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Entrar y curiosear. Los Fanfics de romance paranormal, de aventuras, de amor y misterio, divertidos, llenaran el blog para todos los gustos. Algunos Fanfics, seran originales, otros tomaran prestados los personajes de libros famosos. Espero que se lo pasen bien ^^
Att: Bloodcristal.

12 julio 2011

Capitulo 12: Un encuentro odioso.

En cuanto Emmett salio de la habitación puse algo de música y me fui a ducharme.

Después de ducharme i vestirme me peine, me hice una cola de caballo alta. En cuanto estuve completamente lista, me dirigí a mi mochila de viaje donde había metido el móvil, que se encontraba a pagado desde que nos habíamos ido de vacaciones. Cuando lo encendí, tenía un montón de llamadas de mi mejor amiga Angela, mensajes de texto e imágenes que vería después. Una vez lista, salí de mi habitación y me dirigí a la de Emmett. Estando ya en frente de la puerta toque un par de veces, y Emmett me dijo que pasara desde el orto lado. Cuando entre Em me recibió con una sonrisa, en sus labios mientras miraba el conjunto que me había puesto. El estaba sentado y ya estaba completamente vestido y calzado, colgada a su cuello había una toalla con la que se estaba secando las gotas que escurrían por su rostro, debido a su pelo mojado. Yo me acerque asta la cama y me senté allí contemplando como mi dios griego, Emmett, se secaba las gotas de agua. Este hombre era una locura, y cualquier mujer daría asta lo imposible solo por una sola sonrisa de sus perfectos labios carnosos. Emmett me miraba con dulzura, y diversión al percatarse del escudriño al que estaba siendo sometido por mi. Yo negué con la cabeza y gire mi rostro para así dejar de mirarlo fijamente, pero no obtuve mucho éxito ya que de vez en cuando lo miraba de soslayo. Emmett finalmente termino de prepararse y se fue al baño a dejar la toalla empapada, con la que se había secado el cabello. A su regreso del baño, fue directamente hacia mí, que me encontraba sentada en el mismo lugar que antes. Cuando llego enfrente de mi, se puso de rodillas y me cogio las manos entre las suyas. Mirándome fijamente a los ojos, beso una de mis manos con ternura.

--Estas preciosa. —me dijo el besando mi otra mano, y cogiendo la anterior que había besado depositándola en su mejilla.--¿Estas lista para irnos de compras?

--Gracias por el cumplido, mi amor. —le dije poniendo con mas firmeza mi mano en su mejilla. —Si estoy lista, para la tortura de las compras. —le dije inclinándome para besar su otra mejilla.

--Solo e dicho la verdad. —dijo sonriendo. —Si estas lista vámonos. Alice ya me a echo la visita de amenaza. Como no estemos abajo en cinco minutos nos matara. —dijo bromeando. Después se puso serio. —La pena es que seguramente tengamos que ir con Edward y Bella. —Emmett aun no tenia coche a pesar de que si tenia permiso de conducir. O eso creí el, Papa, le había comprado un coche precioso y las únicas que lo sabíamos éramos mama y yo.

--Podemos ir con papa. —le dije sonriendo, pero el me negó con la cabeza. Si solo supiera el coche que le espera en el garaje.--¿Nos vamos, mi amor?—Emmett asiento y se levanto, yo me levante al mismo tiempo que el y cogidos de la mano, nos dirigimos a la sala principal donde ya estaba todos. Papa dijo de ir al garaje a recoger los coches e irnos, por lo que todos nos dirigimos al garaje. Yo al saber que Emmett iba a recibir esa sorpresa hice el camino sonriendo. Al llegar, papa me dijo con una señal que me acercara al igual que a Emmett. Cuando estuvimos a su lado, me dijo al oído que fuera yo quien descubriera el coche y así hice, solté la mano de Emmett, y me
dirigí hacia el coche que estaba cubierto con una tela negra. Mama empezó a contar de cinco hacia a tras, y todos los demás le siguieron. Cuando llego el cero, descubrí la tela, dejando al reluciente coche a la vista de todos. Papa le había regalado a Emmett un BMW x6 concept en blanco, era un coche precioso y que le pegaba a la perfección. Emmett se quedo alucinado, y después fue a darle las gracias a Papa y a Mama. Alice estaba impaciente por ir de compras por lo que apuro todo e hizo que nos metiéramos en los coches, Emmett al ver la cara de Alice, accedió sin rechistar. Cada uno iba en su coche, menos mama que iba con papa. Edward y Bella, en el audi de el. Rose, Jacob, Alice y Jasper, en el descapotable de Rosalie. Papa y Mama en el mercedes de el. Y Emmett y yo, en el coche de Em, quien me abrió la puerta del copiloto. Una vez dentro del coche, me quede mirando fijamente a Emmett. Estaba feliz. Todos los coches salieron en fila y así nos dirigimos al centro comercial.

--Gracias. —dijo Emmett con sinceridad. —Gracias por todo esto. Me encanta el coche, Stella.

--A mi no me tienes que agradecer, mi amor. —le dije poniendo mi mano sobre la suya que estaba el la palanca de cambios.

--Te tengo que agradecer, ya que tú eres el primer motivo de mi felicidad. —me dijo estrechando la mano que había puesto sobre la suya.

--En ese caso yo también te tengo que agradecer, Emmett. —le dije con voz dulce. —Te agradezco, por todo el amor que me das, por lo bueno que eres conmigo y sobre todo te agradezco de que me hagas la mujer más dichosa al ser tu novia. Te amo.

--Te amo. —me dijo el respondiéndome.

Al cabo de unos minutos llegamos al centro comercial donde nos hicimos novios. Cuando entramos, nos dirigimos en primer lugar hacia las librerías. Donde compramos todos los libros que necesitaríamos para el nuevo curso, después nos fuimos a las papelerías donde compramos; los cuadernos los bolis y todo lo demás. Después nos fuimos a una tienda deportiva donde vendían mochilas, increíbles. Mi mochila era rebock en azul clarito, me encantaban esas mochilas. Después de comprar todo lo necesario, todos nos sentamos en unos bancos que habían allí puestos. Alice, tenía hambre y sed, al igual que el resto de nosotros. Papa dijo que nos invitaba a comer por lo que nos dirigimos hacia un restaurante donde habituaba comer cada vez que venia con nosotros de compras. Entramos al restaurante, y era muy acogedor y elegante, yo tome asiento al lado de Emmett como siempre, pero esta vez al otro lado de mí estaba Edward, para mí sorpresa, ya que desde la discusión en la isla no nos habíamos vuelto a sentar juntos a comer. Todos pedimos algo de beber y de comer. Una vez que todos habíamos pedido, y nos disponíamos a comer llegaron unos conocidos de nuestros padres; eran los padres de Lauren Mayori, con su hija. Y los padres de Jessica stanley, y ella. Como vieron que íbamos a comer en el mismo restaurante dijeron de comer todos juntos por lo que pidió a los meseros que juntaran dos mesas mas.  Una vez las mesas estuvieron preparadas, y los que la iban a ocupar decididos a que pedir, empezamos a comer. Emmett estaba un poco tenso, debido a que Mayori estaba allí. Yo estaba tensa pero, por que tenia unas ganas locas de enseñarle modales a Mayori. La madre de mayori fue quien inicio una conversación, yéndose a fijar en el que menos ganas tenia de hablarle.

--Emmett, cuanto tiempo sin verte. —dijo la madre de Lauren con voz melosa.--¿Como te va todo, querido?

--Muy bien, gracias señora Mayori. —contesto el por pura cortesía. Después hablo lauren.

--Me alegra saber que te as recuperado, de lo nuestro. Emmy. —dijo ella, con intención de hacer daño. Emmett no respondió. Me miraba con tristeza y yo comprendía que quería salir de allí. Yo le asentí.

--Papa, mama. —los llame a los dos. Ellos me miraron y asintieron para dejarme saber que me prestaban atención. —Lo siento mucho, pero Emmett y yo, necesitamos recoger unas cosas, antes de que cierre la tienda. ¿Podemos irnos?—pregunte, haciendo una excusa improvisada. Pero antes de que ellos me contestaran mayori hablo.

--¿Que pasa Emmy? ¿No me vas ni siquiera a hablar?—dijo ella coqueteando con el. Yo no podía seguir allí al igual que Emmett tampoco. Emmett seguía sin hablar por lo que conteste yo.

--Me parece a mi que  Emmett, no esta muy parlanchín hoy. Mayori. —le dije y solté su nombre con desden. Emmett y yo teníamos las manos unidas debajo de la mesa. Y gracias a que mis papis saben pillar una indirecta, nos salvamos de estar en la misma mesa que todas esas brujas.

--Emmett. —le llamo, papa. —Stella. —me llamo para no poner en evidencia que nuestra salida de allí era para que Emmett no estuviera incomodo. —podéis iros. Pero no tardéis mucho. —nosotros asentimos y con las manos entrelazadas salimos del restaurante hacia un sitio tranquilo. Era obvio que Emmett tenía muchas ganas de salir de allí lo antes posible, ya que aunque ya habíamos salido del restaurante y nos habíamos alejado bastante de el, Emmett me remolco asta la azotea del centro comercial, que era un sitio despejado y en donde la gente descansaba al aire libre. En aquella azotea, había bancos de color blanco y también alguna que otra planta, dándole así un toque más bonito. Parecía una terraza. Al llegar a la azotea, Emmett me llevo hasta uno de los bancos que quedaba más alejado de la gente, y allí nos sentamos, con las manos entrelazadas y en silencio, durante un buen rato. Yo recosté mi cabeza en su hombro, para que Emmett se tranquilizara y se relajara. Em, se relajo ante mi gesto, poniendo su cabeza en la mía e inspirando un par de veces para relajarse aun más. Llevábamos así un rato cuando mi móvil empezó a sonar, cuando lo saque vi quien era y decidí dejar que sonara. Emmett vio que no lo iba a coger por lo que estiro la mano que tenia libre, para coger la mano con la que sostenía el móvil. Cuando levanto mi mano con la suya y se fijo en el nombre que aparecía en la pantalla, el mismo pulso el botón de colgar, mientras giraba su rostro para darme un beso en mi cabello. El móvil siguió sonando por mas que nosotros colgábamos las llamadas que recibía, asta que Emmett se canso. El móvil volvió a sonar.

--Cogelo, Stella. —me dijo con resignación.

--¿Para que? No quiero hablar con ella y tú tampoco. —le señale.

--Pero hasta que no se lo cojas no va a parar de insistir. —me dijo el con combinación. —No para asta que consigue lo que quiere.

--Bueno, si el problema es que no parara de llamar, eso tiene fácil solución, mi amor. —le dije alzando el móvil, para presionar la tecla de colgar durante un momento, para que se apagara. Cuando se apago, levante mi cabeza de su hombro sonriéndole y le dije.--¿Lo ves?, Problema solucionado. Ya no llamara más. —Emmett se echo a reír mientras me abrazaba.

--Stella ¿Y si recibes una llamada importante?—me dijo sonriendo, pero la sonrisa no llegaba a su ojos, ya que estos se mostraban serios.

--Quien me quiera decir algo, que venga a buscarme. —le dije dándole un besito en la mejilla.--Y la verdad pienso esconderme si alguien osa molestarme ahora mismo. —dije volviendo a poner mi cabeza en su hombro, y el recostando su cabeza en la mía.

--Stella, me encanta estar así contigo, pero debemos volver. —me dijo el alzando nuevamente su rostro. Yo con un suspiro me erguí. Emmett y yo, decidimos ir a buscar a los demás, cosa que no duro mucho tiempo, se encontraban en una tienda de ropa. Y para desgracia de Emmett y mía, las dos personas mas pesadas del planeta seguían con nuestra familia. Lauren Mayori y Jessica Stanley. Toda la familia se encontraba al lado de ellas, menos Bella, quien miraba a Mayori con un odio tan grande que no se como no la había matado con la mirada durante ese rato. Emmett con un suspiro se fue a adentrar a la tienda, pero antes de eso le di un pequeño apretón a su mano para que supiera que me tenía a su lado dándole apoyo. El me miro y sonrió. Después entramos a la tienda, donde fuimos recibidos con miradas interrogantes y miradas de agradecimiento. Las miradas interrogantes iban desde Alice y Jasper, hasta Mayori y Stanley. Las de agradecimiento, eran las de Papa y Mama, y la de Bella. Bella se acerco a nosotros, con Edward cogido de la mano y se situó enfrente de los dos para que Lauren no viera si estábamos hablando o no.

--¿Estas bien, Em?—le pregunto ella preocupada.

--Tranquila, Bells. —le dijo el con una sonrisa, que le había costado formar para ella.

--¿Seguro?—insistió. Y el asintio, apretándome un poquito más la mano. —Bien. Gracias, Stella...—me dijo con sinceridad.

--No hay por que darlas, Bella. —le asegure. Lugo pregunte una duda que tenia. —Bella ¿Como es que han acabado de compras con ustedes?

--La muy asquerosa de Mayori dijo que tenia que comprar en la misma tienda en donde, Alice, había visto ropa que le había gustado, por lo que Alice, la invito a venir con nosotros. —dijo enfadada. —Claro esta si Alice supiera lo que ocurrió con Mayori, no la había invitado.--dijo a modo de defender a Alice. Eso era verdad, lo más probable es que le hubiera dicho un par de cosas. Edward, nos miraba con confusión, su mirada iba de Bella a mí y de mí a Bella.

--Peque. —me llamo el con preocupación.--¿Te a echo algo Lauren?

--Como si lo hubiera echo. —le dije yo con evidente enfado.

--¿Me contarías?—dijo con cautela. Yo iba a contestarle pero fue Emmett quien hablo.

--Mayori y yo fuimos novios, pero ella me hizo añicos y ahora intenta volverlo hacer. —dijo el con convicción. Esa afirmación de que quería volver hacer daño a Emmett no me la esperaba por lo que mi enfado aumento considerablemente.

--Yo no sabia eso, Emmett. De haberlo sabido, no hubiera dejado que Alice la trajera. —le dijo Edward, con preocupación por el. A pesar de que no parecía que se llevaran bien, Edward y Emmett, eran muy apegados el uno al otro.

--Ya lo se Edward, tranquilo. Gracias. —le dijo con sinceridad Em.

Mayori termino de elegir unos vaqueros y unas camisetas, y se dirigió hacia nosotros, estando frente a los cuatro miro fijamente a Emmett y se rió quedamente. Bella y yo echábamos chispas, Bella tenía su ceño fruncido y su mirada rebosaba de odio. Yo tenía mis labios fruncidos y mi mano libre estaba en un puño. Entonces ya no pude más y hable con todo el odio que sentía hacia ella.

--¿Querías algo?—le pregunte con hostilidad, ella se sorprendió pero enseguida se recompuso.

--Si, la verdad es que si. —dijo ella sonriendo con malicia a Emmett. Yo asentí para que continuara. —Me gustaría llevarme a Emmy, para que me ayudara con mi ropa. —me dijo mirándome fijamente a mi, después miro a Em.--¿Te importa, Emmy?—la verdad es que ese nombre me estaba empezando a sacar de mis casillas.

--Si, me importa. No pienso ir, apáñatelas tu sola. —dijo Emmett con resentimiento. Ella se rió.

--O vamos, hace mucho que no ves mi cuerpo. —le insinuó. Ahí explote.

--Ni falta que le hace—sisee. —No creo que quiera quedarse ciego, al ver semejante cuerpo de hombre. —le dije señalando su cuerpo.

--Vaya, si la mocosa protegida tiene genio y todo. —se burlo ella. Yo me eche a reír.

--Mayori, no querrías verme enfadada, te lo aseguro. —le advertí.

--¿Es una amenaza?—dijo ella con diversión en su voz de pito.

--Seria una amenaza, si te dijera que me encantaría patearte el culo. —dije yo con diversión ante el evidente momento, que me encantaría que sucediera. —Pero no lo es. Es más una advertencia. —Emmett estaba rígido, pero no para mal, sino que intentaba no echarse a reír.

--Mmm... Veo. —dijo ella tranquilamente. Después volvió a tras.--¿A caso insinúas que tienes tu mejor cuerpo que yo?—cuando iba a contestarle Emmett me interrumpió.

--Eso es evidente. Stella tiene un cuerpo con el que tú soñarías tener y del cual jamás podrías conseguir. —dijo el pasando su brazo entorno a mi cintura. Edward nos miraba fijamente a Em y a mí, con una sonrisa.

--Pero Emmy, tu ya as probado mi cuerpo. —dijo ella. Cuando dijo eso yo me tense al saber que ella había estado entre los brazos de Emmett, pudiendo deleitarse con cada fibra de el. Eso me puso celosa. Celosa de que Emmett hubiera echo suya a otra mujer, de que había paseado sus manos por ella. Yo quería eso, lo quería para mí.

--No por gusto propio. —dijo con desden. Yo había olvidado durante un momento la discusión, debido a mis pensamientos. Emmett le había dicho a Edward que se llevara a Bella de allí, y el le hizo caso. Cuando Bella y Edward estuvieron lejos de nosotros Emmett, volvió a hablar. —El único, cuerpo al que ansió tocar, y a la única persona a la que quiero hacer mía es a esta preciosa mujer que tengo a mi lado. La cual es mi novia. Y a la que amo, más de lo que jamás ame a nadie. —dije Em, estrechando su brazo alrededor de mi cuerpo. Yo me había quedado pasmada. Pasmada de sorpresa al saber que me quería, que quería hacerme suya y que yo era la mujer que más amaba. Eso me lleno de dicha, de felicidad, de amor, ternura. De todos los sentimientos maravillosos que habita en el ser humano, y todos ellos iban dirigidos a este hombre de pelo negro y orbes azules como el mar. Cuando volví a la realidad, me encontré con una Mayori, sorprendida y también algo dolida. Lo cual a pesar de que no es de buena persona me alegre de que sufriera un poquito, ante las palabras y el rechazo de Emmett.

--Emmett. —lo llamo ella.--¿Stella, y tu son novios?—pregunto ella. Aunque ya sabia la respuesta insistió en preguntar.

--Si. —dijo el con voz serena. —Es mi novia. A la única la cual le pertenezco sin limites. —dijo el volviendo su rostro hacia mi. Cuando nuestras miradas se encontraron, los dos salimos del mundo real, para sumergirnos en los ojos del otro, donde solo había amor, dulzura, ternura y pasión. Entonces yo recordé la historia, de su noviazgo con ella y salí de mi mundo con Emmett para decirle unas cuantas cosas a Lauren.

--Lauren. —la llame, ella me miro fijamente. —Emmett me contó, toda la historia de ustedes dos. —le dije tranquilamente. Ella asintio. —Quiero que sepas, que aunque no me hizo ni pizca de gracia el saber que le hiciste daño, te debo agradecer por ser tan sumamente tonta como para dejar escapar a un hombre como Em. Tu impaciencia y tu estupidez hicieron de ti, perder al único hombre que te iba a respetar como es debido. —le dije con voz serena pero diversión en mis ojos al ver la cara que se le iba poniendo con cada palabra soltada de mis labios. —Gracias por tu estupidez, Mayori. —termine. Mientras yo hablaba Emmett se movió de mi costado para terminar a mi espalda, la cual estaba en contacto con su pecho. Sus fuertes brazos me rodeaban a la altura de los hombros y yo tenia puestas mis manos en sus manos que estaban unidas justo en el centro de mi pecho, pero que por el contrario no tocaban nada. Mayori no aguantaba mas en frente de nosotros y se fue dejando la ropa en la entra de la tienda, su paso era rápido como si quisiera huir de algún fuego, de lo cual no pude evitarlo y me eche a reír junto con Bella que miraba al igual que yo como Lauren volaba en vez corría por el centro comercial camino a la entrada y salida de este. Emmett bajo su rostro asta que quedo apoyado en mi hombro y su mejilla rozaba mi cuello, el cosquilleo que producía el roce de su mejilla en mi cuello, me encantaba. Edward se acerco a nosotros con una sonrisa en sus labios, trayendo consigo a una Bella que no podía parar de reírse. Em, al ver a su hermana así de contenta, no podía evitar sonreír de felicidad, y yo ante verlo a el así también sonreí. Papa y mama, nos vinieron a buscar a la tienda en donde Alice se había atrincherado. Mama decidió que ya habíamos conseguido todo lo necesario para el primer día de clase, cosa que era verdad, por lo que nos encaminamos hacia el aparcamiento, donde teníamos estacionados los vehículos. Cada uno se monto con su pareja, en el mismo coche en el que había llegado al centro. En el coche de Emmett de iba de maravilla era espacioso y seguro, y encima Em conducía muy bien, por lo que me encontraba segura hiendo con el al volante. El camino hasta casa lo hicimos en silencio, pero como eso no nos molestaba a ninguno de los dos fue un silencio, pacifico, sin tensión. En cuanto llegamos a casa papa se fue a su despacho y mama, nos reunió en el suyo, para dar a cada uno lo que le pertenecía, para ir a clases. En cuanto todos tuvimos nuestras cosas, nosotros nos fuimos a nuestras habitaciones y mama se fue a la cocina, ya que hoy le apetecía cocinar a pesar de que papa le había dicho que no era necesario ya que pensaba llamar a un restaurante con servicio a domicilio, pero mama se negó en rotundo, por lo que papa la dejo hacer como siempre lo que ella quería.

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