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Att: Bloodcristal.

19 noviembre 2011

Capitulo 21: Yo lo amo.

Las clases trascurrieron sin mucho que mencionar, la primera clase fue aburrida, la segunda pésima, y la tercera mejoro con creces, Biología, acompañada de Emmett, que la mayor parte de la clase nos la pasamos hablando en cuchicheos mientras hacíamos uno de los trabajos que el profesor había mandado ese mismo día, había que seleccionar las distintas etapas de no se que, la verdad ni me entere, siempre se me había dado muy bien Biología, por lo que terminamos pronto la tarea y solo nos concentramos en hablar el resto de la hora que nos quedaba por delante. Entre risitas bajas de tono, para que no se enterara el profesor, y hablando de cosas sin importancia, paso la hora de biología, para dar paso al almuerzo con la familia. El timbre sonó y Emmett y yo, al igual que el resto del alumnado recogimos nuestras cosas para ir a la cafetería, nada mas entramos a la cafetería vislumbramos a nuestra familia, que no se por que hoy era más abundante que de costumbre, entre los de siempre se encontraba Mayori y Tanya. Tanya no paraba de mostrarse muy, muy coqueta con mi hermano Edward, mientras la pobre Bella miraba impotente la escena, ya que no podría reclamar nada, debido a que Edward aun no la recuerda con mucha claridad, y Mayori, estaba esperando a Emmett como bien sabia yo, lo que esta tipa no sabe es que yo si saco las uñas cundo tocan lo que es mío. Emmett al ver la cara de disgusto que tenia, alzo la mano que tenia unida con la de el y me beso la mano, mientras que con la mirada me decía que todo estaría bien. Los dos fuimos a la mesa de la mano y nos sentamos juntos en medio de una sonrisa a nuestra familia, nos habíamos propuesto ignorar a las dos intrusas, pero ellas no querían ser ignoradas. Caso error, chiquitas. Mayori acerco su silla a la de Emmett y le puso una mano en el pecho mientras inclinaba su cabeza asta que quedo recostada en el hombro de el. Le lance una mirada envenenada a Mayori a lo que ella se rió.

--Emmy. —le dijo con voz suave, mientras le pasaba dos dedo por los labios.--¿Aun no te cansas de salir con mocosas?—le pregunto mirándome a mí. El le aparto la mano y se la quito de encima, me agarro de la cintura y me sentó en su regazo, yo le sonreí y le bese. —Yo soy madura, ella es solo una cría. —le dijo ahora con tono enfadado por su rechazo, al lo que Emmett contesto.

--Lo siento, no me van las viejas. —yo ante eso solo pude reírme a mas no poder, el resto de la familia se estaban partiendo de risa. Mayori se enfurruño.

--No soy vieja. —misito ella frunciendo el ceño como niña caprichosa.

--Si lo eres. —le dijo esta vez Rose. —Stella tiene una año menos que tu, por lo que ella es mas niña que tu. —Mayori le frunció el ceño a Rose y se largo. Emmett me abrazo con fuerza mientras le daba las gracias a Rosalie. En el momento en el que me iba a levantar Emmett no me dejo, me sostuvo en su regazo y así almorzaríamos, nada mas termináramos de sacar de la mesa a las entrometidas. Tanya, acariciaba el rostro de un Edward claramente incomodo y sonrojado por las palabras que esta le estaría diciendo. Le pedí en un susurro a Emmett me dejara ir un momento, el se negó pero cuando le dije lo que pensaba hacer accedió, me levante y me senté junto a Bella, quien estaba mirando hacia otro lado que no fuera a Edward, y la pesadilla andante de Tanya. Le pedí a Bella que reclamara su lugar pero ella no se encontraba de ánimos para sufrir una decepción emocional, por lo que decidí actuar yo.

--Tanya. —la llame con una sonrisa de maldad, ella alzo la vista, pero no aparto sus manos del rostro de Edward. —Que te parece si hacemos una pequeño trato. —le propuse, ella asintio para dejarme saber que me escuchaba. —Por que no te largas y nos dejas en paz. Nadie de esta mesa te quiere aquí, no eres bienvenida. —le dije yo haciendo un gesto con la mano para abarcar a toda la mesa.

--El único que me interesa es Eddy, y el si me quiere aquí ¿Verdad?—le pregunto mientras paseaba su mano por los labios de Edward. Para nuestra sorpresa el respondió algo que ninguno se esperaba.

--No me llames así, lo odio, y no, no te quiero aquí, ni a mi lado, por lo que resta de vida. —le dijo el apartando las manos de ella mientras se aproximaba a Bella, que estaba desconcertada, no solo por las palabras sino que también por los actos de Edward, se inclino y beso a Bella con bastante pasión para un lugar publico y mas teniendo en cuenta que era el instituto. Emmett me llamo, para que fuera con el de nuevo, y así hice, me senté de nuevo en el regazo de Emmett, mientras contemplaba como Edward y Bella se besaban con añoro, pasión contenida, y amor, esto era increíble. Emmett, me agarro el rostro entre sus manos y me aproximo al suyo, pero antes de lo que iba hacer dijo "Yo también quiero uno así" yo ante eso solo le pude sonreír, incline mi rostro y pose mis labios en los suyos mientras que con mis brazos le rodeaba el cuello y aferraba mis dedos a su corto cabello negro. Emmett, perfilo mi labio inferior con su lengua y yo abrí mi boca, mientras aferraba su cabello con mas fuerza y lo atraía mas contra mi, nuestras lenguas jugaron juntas unos segundos y después terminamos el beso. La mirada de Emmett era toda pasión y picardía, con el pulgar de una de las manos que me agarraban el rostro acaricio mis labios entreabiertos y dijo.

--Me encantan tus labios, pero cuando están hinchaditos y rojos se ven aun más apetecibles. —y dicho eso volvió a besarme pero fue un beso dulce. Cuando alce mi rostro para ver a los demás, me di cuenta de que según Emmett, yo no era la única que tenía los labios rojos e hinchados, Rosalie, Alice y Bella, los tenían igual que yo, con una enorme sonrisa me asintieron y después de eso empezamos a almorzar entre risitas nerviosas de parte de las chicas. Las siguientes dos horas trascurrieron rápidamente. Hoy estaba bastante distraída. Llegue a estacionamiento para encontrarme con Mayori intentando besar a Emmett. Esta tía no se cansaba nunca. Me encamine hacia ella echa una furia, pude ver la enorme sonrisa de Emmett cuando me vio enfadada, el a menudo me decía que era como un gatito, cuando me enfadaba, pero eso solo sucedía si el enfado era con alguien de la familia, cosa que no era el caso. Esta vez le dejaría bien clarito las cosas a Mayori. Me aproxime a ella y con un empujón la saque de enfrente de Emmett, ella parpadeo sorprendida y luego me miro con maldad.

--¿Preocupada de que Emmy, me prefiera a mi para saciar su sed en vez de a ti?—me dijo ella poniendo sus manos en su cadera. Yo bufe.

--Me preocuparía, si fueras una mujer. —le dije yo poniéndome delante de Emmett.--Pero no es el caso.

--Soy mujer ¡¡¿A caso estas ciega?!!—exclamo ella echando humo ahora. Yo me eche a reír. —Tengo cuerpo de mujer.

--¿De que sirve un cuerpo, si no tienes cerebro?—le pregunte yo ahora divertida. —Mayori, escúchame bien. —le pedí ahora muy seriamente. —Jamás, óyeme bien, jamás volverás a estar con Emmett, el y yo estamos juntos y nos amamos. No permitiré que vuelvas a hacerle daño, no volveré a dejar que te le acerques y si con eso tengo que sobornar al director para que te expulse, créeme cuando te digo que soy capaz de hacerlo. A ti lo único que te importa y te interesa de Emmett es su cuerpo, yo por lo contrario amo su interior, sus dulces sentimientos y bondadoso corazón. —le dije, ella estaba sorprendida y yo pare para coger aire, nuestra familia estaba a nuestro alrededor. —No voy a dejarte herirlo de nuevo. —y con eso acabe, Emmett me tenia cogida por la cintura y presionaba su pecho en mi espalda, su cabeza entuba apoyada en mi hombro. Mi familia me miraba con dulzura, había escuchado todo lo que le había dicho a Mayori, quien ahora se encontraba en shock, su mirada ya no era recelosa ni malvada ahora había comprensión.

--Stella. —me llamo Mayori, con voz seria. —No volveré a meterme en medio, te lo prometo. —me dijo mientras se acercaba a nosotros. —Pensaba que Emmett para ti, era un capricho como lo es para mí, pero me acabo de dar cuenta que ese no es tu caso.

--No, no lo es. Yo lo amo. —le dije mientras me acurrucaba mas contra Emmett. Ella asintio y se fue. Emmett me volteo y me agarro el rostro para obligarme a verlo, su mirada era todo lo que necesitaba para sonreír, día tras día. Me puse de puntillas y lo bese dulcemente, el sonrió cuando termino el beso, me dio la mano y me abrió la puerta del copiloto, y antes de cerrar la puerta me volvió a besar. El en tiempo que tardamos en llegar a la feria, Emmett y yo nos mantuvimos en un silencio agradable, ninguno necesitaba decir nada para rellenar los silencios, ya que nos encontrábamos cómodos con ellos. Podía ver por el cristal del coche, que Rosalie y Jasper, iban delante de nosotros, por lo que fueron los primeros en encontrar estacionamiento, nosotros aparcamos al lado de la moto de Jasper, ellos ya se habían bajado, vi a Jasper dirigirse a mi ventanilla y dar unos golpecitos para que la bajara, la baje y se inclino un poquito dentro para hablar con Emmett. Le dijo que nos esperaría, en la noria. Nos iban a dejar unos minutos a solas y la verdad es que eso se agradece, antes de irse me dio un beso en la mejilla y acto seguido se fue, con los demás, vi como Jasper le rodeaba la cintura con un brazo a Alice y como Edward iba al lado de Bella sonriéndole como lo hacia cada vez que la veía antes del accidente, parece ser que recordó algo crucial, y me alegro por ello. Pero en cambio la pareja que no tenia problemas a la hora de demostrar cosas eran Jacob y Rosalie, el iba con una mano en el culo de Rosalie y ella en el bolsillo trasero de los vaqueros de Jake. Quite la vista de ellos, cuando note una mano en mi rostro, Em, intentaba llamar mi atención, voltee el rostro y lo mire con una enorme sonría, el me la devolvió y se inclino para besarme. Sus labios se posaron suaves, calidos y perfectos contra los míos, fue un beso tranquilo y tierno, cuando nuestros labios se separaron me miro sonriendo de nuevo. Vale, una cosa era estar feliz y otra esto, Emmett y yo no habíamos intercambiado una palabra desde el aparcamiento y de eso ya pasaba una hora mínimo. Em, había vuelto a ponerse bien en su asiento, por lo que ahora fui yo quien se inclino, le agarre el rostro poniéndole las dos manos en las mejillas y atrape sus labios exquisitos con los míos una vez mas, después le mire a los ojos y le dije.

--Te amo. —me volví a poner bien y abrí la puerta del copiloto, para salir del coche, estando fuera del coche, fui atrapada por los enormes brazos de Emmett, que me rodearon la cintura y me acerco a su cuerpo, para luego inclinar su rostro y dándome un beso en el cuello me susurro al oído.

--Te amo. —me contesto el. —Gracias por esas palabras. —me dijo ahora mirándome a los ojos, yo alce una ceja en confusión, el me sonrió con dulzura y me explico. —Las que dijiste en el aparcamiento, fueron unas palabras muy dulces y sinceras.

--Todo lo que dije es verdad, te amo, y no voy a consentir que salgas lastimado de nuevo. —le dije rodeando su cuello con mis brazos, el asintio sonriéndome.

Llegamos al lado de la familia en un rato después de quedarnos solos, ellos estaban esperando como ya nos habían comunicado en la noria, Alice chillo cuando nos vio, diciéndonos que habíamos tardado mucho, y que por nuestra culpa había tenido que esperar para subirse con Jasper, Rosalie también nos recrimino por lo mismo a lo que Emmett les contesto, que no tenían que habernos esperado, Edward nos miraba divertido por la situación; Alice tiraba de mi brazo mientras yo con el otro me aferraba a Emmett, Ella quería montar en una atracción que se llama la cárcel y a mi no me hacia mucha gracia arriesgar mi vida por una atracción, Bella se había puesto de mi lado, pero Rose esta en mi contra, y cuando Rosalie y Alice hacían equipo no había dios que las detuviera, así que me tocaba montar en la dichosa atracción. Ninguno de los chicos quiso montar, por lo que solo nos montamos Rosalie, Alice y yo obligada por ellas, mientras nosotras estuviéramos en la cárcel, Bella y Edward iban a montarse en la noria, allí sus escayolas no les impedían disfrutar como en el resto de las atracciones. Cuando la atracción empezó a cobrar vida, y a dar esas vueltas locas, ninguna de las tres pudimos parar de chillar, era una atracción, donde te meten en una cárcel, en donde solo te puedes agarrar a los barrotes que te mantienen segura, mientras empieza  a dar vueltas, cada vez más deprisa. Era una locura estar montada allí, pero debo reconocer que la adrenalina que sentí me encanto. Al bajar de la atracción, me iba riendo junto con Alice y Rose, camine los justo para que los brazos de Emmett me rodearan, el me miraba divertido. Les aconseje probarlo pero los tres que podían, me contestaron que apreciaban demasiado sus vidas, a lo que Rosalie les contesto con una carcajada, mientras iniciaba la marcha hacia otra atracción, pero esta vez iba a elegir yo, decidí que nos montaríamos en una que se llama revolución, de la cual te dejan boca a bajo a una tres o cuatro metros de altura, para luego darte con un chorro de agua fría en donde te pille. Nos montamos en varios sitios, coches de choque, el pulpo, la uve, el vikingo, asta que finalmente nos montamos en la noria, Edward y Bella, se montaron en la misma cabina que Emmett y yo. Yo traía en mis manos un algodón de azúcar, y Bella llevaba una manzana de caramelo. Edward tenía su brazo en torno a los hombros de Bella, quien tenia una mirada soñadora y tierna, cuando Edward se inclino asta susurrarle al oído a Bella un  "Te amo", para nuestra sorpresa, al parecer recordó, solo pude sonreír ante es pensamiento, mientras me acurrucaba mas cerca de Emmett y me llevaba un trozo del algodón de azúcar a la boca, pero se perdió en el camino, Emmett cogio mi mano con la que le quedaba libre y se llevo el trozo de dulce a la boca acompañado por mis dedos, pegajosos por el algodón, me sonrió.

--Delicioso. —murmuro cerca de mi oído, Edward y Bella nos miraban divertidos, a lo que yo les saque la lengua a los dos, para luego girarme y darle un beso en la mejilla a Emmett--¿Me das otro trozo?—me dijo mirando el dulce que yo llevaba en mis manos, pude escuchar las risitas de Edward y Bella cuando Emmett me dijo eso, yo le asentí y quite otro pedazo, del algodón, se lo acerque a los labios y el se lo comió, no sin antes darme un mordisco suave en la punta de mis dedos, en su mirada solo había picardía y su sonrisa era la mas traviesa que jamás le había visto, y eso me estaba volviendo loca, tenia dos opciones, o me bajaba pronto de aquí, y me daba el aire y podía alejarme un poco de Emmett, o me tiraba a su cuello sin importarme que estuvieran Bella y Edward delante de nosotros. Gracias a dios, la noria empezó a ralentizar, asta que finalmente se paro del todo, y pudimos bajar, bajamos y Emmett me paso un brazo por los hombros, yo se lo pase por la cintura agarrando mi mano a su camiseta. Alice siempre llevaba una cámara de fotos en el bolso, la saco y nos empezó a hacer fotos, en una de ellas Emmett y yo estábamos mirándonos con amor, según las mismas palabras de Alice, se podía ver el amor flotando en el aire, yo le pedí a Alice que me hiciera una copia de esa foto, la quería para enmarcarla y ponerla en mi mesita de noche. Al cabo de las dos horas de estar allí, todos nos dispersamos, Edward y Bella se fueron a pequeño parque que había cerca de allí, para sentarse en los bancos y así poder hablar tranquilamente, Alice, se disculpo y se fue con Jasper, a merendar, y Rose y Jacob se picaron el uno al otro en los coches de choque, por lo que Emmett y yo quedamos solos, pasamos por un sitio mientras caminábamos abrazados, en el que ganabas un osito de peluche marrón canela con un corazón en color rojo que ponía "I Love You" si conseguías dar a tres globos con tres dardos Em, se dio cuenta de como lo miraba, se detuvo y se puso frente a mi.

--¿Lo quieres?—me pregunto el haciendo un gesto con la cabeza en dirección al gran osito, yo le sonreí y asentí. —En ese caso lo tendrás. —me aseguro el cogiéndome de la mano, asta quedar frente al mostrador. El señor, le entrego tres dardos a Emmett después de pagar, dos dólares por la partida. Pincho el primero, el segundo, y el tercero también, de un bote salte al cuello de Emmett rodeándole en cuello con mis brazos y besando sus labios con ternura, el no paraba de sonreír al verme encaramada al gran osito, el cual tenía que llevar con los dos brazos para que no se me cayera. Nos fuimos a sentarnos un rato, yo me quede sentada mientras, que Emmett se fue a por unas bebidas y algo que comer, mientras esperaba vi pasar una pareja joven empujando un cochecito de bebe, mientras se miraban con infinito amor, ese era uno de mis sueños, casarme, y tener mi propia familia; un marido que me quisiera y un montón de hijos tendríamos asta mascota, un perro color canela de nombre chuk. La pareja y el bebe se sentaron en el banco enfrente del que ocupábamos Emmett y yo, y eso solo hizo que yo mirara como boba al pequeño bebe que ahora cargaba la madre mientras le daba su biberón, para alimentarlo. Emmett me saco de los pensamientos con un beso en el cuello, desde detrás del banco.

--Mi amor. —me llamo el para atraer mi atención.--¿Que te pasa?—me pregunto el mientras cogia una de mis manos.

--Nada, solo estaba observando e imaginando. —le conteste yo mientras me acercaba a el y ponía mi cabeza debajo de su barbilla.

--¿Y me lo dirás?—me dijo rodeándome con sus brazos, le asentí.

--¿Ves a esa pareja con su bebe?—pude notar que asintio. —Ese es mi sueño, casarme, tener un marido que me ame, y un montón de hijos.

--¿Te gustan los niños?—pregunto el ciñéndome mas a su cuerpo.

--Me encantan, asta tengo decididos los nombres de dos de ellos. —le confesé yo alzando mi rostro para mirarlo. —La niña se llamara Elizabeth y el niño, Eleazar.

--Hermosos nombres. —me dijo el con una sonrisa, luego agrego. —Pero puesto que tú has decidido el nombre de dos de nuestros hijos, yo elijo el de los otros dos. —me dijo besando la punta de mi nariz, yo me quede en shock, yo no sabia que Emmett pensara en eso, el pensó que había algo mal con lo que había dicho. —Lo siento. —dijo el, yo le negué intentando salir del shock, cosa que conseguí.

--¿Y cuales serian los nombres de nuestros dos hijos pequeños?—le dije yo sonriendo, el me sonrió de vuelta sorprendido

--Si es niña, espero no te moleste, me gustaría llamarla como mi madre, y si es niño, quiero que tenga mi nombre.

--Me parece estupendo que le pongamos el nombre de tu mama, a la niña, y me gusta eso de tener dos Emmett, mi pequeño hijo, y mí amado marido. —le dije al tiempo que me alzaba para besarlo. Al alzar la vista al frente pude ver como la pareja se nos quedaba mirando con ternura, ella le murmuraba algo a el y el a ella, tenían una complicidad envidiable, yo les sonreí y ellos me devolvieron la sonrisa.

--Lo seré. —me dijo Emmett, ganándose mi atención.

--¿El que, mi amor?—le pregunte, poniéndole una mano en la mejilla. La beso y contesto.

--Ser tu marido, me gustaría convertirte en Stella Cullen de Swan, y no bromeo. —dijo el seriamente, mirándome fijamente a los ojos, pude saber por la intensidad de su mirada que no mentía ni bromeaba, iba totalmente enserio y eso por que no decirlo me encantaba.

--Me gusta como suena. —le conteste seriamente, el sonrió y me beso con dulzura los labios. Ya había anochecido, por lo que empezaba hacer un poquito de frió, temblé cuando una brisa acaricio mi piel, Emmett lo noto y me abrazo con fuerza, el no traía nada de manga larga y yo tampoco, así que no me quedaba de otra que aguantar el fresquito del viento que soplaba levemente. Em, me propuso, llamar a los chicos y decirles que nosotros nos iríamos hiendo, pero yo le negué diciéndole que no les iba a estropear la salida, pero finalmente Emmett me convenció, llamo a Edward y le dijo que nosotros no íbamos ya para casa, que si se venían o por lo contrario se quedaban con Jacob y Rosalie. Decidieron venir con nosotros Bella también tenia frió, como yo. Quedamos en esperarlos en el coche, nada mas me senté en el asiento del copiloto, y Emmett cerro la puerta agradecí de sobremanera aquel pequeño espacio a cubierto, Emmett los espero fuera del coche, para así no tener que estar entrando y saliendo del coche para ayudarlos, me había ofrecido a ayudar pero el me negó, y se opuso en rotundo, tuvimos que meter mi osito en el maletero junto con las mochilas de los dos, para dejar libre el asiento de atrás para Bella y Edward. Los vi acercarse juntos sonriendo, aun llevaban las muletas pero prácticamente ya estaban curados. Em, ayudo a Bella y a Edward con las muletas, y luego de meterlas en el maletero, se subió al coche, yo me gire sobre mi asiento y le lance una mirada y una sonrisa a Bella de me tienes que contar ella asintio y miro a Edward con amor, me volví en mi asiento a tiempo para darle a Emmett un rápido beso en los labios antes de que arrancara el motor del coche. Con un suave ronroneo arranco el motor. Llegamos a casa pronto apenas había trafico, por lo que Emmett había pisado un poquito mas el acelerador del coche, al llegar me di la vuelta al notar que Edward me daba unos golpecitos en el hombro, cuando me gire vi que Bella estaba dormida, le di una sonrisa a Edward y me incline cerca de Emmett, le susurre al oído que Bella se había quedado profundamente dormida, y que tenía que llevarla a su habitación, el asintio, salio del coche, y yo le seguí, el me entrego las llaves para que abriera el maletero, mientras el cogia a Bella en brazos y se la llevaba a su habitación, abrí el maletero y saque las muletas de Edward, las de Bella para dejárselas en su habitación y mi osito de peluche, luego bajaría a por las mochilas. Le entregue las muletas a Edward quien miraba divertido como espachurraba entre mis brazos al gran osito que Emmett había conseguido para mí.

--Tienes el mismo aspecto con ese peluche, que el que tenias años atrás, cuando te encaprichaste con aquel panda. —dijo el dándome una sonrisa dulce, yo se la devolví. —Y sigues pareciendo igual de niña. —agrego el riéndose, yo le saque la lengua, y el se rió mas alto.

--Sabes que me encantan los peluches. —dije yo sin pensármelo, el se sorprendió. —Vale te acabo de pillar. —le dije yo con suficiencia, señalándolo con un dedo como pude.--¡¡Ya recuerdas!!—el asintio sonriéndome.

--No todo, el accidente aun me queda bastante confuso, pero recuerdo todo lo demás. —me dijo haciéndome un gesto para que me acercara, me dio primero un beso en la mejilla y luego un capón.

--¿Y eso por que?—pregunte yo. —No te hice nada.

--Claro, no hiciste nada. —dijo el con sarcasmo en su voz de terciopelo, podía oír a Emmett bajar las escaleras hacia nosotros. —Salvo preparar la primera noche en la que Bella se me entregaría. —me dijo el frunciéndome el ceño de forma juguetona, mas mi cara se quedo a cuadros cuando vi la cara de shock de Emmett, parado justo delante de nosotros, Edward se dio la vuelta siguiendo mi mirada y se encontró con la mirada de un Emmett algo enfadado. Estaba molesto, y no por saber que Bella se entregaría a Edward, el sabia que eso sucedería tarde o temprano, y tampoco lo podía estar ya que yo misma me iba a entregar a él, el viernes. Estaba mosqueado, por que le había ocultado Edward que ya había recuperado la memoria.

--Vamos que ya recuerdas ¿Y no eres capaz de decirlo?—le acuso Emmett. Edward le miro con disculpa.

--Perdón Emmett, pero la principal que quería que se enterara era Bella, y puesto que ella ya lo sabe ahora si lo voy a decir. —le dijo el excusándose, luego agrego. —Tenia pensado que el siguiente fueras tu, pero Stella me pillo en un comentario. —esta vez sonriendo, Emmett se paso una mano por el cuello y asintio mientras se me acercaba, rodeaba mi cintura y me decía.

--¿Sabes?, el dichoso peluche me esta dando celos. —dijo el mirando con el ceño fruncido al osito, como si fuera su mas terrible enemigo, Edward se echo a reír y añadió.

--Emmett, te aconsejo que se lo quites, una vez tiene un peluche, no hay nadie más. —dijo el con guasa, yo le fruncí el ceño y lo desmentí, musitando un pequeño "mentira" pero no me creyeron.

--Decidido, te lo quito. —dijo Emmett tirando de una oreja del peluche. Yo me resistí.

--No me lo quites, además, ya tengo mi peluche favorito. —le dije mirándolo, Edward tras dejar su comentario se había ido a dormir, por lo que estábamos solos en el garaje. Le mire con ternura y puse un pucherito para que me viera mas infantil, eso siempre funcionaba para salirme con la mía. —Emmett, tú, eres mi peluche favorito. —le dije poniendo además voz de niña, Emmett me miro con ternura, había caído, asintio y dejo de tirarle de la oreja a mi peluchito.

--No es justo que uses el truco del puchero, la mirada tierna y la voz de niña, conmigo. —me acuso el cogiéndome las muletas que seguía agarrando las cuales pertenecían a Bella.

--Bueno, son mis mejores armas. —le dije yo adelantándome por las escaleras para dejar el peluche en mi habitación, cuando lo deposite en el suelo Emmett ya estaba entrando por la puerta, diciéndome que no con el dedo, me cogio de la mano y me arrastro a su habitación, se fue a su armario y saco una camiseta, para dármela mientras me empujaba asta, el cuarto de baño de su habitación, intente replicar pero no me dejo, me metió en el baño y cero la puerta, del otro lado se podía escuchar su risa. Al llegar al baño y contemplarlo verdaderamente, me di cuenta de que allí también estaba mi cepillo de dientes, y una muda de ropa interior. ¿Y eso como lo hizo?, si se a tirado todo el día conmigo. Oí unos golpecitos en la puerta para llamar mi atención "Hay tienes ropa y tu cepillo de dientes" me confirmo el con tono divertido, tendría que preguntarle como lo hizo. Me desvestí y me metí en la bañera a ducharme, no tarde mucho en darme cuenta de que no solo había ropa mía y mi cepillo de dientes, sino que también mi champú, y mi cepillo del pelo, prácticamente era como si compartiéramos un baño, me duche rápido, me seque y me vestí, seque un poco mi pelo y lo cepille al igual que mis dientes, ya estaba lista por lo que salí, a la habitación. Emmett me esperaba sentado en la cama, como si nada, yo le mire levantando una ceja y el solo se encogió de hombros y se levanto, rodeo mi cintura y beso mi cuello, para después irse al baño. Me senté en la cama, a esperarlo, estando allí sentada me acorde que tenia que recoger las mochilas del maletero, allí estaba mi móvil, y también tenía que coger unos apuntes para pasarlos a limpio, pero no podía salir de la habitación, sin decírselo a Emmett, mas que nada por que pensaría que me había ido por algún motivo. Mientras pensaba mirando fijamente la puerta de la habitación, Emmett salio del cuarto de baño, con un pantalón de pijama y su pecho totalmente desnudo, con algunas gotas de agua escurriendo por su cuello, hacia la clavícula para luego seguir recorriendo su perfecto pecho, y sus abdominales, traía una toalla en las manos con la que se iba secando las gotas que escurrían, pero eso solo lo hacia aun mas sexy. Emmett se acerco a la cama y se sentó en el borde, pasándose la toalla una y otra vez por su pelo corto, de un increíble negro, yo gatee a espaldas de Emmett asta el, pase mis brazos por su cuello y acomode mi cabeza encima de mi brazo, dándole besitos en la mejilla a Emmett. El giro su rostro y choco sus labios con los míos, para luego darme una enorme sonrisa. Yo seguía con la duda del como, así que pregunte.

--¿Como?—le pregunte yo, me había quitado de su lado y ahora estaba echada boca arriba en la cama, el se había echado y tenia su cabeza en mi vientre, alzo su rostro y me miro con curiosidad.--¿Como es que en tu baño están mis cosas?—le pregunte yo mientras pasaba una mano por sus cabellos.

--Se lo pedí a Alice, ellos venían aquí, después de merendar, así que se lo pedí antes de que se marchara. —dijo el con voz tranquila, yo seguí acariciando su cabello suave.--¿Te a molestado?

--No, no me a molestado en absoluto, pero si me a sorprendido ver mis cosas en tu baño. —le dije yo con sinceridad, pasando mi mano de su cabello a su mejilla, el se alzo y vino asta que su rostro estuvo a escasos centímetros del mío, beso mis mejillas, mi nariz, y luego paso sus labios a mi oreja, donde en un susurro me dijo.

--A dormir, mi amor. —sus labios besaron mi oreja y después mi cuello. —Mañana hay clase, y nos espera otra salida seguramente. —siguió con sus labios en mi cuello.

--Es difícil concentrarse en dormir, cuando tengo tus labios en mi cuello. —dije en un murmullo, el alzo su rostro y me sonrió con suficiencia.--¿Sabes? no es nada justo que quieras que mi cuerpo arda como una antorcha, un día de estos tendré una combustión espontánea, y será tu culpa. —le acuse yo, eso solo hizo que su sonrisa de suficiencia se hiciera mas pronunciada.

--Nada de combustiones espontáneas. —me pidió el con una sonrisa, yo se la devolví, poniendo mi manos a cada lado del rostro de Emmett lo atraje asta mí, lo bese, primero de forma suave, tranquila, pero luego mis besos se volvieron más demandantes, perfile su labio inferior con mi lengua, pero que por lo contrario no la metí dentro de la boca de Emmett, como el bien quería, seguí perfilando sus labios, y al separar nuestros labios cogi suavemente el labio inferior de Emmett entre mis dientes tirando de el un poquito. Al ver la mirada de Em, vi pasión, deseo.--¿Sabes que me estas volviendo loco?—pregunto el con voz entrecortada, yo sonreí.

--¿A si?, no sabia. —le dije yo jugando.

--Vas a ser mi perdición. —aseguro el, escondiendo su rostro en mi cuello para atacarlo, yo me eche a reír.

--Em, tenemos que dormir. —le dije yo con diversión, en mi voz al ver su reacción a mi beso. El negó ante mis palabras y siguió con mí cuello, pero no me besaba sino que me hacia cosquillas. —Em, te lo pido, no me hagas cosquillas, por favor. —Em, alzo su rostro y me beso dulcemente en los labios.

--A dormir. —repitió el ahora con una enorme sonrisa mientras se echaba de lado en la cama a mi lado y me aferraba a el con sus fuertes brazos, escondí mi rostro en su pecho y asentí. —Dulces sueños, mi amor.

--Buenas noches, mi amor.

Nos quedamos dormidos en cuestión de minutos, abrazados, como si la vida nos fuera en ello.

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