Dicho eso me adentre en el sendero y me fui a la playa, en cuanto mis pies pisaron la fina y suave arena me fui relajando poco a poco.
Desde pequeña y cada vez que veníamos aquí yo me iba a una roca que estaba al lado del mar donde me ponía a pensar tranquilamente, y como cuando ere niña me encamine a la roca donde me tranquilizaba y podía pensar en paz. En cuanto llegue a la roca me subí a ella y allí me abrace las rodillas y hundí mi cabeza entre las rodillas, una vez en esa postura deje salir todo lo que tenia dentro, deje salir las lágrimas y los sollozos, la impotencia y la rabia, el amor y la comprensión. Todo. Lo deje salir absolutamente todo de modo que me dio la sensación que me había quedado vacía. Ya llevaba sentada encima de aquella roca un buen rato cuando note que alguien me abrazaba desde atrás, yo no sabía quien era por lo que supuse que era el único chico de la familia con el que no había discutido hoy. Jasper.
--Quiero estar sola, por favor, Jazz. —dije con la voz quebrada por los sollozos y las lagrimas. A modo de contestación los brazos me apretaron mas fuerte, por lo que volví a insistir pero esta vez rogando. —Jazz, te lo ruego necesito estar sola y acostumbrarme a esta situación y a esta sensación.
--No soy Jasper, Stella. —al oír aquella voz me tense y los sollozos que había conseguido aplacar salieron sin previo aviso. Emmett. Emmett, estaba aquí conmigo, me estaba abrazando y hablando.--Necesitamos hablar, Stella. Y este sitio no es nada cómodo así que vamos a la orilla. —dicho eso me soltó y se bajo de la roca dejándome así de nuevo en una sensación que no me gustaba nada. No quería moverme de allí pero sabia que Emmett tenia razón y necesitábamos hablar. Por lo que deshice el agarre de mis rodillas y me incorpore, baje de un salto de la roca y Emmett ya me estaba esperando sentado en la orilla con la mirada fija en el horizonte. Yo lo imite y me senté pero dejando un espacio amplio entre nosotros de modo, que yo no lo tocara, y así no molestarlo. Estaba sentada pero me sentía desprotegida por lo que adopte la misma posición que tenía encima de la roca y así espere a que hablara Emmett. Pero como no lo hacia supuse tenia que empezar yo.
--Te equivocas. —le dije yo recordando lo de escoger. Yo no levantaba la cabeza de mis rodillas y en esa postura pensaba seguir hablándole.
--¿Que?—pregunto confundido.
--Que te equivocas. —le repetí.
--¿En que?—pregunto el confundido y sorprendido.
--En lo de que sabias perfectamente a quien elegiría, en caso de suceder eso. —le explique
--¿Me estas diciendo que no lo elegirías? ¿Que me hubieras elegido a mi en vez de a el?—al escuchar el tiempo pasado no pude evitar sentir dolor en mi pecho debido al agujero que había en el.
--Si. Yo también tengo derecho a elegir, ya que el también lo a echo ¿No crees?—le pregunte acordándome de la relación de Edward y Bella que me acababan de confesar.
--Stella, yo no te daría a elegir entre el o yo, ya te lo e dicho. El es tu hermano y yo soy tu...—dejo la frase a la mitad por lo que la termine yo.
--Mi ex-novio ¿No?
--Es por tu bien, Stella. —dijo el en voz baja.
--Por mi bien. —dije con incredulidad, en una voz baja, para que no se notara mucho el llanto. —Emmett, si no querías seguir conmigo, no hacia falta que pusieras excusas. —le dije en susurros debido al intenso dolor.
--No sabes ni lo que dices, Stella. No era una excusa, era la verdad. Se cuanto te duele pelearte con el y siempre que peleas con el es por mi culpa, no quiero que sufras así. —me contesto con tono triste y enfadado
--No me duele ni una centésima parte de lo que estoy soportando ahora mismo, Emmett. —le dije dejando escapar un nuevo sollozo. —Pero si tu crees que así esta bien, entonces de maravilla.
--Stella. —me llamo en con un suspiro. —Stella. —dijo con voz dolida.
--¿Que pasa?—pregunte yo al oír ese tono de voz.
--Quiero que me contestes a unas preguntas, con la verdad ¿Te importa?—yo le negué con la cabeza. —Entonces vamos allá ¿Que sientes ahora mismo?—pregunto el. Esa era muy fácil.
--Muchísimo dolor. Un gigantesco vació. —le conteste yo con una mueca de dolor
--¿En que lugar?—insistió
--En el centro de mi pecho. —dije yo estrechando el abrazo en torno a mis rodillas.
--¿A que se debe ese dolor?—pregunto el con curiosidad en su voz.
--A que mi novio me ha dejado por culpa del imbecil, tonto, posesivo, sobre protector e increíblemente estúpido de mi hermano Edward. —yo cada vez estaba mas confundida por sus preguntas pero si así conseguía seguir escuchando su voz estaba encantada de ello.
--En el hipotético caso de que te tocara elegir entre tu hermano o tu novio ¿Por quien te decantarías?—el ante esa pregunta cambio el tono de su voz, esta vez era mas seria que de costumbre.
--Quiero a mi hermano, pero esta claro que amo a mi novio y duele mucho no tenerlo por un capricho de mi hermano. Elegiría a mí novio. —le conteste sin dudarlo.
--¿Estas segura de eso?—insistió de nuevo.
--Segurísima. —le aclare yo con un suspiro. Después de aquello llego la calma y no hubo mas preguntas por un largo rato, solo se oía el sonido de las olas y el soplo del viento entre los árboles que rodeaban la playa. El tiempo paso y aun seguíamos en silencio, yo seguía en la misma posición que antes y ya me notaba incomoda de estar así, por lo que deshice el abrazo y saque mi cabeza de entre mis rodillas, para luego cruzar las piernas en indio y poner las manos en la arena echando hacia atrás, de modo que quede un poco inclinada hacia atrás. Tenía mis ojos cerrados, escuchando así más fuerte el oleaje del mar. Me gustaba tanto la brisa del mar que inspire hondo, inundando así mis pulmones del aire salado del mar. Yo seguía en mis cosas sin prestar atención a nada mas que al aire y al sonido de las olas, pero oí a Emmett suspirar a mi lado, y eso me saco de mis pensamientos y de mi espacio de tranquilidad, volviéndome así a la
realidad en un instante. Aunque estaba a gusto allí sentada, quería volver a casa subir a mi habitación y encerrarme a escuchar música.
--Emmett ¿Tienes que decirme algo mas o me puedo ir?—pregunte, mi voz sonaba distante, ausente.
--¿Por que te vas? ¿No estas a gusto aquí sentada?—pregunto el pero sin mirarme al igual que yo había echo.
--Estoy a gusto. Pero necesito acostumbrarme y estando encerrada en mi cuarto escuchando música ayudara. —le dije yo haciendo el amago de levantarme.
--Entonces quédate aquí. —dijo en un leve susurro. Yo estaba confundida ¿Por que quería que me quedara aquí? eso no tenia sentido ya que no estábamos juntos y de solo estar a su lado y saber que ya no podré besarlo o abrazarlo me dolía. Ya no podía amarlo. Ese pensamiento me destruyo por dentro, pero mi exterior no mostró nada por que estaba intentando controlar mis sentimientos y mis reacciones, como ahora. —Quédate aquí, Stella. Conmigo, no me dejes solo ahora, necesito entender muchas cosas que me a dicho Jasper y si tú te vas no las entenderé.
--¿Que cosas?—pregunte con curiosidad, emoción y sorpresa.--¿Que te ha dicho Jazz? Si tienes que hacerme preguntas, no me importara contestártelas, Emmett. Solo dilo. —le pregunte y roge.
--¿Cualquier pregunta?—pregunto el con cautela y yo le asentí.--¿Estas segura, Stella?--insistió, yo bufe y le volví a asentir.--¡¡Genial!!—dijo con entusiasmo, cosa que me sorprendió pero bueno seria otra cosa a la que yo en realidad quería.--¿Que sientes por mi, Stella? Y quiero la verdad. —me pregunto el muy animado. El ya sabia lo que yo sentía ¿Que caso tenia preguntarme otra vez? Igualmente le respondí.
--Lo siento todo, Emmett. Todo lo que siento por ti son sentimientos maravillosos; Dulzura, Ternura, Cariño, Pasión, AMOR. —le respondí sin ninguna nota de duda, ni en mi voz ni en mis ojos, yo miraba al horizonte, pero Emmett al oír aquellas palabras, se volteo a mirarme fijamente con la boca abierta y los ojos como platos.
--¿Pasión y amor, también?
--Si, de echo son los primeros sentimientos que vienen a mí, cuando te veo. —le dije con una sonrisa triste.
--Stella ¿Me amas?
--Si, y mucho, aunque se que tu no sientes lo mismo yo no lo puedo ni negar ni ocultar, cosa que tampoco quiero. —le dije encogiéndome de hombros.
--Yo no e dicho que no te ame. —se defendió el.
--Si me amaras esta claro que no estarías tan entero después de haberme dejado. —le reprendí.
--¿Entero? Stella antes de llegar a conclusiones échame una mirada y comprueba que tan cierto es eso que has dicho. —dijo el mirándome de nuevo, yo lo veía por el rabillo del ojo pero no veía plenamente como estaba. El al ver que yo no le miraba me lo pidió.--Stella, mírame.
--No, solo de verte duele.
--Entonces nunca sabrás en que estado estoy. —lo dijo con tanta tristeza que con un pequeño gruñido por mi parte por haber cedido lo mire a la cara y me sorprendió lo que vi. Emmett tenia sus ojos hinchados de llorar y no tenían brillo, su cara tenia una mueca de tristeza y dolor. Yo no me esperaba esa visión de Em, y no quería que estuviera así por nada ni por nadie. El se dio cuenta y asintio, después volvió su vista al frente, pero yo no podía apartar mis ojos de el. —Stella, te lo dije antes de salir de tu habitación y te lo digo ahora. Yo te amo, y no quería dejarte, pero es la única salida que encontré para que no discutieras con Edward. —me explico y cuando pronuncio el nombre de mi hermano, lo soltó con resentimiento en su voz. —Yo no quiero que lo dejemos. No quiero que me dejes. Quiero estar contigo. —Yo no podía articular palabra por lo que me acerque a el, me senté mas cerca de el, tan cerca que me recosté contra el, el hizo lo mismo recostó su cabeza en la mía, que descansaba en su amplio y fuerte hombro.
--Yo no te voy a dejar pero no quiero que me dejes, Emmett, te amo. —le conteste yo con todo el amor que tenia, mi voz sonó dulce y tierna.
--No te voy a dejar, mi amor. —me devolvió el, alzando el brazo donde yo tenia mi cabeza recostada, la quite y sentí como Emmett me rodeaba con el y me atraía mas cerca de el, después con la mano, me levanto el mentón asta que pudo verme fijamente a los ojos mientras su rostro descendía, para atrapar mis labios en los suyos, en un beso de reconciliación. Emmett poso sus dulces labios sobre los míos de forma dulce, tierna, pero los dos queríamos más el uno del otro en este beso. Por lo menos yo lo quería, y algo me decía que el también. Esta vez fui yo quien pidió permiso. Con la puta de mi lengua fui perfilando suavemente su labio inferior recibiendo un permiso por parte de Emmett de inmediato, sus labios se entreabrieron un poco, haciendo así que su dulce aliento fuera mandado a mí boca, mi lengua busco la suya casi con desesperación y cuando al fin se encontraron, la sensación fue tal que tanto Emmett como yo soltamos un pequeño gemido de satisfacción. Los brazos de Emmett me habían recogido del suelo haciendo así que yo quedara sentada en su regazo, con uno de sus brazos ciñéndome a el y con la mano del otro brazo puesta en mi cuello para así pegar mas mi boca a la suya. Yo en cambio tenía mis brazos alrededor de su cuello y mis dedos estaban hundidos en su suave y corto pelo. Una de las manos que yo tenia puestas en su cabello la deslice suavemente asta su cuello, de su cuello, la pase por su hombro, y la pose en su amplio y musculoso pecho. El brazo que Emmett tenía puesto en mi cintura, lo utilizo para acariciar mi costado y luego volverlo a poner en mí cintura una y otra vez. Los dos estábamos empleándonos a fondo en el beso pero ambos necesitábamos respirar, pero ninguno quería parar con el beso. Emmett fue el encargado de terminar el beso, poco a poco lo fue ralentizando asta que finalmente sus labios aprisionaron mis dos labios inferior y superior con los suyos en un beso tranquilo y tierno, después los separo de modo que dejaron salida a los jadeos de ambos, para recuperar la respiración, ya que se habían vuelto entrecortadas. Mi corazón iba a mil por hora, y mientras más respiración controlaba, mas se normalizaban los latidos. Hicimos ese método de recuperación con su frente en la mía y con los ojos cerrados, pero aunque no podía verle sabia a ciencia cierta que en su hermoso rostro de hombre aniñado había una sonrisa al igual que en mi rostro. Una vez nuestras respiraciones, se normalizaron yo separe mi frente de la suya y abrí mis ojos, para encontrarme con unos orbes azules, que brillaban con una intensidad que parecía casi imposible de creer, en ellos había amor, ternura, emoción y ¡¡Pasión!!! Solo de pensar que todos esos sentimientos eran por mí, me daban ganas de gritar de pura felicidad.
--Te amo, Stella.--e dijo Emmett con voz suave. Emmett tenía una sonrisa en su rostro cuando me dijo eso.
--Te amo, Emmett. —le dije yo con dulzura en mi voz.
--Stella, mi amor. Siento estropear este momento pero necesito saber una cosa. —me dijo Emmett, yo asentí y me baje de su regazo, sentándome así en la arena, el puso una pierna a cada lado de mi cuerpo y sus brazos me rodearon con firmeza desde atrás pegándome de ese modo a su pecho, después coloco su cabeza en mi hombro, teniendo así su mejilla en contacto con mi cuello. A mi me encantaba estar así con el, me sentía protegida y querida de una forma que ninguna mujer sabrá, ya que este hombre era mío al igual que yo era suya.
--Dime Cariño ¿Que quieres saber?—le pregunte yo con tranquilidad. Alzando mis manos asta posarse en sus brazos que me rodeaban.
--¿Tu sabes algo de Edward y Bella? Es que no me han querido decir nada, y estoy preocupado. —dijo el con preocupación en su voz y frustración al no saber nada.
--Si, si que se. Edward me contó algo antes de que me dirigiera a la playa. —le conteste con seriedad, pero ocultando algún tipo de información.
--¿Me dirías lo que te han contado? Se que me lo tendrían que contar ellos pero no aguanto, y sinceramente no es que tenga muchas ganas de hablar con Edward. —dijo con franqueza en su voz, estaba claro que Emmett no le pondría nada fácil a Edward lo de hacer las paces y la verdad es que yo le entendía.
--Si tú quieres que te cuente, te cuento.--le dije encogiéndome de hombros levemente, para que no se quitara de donde estaba recostado.
--Cuéntame. —me pidió el con impaciencia, ante eso yo sonreí y asentí.
--Edward me a confesado que ama a Bella igual que ella lo ama a el. Es decir, que están juntos. No se, cuando se lo pidió. Pero están juntos y parecen muy felices. —le dije yo echando hacia atrás mi cabeza, de forma que quedo recostada en el hombro de Emmett. El seguía en la misma posición. De Emmett escuche un suspiro y después negó levemente con la cabeza. Eso me descuadro por lo que pregunte.--¿Ocurre algo, Em?
--No. Solo espero por el bien de Edward que no le haga nada que no deba, o sufrirás las consecuencias por mi parte. —dijo Emmett con voz seria.
--A pesar de que puede llegar a ser un hermano un tanto estúpido y celoso, es un verdadero caballero, no tienes que preocuparte por eso, mi amor. —dije intentando bajar su preocupación y a modo de defender un poquito a Edward.
--¿Celoso? ¿De quien?—pregunto Emmett sorprendido y curioso, el no se esperaba esa palabra por lo que su reacción era totalmente normal, yo sonreí con ganas, levantando mi cabeza de su hombro asta que quedo totalmente elevada, gire mi rostro y le di un besito en la nariz.
--¿Acaso no sabes por que tiene ese comportamiento contigo?—le pregunte pero el negó con la cabeza. Yo le sonreí. —Tiene celos de hermano mayor, Emmett.
--Stella ¿Celos de hermano mayor?—dijo el sorprendido y confuso. —Explícate, por favor.
--¡¡Sip!! Tiene celos de hermano mayor. El siempre me vio como una niña pequeña, su hermana pequeña, de pronto se ha dado cuenta que ha crecido, que ya no es una niña, que los chicos se fijan en ella y ella en ellos. También de la noche a la mañana conoció al novio de su hermana, y vio que ya no le aria el mismo caso que antes, por lo que esta celoso por que ya no quiero pasar todo mi tiempo con el sino contigo, Em. Esta celoso por que, por así decirlo ya no es el, el primero en mi lista si no que tu estas primero en ella. —le explique con una enorme sonrisa en mi rostro.
--¿Esta celoso de mi? Stella eso no puede ser posible. —dijo el con tristeza en su voz en la ultima parte. Yo intente incorporarme para darme la vuelta y ponerme de rodillas para hacerle frente pero el no me dejo, sus brazos hicieron mas firme su agarre entorno a mi.
--Esta celoso de ti, Emmett. Y si puede ser posible y lo es. Es verdad que el es mi hermano y que lo quiero a pesar de todo lo que me esta haciendo. Pero tu eres, mi novio, mi amor, lo eres todo Emmett ¿Por que no te lo crees?—dije con tristeza en mi voz al saber que no se creía nada de mí.
--Por que, no puede ser que alguien me quiera tanto, Stella. Recuerda mi historia con esa chica, estoy seguro de que tenía razón. Tu no puedes estar enamorada de alguien como yo. —dijo el escondiendo su rostro en mi cuello. Su voz sonaba muy triste y resignada.
--Emmett, entiendo que aun desconfíes de mi, pero yo, ya te dije que eso jamás ocurrirá conmigo.--le volví a repetir. —Mi amor, esa chica, no tenia ni idea de lo que estaba perdiendo, cuando te dejo. Eso solo prueba lo poco inteligente que es. Eres el hombre perfecto, Emmett, lo tienes todo. Eres cariñoso, eres amable, sincero, dulce, tierno, protector, inteligente, independiente, y eso sin contar lo increíblemente guapo que eres. Mereces la pena. —le dije yo con tono serio pero dulce después agregue. —Y te doy una advertencia. Como sigas con esa actitud y sigas diciendo ese tipo de comentarios, pienso llevarte a la realidad a base de acciones, Emmett.
--Gracias, Stella ¿Que clase de acciones?—dijo el con curiosidad y con diversión en su voz.
--Improvisare, pero de verdad te lo digo. Mi amor, te demostrare que todo lo que esa tipa sin cerebro te dijo, es totalmente falso. —le dije yo con combinación en mi voz y el a modo de contestación dio un apretón a su agarre en torno a mí, mientras depositaba un beso en mí cuello. Después pregunte.--¿Confiaras en mi?
--Si, confiare en ti, y en que me sacaras esas ideas de la cabeza. —dijo el quitando el rostro de mi cuello, para darme un beso en la mejilla. yo ante oír que confiaría en mi sonreí con ganas. Emmett, y yo, estuvimos sentados en la playa durante unas horas mas después de la reconciliación. Solo hablábamos de nuestras cosas e intentábamos no mencionar la pelea ni nada de eso. Después de llevar allí tanto tiempo, vimos como Alice y Edward venían hacia nosotros, cuando Em, vio a Edward se envaro, su postura se volvió rígida y tensa y para no verle la cara escondió su rostro en mi cuello, mientras murmuraba cosas que no llegue a entender debido a que su voz salía apagada. Alice y Edward, vinieron a llamarnos para ir a comer. Alice, nos miraba con felicidad, de vernos así nuevamente a Emmett y a mi, Edward por el contrario nos miraba con recelo, cosa que no entendí muy bien, y como yo estaba un poquito enfadada con el no le dirigí una segunda mirada. Emmett, separo su rostro de mi cuello, lo justo para decir que enseguida íbamos, Alice, asintio y se dio la vuelta llevándose a Edward a rastras. Emmett suspiro unas cuantas veces contra mi cuello haciendo así que un estremecimiento recorriera mi cuerpo, debido a su calido aliento por mi piel. Después de eso se levanto, y cuando estuvo totalmente erguido me tendió una mano para ayudarme a levantarme, la cual cogi con gusto, dándole una sonrisa mientras me levantaba y recibiendo otra cuando estuve totalmente levantada. La mano que Em, me había tendido para ayudarme no la solté, en vez de eso entrelace sus dedos con los míos y así caminamos hasta la casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario