Bienvenid@s al Blog BloodMoon.
Entrar y curiosear. Los Fanfics de romance paranormal, de aventuras, de amor y misterio, divertidos, llenaran el blog para todos los gustos. Algunos Fanfics, seran originales, otros tomaran prestados los personajes de libros famosos. Espero que se lo pasen bien ^^
Att: Bloodcristal.

14 junio 2011

Capitulo 4: La reconciliación y la sorpresa.

Emmett y yo salimos del centro comercial cogidos de la mano y hablando si parar, el me contaba cosas que a el le gustaba hacer y yo cosas que me gustaría hacer. Estando ya fuera en el aparcamiento cogimos un taxi para llegar a casa, de camino a casa yo no me despegaba de los brazos de Emmett quien me tenia rodeada con un de sus brazos por la cintura y la otra la tenia sujetando una de mis manos, esto era realmente relajante y cómodo, era un autentico placer estar rodeada por los calidos brazos de Emmett. En el taxi fuimos en silencio, pero el taxista dijo un comentario que arranco una sonrisa de felicidad y orgullo a Emmett al decirle <> Eso a Emmett le pareció de lo mas, y se paso todo el camino sonriendo recordando el comentario del conductor. Cuando el taxista nos dejo en la entrada a la casa, nos bajamos y le pagamos la carrera con una buena propina de parte de Emmett por el comentario que aun rondaba por su cabeza. De camino a la puerta sabiendo que podría ser pronto aun para decirles a la familia que estábamos juntos, me puse enfrente de el y le mire a los ojos fijamente, era una suplica silenciosa para que me besara antes de entrar en la casa pero no lo hizo, decidió tomar venganza por lo del centro comercial, cuando me zafe de el para ir a la tienda. O eso creía yo.

--Emmett. —lo llame con voz dulce, el aun seguía mirándome a los ojos pero no prestaba atención a nada. —Emmett.

--¿Mmhmm?—contesto el aun sin prestarme atención.

--¿Te importaría inclinarte un poquito para que yo pueda besarte?—le dije, pasando la mirada de sus ojos a sus labios una y otra vez. Estaba ansiosa por probar otra vez esos labios tan cálidos y suaves. El en ese momento salio de su ensimismamiento, y reacciono.

--¿Que?, Perdona Stella, no estaba escuchando apenas. —se disculpo un poquito avergonzado, yo le sonreí dulcemente, mientras alzaba mi mano para tocar su mejilla, bajarla por su cuello, deslizarla por sus hombros asta que encontraron un lugar en su pecho musculoso. El ante mi tacto y el recorrido que siguieron mis manos se estremeció y suspiro entonces yo le repetí mi pregunta sabiendo que ahora si que tenía toda su atención.

--Emmett, ¿Te importaría, inclinarte un poquito para poder besarte?, Por...—pero no me dio tiempo de terminar mi oración, por que mis labios ya eran prisioneros de los de Emmett. Sus dulces labios se movían dulces y tranquilos contra los míos, pero los dos necesitábamos más de este beso y se fue volviendo cada vez más pasional, la punta de su lengua recorrió mi labio inferior suavemente saboreando cada milímetro de mi labio, y pidiendo permiso para entrar en mi boca, cosa que fue concedido de inmediato. Mis labios se entreabrieron dejando así paso a su cálido aliento y a su lengua, nuestras lenguas se encontraron ansiosas, por no dejar ni un solo hueco de la boca del otro sin explorar, cada vez íbamos a mas pero ya no podíamos resistir mas sin aire en nuestros pulmones y con resignación acabamos el beso más maravilloso del mundo. Una vez nuestros labios se separaron Emmett y yo respirábamos entrecortadamente intentando recuperar el aliento. Yo sonreía de pura felicidad, Emmett me miraba con un brillo de emoción en sus ojos azules y sus perfectos labios estaban curvados en una enorme sonrisa mientras nuestros ojos no paraban de observarse los unos a los otros. Con resignación y algo de pena, decidimos entrar en casa de una vez, y eso fue lo que hicimos Emmett abrió la puerta principal y me dejo pasar primero para luego entrar detrás de mi y cerrar la puerta tras de si. Todos estaban en la sala, Papa y mama en el sofá, papá tenia un brazo alrededor de los hombros de mama mientras ella tenia una revista de viajes en su regazo. Rosalie, Alice y Bella, estaban sentadas en el suelo jugando cartas mientras charlaban de algo, Jasper estaba sentado en un sillón con un libro en sus manos, (libro que no era que yo le iba a regalar), y a Edward no se le veía pero si se oía una triste melodía procedente de la sala donde estaba su piano. Cuando se percataron de que estábamos allí nos miraron y nos saludaron, acto seguido cada uno volvió a lo que estaba haciendo antes de darse cuanta de nuestra llegada a la casa, Emmett y yo nos dirigimos a un silloncito de dos plazas que había en un rinconcito al lado del sofá principal de cuatro plazas en cuero blanco, donde estaban sentados papa y mama. Emmett se sentó en el silloncito y dio unas palmaditas a su lado para que yo le siguiera, me disponía a sentarme al lado de Emmett cuando hablo mama:

--Stella, hija por favor ve a ver que le sucede a, Edward. Desde que a llegado no a salido de la sala del piano y solo toca esa triste melodía una y otra vez. —me dijo mama con preocupación en su voz y ojos suplicantes para que accediera a su petición. Todos me miraron, para ver que decidía hacer pero fue la cara de, Alice la que me convenció, tenia el ceño fruncido y sus ojos cafés estaban preocupados, cuando clave mi vista en sus ojos hizo un movimiento con ellos a modo de que fuera a hablar con Edward.

--Esta bien mama, ya mismo voy, no te preocupes. —le dije mientras me dirigía hacia ella para darle un beso en la mejilla. Era cociente de la mirada de Emmett

--Alice, por favor déjame tranquilo, ya te e dicho que quiero estar solo. —dijo el sin siquiera voltearse, su voz sonaba triste y apagada y sus dedos seguían presionando las teclas del piano cuando volvió a hablar de nuevo. —Por cierto, hazme saber cuando hayan llegado, necesito hablar con, Stella. Creo que me e pasado bastante con ella, y eso no se lo merece cuando solamente me colma de cariño.--suspiro y agrego.--¿Crees que me perdone, por mi comportamiento, Alice?—cuando dijo esas palabras no me pude resistir mas y mis lágrimas empezaron a desbordarse por las comisuras de mis ojos. Entonces le hable yo con voz quebrada por las lágrimas.

--Ya estoy en casa, Edward. —dije en apenas un susurro, el al escucharme dejo de tocar y se giro. Me miraba con preocupación y con tristeza. El verdaderamente estaba arrepentido de su comportamiento y yo quería demasiado a mi hermano Edward como para estar enfadada con el.

--Stella, yo quería...—estaba diciendo cuando le interrumpí moviendo mi cabeza de un lado a otro.

--No quiero que te disculpes, como se que ibas a hacer, lo único que quiero es que me des una explicación por el comportamiento. —el iba hablar de nuevo pero lo volví a interrumpir. —Se de sobra que mi comportamiento dejo muchísimo que desear, ya que caí muy bajo e incluso perdí mi clase por rebajarme así, pero yo lo hice porque siempre están igual contigo, no te dejan ni respirar y además ella no paraba de meterse conmigo.

--Lo se. —me contesto buscando mis ojos que estaban fijos mirando al suelo. —Mi comportamiento fue horrible, y no solo una vez sino que fueron dos en el mismo día. —suspiro. —Sabes que con lo referente a ti me pone nervioso, eres mi hermana pequeña y mi favorita ya lo sabes. —yo asentí. —Pero no puedo evitar mi comportamiento posesivo a lo que a ti respecta como te dije en la heladería. Me saca de mis casillas que los chicos te miren como te miran. A ti, a mi hermana pequeña, eso no lo aguanto, y cuando dijiste que ibas a por un regalo para un amigo, fue la gota que lleno el vaso pero que no desbordo. Lo que colmo el vaso de mi paciencia fue, Tanya, cuando la vi mí paciencia se agoto y lo descargue todo en ti, sin tu tener la culpa de nada.

--¿Porque fue la gota que lleno el vaso, el que yo te dijera que iba a comprarle un regalo a un amigo?

--Por que supuse que ya habías encontrado a alguien a quien dar todo el amor que tienes y que a mi me dejarías de lado por estar con el. —me respondió en voz baja y algo avergonzado por sentir celos de hermano mayor. ¿Como voy a estar enfadada con el, si es el mejor hermano del mundo?

--Celoso. —le acuse bromeando con el. El me miro y por fin encontró mis ojos, el al ver que yo bromeaba sonrió un poquito. Después proseguí. —Es cierto que puede que aya encontrado a alguien. —cuando dije eso su mirada se torno triste. —pero eso no quita al echo de que jamás te dejaría de lado, yo creí que tu sabias eso. Además también es cierto lo del regalo para mi amigo, y cual regalo me gustaría entregarle pero no se si el sigue enfadado o desilusionado por el comportamiento que tuve hace una cuantas horas. —le dije mientras me acercaba a el y me encogía de hombros. Cuando estuve frente a el vi que su cara tenia una pregunta silenciosa y estaba algo mas contento.

--¿Para quien es el regalo, Stella?—pregunta pero yo pongo mala cara al escuchar mi nombre de nuevo, él se dio cuenta y pregunto.--¿Que te pasa?

--Mi nombre, sabes de sobra que no me gusta que me llames, Stella. Jolin, Tete ya te vale. —el, al conocer la razón de mi cara, soltó una risotada de felicidad la cual llego a sus ojos verdes esmeraldas.

--Perdóname, peque. —al escuchar el mote cariñoso, mí cara se lleno de felicidad y de satisfacción al saber que la pequeña discusión había quedado muy atrás, después volvió a preguntar.--¿Para quien es el regalo, Peque?

--Pues era para un chico alto, de ojos verdes, y cabello broncíneo, que es muy popular con las chicas y que además es un hermano estupendo, pero algo celosillo. —le dije, encogiéndome de hombros mientras sacaba la cajita de cuero que tenia en mis manos las cuales desde que había entrado en la sala las había llevado en la espalda. Después le pregunte.--¿Sabes de quien hablo?

--Si, me hago una idea. —me dijo con una sonrisa mirando a la pequeña cajita de cuero.

--Bien. —dije con un suspiro, y se la entregue, cuando el alzo las manos para cogerla no pude evitar chantajearlo un poquito. —Solo te la daré si como compensación me das un abrazo enorme, de esos que me dejan medio aplastada. —Edward, al oír eso su sonrisa se hizo mas grande y mira que eso era ya casi imposible, y asintió. Cuando se la entregue, Edward, me miraba incrédulo por como yo había podido ocultárselo tan bien. Una de sus manos sujetaba la cajita firmemente para que no se le cayera y la otra abría con cuidado la tapa de esta, dejando ver el contenido de ella; un reloj de bolsillo bañado en oro. Cuando lo vio inmediatamente se incorporo para poder darme el abrazo, pero yo me aparte dejando en su cara una expresión de contrariedad, le dije con un gesto que lo abriera y así hizo cuando abrió la tapita del reloj y vio la inscripción comprendió por que me había apartado.

--"Por siempre y para siempre, tete". —leyó la inscripción en voz alta, mientras acariciaba con la yema de los dedos las letras. Entonces levanto la vista y dijo. —Sabes que es perfecto, ¿Verdad? Peque, gracias, muchísimas gracias.

--No tienes que dármelas, tete. —le dije acercándome el paso que había dado hacia atrás anteriormente. Edward puso de nuevo el reloj en la cajita y la dejo encima del piano, después se volvió hacia mí y me abrazo con fuerza como yo le había pedido. Yo estaba llena de felicidad y de dicha, había echo las paces con mi hermano favorito y tenia a, Emmett, como novio. Edward me siguió abrazando pero disminuyo la fuerza, mí cara estaba contra su pecho y su cara estaba sobre mi cabeza. Me permití quedarme así un ratito más asta que Edward deshizo el abrazo y me indico con un dedo que señalaba su mejilla que le diera un beso en ella como siempre hacia yo. En un principio me eche a reír, pero luego asentí y me puse de puntillas para poder dárselo. Después de darle su beso en la mejilla me miro y estaba sonriendo e oreja a oreja, pero luego se puso serio de nuevo y sabia que iba hacerme una pregunta complicada para responder, al menos para mí.

--Peque, ¿Quien es, el?—pregunto frunciendo el ceño.--¿Lo conozco?

--Tete, aún es pronto para que sepas quien es. Y si, lo conoces.

--¿No confías en, mí?—pregunto algo dolido.

--Confió de verdad que si, pero aun es pronto... creo. —Edward al oír eso levanto una ceja. —Bueno es que apenas nos conocemos, y no se como te lo tomaras.

--Entonces si confías, dime quien es.

--No.

--¿Es porque es mucho mayor que tu?—pregunto asustado y enojado. Yo negué.--¿Es porque, temes que me niegue a la relación?

--Si.--admití y el asintió. —No estoy preparada para decírtelo todavía, sabes que tu opinión es muy importante para mí, y por eso quiero tener las cosas más controladas para poder contártelo, entiéndeme, Tete. —le suplique, el asintió y me dio un abrazo rápido, cuando me soltó, continuo.

--Te entiendo, pero quiero que sepas que mi opinión será siempre esta. —dijo y tomo una bocanada de aire y continuo. —Si el te quiere y tú le quieres esta bien por mí. Ahora bien, como se le ocurra hacerte daño o hacerte sufrir, o no respete, créeme cuando te digo que en ese momento limpiare en suelo con el y terminara internado en un hospital por los huesos rotos. —después de eso suspiro mientras, que yo no podía parar de reírme. En ese momento entraron todos nuestros hermanos a la sala con nosotros con caras alegres sabiendo que casi todo volvía a la normalidad.

--¿Sabes, Edward?, No puedo estar mas de acuerdo contigo. —dijo Jasper mientras se acercaba a mi. —El tío que ose hacerte algo no apto, sufrirá una larga recuperación. —y dicho esto todos se empezaron a reír, menos yo. Emmett no había venido y no comprendía el porque. Pero ahora estaba un pelín ocupada, riéndome y pasándomelo bien con ellos como para pensar el por que no había entrado con ellos.

Mama se dejo caer por allí al oír tantas risas y para decirnos que la cena estaba echa y servida, de modo que todos nos encaminamos asta la sala del comedor para cenar todos juntos, pero nuevamente Emmett no estaba allí, mama dijo que se encontraba muy cansado y que tenia dolor de cabeza así que se había ido a su habitación a descansar, me dije a mi misma que después de cenar y de ayudar a quitar la mesa iría a su habitación haber que tal estaba. La cena transcurrió en tranquilas conversaciones, mientras todos nos deleitábamos con el sabor de la famosa lasaña de mama. Cuando terminamos fueron los chicos quien quitaron la mesa y dejaron todo en orden poniendo también el lavavajillas y limpiando la mesa. Yo me disculpe y subí las escaleras asta el segundo piso que era donde teníamos las habitaciones Rosalie, Emmett y yo, me encamine directa hacia la habitación de Emmett, y toque a la puerta para pedir permiso.

Toc, Toc, Toc...

--¿Puedo entrar, Emmett?—pregunte tras no recibir respuesta después de llamar. Oí un débil >pasa< y entre. Cuando abrí la puerta, entre y la cerré tras de mi, al darme la vuelta podía ver a Emmett tumbado en su cama, con la cara contra la almohada. <>.Camine la distancia que había de la puerta asta su cama, me arrodille junto a ella y le pregunte a Emmett:

--¿Te encuentras bien, Emmett?—le pregunte preocupada, el solo asintió.

--¿Entonces porque no has cenado con nosotros?—Emmett se encogió de hombros y yo ante su reacción suspire.

--Emmett, por favor, háblame. Quiero saber que te pasa. —le dije poniendo una de mis manos con dulzura sobre su espalda, haciendo círculos suavemente para que relajara un poquito su postura ya de paso. Lo cual causo un efecto inmediato, sus hombros se relajaron y se movió para quedar de costado frente a mí. La mano que había puesto antes en su espalda ahora reposaba sobre su costado y cuando la iba a quitar el la cogio y se la llevo al pecho. Esto no me gustaba nada, Emmett estaba distinto de como había estado antes conmigo. El tiro de mi mano para que me subiera a la cama y me recostara con el, y eso hice si tenia que estar tumbada para conseguir enterarme del por que esta así, gustosa lo hacia. Una vez me subí y me acomode volví a insistir con mis preguntas y mis ruegos.

--Emmett, Dime que te pasa. —el únicamente me miraba a los ojos guardando silencio.--Por favor, cariño. —cuando dije esas palabras el se sorprendió, sus ojos estaban abiertos como platos y en sus labios jugueteaba una sonrisa.

--Dilo de nuevo. —me pidió en un susurro. —Solo la última palabra. —aclaro

--Cariño. —le dije acariciando con el pulgar de mi mano, la palma de su mano. El cerro sus ojos y suspiro.

--Repítelo, por favor. —me rogó.

--Cariño. —dije de nuevo mientras me estiraba por darle un beso el la nariz. —Cariño. —volví a decir mientras mis labios pasaban de su nariz a su mejilla. —Cariño. —le dije mientras dejaba atrás su mejilla y posaba mis labios en su frente. —Cariño, ¿Me dirás que te pasa?—le pregunte en el momento que mis labios abandonaban su frente para posarse en sus labios con un dulce beso lleno de amor. Emmett asintió contra mis labios y después de terminar ese beso contesto.

--Solo estoy pensando. —me dijo

--¿En que?—le pregunte mientras me levantaba para sentarme.

--Solo te diré si te echas de nuevo. —me dijo el, con su mano rozando mi mejilla. Yo asentí y el estiro el brazo del costado que estaba en contacto con la cama, a modo de que recostara allí mi cabeza. Y eso hice, me tumbe de nuevo con el brazo de Emmett como la mejor de las almohadas, y con nuestras manos entrelazadas.

--Pensaba, en que me encantaría poder estar contigo sin tener que ocultarnos, por el que dirán. Quiero decirle a Carlile y a Esme que quiero estar contigo. Dejárselo saber a todo el mundo, pero se que tu no quieres eso. —dijo con voz triste, cuando termino de hablar su cara estaba triste, sus ojos no tenían el brillo que tenían en el porche cuando nos habíamos besado.

--¿De verdad pensabas eso?—le pregunte en susurros y el asintió. —Emmett, no te equivoques. Que no este preparada para decirles a la familia que estamos juntos, no quiere decir que no quiera que lo sepan. Y que no solo que lo sepan ellos, si no todo el mundo.

--Pero se de sobra que si, Edward, no esta de acuerdo con nuestra relación tu me dejaras. —dijo y yo bufe, eso lo descuadro.

--Emmett, es verdad que la opinión de mi hermano me importa, pero por que el no este conforme no dice que yo te deje. —le dije muy seriamente, después le pregunte bromeando con el sin embargo también era seria la broma.--¿Estas loco?, ¿Dejar al chico mas guapo, cariñoso, dulce, protector y de ensueño que conozco por un capricho de, Edward?

--¿No me dejarías?—pregunto incrédulo y yo negué con la cabeza.--¿De verdad, no me dejarías?—ante tanta insistencia con la pregunta puse los ojos en blanco y le volví a negar con la cabeza pero esta vez con una sonrisa en mis labios. El se quedo muy conforme y beso mis labios mientras sus brazos me estrechaban contra su cuerpo.

--Em. ¿Quieres sabes, la opinión de, Edward?—le pregunte con la voz acolchada por tener mi rostro contra su musculoso pecho.

--¿Conoces su opinión?, ¿Desde cuando?, ¿Por que no me lo habías dicho?, ¿Es que no querías que yo lo supiera?—pregunto el algo indignado por no haberle dicho

--Mmmm... Haber. Si, conozco su opinión. La conozco desde hace un hora o así, ya que me la a dicho cuando hemos echo las paces. No te lo había dicho porque después de que, Edward y yo hiciéramos las paces, mama,  llego para decirnos que era hora de cenar, y tú no estabas abajo, así que hasta que no hemos terminado de cenar y me e disculpado para saber que le pasaba a mi lindo novio no e podido decirte la opinión de, Edward. Y si, quería que te enteraras, si no simplemente me podía haber callado, no haberte dicho nada y haber seguido disfrutando del abrazo. —le dije conteniendo la risa ante su bombardeo de preguntas. —Cariño, la próxima vez, haz las preguntas con más calma. —le dije dándole un besito en la mandíbula.

--¡¡Vaya!! Es increíble que te hayas acordado de todas las preguntas. —dijo y yo me eche a reír.--¿Me dirás su opinión?—pregunto impaciente y yo le asentí. Mis ojos estaban prisioneros de los suyos, así que decidí que como siempre me perdía en sus ojos y olvidaba lo que iba a decir, opte por bajar la mirada y esconder mi rostro en su pecho, una vez así le conteste con la voz un poquito amortiguada.

--Edward, dice que mientras el me quiera y yo le quiera, por el esta todo perfecto. Pero que como el, me haga daño, me haga sufrir o no me respete, dice que lo cojera y primero limpiara el suelo con el y que luego lo tendrían que hospitalizar por los huesos que le piensa partir. La opinión de Jazz es la misma así que ya conoces dos de siete.

--No espero mejor trato, sí eso ocurriera. —dije con voz seria.

--Pero no va a ocurrir. —le dije alzando el rostro y sacándole la lengua, el cuando me vio sonrió dulcemente.

--Pareces una niña pequeña cuando haces eso. —cuando me dijo, eso me sorprendió.--¿Sabes?, a pesar de que tienes diecisiete años, eres muy madura, pero siempre tienes un toque inocente, un toque de niña que me vuelve completamente loco. Stella tienes un poder sobre mi que ni imaginas, en tus manos esta el echo de que yo tenga mi corazón de una pieza o echo añicos. Es verdad que el amor es un sentimiento maravilloso, pero también es una gran arma destructiva, puedes romper a alguien por ese sentimiento. ¿Piensas, conservar mi corazón de una pieza o lo prefieres echo añicos?—me pregunto mirándome fijamente, su voz era seria, no había ni gota de guasa en ella. Yo entendía perfectamente lo que me quería decir, así que le respondí de igual manera.

--Antes de responderte, ¿me contestarías a una pregunta?—cuando le hice la pregunta el asintió y me miro con mas fijación a los ojos.--¿Que te ocurrió, para que me hagas esa pregunta, Emmett?

--Me hicieron añicos, hace un año. La chica jugo conmigo todo lo que quiso y mas y después me humillo y me dejo. —dijo con voz apagada, era increíble como me había contado eso tan tranquilo.

--Emmett, yo no pienso acerté semejante cosa. Soy una chica que prefiere conservar las cosas de una sola pieza. No me gusta jugar con los sentimientos de los demás y mucho menos con los de alguien que me quiere. Jugar con alguien así es sucio y horrible. —cuando le conteste Emmett asintió y me estrecho contra su pecho, en ese momento llego a mi mente lo reacio que era Emmett a ir al clases cuando le dijimos los nombres de sus compañeros y de los nuestros. Entonces...—Espera, por eso... ¿Por eso no querías ir al instituto?, ¿Por que ella esta en el?—pregunte alarmada.--¿Quien es?

--Las pillas al vuelo. —dijo y luego suspiro y continuo. —Se llama Laureen Mayori. —me dijo, en su voz podía notar el resentimiento y la repulsión.

--Emmett. —el me miro e hizo un gesto con la cabeza para que continuara.--¿Me dejarías enseñarle modales?—cuando oyó mi pregunta se echo a reír, podía decir que se estaba divirtiendo por que sus ojos brillaban con emoción.

--No hace falta, mí amor. —dijo el con toda la dulzura del mundo. Me gusta ese nombre. M Amor.

--Bueno unas palabritas nada mas, lo juro. —el asintió y me dio un besito en los labios, acto seguido miro en dirección a su mesilla ya eran las 04:50 de la mañana. Cada vez que Emmett y yo estábamos juntos el tiempo pasaba volando, era tan reconfortante, pasar tiempo con el, me lo pasaba tan bien, que me era difícil querer estar lejos de el.

Al ver la hora que marcaba su reloj los dos como un acto reflejo a la hora bostezamos al mismo tiempo, y después nos echamos a reír los dos juntos, podía sentir como el cuerpo de Emmett se sacudía por las risas, cuando terminarnos de reír Emmett me soltó para que yo me pudiera ir a mi habitación a descansar, yo no quería irme a mi habitación pero sabia que tenia que hacerlo, ¿O no? Emmett ya me había soltado pero yo no me baje de su cama sino que me acerque el espacio que el había puesto después de deshacer el abrazo y le rodee
con un brazo la cintura, él me miraba sorprendido pero luego volvió a colocar los brazos a mi alrededor, cuando los note alrededor de mi pequeño cuerpo, (en comparación con el de el), di un suspiro y cerré mis ojos. Emmett beso la parte de arriba de mi cabeza y me apretó mas contra el, yo cada vez estaba mas dormida me sentía tan bien estando con el. Pero Emmett volvió a apartarme y me lleno el rostro con besitos dulces; besó mis mejillas, mí nariz, mí frente, mí mandíbula, mí barbilla, mis parpados y finalmente beso mis labios de nuevo. Cuando termino de besarme me dijo al oído:

--Buenas noches, mí amor. Que descanses. —después de escuchar eso de sus perfectos labios carnosos, suspire y me incorpore de la cama, una vez me incorpore me levante de la cama y me incline hacia Emmett que se había puesto boca arriba.

--Buenas noches, cariño. Hasta mañana. —después de decirle eso me incline aun más y bese su majilla con dulzura. Después me erguí y camine hacia la puerta de la habitación la abrí, salí y la cerré tras de mi. Camine el poco espacio que había de la puerta de la habitación de Emmett hasta la puerta de la mía. Cuando estuve frente a la puerta la abrí y entre, con las misma cerré la puerta, con un suspiro me encamine hacia mi armario, abrí las puertas y saque un pijama de seda en color verde manzana, el pantalón era corto y la camiseta era de manga larga. Cuando me puse mi pijama, me dirigí hacia el baño para lavarme los dientes. Termine de lavarme los dientes y fui directa hacia mi camita. Abrí la cama para poder meterme dentro y poder taparme y en cuanto mi cabeza se poso en la almohada me quede dormida. Esa noche soñé con Emmett, y con un chico que conocía muy bien. El muchacho tenia la misma edad de Edward, era muy alto y fuerte al igual que Emmett, o quizás un poquito menos, pero su piel era tan morena que parecía de color cobre, sus rasgos eran masculinos y suaves, tenia los ojos marrones, su pelo era de color negro y lo llevaba corto, sus labios eran gruesos y tengo que reconocer que es guapo, y cada vez que sonreía sus dientes blancos, relampagueaban en contraste con el color de sus piel. El sueño transcurría en un bosquecito, de un lugar lluvioso, yo estaba paseando por el bosque tranquilamente cuando me encuentro con un claro enorme que da a unos barrancos. Cuando estaba en la mitad del claro, me llama la atención una figura de un hombre, que se va acercando lentamente a mi, ese hombre era este chico que  conozco su nombre es Jacob y es mi mejor amigo, una vez estuvo enfrente de mi empezó a hablarme pero yo no lo escuchaba, lo único que podía escuchar era el soplo del viento y los gritos a lo lejos llamándome, esos gritos los producía una única e inconfundible voz, era Emmett. Jacob al ver que yo me iba a ir se interpuso en mi camino, me copio la mano y en ella dejo un objeto, cuando baje la mirada para ver que era me sorprendo al ver una pulsera de plata con un dije de un lobo, al levantar la mirada me doy cuenta de que Jake ya no esta y de que en su lugar, veo a Emmett salir de entre los árboles dirigiéndose hacia mi a la carrera su cara estaba llena de preocupación y de alivio una vez estuve en sus brazos en un abrazo de oso. En ese momento me despierto por culpa de que alguien estaba llamando a mi puerta.

Toc toc, Toc toc, Toc toc...

--¡¡Stella!!—me llamaba Alice a gritos desde el otro lado de la puerta.--¡¡¡Abre!!!

Sin tener mas remedio me levante de mi cómoda camita y fui a abrirle la puerta a, Alice, quien estaba emocionada por algo. En sus pequeñas manos sostenía dos tazas de café, una en cada mano y me extendió una para que la cogiera y eso hice, no se por que me dio la sensación de que tendría que salir de casa con toda la familia incluidos nuestros padres. Una vez estuve mas despierta por el café pregunte:

--Buenos días, Alice. ¿A que se debe esta emoción?—le pregunte mientras entraba en mi cuarto y me fijo en la hora que es, solo eran las 08:15.apenas había dormido. Ella me siguió y se acomodo en mi cama.

--Se debe a que, papa y mama, tienen una sorpresa para nosotros. —me dijo ella con cada vez mas emoción en su rostro de duendecillo.

--Y si es una sorpresa, ¿Como es que tu ya lo sabes?, Por favor, Alice apenas dormí, no me vengas con adivinanzas te lo ruego. —ella se percato de mi voz cansada y inmediatamente su rostro cambio de la emoción a la preocupación, en ese momento intente arreglarlo para que quitara esa expresión. —Antes de que preguntes, te lo digo yo. Anoche me quede leyendo un libro asta hace unas tres horas atrás.

--Como se nota que tu y, Edward, son hermanos. —dijo y se echo a reír. —Y lo se por que a mi ya me lo han dicho. —me dijo levantándose de un salto de la cama y empezando a dar saltitos de la emoción. —Es decir que te quiero a ti y a los demás abajo en cuestión de unos diez minutos, tú te encargas de despertados incluido a Jasper. De Bella me encargo yo—dijo saliendo de mi cuarto mas rápido de lo que había llegado. Lo de que yo despertara a Jasper me sorprendió, normalmente siempre lo despertaba ella.

Sin mas dilación me dirigí hacia fuera, primero fui a despertar a Rosalie, su habitación estaba al final del pasillo, rodeada por las habitaciones de invitados. Después fui a despertar  a Emmett que estaba enfrente de mi habitación, el pobre había dormido lo mismo que yo. Pobrecito mió. Como compensación lo desperté con besitos por todo su rostro, el de inmediato se levanto y se dirigió hacia abajo como Rosalie. Después me encamine a despertar a Edward y después baje al primer piso a despertar a Jasper, cuando me vio se sorprendió de que fuera yo quien lo despertara y no Alice. Después de que ya estábamos todos despiertos y en la sala principal, estuvimos esperando a que, papá y mamá, aparecieran para darnos la noticia de la sorpresa de una vez, Y así fue al cabo de diez minutos salieron de la cocina con, Alice, pisándoles los talones. Papa nos hizo sentar en el sofá de cuatro plazas y ellos dos, papa y mama, se quedaron de pie enfrente de nosotros con una enorme sonrisa en sus labios y un brillo de expectación en sus ojos. Todos estábamos intrigados y algo molestos por avernos echo levantar tan pronto un domingo. Así que papa, al ver las caras que se nos estaban poniendo comenzó.

--Buenos días, chicos. —dijo en primer lugar.

--Buenos días. —contestamos todos al unísono.

--Bueno siento que, Alice, os aya hecho despertar tan temprano un domingo. Pero supongo que no podía esperar asta mas tarde para que conocieras la sorpresa. —cuando papa dijo el nombre de, Alice, todos la miramos con el ceño fruncido y ella nos saco la lengua a respuesta, Rosalie y yo suspiramos y los chicos sencillamente la ignoraron. —Queríamos proponeros un viaje, irnos de vacaciones. De irnos nos iríamos a la isla Media Luna, para que Emmett y Bella la conocieran, ¿Que os parece?

--¿A la isla Media Luna?, ¿De verdad?, ¿Esto es enserio, papá?—le pregunte yo emocionada, a mi era nombrarme esa isla y ponerme mas contenta que unas castañuelas. Papa, asintió y mama lo imito, entonces yo di un grito y me levante de un salto del sofá.--¡¡Por mi perfecto!!!—luego hablaron, Rosalie, Jasper y Edward.

--Por mi también esta bien, nos hace falta unas pequeñas vacaciones. —secundo Rose.

--Yo tengo ganas de ir, hace mucho que no vamos. —dijo Jasper. —Así Stella y yo, podremos hacer salto de cascada.

--¡¡Yo estoy con mi Peque!!!—dijo Edward y me sonrió.

--Y¡¡ ¿A que esperamos?!!—gritamos, Alice y yo. Entonces papa levanto sus manos para aplacarnos un poco.

--¿Vosotros que opináis, Emmett, Bella?, Vuestra opinión es igual de importante. —dijo mama esta vez.

--Nosotros no sabemos donde es pero, tenemos ganas de conocerlo. —dijo Emmett mirando a una Bella emocionada, por saber que nos íbamos todos de vacaciones. Papa asintió y dijo.

--Hacer las maletas, salimos camino al aeropuerto en tres horas. —dijo el muy contento, después dijo. —Alice, ni un minuto más, tienes tres horas. —le advirtió papa, que se estaba riendo al ver el mohín que había echo Alice.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No al plagio.

Unete a la lucha contra los plagios.


¡No al plagio!
¡Unete!