Justo cuando acabábamos de subir las escaleras del porche oímos a Alice quejarse por algo. Yo iba a entrar a casa pero Em, me retuvo, puso sus manos en mi cintura y me giro asta que quede frente a el, y en cuanto estuve cara a cara con el me beso de nuevo con dulzura. En cuanto el mismo termino el beso cogio mi mano de nuevo y me llevo asta la puerta de la casa. Cuando Emmett, abrió la puerta, Alice, grito mi nombre mientras iba hacia mí corriendo a abrazarme, yo no entendía nada pero igualmente la abrace. Todos estaban en el salón, Papa y Mama, Rosalie, Jasper, Edward y Bella. Todos. Ellos al ver mi cara de sorpresa y estupefacción al ver la escena, se echaron a reír, yo ya de por si estaba confusa pero con eso todo se volvió peor asta que Jasper tuvo la gentileza de explicarme con un solo movimiento de cabeza hacia el calendario que estaba colgado en la pared al lado de la puerta de la casa, y ahí lo comprendí todo. Dentro de tres días seria 13 se septiembre, ese día había dos acontecimientos. Primero era el cumpleaños de Bella, y segundo teníamos que empezar un nuevo curso en el instituto. Al comprender que Alice, estaba así por que teníamos que irnos no pude evitar echarme a reír al igual que los demás, incluso Emmett se estaba riendo a mi lado. En ese momento Papa se aclaro la garganta para hablarnos a todos aprovechando el momento.
--Bueno chicos, ya llevamos en este maravilloso lugar dos meses aunque parece que no puede ser posible. Es una pena pero debemos volver, dentro de tres días, empezáis un nuevo curso, y tenemos que comprar los útiles para las clases y no solo eso pero bueno. Así que siento mucho deciros esto pero tenéis que hacer las maletas nos vamos mañana por la tarde. —dijo papa, con voz tranquila y llevando su mirada de unos a otros. Yo como notaba que Alice no había oído una parte de lo que papa nos había dicho intente decírselo de nuevo hice que alzara su rostro y la mire con una sonrisa.
--¿Has oído eso, Alice?—ella negó. Ya sabía yo que no lo había escuchado. —Cuando regresemos mañana iremos de compras. —le dije con voz suave, ella al escuchar la palabra comprar, volvió su alegría natural en un momento. Ella deshizo el abrazo que aun tenia entorno a mi y salio disparada hacia Jasper quien ya tenia los brazos abiertos para recoger el pequeño cuerpo de Alice en ellos. Emmett cuando vio que quede liberada se posiciono detrás de mí y puso sus brazos a mí alrededor. En ese momento hablo Mama.
--Niños, ir haciendo ya la maleta por favor. —nos pidió ella con su dulce voz llena de amor, nosotros le asentimos con una sonrisa de respuesta. Cuando íbamos Emmett y yo de camino a nuestras habitaciones para empezar con las maletas, mama llamo a Edward y a mí.
Quería hablar con nosotros y yo lo entendía. Emmett, se negaba a soltarme pero sabiendo que mama estaría con nosotros estaba tranquilo, por lo que me gire y le di un besito rápido en los labios, el deshizo su abrazo y yo me fui con mama seguida de Edward asta la cocina. En cuanto llegamos a la cocina, mama, nos hizo sentarnos en los taburetes, mientras ella servia un te helado, en cuanto termino de servirlo se sentó delante de nosotros al otro lado de la mesa.
--Edward, Stella. —nos llamo con preocupación en su voz.--¿Que os ocurre? Nunca habíais discutido tanto como ahora. —nosotros nos mantuvimos callados y ella continúo. —Hijos tenéis que solucionar esto, no me gusta ver como os habéis distanciado, cuando desde pequeños me ha sido imposible separaros. —Edward hablo primero.
--Como tú has dicho, mama. De pequeños éramos inseparables ahora parece ser que hay, decisiones que se han tomado. —dijo el con voz tranquila.
--¿Que decisiones?—pregunto ella, intentando que le contáramos.
--Mama, ahora los dos tenemos pareja, y es difícil estar todo el tiempo juntos. —le dije yo. No quería que mamá, se preocupara por esto.
--Eso es una excusa, Stella. —me acuso ella. Yo asentí y baje mi mirada al vaso de te que tenia entre mis manos.
--Parece ser que no todo el mundo es feliz, sabiendo que estoy con Emmett, Mama. —le dije.
--¿Que quiere decir eso?—insistió.
--Que a Edward, parece ser que le molesta o algo, que Emmett y yo estemos juntos. —le dije de sopetón, quedándome así algo tranquila.
--¿Es eso cierto, Edward?—le pregunto ella.
--No me molesta. —aclaro el. —Es solo que siento que me a remplazado por el. Su trato hacia mi ya no es el mismo, incluso a cambiado el tono con el que me hablaba. —dijo el. Se le notaba dolido.
--Yo no te e remplazado. —me defendí. —Pero ya no tengo dos años, Edward. Además, últimamente te has vuelto muy posesivo conmigo, no dejas ni que Emmett me abrace. Y tu trato también ha cambiado hacia mí.
--¿A que se deben todos esos cambios? ¿Puede ser que tengan que ver con, Bella y con Emmett, niños?—pregunto ella dando en el clavo, tanto Edward como yo nos tensamos y mama al ver nuestra reacción se contesto ella misma. —Si, si tiene que ver.
--Bella, no tiene nada que ver. —dijo el con enfado. Yo me mantuve callada. —Es Emmett quien la acapara y quien la a echo cambiar su trato hacia los demás. —acuso Edward todavía mas enfadado. Yo seguí callada, por lo que mama pregunto.
--¿No vas a negarlo, Stella?
--¿Que sentido tiene si cada vez que yo lo valla a negar, Edward, no lo dejara estar? Mama, paso de entrar en un juego absurdo. —le dije encogiéndome de hombros y levantando mi vista asta ella, ella me asintio.--¿Mama, tu crees que Emmett me a cambiado hacia vosotros?
--No, yo te noto exactamente igual con todos, menos con Edward. —me contesto ella.
--No es absurdo negar la verdad. Emmett no es bueno para ti, Stella. —dijo el mirándome pero yo no le devolví la mirada. —solo me preocupo por ti.
--No. No te preocupas, intentas conseguir que Emmett me deje para así poder desempeñar tu papel de hermano mayor posesivo y sobre protector. Edward ya no soy una niña, tengo diecisiete años, tengo novio y te guste o no e crecido y mi prioridad no es pasar todo el tiempo del que dispongo detrás de ti. Amo a Emmett y lo vas a tener que aceptar quieras o no. —le dije volteando mi rostro, y dándole una mirada furiosa.
--No lo voy a aceptar. —dijo el dándome una mirada furibunda.
--En ese caso ¿Te gustaría que yo te hiciera la vida imposible con Bella?—le pregunte para ponerlo en mi situación.
--No. —dijo el con tristeza.
--¿Te gustaría que debido a mi comportamiento ella te dejara?—insistí.
--No. —volvió a repetir.
--¿Entonces entiendes lo que tu estas haciendo, Tete?—pregunte intentando reprimir el sollozo que se me estaba formando. —Yo no quiero discutir contigo, eres muy importante para mí, pero tienes que entender que, amo a Emmett, me duele cuando me doy cuenta que lo único que tu quieres es que yo este sola para así tenerme siempre debajo de ti. —dije y finalmente el sollozo salio sin poderlo evitar.
--Peque. —me llamo el.--¿Es así como te sientes?—pregunto el y yo asentí.
--Edward, creo que le debes una disculpa tanto a Emmett, como a Stella. —le dijo mi madre, el asintio y se dispuso a disculparse conmigo.
--Tete, yo no quiero que me des una disculpa, por lo menos a mi. —le aclare. —Yo solo quiero que me prometas que cuando tengas algún problema conmigo, y con el modo de tratarte por mi parte que me lo digas a mi directamente, que no intentes perjudicar mi relación con, Emmett.
--Te lo prometo. —me dijo. Después se dirigió a mama. —Y ahora me disculpare con Emmett, mama. —dijo el agachando su cabeza y con un tono de no estar nada conforme con el resultado.
--Muy bien niños. —dijo mama. —Espero que esto no vuelva a suceder. —dijo acercándose a nosotros y depositado un beso en la mejilla de cada uno, después salio de la cocina dejándonos a Edward y a mi. Yo no tenia nada que decirle, pero por lo visto el si ya que cuando me levante para irme el me cogio de la muñeca haciéndome frenar en seco. El tiro de mi suavemente asta que estuve frente a el. Edward seguía sentado en el taburete por lo que se bajo y cuando estuvo en el suelo, soltó mi muñeca, para rodearme en un abrazo que yo no me esperaba, pero el cual no rechace, pase mis brazos por su cintura y coloque mi cabeza en su pecho. Hacia un motón que no sentía a Edward tan tranquilo y cariñoso conmigo, por lo que aproveche cada segundo del abrazo. Edward fue deshaciendo el abrazo asta que finalmente sus brazos quedaron a ambos lados de su cuerpo, yo había echo lo mismo que el cuando note que me iba a soltar. En cuanto me soltó oímos a alguien dirigirse hacia la cocina donde nos encontrábamos Edward y yo. En un momento, Bella entro en la cocina seguida de Emmett. Bella se fue directa hacia Edward, quien la rodeo con los brazos por los hombros. Y Emmett vino hacia mí, rodeando mi cintura con sus fuertes brazos de modo que mi espalda quedo en su pecho, y su cabeza descansando en mi hombro. Después de que finalmente estábamos juntos y que cada uno se reencontró con su pareja, Emmett y yo abandonamos la cocina cogidos de la mano y diciendo a Edward y a Bella, que nos veíamos luego. En cuanto salimos de la cocina nos fuimos directos a las escaleras para subir a hacer las maletas a nuestros cuartos, una vez llegamos a las puertas de nuestras respectivas habitaciones, Emmett me acompaño asta la misma puerta de mi cuarto y yo aproveche. Con una mano en el pomo y la otra entrelazada con la de Emmett, me estire lo suficiente para que Emmett viera mis intenciones, el se inclino un poco y atrapo mis labios con los suyos en un beso tierno. Yo sonríe en cuanto nuestros labios se separaron, después Emmett me soltó la mano y se giro hacia su puerta, puso una mano en el pomo y la abrió, mientras me miraba. Yo solté el pomo de mi puerta y cruce el poquísimo espacio que había de una puerta a otra, para pararme enfrente de el, cogiéndole de la camiseta y estirando hacia abajo, el lo hizo con una sonrisa en sus labios, y yo le fui dando besitos; en su frente en la punta de su nariz, sus mejillas, su barbilla, su mentón, su cuello y después subí a sus labios. El al notar el recorrido fue dando pequeños suspiros mientras se estremecía levemente, y cuando mis labios tocaron los suyos note como sonreía contra ellos. Cuando separe mis labios de los suyos, me gire y entre a mi habitación cerrando la puerta tras de mi. En cuanto entre en la habitación puse algo de música para hacer la tarea más rápidamente y así también seria menos aburrida. Saque mi maleta y mi neceser, y lo guarde todo menos, dejando solo un pijama y una muda de ropa para mañana. De mi neceser estaba todo totalmente guardado pero si necesitaba algo podía sacarlo fácilmente. Una vez guarde todo y lo coloque todo apropiadamente para que no estuviera nada por medio, me fui hasta mi mochila, y saque un libro que estaba leyendo, pero que hacia muchísimo no leía. Desde que llegamos a la isla para ser más precisa.
Cundo fui a recoger mi libro de la mochila, me acerque al reproductor de música para bajar el volumen y así poderme tirar en la cama, para leer tranquilamente un rato. Cosa que no sucedió, ya que Alice, me llamo para que la ayudara, y al ver que yo había terminado no me dio otra opción que ir a su habitación a ayudarla con su equipaje. Entre las dos terminamos enseguida de hacer el equipaje de Alice. Por lo que me dejo irme sin rechistar siquiera. En cuanto salí de la habitación de Alice, vi a Bella, quien se me acerco y me dijo si podríamos hablar un momento yo le asentí y le indique que en mi habitación estaríamos tranquilas. En cuanto llegamos Bella tomo asiento en mi cama y yo me senté a su lado.
--Stella. —me llamo ella con voz insegura.
--¿Que ocurre, Bella?—le pregunte yo tranquilamente.
--Me gustaría pedirte un grandísimo favor. —dijo ella, sus mejillas se estaban poniendo de un rojo escarlata y sus manos se movían nerviosas en su regazo.
--Lo que quieras, Bella. Tu solo dime de que se trata.--e dije cogiendo una de sus manos en las mías para infundirle valor. Bella asintio.
--Bueno me gustaría, darle una sorpresa a Edward, pero no se que gustos tiene. —dijo ella con pena en su voz.
--Yo te ayudare en eso, solo si me contestas a mis preguntas. —le dije bromeando con ella, Bella se rió y asintio.--¿Que clase de sorpresa quieres darle?
--Una cena, o algo por el estilo. —me explico Bella.
--¿Y a que se debe esa sorpresa?—le dije con tono divertido y alzando una ceja.
--Por lo que lo amo, por lo bien que se porta conmigo y por que me gustaría tener un rato para nosotros dos solos. —dijo la ultima parte en un susurro, pero la oí, y el rojo cada vez mas fuerte de sus mejillas me dejaba una idea clara de a lo que se refería exactamente.
--¿Estas preparada para dar ese paso tan gigantesco?—le pregunte con cautela. —El te esperara toda la vida, si es lo que necesitas, Bella. —dije tratando de tranquilizarla.
--Estoy preparada, Stella. —me dijo con una enorme sonrisa. —Y lo se. Se que el esperaría tanto como hiciera falta.
--Entonces aclarado ese punto, esta todo estupendo, Bella. —le dije dándole un gran abrazo. —Espero que tengas la mejor de las noches, y no te preocupes de nada, yo lo are todo.
--Muchísimas gracias, Stella. —me dijo y después de eso se levanto de la cama y se fue. Cuando gire mi rostro para ver por la ventana pude verla caminar hacia Edward quien, no le había dejado tiempo a Bella de llegar asta el, ya que salio corriendo a su encuentro y la abrazo fuertemente por la cintura para luego fundirse en un beso. Yo aparte la mirada de la ventana y me volví a recostar en mi cama de nuevo, pero esta vez quedándome profundamente dormida. Estaba dormida pero me espabile un poquito cuando note a alguien acostándose en mi cama justo detrás de mi, pero no le di mucha importancia ya que en cuanto ese alguien dejo de moverse para colocarse, me di la vuelta haciéndole así frente, y espié entre las pestañas para ver quien era, y me sorprendió gratamente cuando vi que era Emmett. En cuanto lo vi, me dormí de nuevo, y asta el día siguiente no me desperté. Cuando me desperté Emmett seguía profundamente dormido, con un brazo debajo de mi cabeza y con el otro en mi espalda ciñéndome a el como en un abrazo, del que el no era consciente. Mi cabeza estaba recostada en su brazo y uno de mis brazos en su cintura y el otro lo tenía en su pecho. La verdad es que estaba muy cómoda así, pero tenía que levantarme y alistarme para volver a casa esta tarde. Intente salir del abrazo de Emmett con sigilo para no despertarlo, pero en cuanto me moví el apretó mas su brazo entorno a mi. A mi no me molestaba pero si queríamos estar listos, teníamos que levantarnos. Por lo que lo volví a intentar, y esta vez conseguí salir de su abrazo sin molestarlo. En cuanto estuve fuera de sus brazos cogi la muda de ropa que había dejado fuera para ese día y me fui al cuarto de baño a darme una ducha. La ducha me sentó de maravilla. Cuando salí de la ducha me enrolle en cuerpo con una toalla para secarme. Me seque y me vestí, me peine y me di un poco de maquillaje lo básico; un poco de base rimel y gloss labial. Después de estar completamente lista salí, a mi habitación encontrándome con un Emmett aun dormido, estaba abrazado a la almohada, y se notaba tranquilo, pero no me quedaba más remedio que despertarlo. Me acerque a el y me senté en el borde de la cama a su lado, gire un poco mi cuerpo y puse una de mis manos en su hermoso rostro. Pase la yema de mis dedos por sus cejas, las baje asta el puente de su nariz, las pase por sus mejillas, contornee sus labios. Emmett ante el cosquilleo que le provocaba el roce de mis dedos en su rostro se removió. Yo sonreí con dulzura. Volví a hacer de nuevo el recorrido cuando paro de moverse, pero esta vez no lo seguí con los dedos sino con los labios; primero los puse en su frente, los baje asta su nariz, su pómulo (el que quedaba expuesto, ya que Emmett estaba echado de lado) su mentón, y finalmente sus labios, todos los besos eran tiernos y dulces. Emmett al sentir mis labios en los suyos fue despertando, poco a poco, asta que finalmente abrió sus orbes azules, y me sonrió. Yo con la mano que había utilizado para despertarle, la puse en su cabello, donde pase mis dedos como si intentara peinarlo. A Emmett le encanto eso, cerro sus ojos de nuevo y suspiro.
--Buenos días, mi amor. —le dije con una sonrisa en mi rostro. Estaba feliz, muy, muy feliz.--¿Que tal amaneciste?—le pregunte inclinándome asta besar su nariz.
--Buenos días. —me dijo el de regreso con una sonrisa en sus perfectos labios carnosos. —Mi amor, amanecí de maravilla ¿Y, tu como amaneciste?—dijo el alzando sus manos para capturar mi rostro y así poder bajarlo asta su altura.
--Amanecí, de maravilla, gracias al hombre que más amo. —le dije. El había seguido bajando mi rostro lentamente asta su posición, para luego besar mis labios.
--¿Por que gracias al hombre que mas amas?—pregunto el contra mis labios. Después de terminar el beso, bajo sus labios a mi cuello.
--Por que me encuentro tranquila y segura estando entre tus brazos, y gracias a que anoche dormí entre ellos, tuve un sueño tranquilo. —le dije yo colocando mi rostro de modo que pudiera verlo a los ojos.
--¿Te encuentras segura en mis brazos?—pregunto el, mostrando un poco de sorpresa.
--Muy segura. —le conteste dándole un besito rápido en los labios. —Y ahora mi amor, es hora de alistarse para el aeropuerto. —dije mientras me intentaba levantar, pero Emmett me lo impidió, me rodeo la cintura con ambos brazos haciendo así que no me pudiera levantar.
--No me quiero levantar todavía. —me dijo con un pucherito al igual que me hacia Jasper, cada vez que me quería pedir algo. —Quedémonos un rato más acostados por favor, Stella. —Emmett no se había dado cuenta de que yo ya no andaba en pijama. Pero en ese instante me miro y frunció su ceño.
--Cuanto antes estés preparado mejor, Emmett. —le dije yo intentando levantarme de nuevo.
--¿Cuando te has alistado tu?—pregunto el examinando mi conjunto de ropa.
--Me e alistado, mientras tu dormías. —le explique. —De echo acabo de terminar de alistarme. Y ahora te toca a ti, Em.
--No. —dijo refunfuñando como un niño pequeño, yo sonreí e intente persuadirlo.
--Vamos, Em. —le dije con voz dulce. —Te prometeré lo que quieras, y te daré lo que quieras, si te levantas ahora y te alistas. —le dije dándole un besito dulce en la mejilla.
--¿Lo que yo quiera?—pregunto el colocándose boca arriba en la cama y poniendo sus manos en mi mejilla. Yo le asentí. —Quiero que me prometas, que vendrás de vez en cuando a mi habitación a dormir conmigo. —me pidió, yo me sorprendí pero de alegría al saber que el quería pasar conmigo asta las horas de sueño. Yo gire un poquito mi rostro entre sus manos y bese la palma de la mano que me sujetaba la cara.
--Prometido. —le dije con una sonrisa.--¿Y ahora que es lo que quieres que te de, mi amor?
--Mmm… De eso ya te enteraras mas adelante. —dijo con una sonrisa picara en su rostro. Después bajo su rostro asta que estuvo a la altura de mi cuello y allí empezó a darme besitos, asta que llego al hombro que tenia descubierto debido a la camiseta de atar al cuello que llevaba puesta. Yo me estremecía y suspiraba a cada beso que me daba. Me encantaba esa sensación, pero termino muy rápido. Emmett, termino de besar mi hombro y acto seguido se levanto, en cuanto estuvo totalmente erguido, se dirigió a la puerta y yo fui detrás de el. Emmett abrió la puerta de mi habitación y salio, para cruzar el poquísimo espacio que había entre su puerta y la mía. Em, se detuvo lo justo para poner la mano en el pomo y abrir la puerta en un momento, yo estaba fuera de mi habitación, e iba a bajar las escaleras para irme a la cocina a por algo de desayunar. Unas horas después de que Emmett se fuera a su habitación a empaquetar sus cosas, yo ya había desayunado y también había estado pensando sobre la sorpresa que Bella le iba a dar a Edward, pensaba en los detalles de la cena y del hotel cinco estrellas donde pensaba hacer una reserva, y también en el restaurante francés de primera por supuesto. En ese momento, Jasper me saco de mis pensamientos.
--Stella. —me llamo con voz tranquila.
--Dime Jasper ¿Que ocurre?—le conteste yo saliendo del todo de mis pensamientos.
--No ocurre nada. Es que te veía muy pensativa y me preguntaba que te ocurría a ti. —dijo el sentándose en el sillón donde yo estaba. El sillón era de una única plaza pero entrábamos los dos si nos apretujábamos un poquito.
--A mi tampoco me ocurre nada, Jazz. —le dije para tranquilizarlo.
--Te noto algo pensativa, Stella. —me dijo mirándome fijamente a los ojos. Los ojos de Jasper eran de un color miel, que combinaba a la perfección con su cabello rubio oscuro.
--A ti no te puedo ocultar nada, Jazz. —le dije con una sonrisa. —Me conoces bien.
--Si, por eso estoy preocupado por ti, Stella. ¿Te ocurre algo? Sabes que puedes confiar en mí. —me dijo el, repitiéndome la misma frase que me dijo cuando yo no quería contarle a nadie que unos niños del colegio, en primaria me habían pegado. Sonreí ante el recuerdo.
--Sabes que confió muchísimo en ti, Jazzy. Pero con este tema no te puedo decir nada por que no es cosa mía. ¿Me entiendes verdad?—le dije dándole un beso en la mejilla.
--Si no es tuyo, lo entiendo. Pero quiero que me cuentes si tienes alguna preocupación o algo así. ¿Entendiste?—me dijo alzando el brazo que tenia mas cerca de mi, para rodearme los hombros con el.
--Si me ocurre algo te contare. Prometido. —le dije rodeando su cintura y recostando mi cabeza en su hombro.
--A si me gusta, canija. —dijo. Después quito el brazo en torno a mí y mientras se levantaba deposito un beso en lo alto de mi cabeza.
Cuando Jasper se fue, seguí pensando desde donde lo había dejado antes de que llagara. Estuve pensando en detalles y más detalles. Asta que finalmente mama, vino hasta donde yo estaba para decirme que dentro de media hora saldríamos de camino al aeropuerto. Yo ante la noticia, decidí ir a buscar a Emmett, ya que me gustaría despedirme de la isla con el a mi lado. Pero por mas que lo busque no lo encontré asta que finalmente me fui hacia el porche, pero al llegar a la puerta me detuve enseguida al ver a Edward esperando apoyado en la pared al lado de la puerta de salida de la casa. El me miro con preocupación en su rostro, cosa que no entendí muy bien, pero igualmente me fui acercando a el poco a poco, asta llegar a su lado donde me puse en su misma posición, pero con diferencias, yo no estaba tensa y el si lo estaba. Edward no hacia otra cosa que suspirar con frustración, y yo no entendía nada, pero permanecí allí, de pie junto a el. Asta que finalmente le pregunte y me dijo que fuera en el porche se encontraban Bella y Emmett hablando. Entonces entendí enseguida su comportamiento. Ya no quedaba mas de diez minutos para que nos fuéramos en barco asta el muelle de rió y de allí en taxi hasta el aeropuerto. Como sabia que no dejarían de hablar asta que nos fuéramos, opte por irme de nuevo al salón y sentarme en un sillón, pero antes aria una paradita por la estantería de los libros para tener algo con lo que entretenerme. Allí sentada espere los diez minutos que nos quedaban para irnos, yo, ya había bajado mis maletas y mis cosas, por lo que no me hacia falta levantarme asta que nos fuéramos. Ya habían pasado diez minutos largos, y fue cuando al final nos fuimos. Papa dio un aviso en voz de grito para que todo el mundo que estuviera en la casa le oyera, y si alguien se encontraba en la playa nos vería caminar asta el muelle flotante. Ya todos nos encontrábamos caminando por el sendero, hacia el muelle flotante, cargando nuestras maletas. En cuanto legamos al muelle, Papa subió el primero, el ayudo a subir las maletas de mama, las de Rosalie, y las suyas. Luego de subir las maletas ayudo a subir a sus dueñas. Después fue Jasper quien ayudo a Alice a subir su equipaje, y después la ayudo a ella. Edward hizo lo mismo con Bella, y Emmett conmigo, salvo por que en cuanto estuve arriba del barco, se fue con mi papa haber si podía ayudarle en algo. Hicimos en viaje asta el muelle de la ciudad con tranquilidad, Alice y Jasper estaban tomados de las manos. Bella tenía su cabeza recostada en el hombro de Edward y sus manos estaban unidas al igual que Alice y Jasper. Mama se encontraba al lado de Papa, que como estaba manejando el barco no podía estar sentado junto a ella, pero mama le daba miradas cargadas de amor y sonrisas dulces, a las cuales papa respondía con una sonrisa gigante cargada de dicha. Emmett y yo, habíamos arreglado antes las discusiones y todos los problemas pero el nuevamente se encontraba distante conmigo y yo no entendía el por que. Al fin llegamos al muelle donde nos estaban esperando tres taxis, uno detrás de otro y con sus maleteros al igual que sus puertas de atrás abiertas. Esta vez fue papa quien nos repartió. El, mama y Rosalie, irían en el primer taxi, Edward, Bella, Jasper y Alice en el segundo y Emmett y yo en el ultimo. En cuanto nos subimos al taxi, le lance a Emmett una mirada llena de preguntas, pero el simplemente negó con la cabeza, y me tendió los bazos para que estuviera mas cerca de el. Por lo que lo hice, me deslice un poquito hasta llegar justo al lado de Em. Quien me rodeo con los brazos y me acomodo en su pecho, y así hicimos en camino asta el aeropuerto. Ya en el aeropuerto y subidos en nuestro vuelo, nos sentamos por parejas menos Rose, que se sentaba sola. Pero no estaba triste de echo estaba contenta por que Jacob iba a ir al aeropuerto a recibirla y como es lógico después de no ver a tu novio durante dos meses, Rose estaba deseosa de llegar por fin a California. Una vez llegamos al aeropuerto de California, cogimos nuestras maletas y nos dirigimos a la salida donde, en donde Jacob esperaba a Rosalie. Rose nada mas lo vio, dejo sus maletas en el suelo y salio corriendo hacia Jake, quien se encontraba con los brazos extendidos para recoger el cuerpo de Rose. Jake y Rose se encontraban abrazados y no tenían conciencia de nada mas que el uno en el otro. Todos observábamos la escena con cariño, papa y mama se fueron directos hasta la parada de taxis para coger, tres nuevamente, pero esta vez Papa y mama viajarían solos de regreso a la casa de California, ya que Rose iría en el coche de Jacob. Cuando al fin se separaron y nos vieron Jake, se puso a buscarme con la mirada ya que el y yo éramos los mejores amigos, en cuanto me vio sonrió y cogiendo a Rose de la mano vino asta mi. Emmett al ver aquello de tenso y me rodeo la cintura con un brazo a modo de dejarle saber que era suya. Pero eso a Jake no le importo mucho ya que en cuanto estuvo enfrente de mi soltó la mano de Rosalie y me dio un fuerte abrazo, mientras me giraba en círculos, a modo que Emmett tuvo que soltarme. Cuando Jacob me dejo por fin en el suelo y tras yo poder recuperar la respiración después del abrazo de oso que Jacob me había dado. Jacob hablo.
--¡¡Wow!! Esta vez no te has puesto muy morenita, Sweet cat. —me dijo dándome una sonrisa enorme. Jake en cuanto me soltó volvió a coger la mano de Rose entre las suyas.
--¿Acaso me esperabas convertida en una especie de conguito andante?—le dije yo bromeando y echándome a reír.
--¡¡Nop!! Solo te esperaba un poquito más morena. —dijo el sonriendo mientras alzaba su mano que estaba unida a la de Rose, y besando la mano de esta en un gesto tan dulce que Rosalie se sonrojo. Después miro a Emmett y acordándose de su presencia le saludo. —Hola Emmett ¿Que te ha parecido la isla?
--Hola, Jacob. La isla es preciosa desde luego, me encanto. —respondió Emmett, pero solo por educación. Emmett había vuelto a poner su brazo en mi cintura y me pegaba a el cada vez que Jake hacia el intento de acercase o algo así. La verdad me encantaba ver a Emmett celoso, me parecía de lo mas dulce. Eso fue lo ultimo que dijimos, luego nos sucumbimos en un silencio un tanto incomodo asta que Rosalie lo rompió.
--Hacia mucho que no llamabas así a Stella, Jake. —observo ella, mientras miraba fijamente la cara de Jacob.
--Lo se, pero me apetecía volver a llamarla así. Además le pega el nombre, ya que es lo que parece. —le contesto Jake, inclinándose para besar dulcemente a Rosalie en los labios.
--¿Y que es exactamente lo que significa ese nombre?—pregunto Emmett, un tanto confuso y molesto. Em, me miraba con una ceja levantada y yo le dije.
--A mí no me hace mucha gracia que me llame así, pero por mas que e intentado que deje el dichoso mote apartado, el por chincharme me llama de esa forma. —le explique a Emmett a modo de defenderme también.
--Venga. —bufo Jake. —Si te encanta que te llame Sweet cat—dijo Jacob sonriendo con maldad.
--¿Su significado?—recordó Emmett.
--¡¡Ahhh!! Si claro. Su significado es: Gata dulce. —le dijo Jacob, eso a Emmett no le hizo ni pizca de gracia al escuchar el significado del nombrecito. Por lo que se tenso un poquito y me miro con comprensión, al darse cuenta del porque no me gustaba el nombre.
--A Stella, no le gusta que la llames así. —le dijo Emmett con tono serio.
--Pero la llamo así, por que me encanta picarla. —reconoció Jacob. En ese momento agradecí de sobremanera que mama viniera a buscarnos para ir a los taxis.
--Nos vemos luego, Rose. —le dije dándole una mirada de que regañara a Jake por su comportamiento, ella me asintio y me dio una sonrisa. Después agarre mis maletas, y hice que Emmett me cogiera de nuevo por la cintura mientras caminábamos, eso a el le encanto, y me lo agradeció dándome un beso en lo alto de mi cabeza. Pero Jacob no me dejo avanzar cuando me disponía a hacerlo, remolcada por Emmett.
--¿Y de mi no te despides?—pregunto el con inocencia. Yo le fruncí el ceño.
--No. Eres un mete patas y cuando estés menos eufórico, te volveré a hablar de nuevo Pe-rri-to. —le dije sacándole la lengua, Jake al escuchar ese nombre se enfurruño haciendo así que Rosalie y yo nos echáramos a reír. Después me despedí. —Chao.
Después de irnos por fin asta el lugar donde nos esperaban los taxis y el resto de la familia, Emmett cogio mi maleta y la coloco en el maletero del coche y después hizo lo mismo con la suya. Mientras Emmett metía las maletas en el maletero del taxi, yo ya me había subido a la parte de atrás del vehiculo. En cuanto Emmett termino de acomodar las maletas y se subió a mi lado, extendió nuevamente sus brazos para mí, y me acomodo de nuevo contra su pecho perfecto. Lo ultimo que recuerdo es que estaba recostada en el pecho de Emmett, y lo siguiente, fue a Emmett despertándome con sacudidas suaves en mi hombro diciendo que ya habíamos llegado. Yo me encontraba medio dormida cuando salí del taxi, por lo que Emmett me agarro firmemente de la cintura para que yo no me cayera o algo así. En cuanto note el olor de la casa nuevamente me recupere la modorra que tenia. E de admitir que aunque me encanta estar en isla media luna, echaba de menos la casa de California. Mama y Papa fueron los primeros en entrar seguidos de Alice y Jasper, Rose y Jacob. Quien la había acompañado, sin nosotros saberlo. Emmett y yo, y después entraron Bella y Edward. Nuestros padres se dirigieron en primer lugar a desempacar sus cosas, iban juntos y sonrientes mirándose el uno al otro con tanto amor que te hacia desviar la mirada, por tan íntimo momento. Todos los demás también se fueron a sus habitaciones a deshacer las maletas y descansar un poco, ya que después de descansar y alistarnos, nos iríamos a comprar al centro comercial. Yo me encamine a la cocina a por algo de beber frió, ya que estaba muy acalorada y sedienta. Entrando por la puerta de la cocina, me di cuenta de que Emmett iba detrás de mi, yo fui directa hacia el armario de los vasos, cogi uno y lo llene de agua, después me gire y fui a la nevera a por cubitos de hielo, me eche un par de cubitos y me gire hacia Emmett, quien se había sentado en uno de los taburetes.
--¿Quieres, Em?—le pregunte levantando el vaso de agua.
--Si, por favor. Estoy sediento. —me dijo con una sonrisa en su rostro, yo me gire e hice lo mismo cogi otro vaso lo llene de agua y le eche dos cubitos de hielo. Después de terminar de servir el hielo, me gire hacia Em, y le puse el vaso delante de el con una sonrisa en mis labios, después me senté junto a el. Emmett se termino la bebida enseguida. —Gracias, Stella.
--De nada, mi amor. —le dije dándole una sonrisa.
--Stella ¿Puedo hacerte una pregunta?—me dijo le en tono serio.
--Claro, Em. —le dije con tranquilidad.
--¿Cuanto hace que conoces a Jacob?
--Ufff… hace un montón. El es un año mayor que yo, pero en el colegio siempre estábamos juntos, y siempre me defendía cuando alguien se metía conmigo. A pesar de que es un poquito chinche de vez en cuando, es mi mejor amigo y lo quiero un montón. —le conteste yo con toda la tranquilidad y sinceridad.
--¿Por que te llama Sweet cat?
--Por que. Eso quisiera saber yo también, un día sin venir a cuento empezó a llamarme así, y desde entonces estoy luchando con el para que deje el dichoso mote. —le dije yo recordando las peleas que había tenido con el para que me dejara de llamar así.--¿Emmett, ocurre algo? Desde que nos encontramos con Jake, has estado algo pensativo. —le dije yo observando como me miraba desde hacia rato.
--Te enfadaras si te digo. —me dijo el con un susurro y bajando su mirada al vaso que estaba en la mesa enfrente de el.
--No me enfadare. Además me es casi imposible enfadarme contigo, por no decir imposible del todo. Venga dime que es. —dije yo con curiosidad en mi voz.
--A pesar de que no te gusta como te llama, tú sigues tratándolo igual. Con cariño. —observo.
--No puedo cambiar mi forma de portarme con el por algo tan tonto como eso, Em. —le dije con dulzura. —A parte yo también le chincho
llamándole perrito. —le dije riéndome. —Ese nombre lo odia con todo su ser.
--Jacob es como un hermano para ti. —afirmo el mirándome a los ojos. —Por lo que ¿Es una tontería estar celoso de el?—pregunto con vergüenza ante su conclusión. Yo me baje de mi asiento e hice que Emmett se girara en el suyo, quedando yo entre sus piernas.
--Em, mi amor. No es una tontería estar celoso si se tratara de cualquier otro chico, e de reconocer que verte celoso me encanta, me parece muy tierno. Pero tener celos de Jake, es como tener celos de Jasper o de Edward. Es como un hermano para mí. —le explique, mientras alzaba mis manos asta su mejillas. El como vio que apenas llegaba se bajo de su asiento y me agarro de la cintura para subirme en el taburete que tenía a mi espalda, para así poder estar yo más cómoda. Gracias a que me subió al taburete, pude cogerle de las mejillas y darle un beso tierno en los labios.
--¿A si que te gusta verme celoso?—me dijo después de terminar el beso. Emmett me miraba con diversión en los ojos.
--Si, me encanta. —le dije acercando mi rostro al suyo para darle un beso, pero el me giro el rostro haciendo que el beso que le iba a dar el los labios fuera a parar a su mejilla. Yo me enfurruñe como una niña al que le han quitado su dulce, y Emmett al verme se rió, mientras me envolvía en sus brazos. Yo volví a intentarlo cundo me soltó, pero hizo lo mismo que antes giro su rostro, pero esta vez hacia el otro lado. Yo quería besarlo, pero el no me dejaba hacerlo y eso, me desesperaba. —Em. —le dije yo a modo de reproche. —Bésame. —le pedí casi roge.
--No. —me dijo el con diversión.
--Eres malvado con tu pobre novia. —le dije bajándome del taburete, para irme a mi habitación a alistarme para ir de compras. Em, me siguió riéndose, hasta mi habitación, en donde entro detrás de mí y se sentó en mi cama. Yo me dirigí a mi armario a sacar algo de ropa, para ponerme después de la ducha. Cuando abrí mi armario saque, unos shorts blancos con botones en los bolsillos, Una camiseta de tirantes en amarilla con letras en negras, y luego me agache a coger los zapatos, unos zapatos de tacón negros de charol. Después mí gire para coger de la mesilla que tenía al lado de mi cama los complementos, un cinturón negro, con la hebilla de dos corazones, uno dentro del otro uno más pequeño que el otro, que estaban rellenos con piedrecillas. Emmett, seguía cada paso que daba y me miraba fijamente mientras cogia todo lo necesario para darme una ducha. Antes de entrar al baño cogi el neceser de viaje que lleve a la isla donde tenía el maquillaje. Me disponía a entrar en el cuarto de baño cuando Emmett me llamo.
--Stella. —yo me gire.--¿Que vas a hacer, mi amor?—pregunto el confundido y sorprendido.
--Darme una ducha. Hay que alistarse, no creo que, Alice, tarde mucho en reclamar que tenemos que ir de compras. —le conteste tranquilamente, mientras entraba al cuatro de baño y dejaba las cosas para después volver a salir a por algo más.
--Ya, eso lo sabía. —me dijo el. —Me refiero a que si te vas a alistar estando yo aquí. —me explico el con incredulidad.
--Si ¿Que tiene?—pregunte, con falsa inocencia de no saber nada.
--Estando yo aquí, contigo, a solas. —volvió a decir el con sorpresa. Después dijo. —Mejor me voy a mi habitación. —dijo levantándose de la
cama. —Ven a mi cuarto cuando estés lista.
--Em. —lo llame con diversión, el me miro y levanto una ceja. —No te preocupes, yo no voy a salir de ese baño hasta estar completamente vestida y arreglada. —le dije acercándome a el y poniendo mi mano en su pecho. —Quédate si quieres.
--Mi amor, me habías asustado. —suspiro. —Me encantaría quedarme pero yo también debo alistarme. —me dijo mientras subía sus manos asta mis mejillas, y bajaba su rostro asta mi altura. —Te veo en un momento, preciosa. —dijo dándome un besito en los labios, yo asentí.
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