de su estomago, con la firmeza de su pecho y con la suavidad de su piel. Eso lo hice una y otra vez, subía y bajaba mi mano por su torso con deleite. Las manos de Emmett tampoco se quedaron quietas. La mano que tenia en mi vientre la situó en mi cintura, donde dio partida asta mi cadera y de mi cadera a mi muslo. Emmett me acariciaba con tal fervor que mi piel se erizaba al mismo tiempo que se quemaba ante su roce. El brazo que antes había usado para acercarme mas a el ahora lo utilizaba para pegar mi boca más a la suya. Cada vez nos poníamos más intensos. Con cada roce, con cada caricia que sentía de Emmett en mi cuerpo, mi boca expulsaba pequeños gemidos ahogados, ya que Em, los silenciaba con sus labios y su lengua. Yo sabia que si seguíamos así, nos daría igual a los dos que la familia estuviera en casa. Por lo que con mucho esfuerzo fui apaciguando el beso, y las caricias. Em, no quería dar por terminado el beso, pero no le quedo mas remedio de dejarme terminarlo, ya que no le quedaba mas oxigeno en los pulmones. Finalmente, y por ultimo mis labios atraparon los suyos con dulzura, retirándolos rápidamente. De nuestras bocas, salían jadeos, y nuestra respiración era entrecortada, a causa del poco oxigeno que no quedaba en los pulmones, por lo que intentamos recuperar el aliento, mientras nos mirábamos fijamente a los ojos el uno al otro, con nuestras manos entrelazadas. Nuestras respiraciones por fin se normalizaron y nos quedamos en un silencio confortante, diciéndonos lo mucho que nos amábamos con la mirada. Ya debía de ser tarde, por lo que de mi boca se escapo un bostezo involuntario, que rápidamente tape con mi mano.

--Lo siento. —sonreí avergonzada.

--No te disculpes, mi amor. —dijo Emmett acariciando mi mejilla con la yema de los dedos. Sus labios estaban curvados en una sonrisa dulce. —Duerme, te ves cansada. —me ordeno con la misma sonrisa.

--De acuerdo. —acorde. —Pero solo si tú te quedas conmigo. —puntualice.

--No pensaba irme. —acordó el. —Solo dame diez minutos para ponerme algo mas cómodo.--me pidió el. En ese momento paso por encima de mí. Rodó hacia mi lado de la cama, pasando por encima de mí. Podía notar todo el cuerpo de Emmett en contacto con el mío, pero no notaba nada de su peso sobre mí. Yo le asentí y al tiempo que el pasaba por encima mío alce lo suficiente mi rostro para que mis labios se posaran en los suyos un segundo, con un beso dulce. Emmett ya se encontraba de pie junto a la puerta cuando dijo. —Ya mismo vuelvo.

Nada mas Emmett salio por la puerta, yo me levante para preparar la mochila para mañana; metí mis cuadernos, mis libros, y los materiales necesarios para el día a día en el instituto. Como mi mochila ya estaba preparada, fui a cargar el móvil. Todo esto lo hacia para que eso diez minutos se pasaran más rápido. Y así fue. No había terminado de conectar mi cargador al enchufe cuando oí un golpe sordo al cerrarse la puerta de la habitación de Emmett. Yo me levante y me fue de nuevo a la cama, donde espere a que entrara. Y no me decepciono. Emmett entro a la habitación con un chándal viejo en color gris, y una camiseta de tirantes blanca. Venia descalzo y con una toalla al cuello. Su pelo goteaba agua. Em, se acerco a la cama donde se sentó y empezó a secarse mas afondo el cabello. Yo me encontraba tumbada detrás de el, por lo que me incorpore asta ponerme de rodillas detrás de el. Puse mis manos en las suyas, en una invitación a que me dejara a mí secarle el cabello, la cual me concedió. Cogi bien la toalla entre mis manos y empecé a secarle el cabello suavemente, la sensación que tenía al hacerlo me encantaba, estaba feliz. Como el pelo de Emmett era corto, no tarde mucho en secarlo, quedando algo húmedo. Em se giro y me quito la toalla de las manos, tirándola al suelo, mientras sus orbes azules me traspasaban con fuego en la mirada. Yo baje mi mirada, sabiendo que si seguía mirando esos ojos ardientes, terminaríamos como hace unos minutos y esta vez no conseguiríamos parar. Diciéndome a mi misma que tenia que cortar esa mirada me intente levantar de la cama, pero Em no me dejo.

--¿Donde vas?—pregunto con voz tranquila y tierna.

--A por el mando del aire acondicionado. —le conteste volviéndole a mirar a los ojos. El me negó con la cabeza.

--Yo lo cojo. Tú túmbate. —dijo mientras ponía sus manos en mis hombros y empujaba hacia abajo. Yo le asentí. Emmett se levanto y se fue directo a mi escritorio, donde el sabia que yo ponía el mando del aire acondicionado. Con el mando en sus manos se encamino asta mi cama, para después tumbarse. Encendió el aire y se giro hacia mí. Sus manos me arrebataron la almohada que tenia bajo mi cabeza, y con una sonrisa en sus labios extendió su brazo. Yo entendí perfectamente lo que el quería por lo que así lo hice. Pose mi cabeza en su brazo, y con el otro brazo me fijo a el poniéndolo en la cintura. Yo me removí un poco para colocarme bien, puse mi rostro, justo en el hueco de su cuello, y el brazo que quedaba debajo mía lo coloque asta que la palma de mi mano tacaba su pecho, el otro brazo lo situé en su cintura. A si y con un suspiro hable.

--Que duermas bien, mi amor. —dije con voz soñolienta y amortiguada por su piel.

--Que duermas bien, mi princesa. —dijo el, acomodando su cabeza al tiempo que hundía su rostro en mi cabello.

Dicho eso y abrazados nos quedamos profundamente dormidos. En mi vida había dormido tan a gusto, estar en brazos de Emmett, suponía para mi una relajación y seguridad absoluta. Esa noche no tuve ningún sueño, pero no me hacia falta ver la felicidad en imágenes creadas en mi subconsciente, ya que me encontraba en brazos de mi propia felicidad. Emmett. Demasiado pronto, me sacaron de mi mundo de felicidad. El maldito despertador sonó. Yo me removí, pero no me desperté por completo, hundí mi rostro más en el pecho de Em. El despertador no paraba de sonar y con un pequeño suspiro por mi parte alce mi rostro asta que lo visualice. Yo me encontraba entre la pared y Emmett, por lo que no me podía mover apenas. Cosa que tampoco quería, la verdad. El despertador marcaba las 07:00 a.m. Yo me encontraba recostada en el pecho de Em, con un brazo rodeando su torso, quien se encontraba boca arriba y con un brazo alrededor de mí a modo protector. Era hora de levantarse para ir a clase. Con un suspiro me estire para alcanzar el despertador, para apagarlo. Pero Emmett, me agarro más fuerte entre sus brazos.

--No te muevas. —se quejo con voz soñoliento, ya que se encontraba mas dormido que despierto.

--Tenemos que levantarnos, Em. —le dije yo al tiempo que le daba un beso en la mejilla. El negó con la cabeza. Emmett tiro de mi asta que quede echada de nuevo, pero esta vez fue el quien hundió su rostro en mi pecho, como yo hacia con el. —Hay que ir a clase, mi amor.

--No me interesa. Solo quiero quedarme así todo el día. —dijo con voz amortiguada. Yo incline mi cabeza asta que mi mejilla toco su suave cabello negro.

--Por mi encantada. Nada me apetece más que seguir en tus brazos durante todo el día. —le asegure. Em, se rió. —Pero, cuando venga Alice a secuestrarme para jugar conmigo a las barbies, tu serás quien le diga que no. —Emmett, soltó un suspiro, y me fue soltando poco a poco. Mi cuerpo quedo libre pasados unos segundos, todo mi cuerpo salvo mis manos. —Em, mi amor si no me das mis manos dudo que pueda alistarme. —dije sonriendo. Emmett tenia sus ojos cerrados y estaba boca arriba yo estaba sentada en el borde de la cama, con las manos en sus mejillas. Donde el las había colocado. El giro su rostro entre mis manos y dando un beso en cada palma de mis manos, me soltó. —Gracias, mi amor.

--¿Por que tanta prisa por ir a clases?—pregunto de repente el abriendo sus orbes azules. —Aun podemos quedarnos un rato más en cama. No se tarda una hora en alistarse e ir al instituto. —yo me reí.

--Dile eso a, Alice y veremos que te dice ella. —dije incorporándome por completo. —Nada me gustaría mas que volver a la cama y sentirme rodeada por tus brazos nuevamente. Pero se que cuanto mas tiempo pase de esa forma mas me costara levantarme después. —dije mientras me giraba para encararlo. Emmett ya se había incorporado, y cuando me vio darme la vuelta alzo los brazos para que fuera hacia el. Lo hice. Ande los pocos pasos que había dado antes y me encontré de pie, con la cabeza de Emmett en mi vientre y sus brazos rodeando mis muslos.

--Bueno, eso lo entiendo. A mi me pasa lo mismo. —admitió el, mientras que con una mano deslizaba la tela de mi pijama asta que mi vientre quedo expuesto por completo. Em, volvió a colocar su rostro contra mi vientre.

--Pregunta, Em. —dije con voz dulce. Sabia que el quería preguntarme algo. Por lo que pasee mis manos por su espalda acariciándola, para luego subir asta sus hombros y de allí aferrar mis dedos al cabello de la parte de atrás de su cabeza. Emmett se rió y negó con la cabeza. —Sabes que te conozco bien. Por lo que no puedes ocultarme que quieres hacerme alguna pregunta. Venga pregunta.

--No. —dijo con tono serio. En ese momento me di cuenta de lo que quería preguntar.

--Em, mi comportamiento contigo no va a cambiar en clases. Seguiré buscándote para que me abraces, y me seguiré poniendo de puntillas para conseguir un beso. —le asegure, con voz dulce. Mis labios se posaron en sus cabellos.

--Nunca dejara de sorprenderme, el que me conozcas tan bien, mi amor. —dijo el, alzando su rostro y atrapando mi mirada con la suya. Yo baje mi rostro y le bese las majillas y la frente. En ese momento, alguien llamo a mi puerta.

Toc, Toc, Toc, Toctoc.

Quien fuera sonaba impaciente, y como Emmett aun me tenía abrazada, no podía moverme, por lo que decidí darle paso a mi impaciente visitante. Aunque me hacia una idea muy clara de quien podía ser.

--¡¡¡Pasa!!!—grite mirando hacia la puerta. La puerta se abrió y por ella apareció una Alice impaciente y nerviosa, que llevaba de la mano a una Bella resignada y un poco divertida. Cuando Alice y Bella, nos vieron a Emmett y a mi se quedaron paradas en el umbral de la puerta por la sorpresa. La mirada de Bella iba de Emmett a mí y de mí a Emmett. En sus ojos se podía ver las preguntas. Yo me reí al igual que Emmett, que miraba fijamente a Bella. Yo rompí el silencio de palabras que se creo.--¡¡Buenos días!!—salude con una enorme sonrisa.

--Buenos días chicas. —saludo Em, quitando su rostro de mi vientre, los segundos que había tardado en hablarles.

--Bu... Buenos días. —dijo Bella atónita.

--¡¡¡Buenos días!!!—me saludo de vuelta, Alice. Después pregunto con evidente entusiasmo.--¿Que tal amaneció la parejita feliz?—Emmett  se rió.

--De maravilla, Alice. —dijo con una sonrisa, después se puso serio y mientras apretaba mas sus brazos entorno a mi dijo. —Por lo menos hasta hace unos segundos bien. Por que supongo que ahora te llevaras a  Stella ¿Verdad?

--Has acertado. —le dijo mirándole directo a los ojos. Después subió su mirada hacia a mi. —Vamos, Stella. Es la hora, te e preparado un conjunto increíble ya veras. —Alice, se veía entusiasmada, alegre, nerviosa e impaciente. Y  todo ello por que estaba deseando en primer lugar jugar barbies con Bella y conmigo y en segundo lugar ver las caras que se les iba a quedar a los chicos cuando nos vieran, pero no solo; Edward, Jasper, Emmett y Jacob. Si no que también a los chicos del instituto. Yo le asentí y Em resignado deshizo su agarre de mí cintura, pero antes me dio una beso en mi vientre, al mismo tiempo que yo se lo daba en la mejilla. Alice no estaba para seguir esperando por lo que entro a la habitación y tiro de mi asta sacarme fuera, cogiéndome del codo. Así de esa manera me arrastro asa su habitación, que se había convertido en un centro de belleza y estilismo. Rose, ya estaba allí, maquillándose. Fue Rosalie la que me dijo cual seria mi conjunto, pero antes de verlo me dijo que me duchara. En cuanto salí del baño tras la ducha entro Bella. Nada más Alice puso mi conjunto encima de la cama me quede boquiabierta; La parte de arriba era una camiseta de atar al cuello en rosa pastel, con un dibujo de una mariposa en lentejuelas fucsia apagado en el lado izquierdo, el escote de la camiseta era de pico, cosa que me hacia una bonita delantera. Y una torera en marrón clarito, con capucha. Los pantalones eran unos shorts vaqueros en un azul oscuro, que llevaban en los bolsillos traseros un dibujo de una corona en rosa con brillantina. Y mis zapatos eran negros con el tacón alto pero un poquito ancho, de punta redonda. Ya que Alice sabia de mi preferencia por los zapatos de punta redonda. Mi conjunto era impresionante y me encantaba. Estaba ya totalmente vestida cuando Alice, me entrego los accesorios; Unos pendientes de plata con forma de aro, y mis anillos de plata, una alianza y una Elfa. Yo estaba totalmente vestida al igual que Rosalie, pero aun me faltaba mí maquillaje y el recogido. Rose me maquillo como siempre y en mi pelo hizo un recogido que no lo parecía ya que de mi pelo caían mechones sueltos. Aunque e de reconocer que me gusto mucho el peinado. Como Rosalie y yo estábamos listas Alice, nos dijo que fuéramos ya a recoger nuestras cosas, a nuestros cuartos, por lo que eso fue lo que hicimos. Salí de la habitación de Alice, junto con Rose y una vez fuera nos dirigimos a nuestros respectivos cuartos. Ya en mi habitación cogio mi mochila, mi Ipop, mi móvil y mi monedero, con todo lo que necesitaba en mano salí de la habitación, baje a la sala a dejar mis cosas y luego me fui a la cocina a desayunar. Nada mas entre a la cocina me encamine a darle los buenos días a mi madre, que estaba sirviendo en ese preciso momento jugo de fresa, en los vasos.

--Buenos días, mama. —le dije dándole un beso en la mejilla. Me sentía observada. —Que rico huele. —dije olfateando el aire. Mama rió.

--Buenos días, cielo. —me dijo sonriendo con ternura. Después se fijo en mi atuendo. —Estas preciosa, hija.

--Gracias, mama. Pero no es cosa mía, si no de las manos milagrosas de Alice y Rose. —le dije, mientras tomaba una magdalena con virutas de chocolate. Después volví a saludar. —Buenos días, chicos. —ellos al parecer fue cuando reaccionaron, pestañearon un par de veces y asintieron. Edward, Emmett y Jasper, se estaban sentando juntos, uno al lado del otro y sin espacio para nosotras entre medio de ellos como siempre. Esta vez a las chicas nos tocaba sentarnos enfrente de ellos. Procedí a sentarme enfrente de Emmett, quien me miraba fijamente a los ojos. Em, estaba desayunando al igual que los demás, pero no prestaba mucha atención a lo que se llevaba a la boca. Al rato de que yo llegara a la cocina, bajaron Rose, Bella y Alice. Las tres impresionantes. Los chicos nuevamente se volvieron a quedar mirando fijamente a las chicas que acababan de llegar. Rosalie, sonrió y se sentó a mi lado, sin estar enfrente de nadie, Alice, tenia en su rostro una sonrisa de autosuficiencia, al haber conseguido lo que se proponía en parte, ya que todavía le quedaban los chicos del instituto. Alice se sentó un asiento mas a la derecha ya que en el asiento que estaba justo a mi lado iría Bella, quien tomo posesión del asiento en ese mismo instante. Terminamos de desayunar en silencio, y cuando terminamos mama dijo que era hora de terminar de alistarse para ir a clase. Yo, y al igual que los demás, subo a mi habitación a lavarme los dientes tras desayunar. Ya había terminado de lavarme los dientes, por lo que me fui al garaje. Tuve que esperar unos minutos, pero enseguida empezaron a llegar los demás. Bella, Jasper, Emmett, Rosalie, Alice y finalmente y para no perder su costumbre, Edward. Rose, Jazz y Ali, iban en el coche de Rosalie, Bella iba con Edward y yo con Emmett. Todos estábamos listos para irnos. Por lo que los coches salieron uno tras otro. El coche de Emmett iba en el medio. Todavía no habíamos hablado, desde la mañana, pero parecía que el no estaba por la labor de romper el silencio, por lo que lo hice yo.

--Emmett. —lo llame.--¿Te pasa algo, Cariño?—pregunte poniendo mi mano sobre la suya.

--No. —dijo con un suspiro. Se notaba que estaba pensando en algo, pero no me lo iba a decir. Así que intente sacárselo.

--Em. —le volví a llamar, pero esta vez con voz dulce. El asintio.--¿En que piensas, mi amor?—con un suspiro de resignación hablo.

--En la veces que voy a tener que espantar a tíos de ti, hoy. —dijo el con algo en su voz que no conseguí saber que era. —Por cierto. Estas preciosa. Siento no habértelo dicho antes, pero es que me e quedado sin palabras. —reconoció sonriendo. Por fin una sonrisa. —Apuesto y gano, a que es cosa de Alice, el vestiros así hoy. —afirmo el con una sonrisa aun mas grande.

--Has ganado la apuesta. —le dije riéndome. —Alice, se ha puesto como meta, que hoy todos los chicos se nos queden mirando boquiabiertos. —le conté su plan, para hoy y el se rió al tiempo que giraba la ultima curva para llegar al instituto.--Hoy, Alice, va a disfrutar como una enana. —Emmett se rió, y se bajo del coche que ya estaba estacionado, al lado del de Edward, rodeo la parte de adelante del coche y me abrió la puerta para que saliera. Yo cargue mi mochila en mi hombro y con una sonrisa radiante salí del coche. Unos pasos más adelante nos esperaban, todos los demás incluido Jacob, quien no le quitaba las manos de encima a Rosalie.  Caminamos directos hacia la entrada al instituto. Todos nos dirigimos a secretaria para recoger el horario de nuestras clases. Estando allí en la secretaria entraron un grupo de chicas que se quedaron mirando fijamente a nuestros chicos. Alice entrecerró los ojos cuando una de las chicas, que era rubia de bote y que creía que era guapa gracias a los kilos de maquillaje que llevaba. Se acerco a Jasper, coqueteando con el descaradamente. Jasper, iba a darle calabazas de una forma muy caballerosa cuando Alice, se acerco a el, y con un movimiento inesperado por parte de ella, lo beso con pasión, dejando a la chica como una estatua a causa de la sorpresa, cuando Alice termino el beso, se dio la vuelta para encarar a la chica y dijo.

--Mío. —su voz sonaba posesiva y amenazadora. La pobre muchacha asintio y se fue de la secretaria con paso veloz. Rose, Bella y yo nos reímos, pero cuando vimos que otras tres chicas se acercaban a Emmett, Edward y Jacob, las risas se apagaron de forma abrupta. Las chicas, fueron mas lejos que la anterior con Jasper. Ya que ellas se acercaron y rodearon el cuello de los chicos con sus brazos, obligándolos así a bajar sus rostros asta la altura de ellas. Rose, Bella y Yo, estábamos las tres juntas y a unos cuatro metros de nuestros novios, haciendo los trámites de nuestras clases y demás. Las tres dejamos lo que estábamos haciendo, para dirigirnos al lado de, Edward, Jacob y Emmett. Habiendo llegado ya al lado de ellos pude oír lo que la morena con voz nasal le decía a Emmett.

--Eres muy guapo, y tienes un cuerpo increíble. —observo ella.--¿Por que no haces buen uso de tu cuerpo conmigo?—Emmett iba a decirle algo pero hable yo antes.

--Perdona. —le dije a la odiosa chica, dándole unos golpecitos en el hombro. Ella giro su rostro y me miro.

--¿No ves que estoy ocupada?—respondió ella un tanto molesta por mi interrupción, yo asentí.

--Lo veo. —le aclare. —Pero por eso mismo ¿Te importaría quitar tus zarpas de mi novio?—le dije enfatizando el mi. Sonaba posesivo pero no me importaba. La chica se echo a reír.

--¿Tu novio? ¿No crees que eres demasiado pequeña para tanto hombre?—dijo ella claramente sorprendida y divertida. Eso me dolió. Ella tenia razón, Emmett era todo un hombre y yo simplemente era una niña en comparación con Rose o Alice.

--Pequeña. —enfatice, ella asintio.

--¿Que tal si me lo prestas asta que madures lo suficiente para estar con el?—propuso ella claramente emocionada.

--Mmm...—dije fingiendo estar pensándomelo. Emmett me miraba preocupado. —Va a ser que no. —le dije acercándome mas a ella y a Emmett. Puse mis manos en los brazos de ella y empecé a estirar clavando un poquito mis uñas para que se diera cuanta de que iba enserio. —Prefiero que el me haga madurar.
La muchacha con voz nasal, entendió mi gesto y mi comentario, por lo que soltó su agarre entorno al cuello de Em. Con sus manos finalmente fuera de Emmett, lo proclame mío a la misma vez que Rosalie y Bella, hacían con Edward y Jacob.

--Mío. —dijimos las tres a la vez. Yo alce mi brazo y puse mi mano en el pecho de Em, al tiempo que lo proclamaba de mi propiedad. Emmett movió sus brazos asta mi cintura, la cual rodeo con sus fuertes brazos pegando mi espalda a su pecho. Después inclino su cabeza asta que sus labios rozaron levemente mi oreja.

--Solo tuyo. —me susurro al oído, bajando sus labios por mi cuello volviéndolo a susurrar una y otra vez. —Proclámame de nuevo tuyo. —me pidió, haciéndome girar para quedar uno frente a otro.

--Eres mío, Emmett Swan. —le dije con voz dulce, que estaba llena de un tono posesivo. Emmett sonrió de oreja a oreja y cuando iba a besarme la secretaria nos interrumpió a las cuatro parejas que habíamos. La señora de secretaria, era una mujer de uno cincuenta y muchos o sesenta y pocos. Su nombre era Sofía Brown. La señora brown, nos llamo a los ocho con una sonrisa dulce en su rostro que ya estaba marcado por arruguitas de la edad. Nos entrego unos formularios donde decían las clases que teníamos, quien las impartía, y a que horas nos tocaban. Gracias a eso sabíamos que, Jasper y Alice, compartían dos asignaturas, Edward y Bella solo una, Rose y Jacob dos, y Emmett y yo compartíamos tres asignaturas. Yo también compartía asignaturas con Edward y con Rose. Todos teníamos ya nuestros formularios, por lo que nos dirigimos a la entrada principal del instituto, las clases empezaría en uno minutos, así que teníamos que despedirnos ya. Mi primera clase de hoy era literatura, con el profesor Brett Tuner.

--Nos vemos luego, chicos. —dijo Jasper dirigiéndose hacia nosotros, luego tomo la mano de Alice y la beso dulcemente mientras la miraba fijamente. —En un rato te veo, amor. —le aseguro el asintio y le dio un beso en la mejilla. Jasper se fue a su clase. Los demás hicieron lo mismo, salvo Edward y Bella, que afortunados tenían su primera y única clase juntos. Emmett y yo fuimos los últimos en despedirnos.

--Te veré en el almuerzo, mi amor. —le dije acercándome a el y poniendo mis manos en sus mejillas. —Te amo.

--Te amo, Stella. —me dijo besando las palmas de mis manos. Yo me puse de puntillas para besarlo pero el me rodeo la cintura con sus brazos y me levanto del suelo. —Mantén encendido tu móvil, en clase. —dijo dejándome en el suelo de nuevo. Poco a poco se fue inclinando asta que sus labios atraparon los míos en un beso cargado de amor y ternura.

Ya me encontraba en mi clase, me sentaba justo en medio de una de las filas, y aun no tenia compañero de pupitre, pero eso me daba igual, casi lo prefería, así no me molestaría. Pronto un chico ocupo el lugar vació en el pupitre de al lado. El chico era alto, de ojos verdes, con una piel morena de un color muy bonito. Y parecía suave al tacto. Su pelo era negro con unos pequeños toques rojos en las puntas. Era guapo para que negarlo. El muchacho se sentó a mi lado con una enorme sonrisa, que dejaba ver su perfecta dentadura. Se giro hacia mí.

--Hola, me llamo Ian Scott. —me dijo con una sonrisa amable. Sus ojos vagaron por mi cara para luego fijarse en mi cuerpo. Yo sonreí internamente. Alice, se iba a divertir mucho cuando se lo dijera.

--Hola. —le salude cortésmente dándole otra sonrisa amable igual que la suya. —Mi nombre es Stella Cullen. Encantada.

--Igualmente, Stella. —dijo volviendo su mirada a mi rostro. Ian fijo sus ojos en mis labios y luego subió a mis ojos. —Perdóname el atrevimiento pero, estas increíblemente hermosa. —dijo con voz dulce, yo me sonroje cuando me dijo aquellas palabras.

--Gracias. —dije claramente avergonzada, mi voz salio en un murmullo, pero el lo oyó y me dio una sonrisa mas amplia a la que traía. Yo queriendo alejar de mi rubor la atención procedí a interrogarle un poquito. Pero no sabía por donde empezar. Cuando el se inclino más cerca de mí en lo único que pude pensar era en Emmett. Mi teléfono vibro. Había recibido un mensaje. Alce el móvil de mi mochila y mire quien me había enviado un mensaje, cuando vi de quien era mi cara se ilumino, una sonrisa tonta apareció en mi rostro. Mire a Ian y le dije. —Disculpa.

--¿Quien envía mensajitos, estando ya en horario de clase?—dijo el mas para si que para mi pero igualmente le respondí.

--Mi novio. —dije con una enorme sonrisa al estar leyendo aquellas palabras tan hermosas. "Cada día te quiero, un día te respeto, otro te admiro, otro te sueño, pero siempre te quiero, porque amanecer es quererte, y estar sin ti, mi muerte. Te amo, Stella. Emmett.". El poema que me escribió me emociono, e intente con gran fuerza que mis lágrimas no salieran. Gracias a dios lo conseguí. No llore, pero mi garganta de cerro. Era un poema precioso y yo le conteste. "Emmett, TE AMO. Eres el mejor de los novios, eres el único capaz de hacerme temblar con cada caricia y el único que me hace suspirar con cada mirada. Te amo. Me encanta el poema, mil gracias. Stella.". Estaba enviando el mensaje a Em, cuando Ian me hablo de nuevo.

--¿Tienes novio?—pregunto el. Su mirada se había vuelto extraña, como si le hubieran quitado el juguete con el que quería jugar, que probablemente así fuera.

--Sip. Tengo novio. —le afirme sonriendo.

--Vaya eso dificultara las cosas. —dijo pensativo.

--¿Que cosas?—pregunte yo curiosa pero algo molesta.

--Hacerte Mi novia, Mi chica y Mi compañera de juegos. —cuando dijo juegos levanto sus cejas insinuando lo que quería decir. Yo sabía lo que el querrá decir. Será imbecil.

--Ya, ni en tus mejores sueños, chaval. —le dije molesta por lo que me había dicho, apenas conociéndome. —Siento decírtelo. —le dije con todo el sarcasmo del mundo. —Pero tengo novio. Y el único chico que me puede proclamar como Su novia, Su chica o Su compañera de juegos es mi novio. No tú. —le deje ahora si con voz tajante y fría. El pobre chico se sorprendió, ante mi tono. Se achanto en su asiento y durante el resto de la hora no dijo absolutamente nada. Gracias a mi Adonis, Emmett, el enfado que había pillado por culpa de Ian se me paso con uno solo de sus mensajes, un nuevo poema. "Amo cada instante que paso contigo; amo cada sonrisa que me dejas sentir; amo cada mirada que me pierde; amo cada centímetro de tu piel juvenil. Amo tus labios que me hacen temblar; amo tus ojos que el cielo me dan; amo tus momentos de risa y enojo; amo tus caricias que no he de gozar. Amo tu nobleza sin par; amo tu humildad que me hacen pensar; amo tu pasión al momento de actuar; amo tu belleza que me deja a extasiar.". Mi amado y querido novio era el mejor sin duda. Cada mensaje que me enviaba con poemas hacían que mi corazón diera un vuelco. Con cada palabra, mi corazón se agrandaba, para ser entregado al único hombre que siempre le pertenecería del cual seria dueño. Emmett. Los mensajes duraron las siguientes tres horas. Hasta la hora del almuerzo, donde por fin podría besarlo, abrazarlo, acariciarlo y darle las gracias por tan hermosos poemas. La tercera hora termino, con el timbre y un nuevo mensaje. "Tu cabello, tus ojos, tu mirada: no dejo de pensarte, entera eres mi pensamiento, desde tu ternura asta tu dulzura, entera eres mi sueño: no dejo de extrañarte y no puedo dejar de amarte.". Fui leyendo el mensaje por los pasillos del instituto, asta que unos fuertes brazos me abrazaron por detrás, haciendo que mi espalda chocara con su fuerte y firme torso. Di un pequeño grito de sorpresa, pero enseguida supe quien era, ya que soltó unas risillas ante mi gritito. Me volví entre sus brazos y con el móvil todavía en mi mano. Cosa que fue un milagro, rodee su cuello con mis brazos atrayéndolo hacia mí. Le había extrañado tanto en estas tres horas. En el momento que vi su perfecto rostro, suspiré de satisfacción, al tenerlo a mi lado de nuevo.

--Te extrañe, mi amor. —le dije acercando mi rostro mas a el. Mi voz sonaba con un poquito de tristeza, ante la obvia afirmación.

--Y yo a ti. No sabes cuanto. —dijo inclinando sus rostro, rozando ligeramente mis labios con los suyos.--¿Que tal tus tres primeras horas, de este tortuoso día?—pregunto con tono divertido. Yo, no aguantaba más teniendo sus labios rozando los míos, por lo que atrape sus labios en los míos, dándole un beso dulce, ya que los que tenía en mente no eran apropiados para este lugar.

--Un infierno. —admití. —Desde primera hora. —le asegure, recordando la conversación con Ian. —Lo único que me a salvado de caer en las llamas, han sido los hermosos poemas que me enviabas. Gracias, mil gracias Emmett. —le dije volviéndole a besar. Emmett me devolvió el beso pero pronto retiro sus labios de los míos, con una sonrisa.

--Me alegro de que te gustaran. —dijo besando mi frente. —Ahora vamos a la cafetería y me cuentas el por que a sido un infierno. —dijo tirando de mí. Yo recogí mi mochila que había caído al suelo con anterioridad. Deje que tirara de mi, levábamos nuestras manos entrelazadas cuando llegamos a la cafetería y seguían así mientras tomábamos una bandeja y la llenábamos de comida para los dos, y también mientras nos sentábamos con la familia que ya estaba allí salvo Edward. Que raro, teniendo en cuenta que Bella ya estaba allí al igual que Jasper, quien tenia la tercera hora con el. Emmett se sentó a mi lado, cogio un trozo de pizza con una mano y con la otra empezó a jugar con uno de los mechones  de pelo que caían de mi recogido. Emmett estaba muy entretenido, pero aun así me pregunto de nuevo sobre mis tres horas de infierno. Yo dude, no quería que se pusiera celoso aunque me encantaba. Pero sabía que si se ponía celoso también se enfadaría, y eso no lo quería de ninguna manera. Emmett siguió insistiendo asta que finalmente cedí y se lo conté todo. Cuando termine de contarle toda la conversación con el imbecil de Ian, los ojos de Emmett ardían de furia, buscando a Ian, por la cafetería. Estaba muy enfadado. Em, contuvo su ira y me hablo con voz forzada.

--¿Tienes alguna clase mas con ese miserable?—su voz sonaba muy forzada, y sus ojos a pesar de que me miraban a mi mas calmados aun se podía ver en ellos la furia. Negué al tiempo que hable.

--No lo se, Em. —No sabia que decirle, por lo que me mantuve callada, durante todo el almuerzo, asta que el timbre sonó de nuevo, para hacer saber a los estudiantes que era hora de volver a clases. Emmett me acompaño asta la siguiente clase ya que la teníamos juntos, en un profundo silencio. Ya no aguantaba más su silencio. —No quiero que estés enfadado. —le dije con voz triste y mirada suplicante. Emmett paro en medio del pasillo, a unos metros de la puerta de clase. Se giro para verme y cuando me vio me abrazo.

--No me durara mucho, lo prometo. —dijo. Su voz sonaba más ligera, más tranquila. —Solo asta que le diga un par de palabritas al tal Ian Scoth.--en ese momento una voz procedente de detrás de Emmett hablo.

--¿Que tienes que hablar conmigo?—pregunto Ian, con autoridad en su voz. Se notaba muy seguro de si mismo. Asta que vio verdaderamente a Emmett. Ian se quedo algo pálido cuando contemplo a un Emmett totalmente erguido.

--Tengo que hablar contigo una cosita, chaval. —dijo flexionando los músculos de sus brazos, la cara de Ian se desencajo ante la sorpresa de pensar que Em le pegaría. Yo sabia que no seria así, pero ver la cara de Ian me hizo reír. Emmett volvió un poco su rostro para verme, llevaba una sonrisa de autosuficiencia en la cara y sus ojos me miraron picaros. Después se volvió de nuevo hacia un Ian claramente acobardado. El asintio, para dejarle saber a Em, que le escuchaba. —Primera y última vez que tú, canijo, le vuelves a habla así a MI novia. No quiero que te le acerques, ni le hables mas de lo necesario ¿Entendiste?—la voz de Emmett sonaba mordaz, parecía que se iba a comer al chico. Ian asintio con ojos asustados. —Y ahora te vas a disculpar por tus palabras anteriores. Pero antes te diré una cosa, ella es MIA. —cuando Emmett me proclamo como suya propia, sonreí asta que mis mejillas dolieron. Mi corazón se lleno de felicidad ante esas palabras. Emmett, estaba delante de mí, por lo que yo solo vi a Ian, cuando inclinaba mi cabeza a un lado del cuerpo de Em. Emmett, retrocedió un paso para rodear mi cintura con su brazo, mientras que con el otro incitaba a Ian a que se disculpara. El lo hizo se disculpo, con voz claramente asustada por lo que Emmett podría hacerle si no se disculpaba. Aunque Em, no le haría daño. Entendía a Ian, Emmett era enorme y cuando estaba enfadado daba miedo. El profesor de trigonometría, nos miro de forma sospechosa cuando entramos en clase justo unos segundos antes de que sonara el timbre para empezar las clases. Em y yo, teníamos juntos esa clase, y aunque no era una de las lecciones preferidas por mi parte, fue la mejor clase que pude tener en compañía de Em. Los únicos asientos que quedaban libres para nuestro gozo, eran los de la última fila en último lugar. Dos pupitres juntos. Emmett, y yo, teníamos nuestras manos unidas debajo de la mesa mientras el profesor Bratman, explicaba lo que arriamos durante el curso. Claramente pude percatarme las miradas que le echaban las chicas a Emmett y las miradas que se dirigían hacia mí. A mi me hacia gracias cada vez que Em, pillaba algún chico mirándome, se ponía tenso apretaba la mandíbula y le lanzaba al pobre muchacho una mirada furibunda. A el le pasaba lo mismo que a mí cuando era yo quien pillaba alguna chica mirándole. La hora se paso rápida y pronto tuvimos que despedirnos asta que terminara el día de clases. Ya solo faltaban dos horas, que alivio. Las próximas dos horas, las pase primero con Jasper, en historia. Un milagro. Y luego con Rose, en clase de Arte. La clase de arte con Rose fue una de las mas divertidas. Teníamos que hacer un retrato de quien quisiéramos y, Rosalie hizo uno de la profesora. Poniéndole piercing, y sombras oscuras. Vamos que la hizo gótica. Yo cuando vi el cuadro no pude parar de reírme al igual que Rose que se unió a mi. La clase de Arte era la última y por suerte termino tan rápido como vino. Pronto, nos encontramos de nuevo con el resto. Por fin podría pasar todo el día con Emmett.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No al plagio.

Unete a la lucha contra los plagios.


¡No al plagio!
¡Unete!