Todos habían subido a sus respectivos cuartos, bueno más o menos, Bella se había ido a la habitación de Edward y Alice a la de Jasper.
Rose estaba en el garaje, revisando su descapotable. A mi me encantaba ir con ella, para ver y aprender sobre coches, pero sabia que en estos momentos molestaría por lo que me decante por ir a dar un paseo por el bosque, que había cerca de allí. Me fui a mi habitación a coger los guantes que siempre usaba cada vez que me subía a mi moto. Mi bebe. Cuando baje me fui a la cocina para dejárselo saber a mi madre, ella me dijo que tuviera cuidado y que no tardara mucho, y que se lo dijera a Emmett, que de papa se encargaba ella. Por lo que decidí hacerle caso, subí asta el cuarto de Em, y toque a la puerta.
--¿Puedo Em?—dije mientras tocaba. Emmett, me dijo que pasara. Por lo que entre cerrando tras de mi la puerta. Emmett se encontraba tumbado en la cama, boca arriba y con el Ipop a su lado. No llevaba los auriculares puestos. Cuando estuve al lado de su cama lo mire. —Em. Voy a dar un paseo. —le dije yo.
--Muy bien Stella. —me dijo el con una sonrisa.--¿Donde vas, si puedo saberlo?—pregunto el.
--Me voy con la moto, a un bosque que hay cercano aquí. —le explique a donde me iba y su sonrisa se transformo en una cara de preocupación.
--¿Un bosque?—pregunto el incorporándose asta quedar sentado.
--Si, no esta lejos. —dije para tranquilizarlo. —No tardare mucho, dentro de unas horas anochecerá y no quiero estar allí cuando pase, regresare antes. —le prometo, inclinándome para besar su mejilla.
--Voy contigo, Stella. —dijo levantándose del todo.
--No tienes por que venir Em. Me conozco el bosque como la palma de la mano. No me perderé ni me ocurrirá nada. —le dije mientras me encaminaba hacia la puerta. Cuando iba a abrir la puerta Emmett, me lo impidió, cogiéndome de la cintura y arrastrándome hacia el, a la vez que me daba la vuelta para encararlo. Emmett, me giro hacia el y después camino hacia delante asta que mi espalda toco la puerta. Estaba arrinconada, tras de mi estaba la puerta y enfrente de mi el cuerpo de Emmett, que se había pegado tanto que su torso estaba en contacto con mi pecho. Mis brazos se quedaron colgados de los costados, ante la sorpresa de la actitud de Emmett. Las manos de Em, estaban en mi cintura, la cual abandonaron, para colocar una mano en la parte mas baja de mi espalda, y la otra subirla asta mi mejilla. Mis brazos se movieron, sin recibir orden alguna. Mis manos se posaron en su abdomen, donde se pararon un momento para sentir lo bien formado de su abdomen, que parecía una tableta de chocolate y al igual de apetitosa. Después. Mis manos fueron subiendo asta su pecho, donde las repose lo justo para sentir el palpitar de su corazón en las palmas de mi manos. Y después pasaron por sus hombros para acabar, con mis brazos enrollados en su cuello y mis dedos hundidos en su pelo. Emmett empezó a bajar su rostro asta que finalmente sus labios estaban a milímetros de los míos, que se encontraban entre abiertos, por lo que el calido y dulce aliento de Em, se filtraba por la pequeña abertura. Yo ansiaba que me besara, mi cuerpo estaba cada vez mas acalorado y mi cuerpo cada vez me pedía cosas distintas. Pero Emmett no me beso.
--Te amo, Stella. —dijo a escasos milímetros de mis labios. —Te amo, y te deseo. Te quiero para mi, Stella. —me confeso el bajando su rostro por mi cuello, asta que llego a mi clavícula, donde la rozo con su nariz para luego seguir asta mi hombro descubierto. Emmett poso sus calidos labios en mi hombro, dando besitos tiernos y dulces, para luego dar paso a los mordiscos. Me mordía suavemente y la sensación era tal que solté un jadeo, de sorpresa y placer. Emmett, dejo de lado mi hombro para subir por mi cuello dando pequeños mordiscos, los cuales arranaban de mis labios gemidos ahogados. Em, siguió su ruta asta mi mentón, de mi mentón paso al lóbulo de mi oreja donde dio un último mordisco. Mi respiración cada vez iba a peor. Y mi corazón iba a mil por hora, y donde sentía un calor tan grande que me era imposible de creer. Cuando Emmett, elevo su rostro asta la altura de mis ojos, lo que vi en sus orbes, me hacia tener mas calor aun del que ya sentía. La mano que Em, había puesto en mi mejilla fue bajada asta encontrarse con la otra en la parte mas baja de mi espalda, allí aferro los dedos a mi piel. Emmett me miraba fijamente esperando una respuesta por mi parte la cual le di. Me valí de mis manos para bajar el rostro de Emmett, el accedió sin rechistar. En cuanto su rostro estuvo a mi altura, mis labios buscaron su cuello, dando besitos tiernos. Mis manos abandonaron su cabello para posarse en sus mejillas una a cada lado, para así poder subir su rostro hacia arriba dejándome ver su cuello y clavícula. Mis labios se posaron en su clavícula, donde con la punta de mi lengua la perfile. Mis manos abandonaron sus mejillas y se colocaron en su amplio pecho. Para acabar de darle mi respuesta pose mis labios en su pecho justo donde quedaba su corazón. La respiración de Emmett, se fue poniendo peor con cada beso que le daba. Finalmente subí mi rostro asta que el rostro de Emmett y el mío quedaron a la misma altura.
--Te amo, Emmett. —le dije en susurros, mientras mis labios se aproximaban a los suyos, pero sin llegar a tocarlos.
--Stella. —suspiro. Nuestros labios finalmente se encontraron, en un beso pasional y tierno.
--Te amo. —musite contra sus labios. —Y te deseo. —dije entre beso y beso. Emmett, fue terminando el beso, poco a poco, y con dulzura.
Una vez el beso termino y pudimos recuperar algo de aliento, procedimos a hablar. Emmett no me soltaba en ningún momento, y así con la misma posición que habíamos adquirido de pie contra la puerta, caminamos hacia la cama de Em, para poder hablar. Emmett se sentó y me puso encima de su regazo, pudiendo así dejar sus brazos en torno a mi cintura. Emmett, me miro deforma seria y empezó a hablar.
--Stella mi amor ¿Estas segura de querer dar ese paso?—me dijo el con preocupación en su voz. —Por ti esperaría todo el tiempo del mundo, mi amor. —me garantizo el aferrando su brazo con mas fuerza alrededor de mi cintura. Em y yo llevábamos saliendo dos meses, en los que sabíamos perfectamente, lo que sentíamos el uno por el otro. Nos encontrábamos a gusto y ambos queríamos mas de la relación, queríamos dar otro paso en nuestra relación. Y ese paso seria entregarnos al otro sin condiciones.
--Em mi amor estoy muy segura de ello. Estoy preparada para ser tuya.—le dije poniendo mi rostro en su cuello.
--¿Estas segura de que te quieres entregar a mi?—dijo en un susurro.
--Nunca en mi vida e estado tan segura de algo, como lo estoy ahora mismo. —le dije dándole un beso en el cuello.
--Me vas a hacer el hombre más feliz del mundo, Stella. —me dijo el con dulzura.
--Tu a mi ya me has echo la mujer mas dichosa del mundo al dejarme saber que me amas y que me deseas, mi amor. —le dije mientras levantaba mi rostro y encaraba el suyo. Emmett beso mis labios de nuevo. En un gesto dulce y tierno.
--Me alegra saber que te vas a entregar a mi, Stella. Pero este no es el lugar donde quiero que ocurra. —me dijo mirándome con ternura y amor en sus orbes azules. Yo eso lo entendía más o menos. No era el sitio adecuado ya que hoy se encontraba toda la familia, cuando nos dejaran solos si lo seria ¿No? Estaba confundida. —Yo lo preparare todo para que sea la más perfecta y mágica de las noches, mi amor. Será una sorpresa, para la más bella de las mujeres. —me dijo susurrando.
--Te amo, Emmett. —dije alzando mi rostro. Yo estaba segura de querer dar ese paso. Estaba preparada para entregarme al hombre que tenía frente a mí. Quería ser de Emmett. Justo en ese momento llamaron a la puerta de Em.
--¡¡Pasa!!—dijo el sin saber quien era. Yo gire mi rostro para ver quien era. El momento en el que vi quien era me sorprendió y me enfureció ¿Como se atrevía a venir a mi casa? ¿Que tramaba viniendo a mi casa y entrando en la habitación de, Emmett? ¿Porque había venido? Emmett estaba peor que yo, estaba tenso y la mirada que había tenido escasos segundos antes se había convertido en una mirada de resentimiento, odio, incredulidad y sorpresa.--¿Que quieres? Lauren. —dijo con hostilidad. Emmett, me seguía sosteniendo en su regazo pero como mi espalda daba la espalda a la puerta y así no estaba cómoda para verle la cara a Mayori me cambie de posición. Seguí en el regazo de Em, pero esta vez de cara a la puerta de la habitación.
--Me gustaría hablar contigo, por favor Emmett. —pidió ella, más que una petición era un ruego. Emmett tenso la mandíbula.
--Lo que quieras decirme dímelo. —le contesto Em, entre dientes.
--Preferiría hablar contigo a solas.--le volvió a pedir. Em negó. —Por favor, Emmett. No voy a intentar nada. Me portare te lo prometo. —dijo con guasa. Emmett me miro, con una mirada que dejaba claro que no quería que me fuera, ya que yo había echo el amago de levantarme, pero el me había detenido con su agarre entorno a mi cintura. Yo asentí.
--No. —dijo mientras negaba con la cabeza. —prefiero que Stella se quede aquí. Si no es de tu agrado tener publico al decir lo que vengas a decir ya te puedes marchar. —le dijo alzando la mano hacia la puerta, una clara invitación para que se marchase.
--Esta bien, si tú prefieres que se quede, no me importa. —suspiro. —Emmett, vengo a pedirte perdón, por lo que sucedió hace un año. Yo era una cría que no sabia ni lo que quería, y por puro egoísmo al no querer reconocer mis debilidades y mis miedos, descargue contigo toda la frustración y odio que sentía. Lo siento, perdóname, Emmett. —se disculpo Lauren, con una clara voz de arrepentimiento. Yo me sorprendí y me tense ante lo que podría suceder a partir de ahora. Emmett ciño más sus brazos a mí.
--Lauren ¿Por que ahora? ¿Porque vienes a pedirme disculpas justo ahora?--pregunto Em, con enojo.
--Por que me di cuenta que las palabras que dijo Stella, son ciertas. Perdí al hombre más bueno del mundo, por una estupidez mía y eso no puedo soportarlo. —dijo agachando su cabeza claramente avergonzada.
--¿Y necesitaste de mis palabras para darte cuenta?—pregunte con incredulidad. Ella asintio. —Entonces esta claro que estabas muy ciega, Mayori.
--Por eso ahora vengo a pedirte disculpas, Emmett. Y también que... quería pedirte...—Emmett y yo estábamos confusos, Mayori no paraba de trabarse y cada vez que intentaba pronunciar las palabras se sonrojaba. Yo me tense, sabiendo perfectamente lo que iba a pedirle. Emmett noto mi reacción y me miro con preocupación alzando un ceja a modo de pregunta. Yo cerré mis ojos y agache mi cabeza asta que mi rostro término en contacto con el cuello de Em. Lauren finalmente completo la frase. —Vengo a pedirte que me des una segunda oportunidad, Emmett. Déjame demostrarte cuanto te amo y todo lo que tengo para ofrecerte.
--¿Has terminado?—pregunto Em. Su voz sonaba fría y tranquila.
--Si ¿Me darás la oportunidad, Emmett?—insistió ella.
--No. —le replico el.
--¿Por que? Tú me amabas, me hiciste tuya Emmett.
--No, en eso te equivocas. Pensé que te amaba pero me e dado cuenta que no era así. Ahora se lo que es amar a alguien, Stella me a enseñado a amar. A ti no te amaba, te apreciaba o quería un poquito, no estoy seguro.
--En ese caso déjame reconquistarte. —le suplico ella.
--No. Jamás conseguirás tal cosa. —suspiro con impaciencia. —Jamás lo conseguirás, por la sencilla razón de que amo a Stella. Ella es la única que tiene poder sobre mi .Solo ella puede tener mi amor, mi cuerpo y mis pensamientos. Solo ella es la dueña. —Ante esas palabras y sin que Mayori pudiera verme u oírme, le di un beso a Emmett en el cuello y le dije te amo contra su piel. El en respuesta para dejarme saber que lo había escuchado asintio y me acaricio la espalda con una mano. —Y ahora que ya has terminado te pido que salgas de mi habitación y de mi casa.
--Stella. —me llamo Lauren, con recelo. Yo me incorpore pero sin dejar de estar en el regazo de Em.
--¿Que?—conteste con tranquila hostilidad.
--Te aconsejo que tengas cuidado. Pienso quitarte a Emmett. —me amenazo con una sonrisa malévola. —El, me pertenece.
--No es un trozo de carne, Mayori. —dije entre dientes.
--Para mí si lo es, solo me interesa el cuerpo de Emmy. —dijo mientras desnudaba con la mirada a Em. —Puesto que no a funcionado lo de pedir disculpas pienso hacer lo que sea para tenerlo de nuevo. —dijo aun devorando a Emmett con la mirada. Emmett, se sintió mal ante el escrutinio de la mirada de Lauren. Me sorprendió, de sobremanera que Em, en voz baja, casi un susurro, me dijera que lo proclamara mío, que hiciera lo que quisiera, pero que lo proclamara mío. Por lo que le hice caso y procedí.
--Con que lo único que te interesa de Em, es su cuerpo. —dije mientras me levantaba. Ella asintio. —Mayori ¿Emmett tenia el mismo cuerpo cuando estaba contigo?—le pregunte intencionalmente, ella se sorprendió y negó. —Ahora veo el por que solo te interesa su glorioso cuerpo.--murmure. Yo estaba de pie y Em seguía sentado por lo que le tendí la mano para que se levantara. Cuando Emmett estuvo levantado seguí con lo mío. —En ese caso. —dije fingiendo que estaba pensando. —Bueno esta muy claro que no te voy a dejar conseguir de nuevo a Em, ya que el es Mi novio, por lo que si le pertenece a alguien es a MI. —dije mirando a Mayori. —Pero para que veas que no soy mala, y si a Emmett no le importa. —añadí mientras me giraba para quedar a un lado de Emmett. Puse una de mis manos en el borde de la camiseta de Em. El entendió lo que yo pretendía y se echo a reír mientras me asentía y pasaba un brazo por mi cintura,
al tiempo que entre risas depositaba un beso en lo alto de mi cabeza.--¿Te importa Em?—le volví a preguntar.
--Para nada mi amor. —me aseguro dándome esta vez un beso en la mejilla. Luego me susurro al oído. —Puedes hacerme lo que quieras, mi cuerpo es tuyo.
--Lo se. —le respondí alzando mi rostro y poniéndome de puntillas para atrapar los labios de Emmett, en un beso rápido. Después me volví a poner bien y agarrando el borde de la camiseta de Em, mire a Mayori. —Lauren, presta atención a lo que jamás tendrás. Y lo cual yo disfrutare cada vez que quiera. —mi rostro tenia una sonrisilla de suficiencia que se fue haciendo mas grande conforme mi mano iba subiendo la tela que ocultaba el abdomen de Emmett. La cara de mayori se desencajo cuando contemplo por completo el torso desnudo de Emmett. Mayori miraba fijamente el torso de Em; su tableta de chocolate perfectamente formada, su cadera marcada, haciendo un camino muy sinuoso hacia la intimidad de Em y su pecho, su perfecto pecho, musculoso y amplio. El cuerpo de Em, era tan perfecto que nada se atrevía a mancillarlo, ni siquiera un solo pelo en todo su glorioso torso. Yo, al igual que Em, me eche a reír mientras bajaba la camiseta de Emmett asta que quedo completamente en su lugar de nuevo. No pude reprimirme y pregunte.--¿Impresionada Mayori?—dije intentando contener las risas, para que se me escuchara con claridad. Ella asintio boquiabierta. —A pesar de lo que tu piensas Emmett, es mucho más que su cuerpo. —dije con voz seria.
--Lo que mas importa de un hombre es su cuerpo. —dijo. Ella estaba intentando aclararse, ya que ver a Em así le había provocado desconcierto. Emmett hablo después.
--Es lo único que siempre te ha importado, que un hombre tenga un buen cuerpo. Que sea musculoso. —dijo con frialdad. —Eres demasiado superficial. Jamás encontraras a alguien que te ame, con esa personalidad.
--Ya lo e encontrado. —le replico. —Eres tú, Emmy.
--No. Yo no. —le discutió.
--Caerás Emmy. Volverás a mí. —dijo con suficiencia. Después me hablo a mí. —Por lo que te aconsejo que lo ates, Stella. —Cuando ella dijo eso a mi me saco de mis casillas pero Emmett, no me dejo hablar. —Yo te puedo dar algo que ella no. Mi cuerpo. —Emmett soltó una carcajada.
--No me interesa tu cuerpo, si no el de Stella. —dijo rodeándome con los brazos. —Su piel, es lo único que mis manos quieren tocar. —en ese instante la puerta de Emmett, volvió a ser golpeada, a modo de pedir permiso. Emmett y yo suspiramos. Ya no soportábamos mas la visita de Lauren, y queríamos estar solos pero por lo que parecía eso no iba a suceder. —Pasa. —dijo con desanimo. Cuando visualice quien era, por mi cara se extendió una enorme sonrisa. Nuestra salvación. Mama. —Esme. Hola ¿Pasa algo?—pregunto Em.
--Hola niños. —saludo mama con dulzura. —Y contestando a tu pregunta Emmett, si. Si que pasa algo. —dijo mirando fijamente a Lauren. —Lauren Mayori. —malo había utilizado el nombre completo. Mama sabia algo de la historia de ellos. —Siento ser descortés, pero no admito en mi casa gente que daña los sentimientos de los demás por diversión. Por eso te pido, que te marches de mi casa. —dijo haciendo un gesto con la mano y poniéndose de perfil dejando ver de ese modo la puerta abierta. Una invitación a salir.
--Señora Cullen. No se de que me habla. —mintió ella. Mama la miro mientras sus dulces ojos mostraban incredulidad.
--Y encima te atreves a mentirme jovencita. —dijo mama mientras negaba con su cabeza y con un suspiro prosiguió. —Estoy al tanto de todo lo que le hiciste a Emmett. —entonces ahí la mascara de Mayori cayo. Se encogió de hombros y se dirigió a la puerta de la habitación para por fin salir de allí. En cuanto Lauren salio de la habitación y oímos la puerta de la calle cerrarse, los tres suspiramos con alivio. Mama nos miro con dulzura y cariño a los dos. Después su mirada se poso en los brazos de Emmett. —Niños, la cena esta echa y servida. No tardéis. —dijo dándose la vuelta. —Por cierto, a vuestro padre y a mi, nos gustaría hablar con vosotros dos, en cuanto termine la cena. Ir al despacho. —Y dicho eso salio por la puerta cerrándola tras de si. Yo me encogí en los brazos de Emmett, por lo que el me acuno mas fuerte contra el, mientras caminaba asta sentarse en la cama teniéndome a mi en su regazo. Permanecimos en silencio unos minutos hasta que Em, lo interrumpió.
--¿Te pasa algo Stella?—pregunto dándome un besito en el hombro.
--Estoy preocupada. —le conteste haciéndolo notar en mi voz.
--¿De que mi amor?
--De lo que quieren hablar con nosotros. Se por el tono de mama, que va a ser una conversación difícil de aguantar. —le dije con convención en mi voz.
--¿Sabes de que quieren hablarnos?—pregunto con incredulidad. En su voz se podía notar la sonrisa que tenia su rostro.
--No mi amor. No se de lo que querrán hablar, pero supongo que será algo que no nos hará mucha gracia escuchar. —le dije mientras me volteaba hasta poder verle el rostro sin tener que girarme por completo.
--Entonces, bajemos a ver de lo que quieren hablar. —me dijo sonriendo, yo asentí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario