Una vez dentro de mi habitación me encamine al cuarto de baño para darme una ducha y así despejarme un poquito del sueño que empezaba a aparecer. A pesar de que ya habían pasado dos mese desde que Emmett y Bella llegaron a la familia, Em y yo de vez en cuando nos olvidábamos de la hora que era como hoy, por lo que hoy nos tocaba ir de compras, sin dormir. Alice nos había dicho que teníamos que ir de compras para tener bonitos bikinis y chulisimos conjuntos para el verano. Ya dentro del baño me desvestí y entre en mi ducha de agua calentita casi abrasando como a mi me gustaba. Cuando decidí que ya era hora de salir cogí una toalla del armario del baño y me enrolle el cuerpo con ella para salir a vestirme. Cuando salí del cuarto de baño me dirigí a mi armario para buscar algo bonito que ponerme ya que había decidido ponerme bien guapa para que Alice o Rosalie no me dieran un sermón por mi atuendo y ya de paso para no sufrir su tortura por un día. Abrí las puertas del armario y empecé a buscar mis pantalones de raso favoritos en color Beige, una camiseta palabra de honor en negro y una torerita de raso y del mismo color que los pantalones piratas. Después me agache para abrir los cajones donde tenia guardados todos mis calzados para buscar un par de zapatos de tacón en negros de charol con la punta redonda. Una vez vestida, peinada y maquillada me dispuse a salir de la habitación para ir a desayunar a la cocina como todos los días. Ya habían pasado dos meses desde que se unieron a mi familia Emmett y Bella, y todavía nos estábamos conociendo los unos a los otros, todos nos llevábamos muy bien. Emmett y yo seguíamos quedándonos un tiempo fuera sentados en el porche hablando después de cenar aunque ahora no nos tirábamos hasta el amanecer puesto que teníamos clase. La integración a las clases con ellos fue muy bien. Ahora estaba preparada para irme de compras con la familia, puesto que hoy teníamos vacaciones. Cuando estuve a punto de entrar en la cocina oí un pequeño chillido proveniente de la habitación de Bella así que decidí ir primero a su habitación para ver que le pasaba, subí las escaleras y me dirigí a abrir su puerta cuando escucho una voz demasiado familiar.
--¡¡No!! De ninguna manera voy a dejar que vayas así al centro comercial jovencita. —le estaba sermoneando Alice a la pobre Bella. No hemos empezado a conocerlos y ya esta sufriendo la tortura de Alice creo que será mejor que le eche una mano con nuestra hermana duendecillo. Toque a la puerta para pedir permiso para entrar.
Toc, Toc, Toc....
--¿Puedo entrar Bella?, Soy Stella. —le dije yo para que supiera quien era.
--Adelante, pasa. —contesto una Bella un tanto asustada.
--Gracias, Bella.
--¿A que vienes Stella?—me pregunto Alice con cautela.
--Vengo a salvar a Bella de tu tortura. Alice déjala que vista como quiera, dale tiempo a que se acostumbre a ti. ¡¡Hazme el favor!!—le dije yo intentando persuadirla un poquito.
--¡¡No!!Estoy sufriendo viendo lo que se quiere poner Stella, tener un poquito de compasión conmigo ¿no?—dijo Alice con voz dramática y mirada de horror al ver el atuendo que pensaba ponerse Bella. Unos Jeans un tanto desgastados, una camiseta de franela, y unas Corverse rojas. —Por cierto te ves muy guapa hermanita.
--Gracias, Alice. —le dije yo, al ver la cara de complacencia que se le quedo al verme.
--Pero si la que lo va a llevar puesto soy yo no tu Alice. ¿Por que te cuesta tanto entenderlo?—dijo una Bella ya un tanto molesta por la actitud de Alice. Y no puedo decir que la culpe, cuando Alice se ponía pesada con la vestimenta escóndete lo mejor que puedas para que no te pille y te vista ella misma.
--Pero, Bella yo solo....
--Alice nada. —le interrumpí, y me gire para pode mirar a Bella. —Bella que tal si hacemos un trato, para que Alice se quede tranquila con tu ropa y tú vayas súper cómoda a la tortura de ir de compras. —le dije con una mirada tranquila y una sonrisa, para que viera que yo no era como Alice.
--¡¡Echo!!—dijo emocionada al ver que ya no corría el peligro de estar en las manos de Alice.
--Bien vamos a mi cuarto y te doy ropa que tengo sin estrenar súper cómoda pero a la moda, para que puedas ir a gusto de compras Bella.
--A eso se le llama chantaje Stella. —me acuso Alice, frunciéndome el ceño y dándome una mirada un poquito irritada por haberle quitado su diversión de hoy.
--No querida Alice, a eso se le llama salvar a una inocente de las garras de la bestia. —le dije yo, dándole una sonrisa burlona, mientras le hacia señales a Bella para que me siguiera de camino a mi habitación. Estando ya en mi habitación Bella se empezó a relajar, se sentó encima de mi cama mientras yo buscaba en el armario, unos jeans de talle bajo, en azul eléctrico, una camiseta de tirante ancho, en color blanco con un diseño en color dorado y una torerita de manga corta, con capucha y del mismo color que los pantalones. Cuando empecé a sacar los zapatos Bella me miraba con cara de susto muy chistosa.
--¿Pasa algo Bella?, ¿Es que no te gusta el conjunto de ropa?, lo puedo cambiar ahora mismo tu...—pero antes de que yo terminara de hablar Bella me interrumpió explicándome el motivo de su cara.
--No es el conjunto, de echo me encanta, sino el calzado, dime por favor que tienes calzado plano. —me dijo mientras cruzaba los dedos y me daba una mirada interrogante. Yo suspire de alivio.
--Por supuesto que tengo calzado plano Bella no te preocupes. —le dije mientras sacaba unas bailarinas negras.--¿te gustan estas?, ¿o prefieres estas?—le dije enseñándole otro par en azul oscuro.
--Me gustan las azules.
--Genial Bella, púes ya tienes todo el conjunto al completo. Ahora yo te dejo sola para que te vistas, si necesitas algo solo dímelo a mi o a Rose. Para tratar con Alice tendrás que practicar un poquito mas que con Rose o conmigo pero tranquila se suele comportar cuando ahí alguien mas con su victima. —le dije a modo de broma la cual hizo efecto y se echo a reír.
--Muchas gracias Stella. ¿Me ayudarías también a peinarme?—me pregunto Bella
--Claro, aunque para los peinados es mejor Rose. ¿Quieres que la llame y se lo diga?—le pregunte
--Si por favor soy un poquito desastre para los recogidos y demás. —dijo Bella sonriendo.
--Bien, pues voy a buscarla para decírselo. Una vez termines de vestirte solo tienes que ir a su cuarto. —le dije y Bella asintió.
Cuando salí de mi habitación cerré tras de mi la puerta para que Bella se vistiera tranquilad y ahora me disponía a buscar a Rosalie, supongo que de no estar en su habitación estará o en la cocina o en el garaje poniendo a punto cualquier coche, por que si de algo entendía Rosalie a parte de maquillaje y recogidos eso eran los coches era una mecánica increíble, admiraba mucho ese talento suyo, mas de una vez yo le e pedido consejos sobre maquillaje o algún recogido bonito, pero lo que mas me gustaba era cuando se ponía a enseñarme cosas sobre mecánica. Empecé buscando por su habitación y nada no estaba allí. Así que baje a la cocina. Cuando entre estaban todos allí incluida Rose.
--¡¡Muy buenos días!!—dije yo yendo directa hacia mi madre para darle un beso en la mejilla.
--¡¡Vaya!!¿Te han torturado peque?—me pregunto Edward mientras me daba un abrazo.
--Pues no Tete, esta vez a sido idea mía el vestirme así. —le dije con una enorme sonrisa.
--Estas muy guapa, Stella. —me dijo Emmett y Edward al unísono, yo me eche a reír.
--Muchas gracias chicos. —les dije acercándome para darles un abrazo y un beso en la mejilla a cada uno. Edward estaba acostumbrado a como era yo de cariñosa, pero a Emmett lo pille con la guardia baja y cuando le di el abrazo se quedo rígido un segundo pero luego me envolvió con sus enormes brazos, después me removí un poco para poder darle el beso en la mejilla y me separe de el con una enorme sonrisa en mi rostro.
--Stella, ¿Sabes donde esta Alice?, No la encuentro y todavía no baja a desayunar. —me pregunto Jasper, mientras miraba hacia la entrada de la cocina. Yo me acerque para darle un abrazo y un beso en la mejilla como a Edward y a Emmett.
--Jasper, Alice seguramente este un poquito enfadada. —le dije y el me miro confuso, ya que era rara la vez que Alice se enfadara. —Esta enfadada conmigo, ya que e salvado a la pobre Bella de sus garras hace escasos minutos. —dije riéndome.
--Entiendo, bueno si a sido por salvar a Bella esta bien.
--Y ¿Donde esta Bella en estos momentos?—me pregunto Rosalie. Me acerque le di un abrazo y le conteste. Rose y yo siempre desayunábamos la una al lado de la otra, a pesar de que era la cómplice de Alice para torturarme, con Rosalie siempre e tenido una relación increíble.
--Esta en mi cuarto vistiéndose. Por cierto Rose, Bella me a dicho que le ayudes con el pelo. Yo le e dicho que en cuanto terminara de vestirse se fuera hacia tu cuarto. —le dije a Rose. Aquello le pillo desprevenida pero estaba muy contenta de que Bella la necesitara para arreglarse.
--Ya mismo salgo para ya. —dijo Rose mientras se levantaba y salía por la puerta de la cocina como si algo se quemase. Todos nos quedamos mirando como Rosalie había salido casi corriendo de la cocina, para poder ayudar a Bella a arreglarse. Todos desayunamos entre conversaciones divertidas, sabiendo más los unos de los otros la mayor parte del tiempo. Mama no cabía en si de gozo de ver lo bien que había encajado Emmett en la familia, ya que no paraba de hacer comentarios graciosos y de bromear con todos. Entonces entro Alice a desayunar.
--Buenos días. —dijo Alice mirándome fijamente con reproche en sus ojos color café intenso.
--Buenos días, cielo. —le dijo mama.--¿que tal amaneciste?—pregunto.
--Pues asta hace un rato estaba la mar de contenta pero llego una agua fiestas y lo arruino. —dijo Alice señalándome, mientras se sentaba al otro lado de Jasper.
--Alice, yo no te arruine nada, no es mi culpa de que te hicieras ilusiones de tener una nueva barbie a la que poder vestir a tu antojo. —le dije yo defendiéndome y ella me miro furiosa.--¡¡Pero tranquilízate!! yo como tu barbie personal, e aprendido un montón sobre como vestir, así que Bella no llevara puesto cualquier cosa, va cómoda pero a la moda. Y sino me crees ya la veras cuando baje con Rose.
--¿Con Rose?—pregunto sorprendida.--¿Que hace con Rose?
--Esta con Rose, por que después de que yo le entregara su conjunto de ropa, me pidió que si le ayudaba también con el pelo para hacerse un recogido bonito, pero como tu ya sabes yo no soy buena en eso y le ofrecí la ayuda de Rosalie, ella acepto. —le dije yo, Alice se tranquilizo y sonrió a escuchar mis palabras. Después me encogí de hombros y agregue. —Ahora supongo que estará en la habitación de Rose peinándose.
--Bueno sabiendo eso me quedo tranquila. —dijo, y después me miro. —Siento mucho lo de antes Stella.
--No te disculpes Alice. Por mi ya sabes que esta todo genial. —le dije y me acerque a ella para darle un gran abrazo, el cual me devolvió con una enorme sonrisa.
--Alice. —la llamo Jasper.
--¿Si?, ¿Ocurre algo, jazz?—pregunto con cautela Alice al ver la cara de intranquilidad de Jasper.
--No ocurre nada, pero no crees mi amor, que tendrías que tomarte las cosas con mas calma. —dijo Jasper.
--Yo pienso lo mismo. —dijo Edward mas para si que nada, pero aun así Alice le escucho.
--Tú cállate Edward. —le dijo Alice sacándole la lengua. Tanto mama como Emmett, Edward y yo no pudimos soportarlo y nos reímos. Depuse Alice miro a Jasper y le dijo. —Lo se, pero no puedo soportar lo de la ropa y tu lo sabes Jazz. Además hoy me privaron de vestir a Bella y Stella ya se vistió sola, sino mírala esta hermosa y sin mi ayuda. —dijo poniendo pucheritos, cada vez que hacia eso se nos rompía el corazón, se le veía tan pequeña e inofensiva. Si había algo que Alice sabia hacer era, hacerte sentir culpable por lo que hicieras y poder conseguir cualquier cosa de quien ella quisiese con sus pucheritos. Verdaderamente, Alice era un pequeño monstruito.
En ese momento entraron en la cocina Rose, seguida por Bella, cuando los chicos la vieron se quedaron boquiabiertos para satisfacción de Alice, y de Rose las cuales no paraban de se, Bella por lo contrario se ruborizo un montón tenia las mejillas de un rojo rubí increíble, así que para que dejaran de mirarla así y controlar un poquito la situación mama tomo medidas.
--Vale ya niños. —dijo mama, mientras le daba a Bella un abrazo para tranquilizarla. —fue suficiente.
--¡¡Mama!! Déjame disfrutar de las caras que se le quedaron un poquito mas. —dijo Alice muy divertida y dando saltitos.
--Alice, ¿Quieres tranquilizarte?, Por favor. —le dije, mientras Coria una de las cucharas de palo de mama para darles un coscorrón con ella a los chicos. Me gire hacia ellos con la cuchara en la mano y al primero que le di fue a Edward.--¡Chicos!, por Dios ni que nunca hubierais visto a una mujer vestida correctamente.
--Lo siento, bella. —se disculpo Edward, después me miro. —Eso dolió un poquito Peque. —me dijo poniendo su carita de cachorrito. Ohh eso es jugar sucio. Después continuo. —Además no fui el único.
--Lo sé, ahora voy a por Emmett y a por Jasper. —le dije y me gire hacia Emmett. —Bien, Emmett tu turno. —le dije y le di un golpecito en la cabeza con el cucharón de madera, Emmett no puso resistencia y después del golpecito se empezó a reír, negando con la cabeza, para acto seguido mirarme fijamente a los ojos. Emmett últimamente había estado algo distinto conmigo y no lo entendía pero la verdad es que me gustaba como se comportaba ahora conmigo. Después me gire hacia Jasper y el cual puso sus manos en alto.
--¡¡Lo siento Bella!!—se disculpo Jasper, después me miro y dijo. —Por favor no hice nada, Stella te daré clases de historia si dejas pasar el coscorrón con el cucharón. —me dijo intentando negociar.
--Mmm... Es un trato justo. —dije yo moviendo el cucharón delante de mi.--¡¡Acepto!! y no te eches atrás Jasper, o ya sabes. —le amenace en broma con el cucharón, todos empezaron a reírse a base de bien incluida Bella que ahora estaba dándole un abrazo a Edward.
--Sabes que no ahí forma de que yo me eche atrás, Stella. —dijo Jasper defendiéndose, después hablo para todos. —Bueno, ¿Que tal si terminamos de desayunar y nos vamos de compras?
Todos nos lo quedamos mirando con cara de incredulidad, a pesar de que Jasper consentía en todo lo que quería a Alice, jamás a sido un adicto a las compras, de echo ni siquiera le gustan un poquito, así que supongo fue para que dejáramos el tema, y claro esta nada mejor que cambiar de tema mencionando la palabra mágica de Alice "Compras" para tener tema nuevo de conversación. Será tramposo.
--¡¡Si!! Venga, vamos a terminar el desayuno y nos vamos. —dijo Alice zanjando el tema por completo.
Cuando Bella, Alice y yo terminamos nuestro desayuno, mientras hablábamos de distintas cosas y riéndonos por algunos de los comentarios por parte de los chicos, nos levantamos y ayudamos a mama a quitar la mesa y dejar los platos en el lavavajillas, de ahí cada uno subió a su habitación para coger las cosas que necesitábamos es decir; el bolso para las chicas, y las carteras para los chicos, aunque claro esta nosotras llevábamos mas cosas; que si el móvil, el monedero, un pequeñísimo neceser con el maquillaje para retocarte y demás. Cuando todos terminamos de coger nuestras cosas bajamos hasta el garaje y allí mama nos repartió de nuevo.
--Haber, ¿como os reparto hoy?—se pregunto mama así misma. —Bueno Edward, tu llevaras tu Audi. Rose tu llevaras tu BMW y yo llevare mi coche. Edward llevaba un Audi r8 tdi le mans en rojo. Y mama llevaba un Audi s5 cabriñet en azul.
--Mama no te preocupes yo reparto por ti. —le dijo Rosalie
--Gracias hija. —le contesto mama dándole una mirada dulce y una sonrisa.
--Haber, en el coche de Edward, iréis Stella, Jasper y Emmett. Conmigo iréis Alice y Bella. Así mama no tendrá que soportar vuestras conversaciones sin sentido y no tendrá dolor de cabeza por la música. —dijo Rose sonriéndole a mamá, ella le devolvió la sonrisa.
--Rosalie, te agradezco que te preocupes, pero tampoco hace falta que digas eso hija. —le dijo mama acercándose a su coche mientras nos daba una enorme sonrisa. —Bien niños, ¡Nos vamos!
Dicho eso cada uno se monto en los coches. Al ir yo con Edward me tocaba estar sola con todos los chicos, Rosalie sabe que a mi no me importa puesto que puedo meterlos en cintura si hacen algún comentario no adecuado o algo por el estilo, pero estando con Jasper eso era imposible. De camino al gran centro comercial, estuvieron conversando los chicos todo el camino, y cuando íbamos a mitad de camino del centro comercial, parece ser que se dieron cuenta de mi presencia ya que se giraron para mirarme y Jasper me pregunto:
--Stella, ¿Que te pasa?, Vas muy callada. —dijo Jasper preocupado. Yo me encogí de hombros.
--¿Te encuentras bien?—insistió Edward. Yo asentí.
--Que tal si nos dices que te pasa, Stella. —dijo Emmett. Yo negué con la cabeza.
--Stella. —dijo Edward. Eso me sorprendió, solo usaba mi nombre cuando estaba enfadado o preocupado por mi como ahora. —Dime que te pasa, por favor, sabes que es superior a mis fuerzas.
--No te preocupes, Tete, no me pasa nada. Te lo prometo. —le dije para que se tranquilizara.
--¿Por que le dices que no se preocupe?—pregunto Emmett. —Yo no veo que lo este. —dijo confuso.
--Lo esta, solo usa el nombre de, Stella, cuando esta preocupado por ella. Normalmente, bueno no, siempre la llama Peque. Por eso ella sabe que el esta preocupado. —le aclaro Jasper a Emmett.
--Exacto, Emmett, al contrario que Rosalie o que Alice, mi Peque es la única que me conoce por completo. —le dijo a Emmett, mientras me daba una gran sonrisa por el espejo retrovisor.
--Es muy fuerte vuestra unión, ¿Verdad?—pregunto Emmett.
--Si. —fue lo único que le contesto, pero luego se dirigió a Jasper. —Aunque creo que tu Jasper estas algo celoso por la relación que mi Peque tiene conmigo y no contigo, ¿No?—le pico en broma a Jasper.
--Cualquiera lo estaría, Stella solo te hace caso a ti y eso no es justo, yo también soy su hermano. —le contesto Jasper a Edward mientras me miraba con un pucherito y una mirada triste. Edward estallo en carcajadas.
--¡¡Joo!!Jazz, no es justo que me mires con esa cara, sabes que no puedo, eso es trampa. —le dije. —Además es mentira que solo ago caso a Edward, simplemente tu apenas estas disponible para hablar conmigo por la duendecillo, ¿O me dirás que es mentira?—En ese momento supe que había ganado por la cara que se le quedo a Jasper, para solucionar las cosas con el me incline hacia el que estaba sentado atrás conmigo y le di una abrazo y una beso en la mejilla, el me respondió al abrazo y cuando me separe de el me dio una enorme sonrisa y una mirada calida.
--Por esto es por lo que me encanta, meterme contigo, Stella. —me dijo para picarme.
--Jajá. Que chistoso, pero tanto tu como mi, Tete, tendréis que reconocer que sois unos tramposos. Tu Jazz por usar el pucherito y la mirada triste, y Edward por ponerme cara de cachorrito. Verdaderamente no es justo que uséis conmigo esa táctica. —les dije a los dos cruzándome de brazos. Los dos a modo de respuesta se echaron a reír al igual que Emmett que no había parado de reírse desde que empezó la pequeña "discusión".
--Peque no te enfades, sabes que nos encanta picarte y esa es la mejor forma de hacerlo. —me dijo Edward, en ese momento llegamos al Centro comercial. Edward encontró un lugar cerca del coche de Rose, en cuanto aparco se bajo rodeando al coche.
--Ufff... Que horror, por dios. —dije yo viendo como Alice agitaba los brazos con ademán impaciente. —Esto de las compras va a doler tete, ¿Me ayudaras, con la duendecillo?—le pregunte a Edward mientras me abría la puerta del coche como siempre hacia.
--Por supuesto que si, además tengo que cumplir mi trato, por no haberte podido salvar la otra vez. —me contesto, mientras caminábamos hacia el resto.
Cuando llegamos al lado del resto, Alice, inmediatamente nos arrastro a todos al interior del centro comercial. Alice, tenía planeado comprar dos guardarropas nuevos, así que empezó por Bella ya que las tiendas de chicas estaban en la planta de abajo y las tiendas de chicos estaban en la última planta. Ya llevábamos unas tres horas de compras y teníamos un mínimo de 30 bolsas, todas para Bella. La pobre estaba alucinando con todo lo que, Alice, podía comprar en un momento. Entonces, Alice y Rose que estaban compinchadas como siempre decidieron que ya valía por hoy para Bella, es decir que ahora le tocaba a Emmett sufrir en los probadores y demás. Cuando pasaron dos horas desde que empezaron con Emmett, Edward me miro y señalo hacia la heladería de la planta de abajo mientras nos subíamos a las escaleras automáticas.
--Vamos, peque. —me dijo
--Pero en cuanto, Alice, se de cuenta nos echara un sermón. —le dije yo mientras miraba como la frente de Alice se arrugaba por no poder saber lo que Edward y yo hablábamos.
--Yo me ocupo, Peque. —dijo entonces llamo a, Alice, y le hizo gestos con la mano para que se acercara nosotros. Cuando Alice estuvo a nuestro lado, nos miro con cautela.
--¿Que pasa, Edward?—pregunto impaciente.
--Alice, me gustaría tomarme un descanso, por fi. —le dijo dándole la sonrisa que ni Alice y ni yo podíamos resistir. Su sonrisa con hoyuelos. Alice cedió, claro esta.
--Esta bien, pero no tardes mucho.
--Bueno tenía pensado llevarme a, Stella conmigo. —le dijo volviendo a sonreír como a ella le gustaba.
--¡¡Bien!!—suspiro. —Pero quiero comprarle a, Stella algunos conjuntos que e visto, así que no tardéis mucho, ¿Okay?—pregunto, Edward y yo asentimos y en cuanto salimos de las escaleras mecánicas nos encaminamos hacia la heladería.
De camino a la heladería Edward y yo nos fuimos parando en distintos escaparates que llamaban nuestra atención. Edward se paro enfrente de una joyería donde vio algo que le gusto y entro seguido por mi, al entrar a la joyería me di cuenta de que planeaba darle un regalo a Bella, él siempre había sido muy detallista. Cuando vi lo que le iba a comprar me quede impresionada, era una cadena de oro con el tamaño justo para una mujer, y el colgante que eligió era un cisne con una pequeña piedrita de zafiro en el. Después de comprarlo y envolverlo para regalo, nos dirigíamos a la heladería pero esta vez fui yo quien se paro justo al lado de ella, me llamo la atención un folleto de un coche, dicho coche era un Jeep en rojo increíble e inmediatamente pensé en Emmett, Edward me entendió, cogio un folleto y se lo fue guardando en el bolsillo de atrás de los vaqueros, mientras entrábamos a la heladería. Una vez dentro de la heladería Edward, se dirigió a pedir los helados, a el no le hacia falta preguntarme sabia de sobra cual era mi favorito.
--Un helado de nata y chocolate con sirope de vainilla, y otro de chocolate y fresa, por favor. —le dijo Edward a la dependienta. La dependienta una chica joven y guapa se le quedo mirando embobada, y no era para menos con tal impresionante hermano como tenia. La chica mientras preparaba los helados no paro de cómeselo con la mirada Edward me miraba y al igual que yo se empezaba a reír cada vez que la pillaba mirándole fijamente.
--Aquí tiene. —le dijo la dependienta, moviendo las pestañas a modo de ser coqueta con el.--¿Desea algo mas?
--No, gracias estamos bien así. —le dijo y se giro hacia mi. La pobre chica que quedo sin palabras y cuando se dio Cuenta que se dirigía hacia mi me echo una mirada furiosa. Cuando Edward se sentó en la mesa donde yo estaba esperando le dije:
--Tete, no voy a ir contigo a ningún lado mas, de ahora en adelante pienso ir con Jasper o con Emmett. —le dije para picarlo, pero logre todo lo contrario se puso triste.
--¿Por que?, Explícate. —dijo Edward en un susurro.
--Por que cada vez que voy contigo y una chica se insinúa y tú la rechazas, acto seguido me ven y me miran con furia. Tete, que si las miradas matasen...—y ahí lo deje no continué al verle la cara que se le estaba poniendo. Se había puesto triste y ya no me miraba sino que miraba a la mesa con fijeza.
--Te entiendo. —dijo con voz triste.
--¿No te lo habrás creído?, ¿Verdad?—le pregunte mientras intentaba encontrarme con su mirada, cuando lo logre el simplemente asintió.
--¡¡Por favor!!—bufe, y el levanto la mirada. —Tete, sabes de sobra que me dan igual las miradas y los comentarios, de echo me encanta ser envidiada. Eres el mejor hermano que una pueda tener. —le dije el sonrió y me saco la lengua. ¡¡Agh!!Era una trampa. De esta se acuerda.
--¡Picaste!—dijo y empezó a reírse. —Ya se que te dan igual los comentarios y las miradas, y se de sobra que disfrutas cada vez que te ven conmigo. Pero se agradece oír esas cosas de vez en cuando.
--¿Que te pasa?, Y lo quiero saber ya mismo, Edward. —el, al escucharme oír decir su nombre se sorprendió y comprendió que sabia que algo le pasaba.
--No es nada, Peque tranquila. —yo le mire frunciendo el ceño, y el prosiguió. —Bueno digamos que estoy preocupado por algo, y tengo algo de miedo también.
--¿Por que?, y ¿De que?—le pregunte. Yo estaba muy seria, si avía algo que no aguantaba era ver que Edward o cualquiera estaban mal, pero sobretodo a el.
--He visto lo bien que te llevas con Emmett, para el corto tiempo que lleva con nosotros. Yo se que tu eres así cariñosa y dulce, pero no puedo evitar pensar que puede que Emmett me quite el puesto como hermano favorito, y eso no me gusta nada. Tengo miedo de que confíes más en el que en mí y no me hace ni pizca de gracia. —cuando termino de explicármelo yo me quede de piedra. ¿Como podía pensar que Emmett podía quitarle el puesto de "hermano favorito"?.solucionar eso y hacerlo ya mismo. Será tonto.
--Tete, jamás nadie te podrá quitar ese puesto, por que sencillamente es imposible. Al igual que es imposible que pueda llegar a confiar mas en el que en ti, y la verdad me duele que creas que puedo cambiar al mejor hermano del mundo por otro.—le dije yo mientras le miraba directo a los ojos. El al oír mi respuesta sonrió y alzo la mano para tocarme la mejilla.
--Gracias, peque.
--Mira que puedes llegar a ser tonto. ¿Tan poco confías en mí?—le pregunte dolida.
--No es que no confié, pero tampoco ayuda el haberte visto cada coche con el en el porche abrazados, mientras tu le contabas cosas sobre ti. —dijo frunciendo el ceño y apartando la mano de mi rostro.
--¿Nos vistes?—pregunte, el asintió. —En tal caso, ¿Porque no saliste con nosotros?
--Por que no quería interrumpir. —me contesto algo enfadado.
--¡¡Por favor!!—me estaba empezando a mosquear. —No podías interrumpir nada, por que sencillamente no estaba ocurriendo nada.
--No era eso lo que parecía. —contesto el.
--La verdad es que no te entiendo, Edward. —dije entre sollozos, por la actitud que Edward estaba teniendo conmigo. Se había enfadado y sin ningún motivo. Cuando el me escucho sollozar su cara, se descompuso, paso del enfado a la culpabilidad en un momento. Entonces cuando comprendió que había pasado acerco su silla asta mi lado y me envolvió en sus brazos.
--Lo siento, lo siento mucho, peque.--se apresuro a disculparse por su comportamiento. —Yo no quería ponerme así. Lo siento, a veces puedo ser muy posesivo y eso es lo que me ocurre contigo, ¿Me perdonas?—me rogó poniendo su mejilla en lo alto de mi cabeza, yo asentí contra su pecho y después le dije:
--Es cierto que Emmett me estaba abrazando, Tete, pero lo hacia por que me puse triste al recordad las expectativas que tienen en mi, Papa y mama, y a modo de consuelo me abrazo. Pero de ahí a que pienses que te puedo cambiar por el, no te lo consiento. Además sabes de sobra que eres el único que sabe cada secreto mió, ni siquiera Alice sabes esas cosas. —le dije saliendo de sus brazos y mirándolo fijamente, mientras el me secaba las lagrimas con sus dedos.
--Vale, veo que la explicación tiene lógica. —yo bufe. —Bueno ya que me has perdonado, por mi momento posesivo, ¿Que tal si pagamos esto, y nos vamos a la librería?—me dijo. Eso fue lo único que le hizo falta decir para que una sonrisa enorme se extendiera por mí rostro.
--¡¡¡Sii!!! Por fi vamos. Me han dicho de unos cuantos títulos interesantes. —Edward al ver mi entusiasmo, sonrió, se levanto y pago los helados.
Cuando salimos de la heladería cogimos las escaleras asta la segunda planta donde estaba la librería” media noche".Esa librería era muy especial para mi, ya que fue la primera librería en la que entre acompañada de Edward. Desde ese día siempre que necesitamos algún libro venimos aquí, dé echo de nuestra familia los únicos que la conocíamos éramos Edward y yo. Cuando entramos la dependienta Marie nos saludo con una calida sonrisa y nos dijo donde podríamos encontrar los títulos que le mencione a Edward.
Cuando entramos al pasillo donde tendrían que estar los ejemplares, nos pusimos a buscarlos, y los encontramos, finalmente de todos los títulos que le di me quede con cinco, los mas interesantes, al salir del pasillo donde estábamos vi el pasillo de historia y me quede mirando un ejemplar, bastante grande que me llamaba la atención, así que me dirigí al mostrador para dejar los libros que llevaba en la mano y fui directa hacia donde estaba ese libro tan grande, cuando lo vi y lo conseguí sacar me di cuenta de que era el libro que Jasper había estado buscando por todas partes y al cual no encontraba. Edward al ver que tardaba tanto vino a comprobar que pasaba, si es que había encontrado alguno mas que querría llevarme.
--¿Que ocurre? peque. —me pregunto fijándose en el libro que yo llevaba en mis manos.
--Este libro lo a estado buscando, Jasper, por todos los lados, y no lo a encontrado. —le conteste mientras lo habría.
--¿Se lo quieres regalar?—me pregunto, alzando una ceja.
--Si, por favor. Es muy importante para el.
--Vamos anda. —me dijo cogiendo el libro.--¿Sabes?, yo no se como te las apañas pero siempre consigues lo que quieres cuando estas conmigo. —me acuso Edward en plan guasón.
--Es la suerte que tengo a ser tu hermanita preferida. —le dije dándole un abrazo enorme. —Gracias.
--Sabes que si que lo eres. —dijo Edward muy serio. —Peque, quiero que me prometas una cosa, ¿Lo aras?—pregunto de repente muy serio mientras fruncía su ceño.
--Claro, dime. —le dije mientras pasaba uno de mis dedos por su frente para alisar la arruga que se le había formado.
--Quiero que me prometas, que nunca cambiaras tu forma de dirigirte a mi y de tratarme, por nada del mundo. —dijo mientras dejaba en el mostrador el libro que le regalaría a Jasper.
--Eso no hace falta que te lo prometa por que, jamás aria tal cosa. —dije, pero el me miro con ojos suplicantes y rostro serio. —Esta bien si te quedas mas tranquilo lo are. Tete, te prometo jamás hacer tales cosas, siempre me comportare como e sido siempre contigo.
--Me dejas muchísimo mas tranquilo. —me dijo con una enorme sonrisa. —Y ahora vamos en busca de la duendecillo, para que te compre esos conjuntos.
--De acuerdo, pero antes, quiero pasar por un sitio, necesito comprar una cosa para un amigo. —le dije con una sonrisa mientras le miraba con cariño
--Bien. —contesto, distante y frió.
Cuando Marie termino de atender a otros clientes, se apresuro a atendernos a nosotros, estuvo sumando los precios de los libros y cuando llego al ultimo le dije que si podía ponérmelo para regalo, Marie, dijo que ahora lo metía en una cajita como de zapatos pero muy linda; era de color rojo apagado con los bordes en dorado y unas letras en color rojo sangre que ponían” librería Media Noche" en la tapa. Acto seguido salimos de la Librería y nos dirigimos hacia donde tenía que hacer yo mis compras, Cuando encontré la tienda que yo quería, le dije a Edward que se quedara fuera sentado en uno de los bancos del centro comercial, la verdad es que no se lo tomo muy bien y acepto a regañadientes, pero finalmente cedió y se quedo fuera de la tienda. Cuando entre en la tienda vi perfectamente que era lo que estaba buscando. A pesar de que Edward no es de querer recibir regalos, de echo era reacio cada vez que le hacías uno, pero yo sabía de ante mano que este si lo aceptaría. Me dirigí al dependiente, un chico joven y bastante apuesto que no había parado de mirarme desde que había entrado a la tienda. Y le pregunte por el precio del reloj de bolsillo bañado en oro y con una inscripción que ponía "Por siempre y para siempre".
--Es bastante caro. —me dijo, pero al ver mi expresión, agrego rápidamente. —Son 800$.
--¿Podrías, añadir una palabra mas a la inscripción?—le pregunte impaciente.
--Si, pero eso lo aria mas caro aun, ¿Estas segura de que lo quieres?—pregunto el joven, incrédulo, por la pasta que me iba a gastar en un reloj.
--Si estoy muy segura. Bueno y dime, ¿Para cuando estaría? Quiero que la palabra que añadas sea, tete.
--.El precio final serian 880$.Pues como son cuatro letras y no ahí gente esperando puedo hacerlo ahora mismo y en cuestión de 20 minutos estaría listo. —me contesto.
--Perfecto, entonces pasare por aquí en una media hora mas o menos. —le dije emocionada, después pregunte.--¿Te lo dejo pagado o mejor cuando venga a recogerlo?
--Dame ahora la mitad como señal y el resto cuando lo recibas. —me aclaro el joven con una sonrisa de oreja a oreja al verme tan emocionada.
--¡¡Bien!!—le dije mientras sacaba, mí tarjeta de crédito y se la entregaba. —Gracias.
--A ti por la compra. Siento ser indiscreto, pero, ¿Para quien es semejante regalazo?—me pregunta, señalando al reloj que tenia en su mano y arqueando un ceja, qué lo hacia muy cómico.
--Es para el mejor hermano del mundo. —le conteste intentando no reírme. —Bueno, vengo a por el después, y gracias de nuevo. —le dije mientras me despedía con una mano antes de salir de la tienda.
Cuando salí Edward estaba acompañado por, la pesadilla en carnada en carne y hueso, con nombre de gata. Tanya. A esta tía no nos la quitábamos de encima ni con agua hirviendo. Cuando mi hermano me miro su cara pasó del asco que le estaba dando estar tan cerca de ella, a la preocupación al verme el rostro, estaba furiosa por que Edward nunca podía estar tranquilo y relajado, por culpa de tías como esa. Ahora bien, lo pensaba arreglar en ese mismo instante. Me acerque a ellos, mi hermano estaba sentado en el banco, con Tanya sentada en su regazo y los brazos de ella posados alrededor del cuello de Edward. Me plante enfrente y me aclare la garganta en alto para que ella me escuchara y así hizo giro la cara para verme y puso cara de disgusto.
--Vaya, si no solo esta Eddy, sino también la canija de todos ellos. —dijo Tanya, burlándose de mi. Justo cuando Edward iba a saltar dije yo.
--Tanya, mi paciencia se agoto, así que sino quieres que te quite de encima de mi hermano con mis propias manos, te aconsejo que te quites tú, gata escamochada. —Al pobre Edward se le abrió la boca de golpe, al escucharme hablar.
--Mas respeto, mocosa, estas hablando con la jefa de las animadoras. —contesto ella orgullosa de su puesto.
--Te estoy advirtiendo. Quien avisa no es traidor. Y como tú no te quites de encima de Edward juro que te dejo calva. —le dije yo con mi paciencia agotada por completo. Mientras le miraba con furia y asco. Tanya empezó a reírse de mí, yo simplemente me encogí de hombros me acerque a ella, y la enganche por un brazo. Mientras ella forcejeaba para que yo la soltara, yo no paraba de reírme y cuando por fin estuvo lo suficiente mente lejos de Edward le dije:
--Es la ultima vez que te acercas a mi hermano, te quiero a una distancia de unos...seis metros de el, con eso es suficiente. Y ahora si me disculpas tengo que seguir con las compras familiares. —le dije yo con una sonrisa de autosuficiencia.
Cuando se levanto se intento arreglar el cabello y se alejo, yo la estuve siguiendo con la mirada asta que se encontró de frente con mis hermanas y mis hermanos, Edward cuando se recompuso vino hacia mí y me miro a los ojos fijamente con una expresión muy cómica tenia las cejas levantadas en una pregunta silenciosa y una cara de incredulidad que no pude resistirme y me eche a reír tanto que me tuve que agarrar el estomago de las risas. Alice, Rose, Bella, Jasper y Emmett, vinieron corriendo riéndose por el camino al ver quien era la chica que acababa de recibir una buena lección. Cuando estuvieron a nuestro lado Alice inmediatamente, dejo las bolsas en el suelo y me dio un abrazo mientras me decía:
--¡¡¡¡Ahhhh!!!Eso a estado increíble, Stella!—me dijo Alice emocionada por mi comportamiento.
--Se puede saber ¿Que te a pasado?—me pregunta Rosalie intentando hablarme entre risas.
--Sencillamente, se colmo mi paciencia con esa, tía. —les conteste encogiéndome de hombros.
--Stella, nosotras íbamos a intervenir pero, cuando te vimos hablarle así y jalarla del cabello de esa forma, decidimos dejarte actuar a ti. —me dijo Alice, que se estaba sentando al lado de un Edward impresionado todavía.
--Alice, no se por que estas tan contenta, mi comportamiento a sido muy malo, y no estoy orgullosa de eso, pero ya me estaba hartando y como mi queridísimo hermano no puede decirle nada grosero a una dama, pues decidí hacerlo yo por el. —le dije, mientras intentaba que Edward me mirase de una vez por todas. Entonces salta Bella y dice:
--Stella, te entiendo perfectamente yo en tu lugar hubiera echo lo mismo. —dijo Bella para darme ánimos. Edward se la quedo mirando como un tonto y después sacudió la cabeza y por fin me miro, se levanto del banco y me señalo para que fuera con el a un sitio donde no nos oyeran.
--Yo... no se... que... yo no se que decirte. —me dijo todavía en estado de shock por el comportamiento que había tenido yo hacia un momento, yo baje mi mirada y la clave en el suelo esperando por un sermón.
--Entiendo que ahora vayas a dame un sermón por mi comportamiento, y lo entiendo. Pero por favor no se lo digas ni a papa ni a mama, no quiero que se sientan desilusionados y heridos por mi culpa. —le dije yo intentando controlar en vano mis sollozos.
--No se lo diré a ninguno de los dos. Pero no quiero que esto vuelva a suceder, ¿Quedo claro?—me dijo, podía sentir como me miraba fijamente y yo sin valor para mirarle solo asentí mientras las lagrimas corrían libres por mis mejillas.
--Bien. Nos vamos. —dijo el con voz fría y yo negué con la cabeza.--¿Por que?, Es hora de volver a casa.
--Todavía no e comprado lo que necesito para mi amigo, iros vosotros yo me quedare y después los alcanzo en un taxi. —le conteste yo intentando limpiar las lágrimas que seguían deslizándose por mi rostro, al comprender que había molestado a Edward. —Lo siento mucho.
--No te piensas quedar aquí tú sola, Stella. —me contesto, al oír mi nombre sabia de sobra que el verdaderamente estada muy enfadado.
--Pero, ya no tardo en cogerlo, tengo que esperar unos minutos más. —intente convencerlo pero el negaba con la cabeza.--¿Y si alguien se queda conmigo?—pregunto casi sin esperanzas.
--Lo siento, pero yo no pienso quedarme.-dijo distante mientas se daba la vuelta para irse al lado de los demás.
Emmett en ese momento me ve llorando y se acerco, pasando de largo de Edward quien le decía que me dejara. Cuando se acerco a mí y vio de verdad las lágrimas que no paraban de salir me abrazo intentando consolarme y murmurando palabras de consuelo. Me decía que si estaba bien y yo negaba contra su pecho, que me tranquilizara, que no había pasado nada. Su camiseta negra se fue mojando cada vez mas por las lagrimas y el seguía abrazándome. Estuvimos así un buen rato asta que se acerco Edward.
--¡Ya basta!—dijo en un susurro furioso y distante.
--Deja que se desahogue tranquila, Edward. —dijo Emmett, estrechándome mas contra el.
--Esta haciendo una montaña de un grano de arena. —dijo un Edward muy furioso.
--Edward, ¿Discutes con ella muy a menudo?, ¿Oh la reprendes por algo?—pregunto Emmett, Edward como es lógico negó con la cabeza.
--Entones, déjala tranquila. Es totalmente normal esto, parece mentira que sabiendo que eres al hermano que mas quiere la ayas tratado así. —le reprendió Emmett a Edward, al ver que las cosas se podrían poner peor decidí salir de los calidos brazos de Emmett, el comprendió mi movimiento y deshizo el abrazo, cuando mire a Emmett el me veía con ojos preocupados.
--Gracias Emmett, me encuentro mejor. —le dije con voz quebrada por los sollozos y el asintió pero no se fue de mi lado y yo continué. —Supongo que da igual ya lo que iba a comprar, parece ser que ya no hace falta. —dije yo encogiéndome de hombros mientras un nuevo sollozo amenazaba con salir de mi garganta. —Esta bien, vamos.
--¿Que tenias que comprar, Stella?—me pregunta Emmett, poniendo su brazo entorno a mi cintura a modo protector. —Yo puedo cogerlo por ti o mejor yo me quedo contigo y así ellos se pueden ir a casa, ¿Quieres?—dijo señalando hacia Alice, Rose y Bella que me miraban preocupadas y hacia Jasper que miraba en estado de sock a Edward.
--No hace falta que lo cojas tu, para algo estoy yo, Emmett. —le dijo Edward. Cuando Emmett iba a responderle hable yo.
--¿De verdad te quedarías?—le pregunte y Emmett asintió sonriéndome dulcemente. —Te lo agradezco, Emmett. Gracias. —le dije dándole un abrazo y un beso en la mejilla. Eso a Edward no le gusto nada, y me miro con recelo en sus ojos verdes y expresión dolida.
--¿De verdad, quieres que se quede el contigo, en vez de yo?—me pregunto Edward dolido.
--Si. —suspire—Tú ahora mismo estas demasiado enfadado conmigo y no arias otra cosa que seguir reprendiéndome por el error que e cometido. Sin embargo con Emmett estoy tranquila y me siento segura de que nada me pasara y de que nada me reprenderá. Prefiero que se quede Emmett conmigo, Edward. —le conteste yo sabiendo de sobra que era un golpe bajo, pero por otra parte era todo verdad. Después de eso se giro y se fue con los demás.
Emmett y yo nos quedamos viendo como salían por las puertas del centro comercial camino a sus coches, cuando todos se fueron cogí a Emmett y me lo lleve a dar una vuelta por el centro, pero entonces el estomago de Emmett rugió como un león y empezó a reírse. Le dije a Emmett de entrar en un restaurante de allí que me conocían muy bien, para poder comer algo, mientras esperábamos a que el regalo que le iba hacer a Edward estuviera listo para recogerlo. Cunado entramos al restaurante y nos sentamos cada uno cogio su carta y pidió lo que le apetecía, Emmett se comió, primer plato, segundo, repitió segundo y después el postre, yo no podía parar de reírme por todo lo que este chico podía llegar a engullir en un momento. Al igual que yo las camareras estaban impresionadas y no solo por como comía Emmett sino por lo guapo que era. Emmett era; alto mediría alrededor del metro ochenta y cinco o metro noventa, de tez pálida, cabello negro, ojos azules intensos, labios carnosos, fracciones masculinas pero con un toque de niñez en ellas a causa de los hoyuelos que le salían cuando sonreía, y su cuerpo era muy musculoso y esplendido. Las camareras no podían quitarle la vista de encima y la verdad es que yo tampoco podía ni quería, Emmett era un chico con el que no podía parar de reírme y con el que me lo pasaba muy bien, él al darse cuenta de que no paro de observarlo, me mira fijamente a los ojos y alza su mano para rozar mi mejilla con la punta de sus dedos, con una sonrisa jugueteando en sus labios, aquello fue una explosión de electricidad que empezó a recorrer mi cuerpo. Eso era raro
nunca me había sentido así por el roce de alguien, pero Emmett despertaba en mi muchos sentimientos que no entendía y mucho menos sabiendo que lo conozco desde hace dos mes. Cuando comprendí el por que de aquella electricidad, me ruborice un poquito, a el ese gesto no le paso desapercibido y sonrió con más ganas, y volvió a rozar mi rostro, pero esta vez, en vez de rozarme solo la mejilla, hizo una especie de camino con sus dedos asta rozar suavemente mi labio inferior y después volver a mi mejilla. En ese momento deje de respirar por unos segundos, para luego coger una gran bocanada de aire, mientras Emmett no paraba de reírse mientras me miraba dulcemente. Cuando el termino de comer y de jugar con le rubor que aparecían en mis mejillas cada vez que me tocaba, decidimos que era hora de ir a por el regalo de Edward. Una vez fuera del restaurante Emmett se puso en frente de mí, se inclino asta que sus labios rozaban ligeramente mi oreja y dijo:
--¿Sabes?, Me encanta como tus mejillas se ponen rojas, a causa del roce de mis dedos en tu lindo rostro. —en ese momento al notar su calido aliento en contacto con la piel de mi cuello, no pude evitarlo y me estremecí ligeramente, yo sabia lo que estaba empezando a sentir por el y eso me daba miedo así que me aleje de el un pasito para poder mirarlo a los ojos.
--¿Por que juegas así conmigo, Emmett?—le pregunte confundida. No era la pregunta correcta, pero funciono.
--Yo no estoy jugando contigo, Stella. —dijo el ofendido. —Es solo que no me puedo controlar al ver como reaccionas.
--Emmett, ¿Como se supone que reacciono?—pregunte mas confundida aun.
--Stella, cada vez que te pillo mirándome te sonrojas, y cuando mi mano te roza el rostro tú te ruborizas y se te eriza la piel. Y ahora mismo cuando te e susurrado al oído te has estremecido y no me lo puedes negar. —dijo mientras daba el paso que yo había interpuesto entre nosotros, alargando las manos para coger las mías, sus grandes manos eran calidas y fuertes.
--Emmett, yo no...—pero antes de que pudiera terminar tenía un dedo en mis labios a modo de silenciarme, en ese momento el tomo mi palabra y dijo:
--Entiendo como puedes estar sintiéndote ahora, pero solo déjame averiguar una cosa. —y dicho eso y sin poder resistirme sus labios se posaron sobre los míos, muy dulcemente. Los labios de Emmett se sentían dulces y calidos. Nuestros labios se movían perfectamente los unos contra los otros a un compás que el había impuesto, mientras nuestros labios seguían unidos, una de las manos de Emmett viajo asta la parte baja de mi cintura y allí aferro su mano, la otra la coloco con cuidado en mi mejilla. Aunque yo no quería separarme de el, era necesario por que necesitábamos coger aire. Cuando sus labios se separaron de los míos y los dos intentábamos recuperar nuestras respiraciones, el poso su frente en la mía y me miraba a los ojos mientras su mano acariciaba mi mejilla.
--Creo, que ahora lo tengo muy claro. —dijo con un brillo de emoción en sus ojos azules y una pequeña sonrisa en sus labios carnosos.
-- Y ¿Que es exactamente lo que querías averiguar?—le dije yo perdiéndome en los dos océanos que tenia Emmett por ojos.
--He averiguado, que te gusto y que tú me gustas a mí. He descubierto que tienes los labios mas suaves y dulces que e probado y los cuales no quiero que nadie mas toque. —dijo muy seriamente mientras posaba dulcemente sus labios en mi mejilla.
--Emmett, no puedes estar seguro de que sientes eso por un beso. —le discutí yo.
--Estoy muy seguro, Stella, dime que tu no as sentido las corrientes eléctricas y que no as disfrutado del beso, y entonces dejare el tema y seré un hermano simplemente.
--No puedo decir tal cosa, por que seria mentira. Yo se lo que siento y me da miedo, te conozco desde hace poco y esto que siendo da la sensación de que te conozco desde siempre, me gusta mucho la sensación que tengo cuando te doy un abrazo y tu me rodeas con tu calidos brazos. Pero tengo miedo, nunca e sentido esto por nadie. —Emmett en ese entonces me rodea con sus brazos y yo doy un suspiro de satisfacción y de alegría al notarlo tan cerquita de mí.
--Es normal tener miedo, Stella. Pero yo no pienso presionarte a hacer nada. —me dijo en un susurro al oído, luego siguió. —Solo quiero saber si te gustaría intentarlo conmigo. Quisiera saber si me arias el honor y el placer de convertirme en tu novio, Stella.
--Sabes como me siento. —el asintió. —A mi me encantaría, Emmett. Pero tendremos que ir despacio, ¿De acuerdo?--le pregunte con una enorme sonrisa en mi cara. El como reacción a mi respuesta me estrecho más contra su pecho y me contesto:
--Por supuesto, iremos tan despacio como tú digas, Stella. —dijo con emoción en su voz, el deshizo el abrazo un poco para que yo pudiera levantar mi rostro para verle bien la cara de felicidad que tenia, antes de que yo pudiera reaccionar sus labios ya estaban sobre los míos de nuevo pero esta vez era más intenso, igual de dulce pero con más pasión que el anterior. Esta vez fui yo quien acabo el beso y para satisfacción propia oí un pequeño gruñido por parte de Emmett por la separación de nuestros labios. Yo sonreía con ganas al sabes que el ansiaba mis labios tanto como yo los suyos.
--Creo que va siendo hora de ir a recoger el regalo de la tienda, y de volver a casa, ¿No crees, Emmett?—le pregunte un tanto divertida al ver su expresión.
--La verdad es que no. —dijo mientras se inclinaba para volver a besarme, pero entonces yo me zafe de sus brazos y me dirigí hacia la tienda que estaba unos pasos mas adelante, Emmett resignado me siguió y entro conmigo a la pequeña tienda, el joven dependiente me dio una sonrisa increíble cuando me vio, y la cual desapareció cuando vio a Emmett dirigirse hacia mí y abrazarme por detrás.
--¡¡Hola!! ¿Esta listo?—le pregunte emocionada por ver el resultado.
--Si, ya esta listo, ¿Lo quieres ver?—me pregunto el joven, mientras observaba como los brazos de Emmett estaban alrededor de mí cintura, teniendo así mi espalda pegada a su pecho.
--¡¡Si!!—cuando saco el reloj me quede impresionada la grabación era perfecta y encima lo habían limpiado. —Esta perfecto, gracias.
--Me alegro de que estés conforme con le trabajo, voy a por una cajita de regalo ahora vuelvo. —dijo y entro en la trastienda con le reloj en la mano.
--¿Para quien es?—me pregunto Emmett susurrando a mi oído. El estaba inclinado de tal forma que su cabeza descansaba en mí hombro y su mejilla rozaba ligeramente mi cuello.
--Era un regalo para el más posesivo de los hermanos. —dije con voz triste al recordar lo que había pasado hace pocas horas.
--Para Edward. —no era una pregunta pero asentí.--¿Como estas por todo lo que a pasado antes, con el?—pregunto preocupado
--Sigo estando triste por eso, nunca se había puesto así conmigo. La verdad es que estoy bastante dolida por ello.
--Bueno, sabes que siempre cuentas conmigo ¿Verdad que si?...—yo asentí y justo en ese momento llego el chico con el reloj en una cajita de cuero en negro.
--Toma. —dijo entregándome la cajita. Entonces yo saque mi tarjeta de crédito y se la entregue, la paso para cobrar el resto del dinero y me la devolvió. En ese momento Emmett, soltó sus brazos de mi cintura y se dirigió hacia la puerta de salida de la tiendita.
--Espero que tu hermano lo disfrute.
--La verdad pienso, en hacerle sufrir un poquito. Pero muchas gracias por el trabajo. —le dije dándome la vuelta con Emmett ya en la puerta sujetándola abierta para mi y antes de salir me despedí. —Adiós.
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