Al llegar al aparcamiento. Acompañada por Rose. Nos vimos rodeadas de un grupo de chicos, flirteando con nosotras, a Rose un chico le coloco un mechón del pelo detrás de la oreja y ella le abofeteo con fuerza la mano. Su cara tenía un gesto de asco, estaba asqueada de que la hubieran tocado. A mi, se me acercaron dos de los chicos uno por delante y otro por detrás, pegándose tanto a mi que notaba el pecho de cada uno en contacto con mi cuerpo. Esto era asqueroso. Ni Rosalie ni yo podíamos salir de allí. Pero gracias a nuestros chicos fue más fácil.
--Vosotros. —hoy decir a Jacob, acercándose a codazos asta nosotras junto con Emmett. —Alejaos de mi novia. Y de mí hermana. —ciertamente Jacob y yo nos llevábamos tan bien que lo parecíamos. Jacob tubo difícil pasar entre ellos, pero Emmett le fue mucho más fácil. Todos se apartaban de su camino, mientras avanzaba hacia mí. En cuanto llegaron a nosotras todos se dispersaron.
--Stella. —me dijo con alivio cuando me sostuvo cerca de el por la cintura. Jacob también había llegado donde Rose.--¿Estáis bien?—nos pregunto a las dos.
--Si, Emmett. Estamos bien, gracias. —le contesto Rosalie claramente agradecida de que los dos estuvieran allí. —Sácame de aquí, Jake. —le pidió mirando fijamente los ojos de Jacob que estaban a media cabeza más de altura que la suya. El le asintio y los dos se fueron. Dejándonos a Emmett y a mi solos. Todos los demás se habían ido hacia rato, pero Emmett y Jacob nos habían esperado a Rosalie y a mí.
--Mi amor. —suspiro cerca de mi cuello. Yo aun estaba algo sorprendida, por lo de antes con los chicos. —Háblame, ya no aguanto más tú silencio. Por favor. —me rogó, poniendo sus manos en mis mejillas.
--Estoy bien, Em. Gracias por ayudarme antes. —le dije al final tras unas cuantas respiraciones profundas. Em sonrió aliviado, dándome besos por todo el rostro, para acabar finalmente en mis labios. Sus besos eran dulces, calidos, tiernos y llenos de amor. Estaba disfrutando del beso, cuando nos interrumpió el móvil de Em. Le estaban llamando. ¿Quien seria? Emmett gruño, y separo sus labios de los míos, mientras cogia el móvil que estaba en uno de sus bolsillos del pantalón vaquero que llevaba. Ni siquiera miro quien era, descolgó y puso de nuevo sus labios en los míos.
--¿Hola?—musito contra mis labios. Después de unos cuantos “Humps” y “Ajas” Se puso serio y tenso de repente, quitando de forma abruta sus labios de los míos, que había seguido besando mientras hablaba por el móvil. —Pero es nuestra elección ¿No?... Entonces se lo comentare, pero creo que ya conozco su respuesta... Claro se la digo... Ni ella ni yo, nos queremos ir de aquí, no queremos dejar a los Cullen... ¡¡Ya se que es nuestra familia de verdad!!... No, no me interesa... Adiós. —dicho eso colgó. Que era eso de “familia verdadera” ¿Acaso pensaban dejarnos? ¿Dejar nuestra familia y dejarme a mí? Emmett. Mi cara debió suponerle todo lo que yo pensaba, ya que en cuanto me vio el rostro me abrazo.
--Shhh. —me dijo. Entonces comprendí que mis mejillas estaban inundadas de lágrimas al igual que mis ojos y que de mis labios se escapaban pequeños sollozos. —No, te voy a dejar, Stella. Bella y yo nos quedamos con tu familia. Si no molestamos y aun nos queréis, claro. —dijo con un poquito de diversión en la ultima parte.
--Claro que no molestáis, y sabes que también es tu familia. —dije molesta por el atrevimiento de ni siquiera pensarlo. —Pero Em, es vuestra familia.
--Nunca se han portado como tal. —dijo con un tono extraño. —Stella, mi amor yo solo quiero estar contigo. Y Bella con Edward ¿Crees que podríamos aguantar sin veros?—dijo con voz triste. Mi cara se lleno de confusión. —Stella, mis tíos. Los cuales no quisieron adoptarnos cuando el accidente de mis padres. Viven en España.
--España. —musite, con voz sorprendida. El asintio. —No te vallas. —le roge yo rodeando su torso y hundiendo mi rostro en su pecho. Em se rió de mí y me abrazo más fuerte. —No es gracioso, Em. —le reproche con voz amortiguada, eso solo hizo que se riera mas alto. Emmett me sostenía abrazada mientras que caminaba en dirección al coche. Abrió la puerta del copiloto, me sentó y soltó su agarre en torno a mí. Su cara estaba llena de felicidad. Me dio un beso en los labios y cerro la puerta del coche. Después entro por la puerta del conductor y arranco. Yo estaba contenta pero aun me preocupaba que pudiera cambiara de opinión. Íbamos de camino a casa. O eso pensé yo. Pero justo cuando teníamos que tomar un desvió para llegar a casa se lo paso.
--Em, te has saltado el desvió. —dije mirando hacia atrás, por el espejo lateral del coche.
--No vamos a casa, por lo menos ahora. —me dijo con voz dulce y tranquila. La que siempre usaba conmigo. Su mano agarro la mía y se la llevo a los labios dándole un beso. —Voy a llevarte a un lugar, que yo frecuentaba, cuando estaba triste o simplemente quería pensar. Además estando allí, podrás descalzarte. Apuesto a que ya no aguantas mas con los tacones.
--Apuesta ganada, seria un alivio, poder quitármelos la verdad.--le admití con un suspiro. Después pregunte.--¿Donde queda el sitio?—estaba realmente curiosa por saber, donde quedaba y como era.
--Esta a unos diez minutos en coche. —me dijo. —Ya no queda nada, pronto estaremos allí. —me aseguro el sonriendo de oreja a oreja.
Hacíamos el viaje a aquel lugar en silencio, lo único que se escuchaba era la música de fondo que Em había puesto, sonaba una música que no era nada tranquila pero que hizo el poco tiempo de viaje mucho mas corto. El coche se adentro en un sendero lleno de árboles y vegetación, por los dos laterales del coche, era increíble ver tanta vegetación, tanto verde. Era una autentica gozada. Cinco minutos por el sendero y llegamos a un pequeño prado. El prado era maravilloso, todo lleno de hierva mullidita, flores de distintos colores; amarillas, rojas, azules, anaranjadas, blancas, había tantos colores. Era un lugar muy vivo. Ese maravilloso prado era como un círculo, de oferentes colores; Tenia el verde brillante de la hierva, el rojo de las amapolas, el blanco y amarillo de las margaritas y muchos colores mas de diferentes flores. El lugar estaba bañado por los rayos del sol, en toda su totalidad. Emmett aparco justo al final del sendero, donde terminaba la tierra y empezaba la hierba. Yo estaba claramente sorprendida del lugar, tanta perfección y hermosura, era una cosa casi imposible de lograr, pero aquel lugar lo era, tenía perfección y hermosura. Em, me abrió la puerta del copiloto y me tendió la mano para ayudarme a bajar. La cogi gustosa. Y así con las manos unidas Em, me llevo hacia el interior del prado, ya que estábamos al resguardo, en las sombras de los árboles que rodeaban aquel magnifico sitio. Nos adentramos unidos de las manos, pero las soltamos, yo para quitarme la torera de manga corta que llagaba puesta y también para quitarme los tacones. Cuando alce la vista del suelo. Ya me había quitado los tacones, que alivio. Vi que Em se estaba despojando de su camiseta de manga corta. Iba a dejar su torso desnudo. Ni siquiera me miro, se quito su camiseta y se tumbo en el prado, completamente extendido y boca arriba, dejando que el sol le acariciara la piel. Ver a Emmett así era un espectáculo; parecía un dios que había bajado del olimpo, con la finalidad de volver a todas las mujeres locas. Queriendo tener nuevas esclavas para su templo. Y yo era la primera que había caído en su hechizo de belleza. Em, al ver que yo no me acercaba a el, me hizo un gesto para que le acompañara y yo como pude salí del trance en el que me había sumergido. Me acerque a el y me senté con las piernas cruzas en indio, al lado de Emmett. Yo alargue mi brazo y con la yema de los dedos, empecé a trazar los músculos del brazo de Em, empecé por el antebrazo, hacia su muñeca, después subí asta el pliegue interior del codo y de ahí pase al bíceps, dejando que mis dedos llegaran asta su hombro y después su cuello, para luego bajar y hacer el mismo recorrido de nuevo. Era una sensación agradable, que enviaban miles de pequeñas descargas por mis dedos, subiendo por mi brazo hasta recorrer todo mi cuerpo. Em, suspiraba de gusto ante el tacto. Sonreí para mi, cuando me di cuenta que parecía un gatito al que le estas acariciando. Solo le faltaba ronronear. Al parecer, mi sonrisa se ensancho en mi rostro, ya que Em se dio cuenta.
--¿A que se debe esa hermosa sonrisa?—me pregunto con una enorme sonrisa en su rostro. Emmett había puesto el otro brazo encima de sus ojos para protegerlos del sol. No sabia si decirle o no.
--Es este lugar que es hermoso, Emmett. —mentí aunque no era una mentira en totalidad, ya que el sitio era muy hermoso. Opte por no decirle. —Gracias por traerme.
--Quería disfrutarlo contigo a mi lado. —me dijo el, con dulzura. Yo no había dejado de pasar mis dedos por su brazo. —Sigue por aquí mejor. —Em, me cogio de la mano, que le acariciaba y la desplazo asta su pecho y de su pecho a su abdomen. Eso me sorprendió y mucho. Pero igualmente lo hice. Pase mis dedos por cada uno de los músculos de su torso; Su pecho fuerte y musculoso, su estomago firme, sus abdominales duros y bien formados. Su cadera marcada. Y de las caderas vuelta a su pecho pasando por los abdominales y por su estomago.
--¿Te gusta mas por aquí?—le pregunte pasando mis dedos por su abdomen. Em no me contesto, por lo que decidí presionar un poquito más. Baje mi mano asta su cadera y la perfile con la yema de los dedos asta toparme con el borde de su pantalón. Ahí si tuve respuesta, Em se estremeció al tiempo que soltó un leve gemido. —Umm... Parece que si. —dije con tono divertido. Em, se incorporo en ese instante con una sonrisa malvada en su rostro.
--¿Te estas divirtiendo a mi costa?—pregunto con la misma sonrisa de maldad en su rostro. Yo sabía que estaba jugando.
--¿Yo?—le dije de forma inocente señalándome a mi misma. —Para nada, Em. —dije fingiendo inocencia. Em, me empujo juguetonamente para que me tumbara en el suelo. El se posiciono encima de mí, poniendo sus manos en mis costados.--¡¡No!!—dije riéndome sabiendo perfectamente la ronda de cosquillas que me iba hacer. —Em, te lo pido, nada de cosquillas. Por favor. —el se rió y empezó a hacerme cosquillas por los costado. Yo no podía para de suplicar que me dejara mientras luchaba para que me dejara ir, pero Em, era demasiado fuerte y no podía con el. Mis ojos estaban llenos de lágrimas que escurrían por mis mejillas de la risa. Finalmente, me dejo de hacer cosquillas y se quito de encima de mí, acostándose de nuevo a mi lado donde estaba antes. —Eres malvado, Em. —le dije con la voz entrecortada, por la respiración.
--Fue mi venganza, por lo de antes. —me dijo capturando una de las lagrimas de mis mejillas.--¿Hace falta que te conteste la pregunta de antes?—me pregunto con una mirada cargada de picardía y pasión. Este hombre pretendía que mi cuerpo se quemara ante su mirada, estoy segura. Dios que mirada. Trague en seco.
--Creo que se la respuesta. —le dije con voz ronca.
--No me importaría que lo volvieras a hacer. —me dijo agarrando el cinturón que llevaba yo puesto, tirando de mi para acercarme a el. Me acerco a el y me posiciono de tal forma que mitad de mi cuerpo quedo encima del suyo.--¿O prefieres que sea yo quien te lo haga a ti?—pregunto susurrándome al oído. Si no fuera por que estaba tumbada me hubiera caído al suelo, ya que mis piernas temblaron.
--Si así lo quieres. —le dije yo como pude, mi voz sonaba ronca. El asintio y con un rápido movimiento era yo quien estaba en el suelo y el apoyado sobre su codo a mi lado. Con la mano libre subió mi camiseta asta debajo del sujetador sin tiras que llevaba. El hizo lo mismo que yo le hice a el, pero con una pequeña diferencia, yo se lo hice con las yemas de mis dedos, el lo iba a hacer con sus labios. Los labios de Emmett, se pasearon por todo mi vientre. Empezó por mi estomago, mi costado izquierdo, luego el derecho, bajo asta mi barriga y cuando sus labios encontraron mi ombligo los retiro un poco para morderme un poco por la zona alrededor del ombligo. Yo no lo pude evitar y solté un pequeño gemido. El no paro siguió esparciendo besos por mi vientre asta que sus labios encontraron borde de mis shorts como obstáculo. Pero eso solo hizo que volviera a hacer de nuevo el recorrido, subió por mi panza, mi costado derecho y mí estomago, donde salto a mi hombro, mi clavícula, mi mentón. Mi respiración era vergonzosa, pero no me importaba. Soltaba gemidos y jadeos, ante los besos de Emmett. En ese momento Em, poso su mano libre en mi cadera, subió acariciando mi cintura, mis costillas y luego volvió a bajar asta mi cadera de nuevo. Mi corazón iba a mil por hora. No me di cuenta de cuando los labios de Emmett, abandonaron mi cuello para mordisquear el lóbulo de mi oreja. Tal y como estaba, de acalorada y acelerada solo me faltaba un pequeño empujoncito para pedirle a Em, que me tomara aquí mismo. Necesitaba parar, parar y alejarme de el. Dios si solo, no estuviéramos en este prado, tengo muy claro que ahora mismo me estaría entregando a Em, por completo, pero no podía hacer eso, quería que mi primera vez fuera especial, no un revolcón en el campo. Y en eso se convertiría si no parábamos esto. Ante el pensamiento de lo que podría ser mi primera vez, me tense, yo no quería algo así. Em, lo noto. Alejo sus labios de mi clavícula donde dejo un último beso, para mirarme a los ojos. Se veía triste ¿Por que esa mirada?
--Lo siento... yo… yo no debí... no debí extralimitarme. —dijo el con voz entrecortada y mirada triste y avergonzada. El se había incorporado y se había sentado dándome la espalda.
--No, no lo sientes. —le dije con voz tranquila y dulce. El se volteo a verme lleno de tristeza y todo por lo que le había dicho, pero que no había terminado. —Tu no lo sientes y yo tampoco, Em. —le dije acercándome a el, poniéndome de rodillas e inclinando mi cuerpo asta que mi pecho quedo aplastado contra la espalda de Em, mi barbilla en su hombro y mis brazos rodeándole asta que mis manos se unieron en el centro de su pecho desnudo.
--Pero llegue muy lejos, Stella. Fui muy bruto. —se reprendió el mismo. Em tenía las rodillas abrazadas.
--No lo fuiste. —dije levantándome y poniéndome enfrente de el. Le obligue a que se quitara de esa posición y cuando ya solo tenia las rodillas flexionadas, le empuje poniéndole las manos en los hombros. Quería que se echara. El lo hizo se echo y se sorprendió con mi reacción. Me subí encima de el, poniendo una pierna a cada lado de Em. Estaba sentada sobre su abdomen, mirándole con algo de enfado, mezclado con todo el amor y toda la pasión que sentía por el. Su cara no tena precio, su boca estaba abierta de asombro al igual que sus hermosos orbes azules.--¿Cuando vas a dejar de hacer esto, Em?—le pregunte con tono molesto, mientras me dejaba caer hacia delante, parando mi movimiento con mis manos que las puse a cada lado del rostro de un muy sorprendido Emmett.
--¿El... el... que?—pregunto de forma entrecortada.
--El pensar que haces mal, al tocarme. El que no tengas confianza en ti. —le dije mirándole fijamente a los ojos. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío.
--Yo… Solo...—balbuceaba estaba nervioso se le veía. —No quiero que te arrepientas de lo que hago contigo. No soportaría que te arrepintieras de mis caricias. —admitió ¿Como podía pensar eso? ¿Es que acaso yo le había dado motivos para ese tipo de pensamiento? ¿A caso era que no confiaba en el amor que le profesaba? Me enfurecí. Me levante y empecé a caminar hacia el coche para sacar mis cosas. —Stella.--me llamo detrás de mí. Yo le ignore y seguí. Solo me detuve para abrir la puerta del coche, para sacar mi mochila. Pero Emmett, no me dejo me arrincono. —Escúchame, por favor. —me pidió, yo gire mi rostro.--¿Quieres que te lleve a casa?—pregunto derrotado ante mi actitud.
--No hace falta, voy a llamar a alguien que venga por mí. Tu puedes quedarte si quieres. —le dije de forma fría. El asintio y se aparto de mi camino. Em, tenía su cabeza gacha, por lo que no podía ver sus ojos, pero su rostro estaba contraído por la tristeza. Con un suspiro me senté en el asiento del copiloto y hable.--¿Tan poca confianza merezco?—pregunte mas para mi que para el, pero claro esta lo oyó, levanto su cabeza y me miro a los ojos. Se sorprendió cuando vio las lágrimas que corrían libres por mis mejillas.
--Lo siento. —se volvió a disculpar.
--¿Te importaría dejar de disculparte? No has cometido un crimen. —l dije sollozando.
--Pero es lo único que se me ocurre. —dijo en voz baja. Bufe.
--¿Tan mala idea te parece abrazarme?—dije con nuevos sollozos. El lo hizo. Me abrazo como si fuera una orden. Rodeo mis hombros y recostó su mejilla en lo alto de m cabeza. —Lo siento, Emmett. —dije ahora la que tenia voz triste era yo. Me había pasado con Emmett y lo sabia, pero no me esperaba su reacción. Emmett se echo a reír.
--¿Yo no me puedo disculpar y tu si?—pregunto con guasa.
--Bobo. —fui lo único que le dije antes de alzar mi rostro y atrapar sus labios en un beso suave y dulce. Terminamos el beso y en el rostro de Em había una enorme sonrisa.
--Eres la chica mas dulce que e visto en mi vida. —afirmo el pasando sus dedos por mis mejillas.
--¿Y eso por que?—pregunte yo, mis sollozos habían desaparecido, pero las lagrimas seguían en mi rostro asta que Em, la enjugo con sus pulgares de forma suave.
--Por todo, me pides que te abrace cuando yo merecía que me ignoraras por mi comportamiento, me besas cuando lo único que yo merecía era un...—no dijo mas yo le puse dos dedos en los labios para silenciarlo.
--Como digas lo que creo que ibas a decir te enteraras. —le dije con voz severa, el sonrió contra mis dedos y los beso. Apartando mis dedos de sus labios.
--Entonces no lo...—en ese instante llamaron a Em, de nuevo al móvil. Los dos bufamos al mismo tiempo y después mientras el descolgaba yo dije:
--Se han empeñado en interrumpirnos el día de hoy. —dije mientras me sentaba bien en el asiento del copiloto del coche de Em. El asintio.
--¿Hola?—dijo con voz molesta.
--¡¡Hey!! Mas despacio Edward. —dijo confundido. Yo me sorprendí de que fuera Edward quien llamara.
--Claro que esta conmigo ¿Con quien si no?
--Si.
--Okay, ya vamos. Dile a Esme y a las chicas que se calmen.
--Ahora nos vemos. —dijo eso y colgó. Me miraba entre confuso, sorprendido y molesto. Yo resople y dije.
--Bien ¿Y ahora que sucedió?—estaba molesta siempre nos interrumpían y me empezaba a cansar.
--Era Edward, las chicas están histéricas, al igual que Esme, por tu culpa. —me dijo dando la vuelta al coche para subirse detrás del volante y llevarnos de vuelta.
--¿Mi culpa?—pregunte confusa y molesta.
--Si. Te han estado llamando alrededor de dos o tres horas desde que Rosalie llego a casa, pero tú no contéstate ninguna de las llamadas. —Emmett estaba dando marcha atrás para salir de allí, mientras yo buscaba mi móvil por la mochila. Por fin lo encontré y comprendí el por que no lo haba oído aparte claro de que lo deje en el coche. Estaba en vibrador, desde clases. Con los mensajes de
Emmett durante todo el día de clases lo había mantenido sin sonido para que no me pillaran y me había olvidado de volveré a poner volumen.
--Opss. —dije poniéndome la mano en la boca y mirando a Em, quien me veía divertido. —Se me olvido ponerle el volumen después de clase. —le dije al tiempo que alzaba el móvil para que lo viera el rodó los ojos y me dio una sonrisa tierna.
Habíamos salido ya del sendero que llevaba al prado, estábamos en carretera rumbo a casa cuando me di cuenta de que tenia que hacer unas llamadas, yo seguía organizando la sorpresa que Bella le daría a Edward y conociéndole, sabia que a el le gustaba muchísimo todo lo romántico. Y como en mi familia no escaseaba el dinero podía hacer y deshacer lo que quisiera. Ya había reservado una sala de cine para ellos solos. Con una película clásica, por supuesto. También había echo reserva en el mejor restaurante francés de la ciudad, al igual que de la mejor suite del mejor hotel. Aunque para la habitación del hotel tenia que comprar varias cosas más. Por que aunque era una sorpresa para Edward, Bella también merecía alguna que otra sorpresa. Así que mientras, Emmett, conducía yo, iba resolviendo pequeñas cosas, de la noche especial de Edward y Bella, cosas que aunque las mencionara Em, no se enteraría de que cosas son, nada que pudiera poner en peligro esa noche. Que seria dentro de tres días exactamente. Estaba feliz, curiosa, expectante, nerviosa y fascinada. Feliz; de que Bella quiera tanto a Edward, como para dar ese paso con el. Curiosa; de saber si les gustara lo que estoy preparando. Expectante; de conocer su reacción. Nerviosa; por que ya no quedaba nada de tiempo para que esa mágica noche llegara. Y fascinada; de que Bella recurriera a mí, para prepararlo todo. Estaba muy agradecida también de que hubiera confiado en mí de tal manera.
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