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Att: Bloodcristal.

14 junio 2011

Capitulo 6: Confesión a la familia.

Emmett, me separo de el para poder verme bien la cara y justo cuando íbamos a besarnos oímos los gritos de Alice, reclamando ayuda, nos podíamos haber besado igual pero queríamos que se enteraran por palabras no por gestos. Así que con mucha resignación nos separamos y fuimos directos hacia Alice, que traía dos maletas con ella; las dos suyas. Alice le encasqueto una de las maletas a Emmett y a mi me mando a que ayudara a Rosalie con sus maletas. Cuando termine de ayudar a Rose, a llevar sus maletas, ya nos encontrábamos todos en el porche esperando a que, papa y mama aparecieran, no se hicieron de rogar mucho ya que en un momento ya los veíamos caminar por el sendero natural hacia nosotros, con una maleta cada uno y las llaves de la casa en las manos de mama. En cuanto llegaron con enormes sonrisas dibujadas en sus rostros, mamá se acerco a la puerta y la abrió después entro y desconecto la alarma para que no saltara por el movimiento, e hizo un gesto con la mano para que pasáramos. Cuando todos entramos con las maletas, los que mas se impresionaron fueron, Emmett y Bella, ya que la casa era parecida a la de California, pero con ventanales de cristal como paredes; él salón era luminoso y espacioso, tenía una TV pantalla plana en un mueblecito color café con cajones donde, podías encontrar de todo, también había una enorme estantería llena a rebosar de DVD, los sofás y el sillón del rincón eran todos del mismo color blancos. La cocina era de acero inoxidable y estaba totalmente equipada, la casa tenía tres plantas, en la planta baja, estaba el salón, el comedor, la cocina y una pequeña biblioteca, en el primer piso estaban las habitaciones de nuestros padres, la habitación principal, con baño propio como todas las demás habitaciones. En la segunda planta estaban las habitaciones de Alice, Jasper y de Rosalie. Y en la
tercera planta estaban las habitaciones de Edward, Bella, Emmett y la mía. Todos estábamos bastante cansados, por eso decidimos, subir cada uno a su habitación y dormir un rato.

Habían pasado unas dos horas de haberme quedado dormida cuando me desperté muy acalorada, me había echado completamente vestida y se me había olvidado encender el aire acondicionado, mí pelo se pegaba a mi cuello por que lo tenia pegajoso del sudor, me sentía incomoda por lo que pensé en darme un baño y plantarme un bikini, ya que todavía hacia sol por lo que se veía por mi ventanal. Me metí en mi baño y me di una duchita de agua fría, cosa que me quito todo el calor y me espabilo, cuando termine de ducharme salí envuelta en la toalla para salir y coger mi bañador ya que me lo había olvidado, cuando salí a recoger mi bañador vi a Emmett pasear por la plaña infundado en unas bermudas hawaianas de color rojo que le quedaban de miedo, estaba guapísimo, al verlo mi corazón se acelero. Como quería ir con el, cogí rápido el bañador y fui corriendo hacia el baño para ponérmelo, una vez termine de ponerme mi bikini azul militar, salí por la puerta de mi habitación y baje corriendo las escaleras cuando me encontré en el porche decidí ir despacio, hacia la playa, así que baje las escaleras del porche y camine por el sendero natural camino a la playa de arena suave, en vez de caminar por la arena me dirigí hacia la orilla del mar para que las débiles olitas rompieran contra los dedos de mis pies. La verdad es que no me apetecía caminar por lo que me senté en la orilla, siendo así mojada por las olas, la marea estaba subiendo y cada vez que el agua me mojaba era como si hubiera abierto el grifo de agua caliente, el agua del mar era calida y transparente, de color azul turquesa precioso y sin una piedra a la vista. Al cabo de un rato sentada en la orilla, me di cuenta que ya no estaba sola, Emmett estaba a mi lado, en la misma postura que yo, estaba cogiendo sus rodillas en un abrazo y miraba fijamente al horizonte. No me había percatado de cuanto llevaba allí sentado a mi lado, pero se veía que a Emmett el silencio no le incomodaba.

--¿Cuanto llevas ahí, Emmett?—le pregunte con una sonrisa.

--No mucho, y ¿Tú desde cuanto llevas aquí?—me pregunto el devolviéndome la sonrisa.

--La verdad es que no lo se. Cuando me e despertado por el calor me e cambiado y e venido a la playa. —le dije acercándome mas a el.

Emmett se me quedo mirando, pero no solo a los ojos sino que su mirada iba de mi rostro a mi cuerpo, yo también me fijaba en su cuerpo musculoso y perfecto. Y cuando nuestras miradas se encontraron los dos nos reímos juntos.

--Emmett, ¿Estas bien?, te noto algo distante. —le pregunté algo preocupada, puesto que Emmett estaba serio y la sonrisa de antes no había llegado a sus lindos ojos azules.

--Quiero hablar contigo, pero me temo que tu… Da igual olvídalo, Stella. —dijo en susurros pero aun así se podía notar la tristeza en su voz.

--¿Por que no confías en mi? Creo yo que no te e dado motivos para tu desconfianza. Y la verdad es que me duele eso, Emmett. —le dije yo quitando mi vista de sus ojos y poniéndola en el horizonte.

--Se que no me los has dado, y no quiero que te sientas así por culpa mía. Pero aun desconfió, por que tengo miedo de que me pase de nuevo lo mismo contigo que con ella. Entiéndeme por favor, Stella. —me explico y después me rogó. Yo lo entendía, por lo que pensaba hacer que se olvidara de todo lo que le hizo la tipa esa, a como diera lugar.

--Emmett, yo jamás te aria eso, ya te lo dije, pero no te dije el motivo del por que no lo haría. —le dije, el con una de sus manos giro mi rostro para que lo mirara, yo tome aire y le explique. —Emmett, no te lo aria  por la sencilla razón de que yo por ti tengo el sentimiento que ella jamás sentirá por nadie. A ese sentimiento se le llama. Amor. —Emmett al oír esa palabra, se recupero sus ojos brillaban y sus labios se estiraron en una enorme sonrisa, después se inclino asta que sus labios rozaron suavemente lo míos, fue un beso dulce, pero que sin embargo decía todo lo que el sentía por mi.

--¿Me amas?—me pregunta después de terminar el beso.

--¿Me amas?—le imite haciendo una pobre imitación de su voz, y después bufe. —No, me beso y le digo cariño, a cualquier chico que me pasa por delante. —le dije con todo el sarcasmo que fui capaz de ponerle a la respuesta.--¡¡Claro que te amo!! Emmett, te acabo de abrir mí corazón, te di mi primer beso. ¡¡¡Por supuesto que Te Amo!!!—el ante mi respuesta se echo a reír, después se movió de forma que quedo detrás de mí, con cada pierna a un costado mió, y sus fuertes brazos, me sujetaron de modo que termine con mi espalda apoyada en el pecho desnudo de Emmett y mi cabeza reposando en su hombro. Y así nos quedamos asta que término el atardecer que había dado comienzo después de terminar nuestra conversación. Cuando el sol finalmente se oculto en el horizonte, me empecé a incorporar, para entrar en casa, seguramente, ya hace bastante tiempo que todos se despertaron y se preguntarían donde estaríamos. Pero Emmett tenía otros planes ya que en un principio me dejo levantarme y el me imito se levanto y se quedo detrás de mi mientras yo le echaba un ultimo vistazo al horizonte antes de dar media vuelta y empezar a caminar hacia el camino a la casa, en ese momento Emmett me cogio y me echo al hombro, yo di un grito por el rápido movimiento, pero luego empecé a reírme y a rogarle.

--¡¡Emmett!! ¡¡Bájame!!—le dije riéndome mientras el caminaba hacia el agua. El se estaba partiendo de la risa y como pudo me contesto.

--¡¡No!!... tienes que darte un baño conmigo, me lo debes. —contesto el.

--¡¡ ¿Que te lo debo?!!—pregunte confundida y riéndome.

--Sí, me acabo de acordar que el primer día de novios tu te zafaste de mí, para entrar en la tienda, cuándo yo moría por besarte de nuevo. —me contesto el entrando en el agua, el agua ya le llegaba un poquito mas abajo que la cintura y yo seguía colgada en su hombro como un saco.

--¡¡Ahhh!!—empecé a gritar, y Emmett estallo en carcajadas.--¡¡Que rencoroso!! ¡¡Fue un accidente!!! ¡¡Prometo compensarte por ello!! ¡¡Pero Ahora Bájame!!—le dije gritando de nuevo, claro esta entre tanto grito pues la familia salio a ver que ocurría, cuando nos vieron se echaron a reír al igual que nosotros que no habíamos parado desde que Emmett me había subido a su hombro.

Todos entraron en el agua asta las rodillas riéndose aun, entonces mi mama me pregunto:

--Stella hija ¿Que le as echo a Emmett?—dijo intentando dejar de reírse.

--¡¡Yo no hice nada!!—le conteste.

--¡¡ ¿Que no me hiciste nada?!! ¿Quieres que te lo recuerde?—pregunto él, claro iba a recordarme lo del beso, de ese modo se enteraría la familia, pero era lo que yo quería.

--¡Si!, ¡Haber recuérdamelo! Lo olvide, fue tu culpa por tenerme boca abajo. —le dije jugando a darle con los puños en la espalda para que me bajara.

--¿Bueno, nos dicen el motivo, o que?—pregunto Alice, que estaba rodeada por detrás por Jasper.

--¡Claro! Stella, se zafo de mí en el centro comercial para entrar a una tienda.

--¿Por que te zafaste, Stella?—me pregunto Rose, cuando iba a contestar en mi lugar lo hizo Emmett, pero antes de contestar me bajo pero me volvió a coger esta vez en baby, y nos sumergió a los dos en el agua, después salimos cada uno por un lado y nos dirigimos a la orilla, con toda la familia que no paraba de reírse.

--Se zafó, por que después de que yo le dijera lo que siento y ella me dijera lo que siente, la bese y quedamos como novios, pero cuando yo moría por volver a besarla, ella se me zafo de los brazos y entro a la tienda donde consiguió el regalo de Edward. —dijo Emmett muy orgulloso, mis mejillas estaban de un rojo intenso, las risas avían desaparecido y ahora reinaba el silencio, yo me acerque a Emmett para cogerle la mano para buscar apoyo y conseguir hablar.

--Emmett y yo estamos juntos. Yo le amo y eso no va a cambiar, piensen lo que piensen. —les dije yo buscando los ojos de cada miembro de mi familia. Los primeros que encontré fueron los de Alice y los de Jasper, que nos miraban con una sonrisa de felicidad y aprobación en sus rostros. Después mire a Rose quien me sonreía y asintió con la cabeza dándome a entender que lo aceptaba. Edward, tenía el ceño fruncido al igual que Bella pero no había desilusión en sus rostros o desaprobación, lo único que había era confusión. Y los rostros de mama y de papa, estaban serenos y sonrientes. Cuando termine de examinar cada rostro me gire para poder ver a Emmett quien había echo lo mismo que yo, cuando nuestras miradas se encontraron, en nuestros ojos solo se veía la felicidad. Pero entonces, Edward y Jasper, hablaron incluso delante de papa y mama.

--Emmett, yo solo quiero que sepas que no me opongo a la relación, si ella te quiere, esta bien por mi. Ahora bien hazla sufrir y limpiare el suelo contigo ¿Te a quedado claro?—le pregunto Edward a Emmett con una sonrisa malvada en su rostro.

--Mi opinión es la misma, Emmett. Y are lo mismo contigo si le haces algo. —le dijo Jasper.

--No espero mejor trato si es el caso. Podréis hacer conmigo todo lo que hayáis pensado. —les contesto Emmett muy seriamente mientras, estrechaba con más fuerza mi mano. Después fue Bella quien hablo.

--Stella, yo tampoco me opongo pero quiero dejarte claro un punto vital. —me dijo intentando parecer seria. Yo le asentí. —Hazle sufrir, o pásate de la raya y yo misma me encargare de que tus sueños no vuelvan a ser tranquilos ¿Queda claro?—pregunto con una sonrisa de maldad en su rostro. He decir que para las amenazas somos mejores las chicas, pero bueno da igual.

--Bella, puedes hacer conmigo lo que te plazca, si ago algo así. —le conteste muy tranquilamente mirándola a los ojos.

--Bien ahora que todos han echado sus amenazas a la parejita, qué tal si nos vamos a cenar, por que muero de hambre. —dijo Alice, mientras se acercaba a dame un abrazo. Como es lógico yo se lo devolví y acto seguido todos entramos en la casa para cenar. Mama, había preparado una cena exquisita había echo una ensalada de piña, deliciosa y también cordero al horno con una salsa increíble, y de postre había Mouse de fresa, desde luego mi mami era la mejor cocinera del mundo. Cuando todos nos sentamos a cenar en familia, nos repartieron de manera que las parejas quedáramos juntas, y la verdad es que se lo agradecí un montón, por que solo tenia ganas de estar al lado de Emmett. La cena transcurrió entre risas y conversaciones divertidas, papa contaba algunas anécdotas divertidas del hospital, mama comentaba que le gustaría hacernos una foto en grupo y después por separado y en parejas, ella no paraba de echarnos miraditas de soslayo a Emmett y a mí, pero no me molestaba porque mama estaba feliz de vernos juntos. Una vez terminamos de cenar y nos acabamos el postre, recogimos la mesa, esta vez fuimos las chicas las que recogimos, limpiamos y fregamos los platos, puesto que en esta casa no había lavavajillas, las encargadas de fregar fuimos Bella y yo, yo fregaba y aclaraba y ella secaba, al principio, estábamos calladas pero yo tenía curiosidad y algo de miedo por preguntarle, pero no tenía mas remedio.

--Bella ¿Puedo hacerte una pregunta?—le dije, con voz nerviosa y mirada gacha, en principio por que no quería romper ningún plato, y luego por que no me atrevía a mirarla.

--Claro que si, Stella. Dime ¿Que quieres saber?—me contesto ella, muy tranquila, cogiendo el plato que le estaba pasando justo en ese momento.

--¿Te molesta o te preocupa que yo este con, Emmett?

--No y si. —me contesto ella, yo voltee mi rostro para mirarla de forma confusa como estaba ¿Que a querido decir con eso? Ella me miraba fijamente y me dio una sonrisa tranquilizadora, pero ahora mismo no surtía efecto me había alertado por su respuesta. Ella al ver que no me tranquilizaba me explico. —No me molesta que estéis juntos, de echo me alegro de que Emmett, aya encontrado una chica igual de dulce que el y de la cual se que jamás le aria daño, sin tener nada que ver la advertencia. —me dijo riéndose en la ultima parte, después se puso seria de nuevo. —Y si, me preocupa Emmett, tuvo una relación muy difícil y de la cual salio mal parado y no quiero que le vuelva a ocurrir Stella, espero que me entiendas como hermana que eres. ¿A ti te gustaría que a Edward, le pasara algo así?

--No, por supuesto que no. Y si alguna se atreve, cae muerta en el instante. —le dije yo con una voz furiosa solo de imaginármelo Bella, me entendió y asintió.--¿Tanto fue lo que le hizo, Bella? Se que debo preguntarle a él, pero también se que no me lo va a decir, me temo que aunque estamos juntos no confía en mi tanto.

--Es solo que aun no esta preparado para decírtelo, debes de ser paciente con el, la verdad es que me pareció raro que confiara en una chica de nuevo y tan pronto después de aquello. —me dijo ella terminando de secar el vaso que le había entregado, mientras yo enjuagaba los cubiertos y se los entregaba. —Esa es una buena señal, deja que el te lo cuente, yo ahí no me puedo meter, Stella.

--De acuerdo, llevas toda la razón del mundo. Gracias, Bella. —le dije con una enorme sonrisa en mi rostro Bella, me la devolvió igual de grande, en sus ojos podía ver felicidad pero también dudas de algo que no tenia nada que ver con mi relación con Emmett, por lo que procedí a preguntarle. —Bella ¿Que sucede? te veo algo rara ¿Quieres preguntarme tu algo?, Puedes confiar en mi--aquello la sorprendió pero asintió, cogio una bocanada de aire y bajo su mirada al suelo. Las dos habíamos terminado de fregar por lo que ahora estábamos sentadas en los taburetes de la cocina.

--Stella, yo quiero confesarte algo. —dijo y yo le asentí. —Bueno resulta que me e dado cuenta de que... que me...—suspiro de frustración al no poder decir las palabras, por lo que sabiendo que lo estaba pasando mal lo dije yo interrumpiéndola.

--Que te gusta, Edward ¿No es eso?—le dije con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada de pura felicidad mientras mi mano cogia la suya en señal de apoyo.

--¡¿Como lo sabes?!—pregunto ella alarmada y confundida al mismo tiempo.

--Bella, solo hace falta veros. Aunque si te digo la verdad sospechaba algo pero no por ti sino por el. —ella enarco una ceja, haciéndome una pregunta silenciosa, y yo me eche a reír. —Bella, conozco a Edward mejor que la palma de mi mano. El es muy caballeroso, pero nunca llego a serlo tanto con una chica como lo es contigo, cada vez que te ve su cara se estira en una sonrisa y cuando no estas a su vista esta nervioso, sus ojos se iluminan cada vez que te ve, y reflejan amor y dulzura. Bella, mi hermano te quiere y no te estoy exagerando, pero yo no te e dicho nada. —le dije guiñándole un ojo para que supiera que esto tenia que quedar entre nosotras, ella en respuesta asintió y me dio un abrazo diciendo una y otra vez; ¡Gracias!, ¡Gracias, Stella! Entonces me eche a reír.--¿Sabes?, ahora todos estamos emparejados. —ella iba a discutirme, por Rosalie pero la ataje. —Antes de que me discutas nada, te informo por que se que no lo sabes. Rosalie tiene novio, se llama Jacob y es mi mejor amigo. —Bella no se lo podía creer, y yo al ver su semblante sorprendido en incrédulo le asentí.

--Entonces ahora, todos seremos felices. Aunque yo todavía no tengo nada Stella, no te hagas ilusiones con mi...—en ese momento entraron por la puerta de la cocina, Edward seguido de Emmett, los dos estaban sonriendo felices, cosa que se les podía ver fácilmente, Edward no le quitaba los ojos de encima a Bella y yo no le quitaba los ojos de encima a el. Edward se dio cuenta de mi observación y bajo la mirada, y podría jurar que se había sonrojado un poquito. < ¡Hay dios! Bella lo tiene dominado, jamás había visto a Edward, ¡¡Sonrojarse!!>> Emmett al ver que me estaba riendo sin algún motivo a la vista, se empezó a acercar a mí, cuando estuvo a mi lado me rodeo con los brazos y pregunto:

--¿Que es tan gracioso, mí amor?—me pregunto el. Su cabeza estaba descansando en la mía y sus brazos tenían a los míos prisioneros en una abrazo suave y calido. Mis manos se encontraban agarrando dulcemente sus brazos alrededor de los míos y con un suspiro para relajarme y dejar de reírme le conteste:

--Nada cariño, luego te cuento ¿vale?—le dije

--Perfecto, pero tiene que ser en la playa, que aquí en casa, ahí muchas orejas curiosas. —me dijo mientras se echaba a reír, mi cuerpo se movía por causa de su risa y por la mía propia al entender lo que me había querido decir.

--Tienes toda la razón, pero antes de irnos a hablar a la playa.--le dije yo mientras buscaba la mirada de Edward. —Me gustaría hablar contigo tete ¿Puedes o estas ocupado?—le pregunte yo alzando una ceja, sabiendo que no tenia nada que hacer, el me rodó los ojos y me asintió haciéndome un gesto con la cabeza de que saliéramos fuera. Emmett al ver el gesto me soltó, pero antes me dio un pequeño besito en la mejilla diciéndome al oído; "No tardes, mí amor".Aquello me derritió por completo, por lo que intente recuperarme inhalando profundamente y luego soltándolo despacio mientras caminaba fuera de la cocina y de la casa, asta sentarnos en un escalón del porche.

--¿Que ocurre, peque?—pregunto el sin ninguna curiosidad en su voz, mas bien en ella había resignación, al darse cuenta de que lo había pillado mirando a, Bella.

--¿Que sientes por, Bella? Y no me vengas con que no te gusta o que sois hermanos. Es decir ninguna excusa ni ninguna chorrada, por-fa-vor. —le dije yo atajándole a la mentira que me iba a decir, él trago en seco y resignado asintió.

--Te has dado cuenta. —no era una pregunta pero yo igualmente asentí. —Peque, estoy muy seguro de que me gusta Bella. Y me gusta mucho. —me contesto el bajando la mirada, yo di un grito y me abalance sobre el para abrazarlo, el se asusto al oír el grito pero luego me envolvió con sus brazos y se relajo.

--Eso ya lo sabía yo, pero quería que tu mismo me lo confirmaras. —el deshizo el abrazo y me miro a los ojos. —Tete, yo de ti espabilaría, por que no es por nada pero Bella es una chica estupenda y podrían quitártela.

--Pero yo no se lo que ella siente por mi Peque y no quiero meter la pata con, Bella. —dijo con voz triste. Pero que poco observador es mí hermanito de verdad.

--Tete, esto que te voy a decir, no te lo e dicho yo ¿Vale?—le pregunte dándole una mirada de advertencia, él se rió y asintió. —Bien, quiero que sepas que antes en la cocina, Bella me a confesado que le gustas y mucho. —le dije en susurros para que no, nos oyeran. El se quedo con la boca abierta de la sorpresa y yo no pude hacer otra cosa que reírme.

--¿Estas de guasa?—pregunto el todavía sin salir del asombro, yo le negué con la cabeza. —Entonces ¡¡Voy a declararme ahora mismo!—dijo el saltando del escalón y dirigiéndose hacia la puerta de la casa.

--¡¡Tete!!—le llame casi en voz de grito.--¿Te importaría decirle a Emmett que le espero en la playa para hablar? Por fi. —le pregunte con una sonrisilla en mi rostro el asintió y se encamino dentro de la casa. Cuando Edward entro en la casa, yo ya estaba de pie y me dirigía hacia el sendero que conducía a la playa. Yendo por el sendero, con la vegetación alrededor de mi y con las piedras planas bajo mis pies, empecé a caminar disfrutando del olor a mar y de los sonidos de las olas, ya había recorrido todo el camino hacia la playa y ahora me encontraba caminando por la orilla, mis pies estaban mojados por las suaves olitas que rompían contra ellos, y decidí que era momento de sentarme y esperar a que Emmett, viniera para hablar y así hice, me cogí las rodillas en un abrazo y me puse a contemplar el mar que estaba en calma. Cuando llevaba allí sentada un ratito note unos brazos envolviéndome y una cabeza apoyarse en mi hombro, en el momento en el que lo sentí conmigo suspire y me relaje de la posición que había tenido antes de que llegara, el se movió asta quedar sentado igual que lo habíamos estado antes. Sus brazos estaban a mí alrededor y su cabeza en mi hombro, de modo que mi cuello quedaba muy bien expuesto a el, por lo que se aprovecho y empezó a darme besitos en el, eran besitos dulces pero que sin embargo provocaban un cosquilleo increíble, no pude evitarlo y me encogí de hombros ante las cosquillas que me estaba haciendo, él estallo en carcajadas y después cuando se le paso, volvió a poner su cabeza en mi hombro pero esta vez para hablar conmigo.

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